[Cine] 1917 (2019)

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1917 (2019; 02/20200110)

Tenía ganas de ver esta película por varios motivos. El primero, porque el periodo y los hechos históricos en los que se enmarca la acción de su argumento me interesan. Hubo quienes creyeron que la Primera Guerra Mundial era la guerra que iba a terminar con todas las guerras. Otros pensamos que es la madre de todas las que han venido después… incluso que, conceptualmente, no ha acabado y seguimos en ella. El segundo motivo, porque aunque Sam Mendes ha tenido una trayectoria con cierta irregularidad, tiene suficientes haberes en su cuenta como para que sea interesante lo que tiene que contar como director cinematográfico. Y el tercer motivo, porque al contrario de lo que sucede habitualmente, el avance de la película me resultó motivador. Habría que hacerse mirar este tema de los avances, los tráileres… qué poco me gusta esa palabra,… que engañan, destripan o desvirtúan la mayor parte de las películas, todo en nombre del dinero que quieren recaudar la industria. Y todo ello, tras unos meses en los que la mayor parte de las películas que compiten en las distintas convocatorias de premios cinematográficos que llegan entre el final del año y el principio del siguiente me han resultado más o menos decepcionantes. Hay mucho oficio en el cine actual, pero poca capacidad para contar historias. O pocas historias que me interesen.

Lieja, Namur, Dinant, Lovaina,… y tantas otras ciudades que sufrieron la rabia y la crueldad de un invasor alemán que perdió el norte en su deseo de llevar la “kultur” germánica a toda Europa, equivocando por completo los medios, y perdiendo las primeras batallas con sus primeros “éxitos” bélicos; la de la opinión pública histórica, y la entrada en guerra del Reino Unido, que cerró en gran medida, a pesar de sus derrotas, la posibilidad de una pinza con éxito, en las primeras semanas de conflicto.

Mendes nos traslada a la primavera de 1917, en un momento importante de la historia del conflicto. 1916 fue un año de batallas muy importante, que involucraron a una gran cantidad de hombres y recursos, con muchas bajas, pero escasos efectos aparentes sobre las posiciones en el frente de batalla. Pero sí que hubo efectos no aparentes en el conjunto. Verdun y el Somme dejaron ciertas ventajas del lado de la Entente. Pero sobretodo, fueron agotadoras para Alemania. Que seguía peleando en dos frentes. Y cuyos aliados, especialmente los austriacos, tenían un rendimiento que casi se podría calificar de deplorable. Económicamente, la situación de los germanos también era muy compleja. Sus recursos estaban muy limitados, y no podía soportar ni demográficamente ni industrialmente las necesidades de una guerra extenuante. Por ello decidieron hacer una retirada organizada entre el final del invierno y el principio de la primavera en los primeros meses de 1917, con el fin de reducir su línea del frente, de modo que pudiera ser más eficientemente sostenida con menos recursos. La operación, que conllevaba sus riesgos, especialmente si los anglofranceses explotaban el momento para lanzar una ofensiva, fue un éxito, y una demostración del genio alemán como planificadores e ingenieros. Una pena que no dedicaran este genio a temas más pacíficos. Cuando fue evidente que la retirada era un hecho, el desconcierto en las líneas de la Entente hizo que hubiera partidarios de la prudencia, mientras que otros interpretaran el hecho como una muestra de debilidad y de que había que actuar agresivamente, atacando a los alemanes. En ese momento no se conocían los detalles de la operación Alberich, que así se llamó la retirada a la línea Hindenburg de defensa.

En este entorno histórico, que es cierto y preciso, Mendes nos plantea una situación ficticia. Un batallón inglés va a atacar el frente alemán, bajo el supuesto de su supuesta debilidad. Pero al mando superior ha llegado información de que esta debilidad no es real, y probablemente van a ser aniquilados. Por lo que se encarga a dos cabos, Blake (Dean-Charles Chapman) y Schofield (George MacKay), la misión de llevar una orden escrita de un general (Colin Firth) al coronel al mando del batallón (Benedict Cumberbatch), para evitar el ataque y la masacre. A partir de ahí, comienza una misión contrarreloj en la que ambos cabos han de atravesar un territorio en el que no se sabe muy bien que pueden encontrar, con la angustia añadida de que el hermano de uno de ellos es oficial del batallón que va a lanzar el ataque en la madrugada del día siguiente.

