La sirena de la plaza del Carbón (oficialmente conocida como de Salamero)

Política y sociedad

El domingo fuimos al cine. En Zaragoza. Al Cervantes. Tres personas. Una de ellas sólo podía ir a primera hora de la tarde, así que a las seis estábamos en la calle. Un domingo. Como si hubiera mucho que hacer. Así que nos fuimos a pasear. Y decidimos ir hacia el casco viejo para luego visitar el ambientillo en la plaza del Pilar. Por la cosa de los chicos de la acampada. Previendo la situación, yo había echado una cámara a la bolsa. La Pentax K-x con un tele corto. Que es un equipo que abulta poco y es muy socorrido.

Y salimos por la calle Azoque a la plaza del Carbón, de nombre oficial plaza de Salamero. E hice una primera foto. Les he dado un aire antiguo, que queda más propio para el tema al que voy.

Plaza del Carbón (de Salamero)

Línea del cielo de la plaza de Salamero en Zaragoza cuando se llega por la calle Azoque - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

Mientras enfocaba y encuadraba, mi acompañante se quedó mirando a un punto de la plaza y dijo… “Oye, Carlos, el chisme aquel encima del edificio de la derecha, ¿es una sirena de las de los bombardeos de las películas”.

Me quedé mirando, y dije, “no sé si es de los bombardeos, pero sí que es una sirena”. Continué, “y estoy pensando que la he visto varias veces, que he pensado tengo que investigar a ver que pinta, pero que se me olvida siempre”.

Tomó otra foto más de cerca. Para que al revelarlas no se me olvidase el tema.

Sirena

La sirena sobre el edificio del antiguo Banco Central - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

La explicación más completa la encontré en la dirección antigua del Blog de Inde. Parece que efectivamente se utilizó durante la guerra civil para avisar de los bombardeos. Pero que previamente se utilizaba cotidianamente para señalar a los zaragozanos el mediodía. Una forma de que los que tenía reloj lo pusieran en hora, y los que no, se orientasen. Como las señales horarias de los boletines informativos de las radios.

Pues ya está. Satisfecha nuestra curiosidad. Lo único que hay que esperar es que quede como un recuerdo histórico, y nunca sea preciso volver a utilizarla como aviso de los peligros de una guerra.

Seguimos paseando y llegamos a la plaza del Pilar, donde se acumulaba mucha gente, entre los acampados, los turistas y los curiosos. Y allí, escuchamos y vimos bailar tangos.

Música recomendada

El otro día escuche un tango de Carlos Gardel que me encantó. Me pareció que tenía una letra estupenda, con dobles sentidos, entre la agonía del jugador y el enamorado. Se trata de Por una cabeza. Muy recomendable.

Curioseando

Curiosas, o turistas, o turistas curiosas, observan el ambiente de la plaza del Pilar este domingo pasado - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited