Carlos Carreter

[Libro] El fantasma de Anil

Literatura

Durante los días de las navidades poco antes de fin de año, hubo una tarde, un viernes, en la que íbamos a ir al cine, fuimos, pero previamente tenía que recoger un paquete,… que no pude recoger, porque el comercio donde se recogía, con un horario de apertura hasta las 20:00 horas, consideró que no se estaba comiendo un rosco comercialmente hablando, que se aburría y que cerraban. Cuando yo pasé, a las 19:25… estaban cerrados, y de nada me sirvió el salir con adelanto de casa, con respecto a lo hora en la que empezaba la película. Así, en una tarde de niebla y frío tuve que hacer tiempo hasta la hora a la que habíamos quedado. O me metía en un bar a tomar algo, que no me apetecía mucho, o visitaba algún otro comercio. Entre un momento en Cálamo, donde tenían el último número de Exit… y luego descubrí en el Paseo Fernando el Católico una librería de segunda mano. Todos los precios al mismo precio, tratasen de lo que tratasen. Del volumen que tuviesen. 1 libro, 3 euros. 2 libros, 5 euros. 5 libros, 10 euros.

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No he tenido ocasión de viajar a Sri Lanka,… pero sí a Ginebra, y estar ante la sede europea de las Naciones Unidas, desde donde envían a la protagonista del libro a hacer su trabajo.

Tras pasear un buen rato por las extanterías comprendí dos cuestiones. La mayor parte de los libros son best-sellers o de colecciones muy populares, pero realmente poco interesantes en general. Y no siempre adecuadamente clasificados en el estante adecuado. Además… me he acostumbrado a leer la ficción en el lector de libros electrónica. Pero aun así decidí coger cinco libros por 10 euros. Porque entre tanto libro, alguno te tiene que interesar. Tres de ficción. Dos de arte. De estos, uno dedicado a Georgia O’Keefe y otro a los fauvistas. Y vamos a empezar a comentar el primero de los de ficción.

Se trata de una edición en libro de bolsillo de una novela de Michael Ondaatje. Ondaatje es un escritor canadiense nacido en Sri Lanka, de etnica cingalesa, que se hizo bastante conocido con motivo del éxito de su novela The English Patient (El paciente inglés), que fue adaptada al cine con gran éxito, siendo desde mi punto de vista una de las películas más interesantes de la década de los noventa, aunque el personal no la recuerda mucho. Y que me llevó a leer la novela en que se basaba. Que me gustó, al igual que la película. Siempre me quedé con las ganas de leer más de este autor. Pero supongo que sus libros no llegaban con facilidad a nuestro país cuando me interesé,… y ya lo olvidé.

Cuando vi este libro en ocasión recordé todo ello. Y tras las vacaciones, decidí afrontar con calma la lectura del mismo, aunque al final me costó mucho menos de lo que esperaba, porque como se dice coloquialmente, “me enganchó”.

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Anil es una antropóloga forense que dedica una buena parte de su vida profesional a identificar y descubrir las causas de la muerte de cadáveres de desaparecidos en zonas de conflicto. Cingalesa que lleva desde la niñez viviendo en Occidente, es enviada por las Naciones Unidas a Sri Lanka que sufre desde hace casi veinte años las consecuencias de una guerra civil, a la que se unen otras facciones con diversos intereses, y en la que se producen frecuente abusos contra la población civil, con asesinatos indiscriminados y desapariciones. Anil, junto con un arqueólogo puesto por el gobierno srilankés irá pasando por distintos escenarios del conflicto, conocerá distintas personas con distintas visiones del mismo, e incluso sufrirá ella misma el miedo, ante la actitud obstruccionista de ambas partes, especialmente del gobierno.

La novela, al igual que lo era The English Patient no deja de ser un alegato contra la violencia, la intolerancia étnica y el desprecio por el valor de la vida humana. Un alegato que no es nervioso y exaltado, sino tranquilo, reflexivo. En algunos pasajes del libro incluso poético. Muy enraizado con las tradiciones culturales del país. A mí me ha gustado bastante. Y por dos euros… ¿quién puede pedir más?

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Y dónde encontramos también “La Silla Rota”, un monumento en homenaje a las víctimas de las minas antipersona.