La película está rodada como una falso largo plano secuencia, que supone una maravilla de planificación y técnica cinematográfica con Mendes como director y Roger Deakins como director de fotografía como principales artífices, aunque con el evidente mérito de todo el equipo de la película. Con catorce candidaturas a los Oscar para Deakins, pero sólo una estatuilla, reciente… en lo que a mí se refiere creo que es el trabajo con más mérito en el año 2019 de los que he visto. Así como lo es el de Mendes en lo que se refiere al suyo. Tanto a nivel conceptual, como a nivel de su realización técnica, estamos en la práctica ante una auténtica obra maestra, en el que claramente la peripecia de los cabos es el macguffin que nos permite tener un sobrecogedor panorama de la realidad de la guerra en esos momento del conflicto. Si algo se le puede reprochar a la película, al director en concreto, es su visión lógicamente probritánica, que quizá no plantee con la suficiente crudeza los errores que se cometieron por el lado británico. Como sucedía en otra película bélica reciente, el enemigo alemán aparece poco, muchas veces difuminado o como una presencia casi invisible, pero amenazadora. Solamente una escena presenta un rostro alemán relativamente iluminado y no enmascarado.

Otra cuestión es la interpretación. Es difícil valorar las interpretaciones de una cinta en la que, salvo el personaje principal interpretado por MacKay, es muy coral. Salen muchos, con pequeños o minúsculos papeles. Difícil valorar el trabajo de Firth o de Cumberbatch; dan muchas ganas de saber más del capitán Smith, interpretado por Mark Strong, en quien creemos entrever el punto medio entre el soldado, con poca información y sobre el que se carga gran parte del sufrimiento humano del conflicto, y los coroneles y generales, más alejados de la realidad y con intereses que van desde el estricto cumplimiento del deber al deseo de brillar sin importar el coste humano. Los oficiales intermedios siempre resultan un punto medio de interés entre ambos extremos, tuvieron más información, solían tener mejor formación y cualificación que la tropa, pero estuvieron también muy expuestos a ser bajas. De hecho, muchos de los mejores oficiales del tipo teniente o capitán fueron baja en ambos bandos. Pero MacKay, de 28 años, que ya me causó muy buena impresión en cierta simpática película con canciones, carga con valentía con un papel intenso emocionalmente y físicamente exigente. Y va a ser injustamente ninguneado en la temporada de premios.

Película que hay que ver. Si eres aficionado al cine, la tienes que ver. Necesariamente. Y si sólo vas al cine como divertimento,… pues también. Porque aúna en un mismo acto cine de alto nivel con entretenimiento… que no diversión. Porque el tema es serio. Y necesario. Un películón. Quizá no llegue al grado de “películón que te cagas”, pero un películón.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****
2001. Viaje a Bélgica y París, París (Francia). carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

[Cine] Sunshine on Leith (2013)

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Sunshine on Leith (2013), 24 de junio de 2014.

Tarde de cine tranquilo y relajante, evasión a toda costa. Nada de complicaciones. Ese es el planteamiento. Así, qué mejor que un musical. O una película con canciones. Más sobre esta diferencia más adelante. La vemos en versión original, imprescindible para recoger los muchos matices de los diálogos, especialmente cuando se juega con los acentos de distintas partes de un país o del mundo. Pero si alguien quiere la versión doblada, en la cartelera española la encontrará bajo el título de Amanece en Edimburgo, que parece similar, pero no es lo mismo. Veamos por lo tanto lo que da de sí este filme firmado por Dexter Fletcher, con un especial protagonismo para la música de The Proclaimers. Pop british a gogó.

Castillo de Edimburgo

Definitivamente, hoy, Edimburgo, fundamentalmente soleado. Y qué más representativo que el Castillo.

