[Recomendaciones fotográficas] Libros japoneses de fotografía, charlas sobre procesos antiguos… y alguna otra cosa

Fotografía

Empiezo por los libros. Después de pasar una parte del día del sábado de la semana pasada visitando algunas de las exposiciones de PhotoEspaña 2019, como ya os he contado esta semana aquí y aquí, tuve tiempo para pasar por la galería, tienda y librería de La Fábrica antes de coger el AVE de vuelta en Puerta de Atocha. Este año no encontré ningún libro o catálogo de las exposiciones que me llamara la atención. Pero como en un par de ocasiones anteriores me atrajo el estante de libros de fotografía japoneses de segunda mano. Y me traje dos volúmenes.

La expresividad de Martí Llorens ayuda mucho a sus aptitudes como comunicador; no hay momento para el aburrimiento. Pero es bueno dejar a sus obras que hablen por sí mismas.

El que más aprecio, la edición de 1991 que reunía el Sentimental Journey [Sentimentaru tabi; センチメンタルな旅] y el Winter Journey [Fuyu no tabi; 冬の旅], dos diarios fotográficos que Araki Nobuyoshi, el prolífico y controvertido fotógrafo japonés, dedicó a su esposa Yoko. Ya tengo algún libro sobre este tema, pero este me apetecía especialmente. Me parece un trabajo magnífico. Una historia maravillosa, una declaración de amor incondicional de Araki a su esposa, que pone en cuestión a todos aquellos que le acusan de misoginia o de objetificar a la mujer. Para los que no se cosquen, el Sentimental Journey fue el diario del viaje de novios, recién casados, en el que todas las miradas, fotográficas, de Araki se dirigieron a Yoko. El segundo, el Winter Journey fue el diario de la enfermedad que llevó a Yoko a fallecer prematuramente, hecho que marcó profundamenta al fotógrafo. Son dos trabajos con estilos y sentimientos muy distintos, pero que funcionan conjuntamente como un relojo. Como decía, una de las más bellas declaraciones de amor que he visto en forma de fotografías.

El segundo libro no me resultaba conocido. Ni el trabajo ni el fotógrafo. Se trata de Okuno hosomichi, 101 [奥の細道] de Tsuda Ichiro. El problema de estos libros es que están en japonés. Sobre el anterior, hay que tener en cuenta incluso que se abren y se leeen en sentido inverso a como estamos acostumbrados en occidente. Dado que ir intentando descifrar el contenido de los textos tirando de Google Translator, introducciendo pacientemente los kanji y diversos kanas, es largo y tediosos, me llevará tiempo destripar el contexto del libro. Porque apenas he encontrado referencias en internet. El caso es que el conjunto de fotografías en blanco y negro, muy diversas, desde paisajes hasta desnudos, con algunas llamativamente realizadas con lo que parece un teleobjetivo catadióptrico, me llamó la atención en la librería, era relativamente barato… y decidí cogerlo como curiosidad y darme un tiempo para desentrañar sus misterios. El caso es que tiene fotografías que me gustan mucho.

Charlas… o conferencias, o como os guste llamarlas. En el marco de la exposición de fotografía estenopeica, Zaragoza en línea recta, en la que participo con otros 13 compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y que está disponible para ser visitada en la Casa de los Morlanes de Zaragoza desde el 9 de mayo y hasta el próximo 7 de julio, se ha organizado un miniciclo de dos charlas sobre fotografía, relacionadas con el tema de la exposición. Tuvimos una primera en mayo, ambas han sido en el Museo Pablo Gargallo, en la que Beatriz Aísa, fotógrafa y geógrafa, “alma mater” de buena parte de los fotógrafos que exponemos porque aprendimos la técnica con sus talleres, nos habló de los orígenes de la fotografía estenopeica y de sus proyectos más recientes. Alguno de los cuales vimos el año pasado en BFoto, y son estupendos. Y ayer sábado disfrutamos de la participación del barcelonés Martí Llorens, ver también la Factoría heliográfica, que nos habló de sus proyectos más personales realizados con procesos antiguos. Papel salado, calotipos, negativos sobre papel encerado, estenopeica… pero, sobre todo, la calidad conceptual de sus proyectos muy enraizados en el terreno, en la ciudad, en la memoria y en las transformaciones urbanas. Me lo pasé de maravilla. Disfruté mucho.

Quien haya leído los artículos sobre PhotoEspaña 2019 que he subido esta semana, sabrá que disfruté de las fotografías de Donna Ferrato por partida doble. Recientemente, en el excelente blog de fotografía Cartier-Bresson no es un reloj, le dedicaron una entrada en la que se analizaba el contexto y circunstancias en las que se realizaron algunas de sus más conocidas fotografías de su trabajo sobre la violencia de género. Imprescindible.

