[Cine en TV] Mi particular ciclo de cine asiático – 1ª parte, creo

Cine

No sé si lo he comentado ya. Desde hace unas semanas, estoy suscrito a la opción base de Filmin. Las cuentas estaban claras. Seguimos sin poder ir a las salas de cine en condiciones. Desde marzo. En la búsqueda de cine de estreno que ver en casa, de vez en cuando recalo en esta plataforma de cine y series. No es necesario suscribirse. Puedes alquilar por película. Pero prácticamente, con dos películas al mes, amortizas la suscripción base. Dado el “ahorro” en cine en pantalla grande. Pues a ello.

Hay quien dice, jugando a emular a Pero Grullo, que la principal causa de divorcio en occidente es el matrimonio. Parece que en Japón, también.

Tras ver hace unos días la última película de Hamaguchi Ryūsuke, que me gustó bastante y, sobre todo, fue creciendo en el recuerdo como una película realmente muy buena, hice un repaso del abundante cine asiático que se puede encontrar en la plataforma. Y tengo seleccionadas guardadas películas como para hacer varios miniciclos de fin de semana de películas japonesas, chinas y coreanas. Vamos con una primera tanda. Podría incluir estas películas dentro de mi base de datos de “estrenos”, puesto que en lo que a mí se me alcanza no han sido estrenadas en salas de cine. Pero como ya llevan un tiempo en la plataforma, no las voy a considerar como tales.

Me llamó la atención la sinopsis de una película de Iwai Shunji (ya me había gustado algo de él bastante). Dos de ellas en realidad. Hana to Arisu [花とアリス, se suele occidentalizar como Hana & Alice] nació como una serie de cortos y anuncios comerciales para conmemorar la comercialización en Japón de un conocido dulce de galleta y chocolate presente en todo el mundo. Os pongo uno…

El caso es que a partir de ahí surge una comedia romántica adolescente, que me parece distinta de lo que habitualmente se ve, en la que lo fundamental es el desarrollo personal de las dos protagonistas Arai Hana (Suzuki Anne) y Arisugawa “Alice” Setsuko (Aoi Yū). El macguffin de la película es que, cuando todavía van al último curso de secundaria, Hana se cuela por un alumno de instituto con el que se cruzan a veces en el tren. Y al año siguiente caerán ambas en el mismo instituto que el chaval, y acabarán montando un enredo con triángulo con dos hipotenusas para el mismo cateto. Ya digo, que eso es el macguffin, que lo importante es el crecimiento de las dos chicas y su relación con el entorno… compleja. Tiene momentos de gran sensibilidad y belleza, y otros de humor y enredo. Y tiene algún personaje secundario que merecería una historia para sí solos. La película es de 2004.

En 2015, el mismo director juntó al reparto, ya muy creciditas para hacer los mismos papeles, pero hicieron una precuela en forma de animación con la técnica de rotoscopia. Una técnica que no es mi favorita, y de hecho esta película tampoco la convierte en ello, pero nos cuenta una historia simpática, sobre cómo se conocieron las dos jóvenes en un “misterio” detectivesco, con posibles influjos “sobrenaturales” y con una resolución de lo más natural y terrena. Pero entretiene y está bien. Recomendable para público joven, contando con los adultos pueden estar presentes en la visualización, entretenidos y sin arrepentirse.

Mucho más calado y fondo ha supuesto ver la película anterior de Hamaguchi Ryūsuke. Un leviatán cinematográfico, titulado Happī Awā [ハッピーアワー, Happy Hour] Y le llamo leviatán por su duración oficial de 5 horas y 17 minutos. La película recibió premios de cierto prestigio en una diversidad de festivales. Pero obviamente, con esa duración, y con el tipo de película que es, ahora lo explico, es difícil que tenga una trayectoria comercial significativa o llamativa. Además de en Japón, se ha estrenado comercialmente en Francia y Portugal, pero en tres partes, con los títulos Sense 1 & 2, Sense 3 & 4 y Sense 5.

La película surgió durante unos talleres de interpretación e improvisación para actores y actrices no profesionales en un centro cultural de Kobe, ciudad en la que trasncurre la acción. Y con cuatro actrices no profesionales como protagonistas, y con probablemente su ración de improvisación en los diálogos, se lanza a un análisis minuciosos y pormenorizado de la condición de la mujer japonesa, representadas por estas cuatro mujeres de clase media de 37 años, y sus problemas de relación, laborales y familiares. En Filmin esta dividida también en tres partes. La primera sirve como primer acto. Con un taller de conocimiento personal que organiza una de ellas y al que asisten las otras tres como pivote, sirve para presentarnos a las tres mujeres y sus entornos, en los que podemos intuir problemas. La segunda, segundo acto, con un juicio por divorcio como elemento desencadenante, obviamente la situación es mala para las mujeres en estos temas en Japón, van estallando poco a poco los auténtico problemas y desafíos a los que se enfrentan estas cuatro mujeres. El tercer acto, la tercera parte, con una lectura literaria como desencadenante, y con la ausencia de la protagonista que intenta divorciarse en contra de su marido y del sistema legal-judicial del país, los conflictos de las otras tres mujeres les estallarán en las manos, y todas ellas tendrán que tomar decisiones trascendentes para su vida.

Pareciera que con esa duración, con un ritmo pausado, con un desarrollo minucioso y detallado de muchas secuencias, la película puede hacerse pesada. Pero de hecho, atrapa. Y aun te atrapa más en cuanto que el recuerdo de la misma, el poso que deja, hace aumentar la valoración sobre la misma. Al mismo tiempo que nos presenta algunos de los problemas importantes que arrastra la sociedad y la cultura japonesa, tan brillante y llamativa en algunos aspectos, pero tan preocupante en otros. Siempre me ha despertado esos sentimientos contradictorios. Lo he dicho muchas veces, me interesa mucho la cultura del País del Sol Naciente. Pero no soy “nipónfilo” o “japonófilo” o como se diga. En cualquier caso, me ha parecido una película de nivel impresionante, prácticamente en las cinco estrellas si la incluyese en mi base de datos de estrenos.

[Cine] Netemo sametemo [寝ても覚めても] (2018)

Cine

Netemo sametemo (2018; 35/20200714)

Llevaba tiempo sintiéndome muy atraído por el catálogo de Filmin, plataforma de cine (y series) bajo demanda, que apuesta más por el cine de autor, más conceptual o más minoritario. E incluso de vez en cuando había alquilado alguna de sus películas. Pero recientemente he hecho cuentas… y si alquilo un par de películas de esta plataforma al mes, ya me merece la pena la suscripción más sencilla. Probablemente baje mi ritmo de visualización de series, e intercale recuperar películas que nunca tuvieron la oportunidad de llegar a las salas de cine. Y tal vez haya menos entradas televisivas en este Cuaderno de ruta, y dedique entradas a esas películas. No todas irán a mi base de datos de estreno. Sólo los estrenos recientes en la plataforma que no hayan pasado por la pantalla grande.

Como es el caso de esta película japonesa dirigida por Hamaguchi Ryūsuke, que en España sólo había aparecido en algún festival y filmoteca y estaba pendiente de estreno, hasta que por la epidemia de covid-19 fue adquirida por Filmin, con el título “internacional” Asako I & II. Prefiero el título original japonés que se traduciría, si mi empeño con el idioma nipón en Duolingo no me traiciona, y dado del uso de la forma verbal “te” [て] y de la partícula “mo” [も], como Ya estés durmiendo o despierta. Más poético y adecuado una vez vista la película.

La película comienza y termina con Osaka como escenario, así que Osaka será nuestro destino fotográfico con esta película.

Hamaguchi nos narra la historia de Asako (Karata Erika), una joven de Osaka que se enamora muy jovencita de Baku (Higashide Masahiro), un apuesto joven de vida relativamente bohemia que le promete que, incluso si de vez en cuando desaparece momentáneamente, siempre volverá a ella. Hasta que no vuelve. Dos años más tarde, viviendo en Tokio, y trabajando en una cafetería, conoce a Ryōhei (también Higashide) que se físicamente parece idéntico a Baku, pero que lleva un estilo de vida totalmente distinto. Tras su desconcierto y reticencia, acabará aceptado a este segundo y comenzarán una vida juntos. Hasta que… recordemos la promesa de Baku. Y hasta aquí puedo contar.

Si hay algo que me guste de ver películas de filmografías, o leer novelas, distintas a la occidental es la posibilidad de romper con los tradicionales, demasiado encorsetados, esquemas narrativos de mi cultura occidental. Aquello que nos metían a presión en el cerebro, de los tres actos con las tres partes del relato, presentación, nudo y desenlace. La película de hoy no rompe con ese esquema excesivamente, pero realmente nos ofrece un desenlace abierto, porque en general estamos ante un tipo de película que no explican todo al espectador, que le obligan a participar y decidir qué derroteros lleva o llevará la historia que se le presenta. Lo fundamental en la película de hoy es la evolución de Asako. Asako, que puede representar ciertos ideales de mujer japonesa en el imaginario de muchos, muy mona, muy apacible, pasiva, se va dejando llevar por los hombres con los que se encuentra y por el entorno de amistades que le rodea. Por lo menos durante tres cuartas partes de la película, hasta que rompe esa dinámica y empieza a tomar decisiones activas. Lo cual da sentido a toda la película y la hace satisfactoria, incluso en ese final que plantea todo tipo de dudas para el destino final de los personajes principales. Un drama romántico que se rompe con no pocas de las convenciones del género, y sobriamente pero muy bien interpretado. desde luego, no puedes dejar de mirar el rostro de Karata, que arrastra los pensamientos o sensaciones que pocas veces expresa verbalmente.

Película que no sé si gustará o enganchará a muchos espectadores acostumbrados a protagonistas activos, ritmos acelerados y a unos esquemas demasiado rígidos en las narraciones del cine habitual, especialmente el que llega, más o menos prefabricado, desde Hollywood. Pero que en mi opinión tiene muchas virtudes y que crece en el pensamiento conforme dejas reposar la película.

Como aficionado a la fotografía no puedo dejar de mencionar que los momentos clave que ponen en marcha de una forma u otra las relaciones de Asako con Baku y Ryōhei coinciden con sendas visitas, en Osaka y Tokio, a exposiciones del japonés Gochō Shigeo, un fotógrafo que me parece muy interesante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****