[Recomendación fotográfica] Nuevos fotógrafos desde el SFMoMA y formándose con los mejores

Fotografía

Ya lo he comentado en otras ocasiones. El Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA) tiene un excelente canal de vídeos en Youtube en el que nos propone con frecuencia conocer el trabajo o cómo trabajan algunos de los fotógrafos cuya obra se encuentra presente en las colecciones del museo. Y por ello, con cierta frecuencia traeré a estas páginas recomendaciones de este canal. Eso sí… los vídeos están en inglés. Podéis poner los subtítulos en inglés, o intentar la traducción automática al castellano. Aunque suerte con eso…

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Ya que vamos a mencionar la fotografía de aves, os dejo algunas fotos de un paseo a orillas del lago Constanza, en las cercanías de Friedrichshafen, donde lamenté no tener un tele más potente para poder captar mejor las numerosas aves que habitaban los parajes naturales del lago.

Hoy traigo dos fotógrafos que nos explican su forma de trabajar y sus motivaciones. La primera es Barbara Bosworth, que tuvo la ocurrencia de fotografíar pequeños pájaros con su cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas (negativos de 20 x 25 cm aproximadamente). Para los aficionados a la fotografía de naturaleza quedará claro que este equipo se aleja mucho de lo que utilizan habitualmente. Pero cuando uno ve el vídeo, ve como se aproxima a las aves, a las personas que trabajan en su anillado, catalogación y seguimiento, y cómo compone sus retratos, de las aves, de las personas o de ambos, todo tiene sentido. Os dejo el vídeo. Por lo demás, una paisajista excelente.

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El segundo fotógrafo, Anthony Hernandez, también trabaja con película tradicional. Película diapositiva, según podemos ver en el vídeo, expuesta con una Mamiya de formato medio para negativos de 6 x 7 cm. En el se explica cómo se interesó por las ruinas de lo que fue o iba a ser un “trailer park”, es decir, uno de esos lugares donde se estacionan las grandes autocaravanas o remolques viviendas que podemos ver en las películas americanas. Este se encuentra cercano al desierto de Mojave, y más que sobre las fotografías obtenidas, el vídeo va sobre el método de trabajo del fotógrafo. Para conocer el trabajo del fotógrafo, lo mejor su página web, aunque es un poco anticuada.

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Finalmente, un recurso para formación aunque también exige el conocimiento del idioma inglés. Se trata del canal de Youtube de la School of Visual Arts, una de las escuelas superiores de formación en disciplinas artísticas más importantes de Nueva York, lo cual viene a ser como decir que del mundo entero. El mencionado canal tiene abundancia de vídeos en los que se reproducen conferencias y clases de las que se imparten en el centro, con muchas de ellas dedicadas a la fotografía, repartidas en distintas listas de reproducción. Son muchas horas; 99 horas nos dicen en Cultura Inquieta, donde llegan a calificar todo este material como un “curso gratuito de fotografía”. No está organizado así, pero bueno, de utilidad formativa es. Os dejo uno de los vídeos, de la fotógrafa Susan S. Bank, dedicada a la fotografía documental callejera, de su lista de reproducción dedicada a la fotografía digital. Son largas… casi una hora de duración.

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[Recomendación fotográfica] De visita a la Fotostiftung Schweiz de Winterthur

Fotografía

Durante mi escapada a Constanza, recorriendo algunas localizaciones cercanas tanto alemanas como suizas, no pudimos sustraernos de volver a visitar la Fotostiftung Schweiz en la ciudad suiza de Winterthur.

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Esperando la salida del tren hacia Winterthur en la estación de Constanza. Este día no madrugamos mucho; el tren lo cogimos a las 10 de la mañana.

Winterthur no es demasiado conocida de los turistas que visitan Suiza. A media hora de Zurich en tren, a poco más de una hora desde Constanza, donde estaba alojado, no se encuentra al pie de los Alpes ni tiene un centro histórico excesivamente vistoso. Es coqueta y está cuidada, eso sí. Es muy agradable pasear por su centro urbano. Y lo que sí que tiene es una amplia oferta cultural. En algún lugar he oído hablar de ella como “ciudad de los museos”. Y en esta reciente visita que hicimos estaba en pleno festival de teatro callejero. Algún espectáculo de títeres pudimos ver.