Robert Frank es uno de los fotógrafos americanos más reconocido… salvo que es nacido en Suiza. Y cuando en su juventud llegó a Estados Unidos, su visión sobre el país y su sociedad era muy fresca y poco contaminada. Y ahí se explica buena parte del interés de sus reconocidos trabajos. En el canal de Youtube del SFMoMA (San Francisco Museum of Modern Art) nos han ofrecido un vídeo en el que nos hablan de los que Frank aprendió en su momento de la generación Beat, la del momento en que realizó muchos de sus trabajos más célebres. Os lo dejo puesto…

En la visita a las exposiciones del Jardín Botánico en PhotoEspaña 2019, esperabamos ver una instalación de la surcoreana Kimsooja… pero no la vimos. No la encontramos. Nos debimos despistar. El caso es que para ponerme un poco al tanto, he estado visitando su amplia página web, que os he enlazado antes. Siendo muy polifacética, y más orientada al audiovisual que a la foto fija… he encontrado cosas muy interesantes.

Ya hace tiempo que nos ha llamado la atención el fenómeno. Si jóvenes de todo el mundo, especialmente chicas, están tremendamente enganchadas a su teléfono móvil y al selfi, los de las chinas es impresionante. El caso es que luego te encuentras en las redes sociales, en Instagram especialmente, rostros absolutamente imposibles, deformados. Selfis que han pasado por la trituradora de aplicaciones que sirven a estas chicas para presentar la imagen que creen que va a tener más éxito en internet… incluso si esa imagen no les gusta, y preferirían presentar la suya propia. Sobre este tema reflexiona Rankin en un trabajo reciente como nos cuentan en Feature Shoot. Y con esto me despido por hoy.

[PHOTOESPAÑA 2019] Klein, Abbott, Ferrato, Meyerowitz, Vallhonrat y los demás

Fotografía

Hace unos días os comentaba una primera parte de mis visitas a PhotoEspaña 2019 el sábado pasado, aprovechando que tenía prevista una comida con un grupo de amigos. Si las exposiciones que comentaba entonces tenían una relación y una coherencia conjunta, el resto… pues va cada una a su aire. Así que me limitaré a ir indicando lo que había, con un breve comentario sobre lo que me parecieron.

Contactos de William Klein en Fundación Telefónica; encabezamiento, libros de Hervé Guibert en galería Loewe.

Imprescindible hablar de la exposición de William Klein en Fundación Telefónica. Aquí fui un poco empanado. En 2012, tuve ocasión de visitar una exposición dedicada al neoyorquino en Londres, la Tate Modern. Y tenía la sensación de que sería más o menos lo mismo. Pues no. Había olvidado que aquella fue una exposición en la que se contrastaban y comparaban las obras de Klein y del japonés Daido Moriyama. Así que aquí estamos ante una retrospectiva de toda la obra de Klein. De por sí, eso ya la hace recomendable, puesto que Klein es uno de los grandes, uno de los referentes de la fotografía en el siglo XX. Simplemente, si vais por Madrid y os gusta la fotografía, no os la podéis perder. Y está muy bien comisariada. Aunque las voces de los que llevaban las visitas guiadas fueran un poco chirriantes, y un poco simplones en sus explicaciones. Una tarra.

La Fundación Mapfre, en sus salas de Recoletos o Bárbara de Braganza, están muy cerquita una de otra, es frecuente que programe exposiciones de fotógrafos muy destacados en la historia del medio. Pero no siempre se incluyen, aunque coincidan, en el programa de PhotoEspaña. En esta ocasión sí. Y la fotógrafa de turno es nada menos que Berenice Abbott, otro nombre que sencillamente no te puedes perder. Muy recordada por sus paisajes urbanos neoyorquinos, lo cierto es que sus retrato me suelen interesar mucho más. No sabía, y disfruté, de su vertiente como fotógrafa científica. Como digo, otra imprescindible. En esta ocasión, la fotografía esta en la sala de Recoletos. Últimamente este medio artístico lo suelen en exponer en Bárbara de Braganza.

Darío Villalba en la sala Alcalá 31.

Donna Ferrato saltó ya hace tiempo a la primera fila de la palestra fotográfica por sus reportajes sobre las mujeres que sufren la violencia de género, el maltrato de sus parejas. Fotografías difíciles, duras, comprometidas, de una autora que ha hecho de la lucha contra el maltrato un eje central en su vida. Pequeña exposición en una pequeña sala del Círculo de Bellas Artes, pero también imprescindible. La exposición grande en el Círculo era sobre las vanguardias y la propaganda en la Unión Soviética entre la revolución y la guerra mundial, en la que se mezcla la fotografía, con el diseño, con la tipografía y con las políticas editoriales y propagandísticas del régimen soviético.