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Títeres en las calles de Winterthur. Estaba en alemán y yo no me enteré mucho, pero por la forma de interpretar, me pareció un espectáculo de muy buen nivel.

Lo que nos atrajo a nosotros, como lo hizo en mayo del año pasado es la Fotostiftung Schweiz. Esto viene a traducirse como la “Fundación suiza para la fotografía”, y sus fines son la adquisición, la conservación, la presentación y el estudio de obras fotográficas. Trabaja en combinación con el Fotomuseum Winterthur, y colabora con el gobierno de la Confederación suiza, y con la Universidad de Zurich, donde imparte un programa sobre historia y teoría de la fotografía. Cuenta con una biblioteca muy extensa.

Las exposiciones suelen disponerse en dos edificios situados en la misma calle, muy cerca uno de otro. Uno para la fundación y otro como sala de exposiciones del museo. Es fácil llegar desde la estación principal de ferrocarril con el trolebús de la línea 2, apeándose en la inconfundible parada Fotozentrum. Pero se puede ir también dando un agradable paseo, recorriendo el centro del casco urbano de la ciudad.

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Vista de las luminosas salas de exposición del Fotomuseum Winterthur, donde se puede fotografiar sin problemas a la sensibilidad de base de la cámara, porque os hagáis idea de los bien iluminado que está.

Dispone de un agradable café donde se puede comer algo si te pilla la hora del mediodía. Y una surtida tienda con libros, recuerdos y objetos fotográficos de carácter educativo. Yo me traje un par de paquetes para realizar cianotipias.

El principal inconveniente,… los precios. Cuesta 10 euros visitar las exposiciones. Pero hay entradas separadas para la fundación y el museo. La entrada combinada te hace un cinco por ciento de descuento y cuesta 19 euros en lugar de 20. Si se visita el museo de bellas artes de la ciudad, hay otro combinado que produce descuentos más ventajosos, que el modesto que he comentado.

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Elementos de la exposición “Double Take” de Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger.

En el edificio de la fundación, encontramos una interesante exposición de Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger, bajo el título Double Take. Con carácter general, las exposiciones que actualmente expone la fundación cuestionan la naturaleza de la fotografía así como la evolución de la misma. En esta exposición en concreto, los autores toman como referencia algunas de las fotografías más famosas y conocidas de la historia del medio, esas que se conocen como icónicas (así aparecen en su página web), y generan un escenario como si tales fotografías fueran simulaciones preparadas y realizadas en un estudio. Lo que genera una sensación extraña, y un debata sobre la naturaleza de lo que muestran las fotografías, que para el público suele ser con frecuencia “la realidad”. Es una forma de cuestionar la “verosimilitud” de la fotografía.

No digamos hoy en día, donde no serían necesarios los complejos montajes que nos muestran, ya que con programas de diseño como Photoshop y otros, todo es más sencilla, aunque sea laborioso.

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Algunas situaciones bajo la temática “Posthuman” que actualmente se pueden ver en la fundación.

Otro de los elementos que se expone son los “clusters” de situaciones bajo un determinado tema o leitmotiv. Si el año pasado el tema era la “Postverdad”, en esta ocasión el tema es los “Posthumano”. Si tradicionalmente se considera que la cámara fotográfica es una herramienta al servicio de un ser humano que la controla y la domina para realizar su trabajo, hoy en día las cosas están cambiando. Desde cámara instaladas en los cuerpos de los animales, en instrumentos científicos programados o controlados por inteligencias artificiales más o menos complejas, o imágenes que se extraen de programas informáticos, o imágenes resultado de un cierto azar o tomadas con herramientas que no tienen que ver con la cámara fotográfica. La intervención del ser humano en la fotografía está cambiando y, con ella, la naturaleza y el sentido de la imagen fotográfica.

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Exposición de la obra de Juergen Teller, con abundancia de elementos críticos y autocríticos.

Finalmente, en las salas de exposiciones encontramos una amplia y completa exposición dedicada a la obra del alemán Juergen Teller. Jürgen Teller, en la ortografía actual de su idioma materno. Pero lleva muchos años, desde 1986, residiendo en Londres, y por ello adopta habitualmente una grafía adecuada al idioma inglés que carece de diacríticos.

La obra de Teller es compleja, con pocas concesiones a lo convencional, lo cual puede causar cierto rechazo estético por parte del visitante de su obra no iniciado. Usa todavía película fotográfica, una cámara Contax G2, trabajando habitualmente en color, sobreexponiendo las fotografía y tirando de flash directo, montado sobre la cámara.

Su obra tiene cierto carácter conceptual, y es muy explícito en aquella parte de su obra que implica el desnudo, tanto femenino como el masculino. A algunas de sus obras se les ha calificado de pornográficas. En alguna ocasión ha recibido críticas de sectores feministas… Por expresarlo de alguna forma, se lleva muy bien con Araki, de quien hablé en estas páginas hace pocas semanas. Con cierta frecuencia, se convierte él mismo en sujeto de sus propias fotografías, bien en autorretratos, generalmente muy críticos consigo mismo, bien interpretando algún personaje en las mismas.

También ha realizado cortometrajes, alguno se puede ver en la exposición, y comercialmente trabaja en el mundo de la moda. Intenta no establecer una frontera nítida entre el trabajo comercial y su trabajo personal de carácter más autobiográfico.

En fin, una exposición que no carece de complejidad, que lleva un rato digerirla, pero que indudablemente es la obra de uno de los referentes establecidos de la fotografía contemporánea.

Tras esto, comimos en el bistró de la fundación, para desplazarnos por la tarde a la Rheinfall en Neuhausen, por gentileza de unas visitantes de las exposiciones a las que conocimos comiendo y que se ofrecieron a llevarnos en su coche.

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Visitando las Rheinfall.

 

[Recomendación fotográfica] En PhotoEspaña, lo que no es Carta Blanca

Fotografía

Como comentaba el domingo, el sábado estuve en Madrid, visitando exposiciones de PhotoEspaña 2018, con un grupo de colegas de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Como sucede en otras ocasiones en las que sólo dispongo/disponemos de un día para visitar exposiciones, lo habitual es centrarse en las que se celebran en los ejes Alcalá-Gran Vía y Recoletos-Paseo del Prado, que permiten desplazarse caminando de una a otra sin perder mucho tiempo. Casi todas pertenecen a la sección oficial, alguna no. Y algunas de ellas pertenece a la sección Carta Blanca, en la que se permite a un fotógrafo de prestigio proponer o comisariar algunas de las propuestas expositivas del festival. Este año, la invitada es Cristina de Middel; pero de la sección Carta Blanca comentaré otro día. Y luego está la exposición que no era de PhotoEspaña.

No mencionaré todas las exposiciones, sólo las que más me llamaron la atención.

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En el Círculo de Bellas Artes hubo dos que atrajeron mi atención. La más llamativa es El siglo soviético, una selección de los fondos de fotografía soviética entre 1917 y 1972 del Archivo Lafuente, en el que podemos seguir con bastante precisión la evolución y las tendencias en la fotografía de la Unión Soviética durante este período de tiempo. Desde el interesantísimo constructivismo ruso representado por Aleksandr Ródchenko, hasta la fotografía claramente propagandística del estalinismo o de la posguerra mundial. Sin embargo, las fotografías que más llamaron la atención por su calidad y por su contenido fueron las del conflicto bélico con la Alemania nazi.  Conviene detenerse en el documental dedicado a Yevgueni Jaldéi, soldado fotógrafo soviético de origen judío a quien debemos algunas de las fotografías más icónicas del conflicto, incluyendo el izado de la bandera roja sobre el Reichstach en Berlín en 1945, pero que por su origen judío fue marginado en la posguerra, permaneciendo desconocido hasta la década de los ochenta del siglo XX.

También en el Círculo de Bellas Artes encontramos una exposición de fotografía africana con dos grupos de fotografías. Realizadas todas ellas en Senegal, por un lado grandes ampliaciones de un fotógrafo anónimo, retratando a personas de la sociedad senegalesa en Saint-Louis. Por otro lado, copias vintage del influyente estudio de Mama Casset. En todas ellas se pone de manifiesto que, lejos de la tendencia de los fotógrafos occidentales de fotografiar o el tipismo primitivista o la miseria de África, estos fotógrafos muestran gente alegre, bien vestida y educada. Rompiendo un poco los esquemas y los estereotipos.

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En el Instituto Cervantes encontramos Evolucionarios, muestras del trabajo de los finalistas y ganadores del premio de fotografía Fundación ENAIRE. Es una exposición colectiva, en la que se aprecia cierta tendencia a primar los temas medioambientales, pero a la que quizá falta profundidad. Encontré más interesante el catálogo que la propia exposición, y cómo sólo costaba 10 euros, lo compré. Aun tengo pendiente hojearlo detenidamente.

La galería de la tienda de Loewe en Gran Vía nos muestra los trabajos y colaboraciones de los fotógrafos y artistas contemporáneos Peter Hujar y David Wojnarowicz. Sorprende la descripción de la exposición que aparece en el sitio oficial de PhotoEspaña, que habla de retratos y de la transformación del paisaje urbano de Manhattan. Ambos artistas fueron militantes activistas del movimiento LGBT, y la exposición es claramente una declaración de principios en cuanto a los miembros destacados de esa comunidad, y de su aspiración a una libertad en su afectividad y en su sexualidad.

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Aparte de estas exposiciones, mencionar que en CentroCentro, el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, visitamos una exposición de Lara Albuixech, no perteneciente a PhotoEspaña sino a la programación propia de este centro cultural del ayuntamiento madrileño, en la que da repaso a la memoria histórica de la triste y catastrófica descolonización del Sahara Occidental, y la deuda que con su pueblo contrajo y nunca pagó el estado español. Y lo hace desde la nostalgia de haber pertenecido a una familia que durante un tiempo, durante su infancia, vivió allí. Trabajo claro, directo, honesto, con excelentes retratos y fotografías de lugares evocados.

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[Recomendación fotográfica] Antony Cairns, ampliando los límites de lo que es el medio fotográfico

Fotografía

Hace unos días, el canal de Youtube de la Tate británica publicaba un interesante vídeo sobre el artista Antony Cairns y su aproximación fotográfica a la noche londinense.

La Tate es una institución británica que engloba cuatro museos, dos en Londres, Tate Britain y Tate Modern, y dos fuera de Londres, Tate Liverpool y Tate St Yves. La primera de las londinenses está dedicada al arte británico, desde 1500 hasta nuestros días, mientras que la Modern, la que más conozco y me gusta, está dedicada al arte moderno y contemporáneo internacional. La de Liverpool es un intento de descentralizar la institución, mezclando los contenidos de los dos museos londinenses, mientras que la de Cornualles está más orientada a las exposiciones temporales y al arte moderno, aunque también exhiben fondos propios. El canal de Youtube es muy activo y muy recomendable. Aunque sólo está disponible en inglés. La fotografía figura entre las disciplinas que trata en condiciones de igualdad con otras artes.

Carlos Carreter

Como no podría ser de otra forma, las fotografías acompañantes proceden de la noche londinense; hace ya casi seis años de mi último viaje a la capital británica. Pero es que últimamente los británicos están un poco insociables…

El fotógrafo británico Antony Cairns es lo que mi madre llamaría un “culo inquieto”. Formado en la fotografía convencional, apegado a la película en blanco y negro, sin embargo es un innovador a la hora de escoger los mecanismos de toma de imágenes, de copia y de reproducción de las mismas. En el vídeo se nos habla de su trabajo sobre la noche de la capital británica, un tema infinito por su variedad.