Joel Meyerowitz es uno de mis fotógrafos favoritos. Especialmente cuando trabaja con gran formato, en paisajes semiurbanos maravillosos. Pero en general en cualquiera de sus series. Quedé encantado con su obra cuando visité una retrospectiva de su obra en Viena en 2013. En la Casa de América, en cuyo restaurante comimos, presenta una exposición más modesta. Las fotografías que tomó en una estancia en Málaga y alrededores en los años 60. Fotografías con mucha sorna, llenas de humor, pero sin acritudes, que nos muestran una España, la del tardofranquismo, que por mucho que nos arranque una sonrisa nostálgica, no dejan de ser las de un país que había perdido el tren de la historia. Una pena. En la Casa de América también podemos ver un montaje de vídeo sobre la historia de la fotografía en Cuba, abarcando más de 100 años de historia, y un trabajo de Diana Markosian sobre la fiesta de la Quinceañera, también en Cuba.

Actividad editorial y diseño en la Unión Soviética de anteguerra en el Círculo de Bellas Artes.

Las exposiciones del Real Jardín Botánico, cada vez más caras de visitar, están patrocinadas por la Fundación Enaire. Y además de una dedicada a los trabajos reconocidos y premiados por los premios que otorga esta fundación, la exposición más interesante es la de Javier Vallhonrat y su trabajo alrededor del glaciar de la Madaleta en el Pirineo Central, en el cual transformó una pequeña tienda de campaña en una cámara oscura y cámara fotográfica. Un trabajo profundo, complejo y muy esforzado. Conceptualmente muy interesante desde mi punto de vista, aunque, por lo que pude ver, poco comprendido por otros visitantes. Me gustan las reflexiones fotográficas que Vallhonrat hace sobre el paisaje y el medio ambiente.

También en el programa oficial, nos encontramos con la amplia exposición que la Fundación ICO propone sobre las misiones fotográficas europeas, una serie de proyectos realizados en distintos países del viejo continente en los que distintas instituciones reúnen a fotógrafos para reflejar los cambios en el ambiente y en el paisaje, casi siempre derivados del desarrollo, controlado o incontrolado, los fenómenos de neourbanización e industrialización y los contrastes en los paisajes de un territorio o un país. Son un tipo de trabajo que parece menos lucido desde el punto de vista artístico, aunque se veían fotografías muy notables, pero que me parece que tiene gran trascendencia e importancia y un género por el que siempre me he sentido atraído.

En otro estilo, la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, ausente del programa en los últimos años, nos propone una interesante exposición del artista ya fallecido Darío Villalba (1939 – 2018), una retrospectiva que incluye obras de gran formato en las que se mezcla la fotografía con otras técnicas. Partiendo de las formas propias del pop art, los temas que desarrolla son mucho más introspectivos sobre la naturaleza y la soledad del ser humano.

Las “quinceañeras” de Diana Markosian en la Casa de América, minutos antes de afrontar un estupendo plato de pulpo a la brasa en el restaurante del lugar.

Fuera de la selección oficial, en la sala Loewe pude visitar las obras de Hervé Guibert, un fotógrafo muy comprometido contra la intolerancia, especialmente hacia la identidad y orientación sexual de las personas. Y en la sala de exposiciones de La Fábrica, donde compré algún libro de los que ya hablaré otro día, había algunos paisaje neoyorquinos de Donna Ferrato, la misma autora que hemos comentado antes, pero que cambia de tercio y nos muestra los cambios y el ambiente de TriBeCa en la Gran Manzana.

Y después de todo… me dejé,… imposible… no daba tiempo ni posibilidades,… otras exposiciones muy interesantes. Tal vez, si me puedo escapar durante el verano otro día a Madrid… El 10 de agosto tengo que coger un avión por la tarde a Berlín. Quizá me dé tiempo a ver por la mañana alguna exposición más. Ya veremos.

Con Javier Vallhonrat en el Real Jardín Botánico.

[Breve – foto] NY, Donna Ferrato Domestic violence | La Lettre de la Photographie

Fotografía

NY, Donna Ferrato Domestic violence | La Lettre de la Photographie.

La violencia doméstica o la violencia de género, según como se tome la acepción, es un problema sobre el que los españoles nos hemos sensibilizado considerablemente en los últimos 10 a 15 años. Especialmente por el intenso seguimiento mediático que tienen los casos conocidos de violencia contra las mujeres. Pero este no es un problema específicamente de este país. Es más existen datos que indican que es más importante en muchos otros países, incluso en algunos presuntamente más avanzados socialmente. En ninguno, sean cuales sean las cifras, se debe considerar un problema banal o menor. Cualquier caso de violencia de género es injustificable. En esta entrada, algunas imágenes del ensayo que sobre el tema ha realizado la fotógrafa Donna Ferrato en la ciudad de Nueva York.