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Partiendo de la toma sobre película en blanco y negro convencional, con cámara fotográfica o con cámara de filmación, puede tratar la imagen en el laboratorio convencional con distintas técnicas de intervención sobre la misma, como solarizaciones y otras, para luego reproducirla en distintos soportes que van desde la copia fotográfica convencional hasta las pantallas con tinta electrónica fijada, pasando por impresiones de libros con distintas técnicas y calidades. Siempre pensando en el efecto expresivo de la imagen final, y la evocación que los fantasmas de la noche despiertan sobre nosotros.

También podemos encontrar ejemplos de su obra en LensCulture.

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[Recomendación fotográfica] Ars Combinatoria de Chema Madoz en la Lonja de Zaragoza

Fotografía

Como viene siendo habitual en los últimos años, y dentro del programa de PhotoEspaña 2018 en su programa oficial en otras ciudades fuera de Madrid, la exposición del verano en la Lonja de Zaragoza nos trae a un fotógrafo de renombre y prestigio. Y Chema Madoz reúne ambas cualidades. Y lo que es más, de forma más que merecida.

La exposición Ars Combinatoria lleva ya unos años girando por las salas de exposiciones. Creo que fue en 2013 cuando se expuso por primera vez, en Barcelona, y se publicó el libro catálogo de la exposición. Lo estuve hojeando pero no lo compré. Estando en mi poder el Obras maestras publicado por La Fábrica, aunque hubiese alguna fotografía nueva, me parecía redundante en mi biblioteca, en la que de vez en cuando debo introducir un pensamiento selectivo pensando en el espacio disponible, en la economía de medios y otras consideraciones por el estilo. Aunque sería perfectamente recomendable para quien no tuviese ningún libro del autor y quisiese llevarse uno a casa. Cualquier de los dos, publicados por la misma editorial. Aunque el Ars Combinatoria parece que ya no figura en su catálogo. Pero no parece imposible encontrarlo en otras librerías.

La naturaleza de las obras de Madoz ha hecho que nos pocas veces se escuche el calificativo surrealista a su obra. Puede en algún momento tener algún componente de este tipo. Pero también es cierto que se abusa del término con frecuencia. Madoz es maestro en la metáfora visual. En jugar con los significados y las formas, con las analogía y similitudes. A veces con la contradicción. Su obra fundamental son sus instalaciones efímeras, en ocasiones verdaderas obras escultóricas a partir de los objetos cotidianos, que quedan inmortalizadas en sus cuidadas fotografías. Que no son complejas. Una luz homogénea, una cuidada composición, un uso juicioso de la cámara de medio formato, no para el lucimiento fotográfico sino al servicio del contenido. De ese juego a veces poético, a veces irónico, otras crítico, en el que los elementos de nuestra vida diaria cobran vida con nuevos significados. Como he dicho antes, la maestría absoluta en el uso de la metáfora visual. Recordemos el significado de la palabra metáfora, según la RAE, “traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita“. Cambiemos la palabra “voz” por “imagen”, y ya tenemos el significado de metáfora visual o gráfica.

Para quienes ya esté familiarizados con la obra de Madoz, quizá no encontrarán grandes novedades en esta exposición, retrospectiva de una obra que lleva ya varias décadas de admirable productividad. Pero servirá de agradable y agradecido reencuentro, pudiendo siempre admirar la fotografía en ampliaciones de buen nivel y calidad. Para quien se acerca por primera vez a la obra de Chema Madoz, será una experiencia de descubrimiento, que espero que sea tan inolvidable e impactante como las primeras veces que me acerqué yo a la obra de este artista madrileño, cuya significación trasciende el mundo de la fotografía y se extiende al conjunto del arte contemporáneo español. No hay que perdérsela. Yo ya fui el sábado pasado. Y volveré alguna que otra vez durante este verano. Sin duda.