Davy (George MacKay) y Ally (Kevin Guthrie) son dos jóvenes de Edimburgo, del barrio de Leith, que han prestado servicio en misiones del ejército británico en Afganistán. Ambos retornan a sus casas, con el peso de haber perdido compañeros en acciones militares, pero con la esperanza del reencuentro con sus familias. Davy tiene una familia acogedora, en la que les espera sus padres, Jean (Jane Horrocks) y Rab (Peter Mullan), a punto de celebrar sus 25 años de casados, y su hermana Liz (Freya Mavor), novia de Ally, enfermera que sueña con ver el mundo y no encerrarse en casa como su madre. Ally no es acogido tan cálidamente en casa de su hermana hasta que se reintegre en la vida civil. En una fiesta, Liz presenta a Davy a su compañera Yvonne (Antonia Thomas), una inglesa simpática y dicharachera, que encandilará al tímido y fuertemente arraigado en su entorno Davy. Pero pronto comenzarán los problemas. Especialmente cuando Rab se entere que tiene una hija de 24 años de la única aventura extramatrimonial que tuvo, apenas recién casado.

Calton Hill

En la película descubrimos que Calton Hill y sus vistas puede ser un buen lugar para camelarse a una chica inglesa.

Drama romántico con tonos de comedia y tono de buen rollo general, con tres parejas, cada una con sus propios problemas e idiosincrasias que se van desarrollando en paralelo, al mismo tiempo que pivotan en torno a la familia que forman Jean, Rab, Davy y Liz. Pero estamos ante una película con canciones. No le llamo musical. Suelo diferenciar estos dos tipos, aunque a veces las transiciones son progresivas y es difícil decir cuando estamos ante un tipo y otro. Les Miserables es claramente un musical. Está basado en un musical teatral, todo sucede cantando y con música. No hay confusión posible. Cabaret en su versión teatral es un musical, pero la película incluye abundantes diálogos interludiados por las canciones del musical, está en la frontera. La de ahora es una película con diálogos, en los que se intercarlan con fortuna las canciones de The Proclaimers. El problema es que las canciones pueden ser un añadido vistoso a la trama, pero necesariamente la simplifica, resta tiempo al desarrollo y a los matices. Y esto se nota en la película, donde los dramas se trazan con rotulador de punta gorda y acudiendo a los tópicos, para dar tiempo a encajar los números musicales. Números musicales, cantados por los propios intérpretes que están bastante bien. No soy yo a estas alturas de mi vida un apasionado del pop, pero la amplia cultura musical británica permite situar buenos productos en este tipo de música que resultan perfectamente encajables en una película de este tipo. Si hasta en España se hizo con la sobrevalorada El otro lado de la cama,… imagínate en el Reino Unido. Por otra parte, algunos de los temas son ampliamente conocidos. Se deja como plato fuerte final la canción más conocida de la pareja de gemelos escoceses, I’m gonna be (500 miles), que tras su pegadizo ritmo y melodía que hemos escuchado hasta la saciedad en otros filmes, en anuncios comerciales, y esas cosas, esconde una letra bastante cuidada, como el conjunto de los temas. Que por cierto están muy bien arreglados, con un toque folk que los acerca al ambiente escocés.

North Bridge

Son varias las veces que cruzamos por North Bridge o cualquier otro de los puentes que nos permiten salvar las vías del ferrocarril o la estación Waverley.

El reparto, en su mayoría escocés, con el añadido de algunos ingleses a quienes toca o no según los casos adoptar el acento y la fonología escocesa cumple sin problemas, números musicales incluidos. Junto con veteranos como Mullan o Horrocks, tenemos gente joven, varios de los cuales proceden de las series de televisión británicas, y que muestran que hay un abismo entre estas y las españolas. Para mí uno de los problemas de las series y el cine español actual es el bajo nivel actoral que se aprecia, especialmente en la gente que procede de la televisión. Los británicos son más exigentes y se nota.

Dublin St

No he estado yo en el distrito de Leith, aunque bajando por aquí por Dublin St y pasando por la “gesthouse” donde me alojé el año pasado se iba hacia allí.

Buenrollismo a tope para refrescar una calurosa tarde de verano, en un inverosimilmente y constantemente soleado Edimburgo, en una comedia dramática o drama con toques de comedia, que no tiene grandes pretensiones o no se le aprecian, pero que hace que salgas con buen humor de la sala de cine, y tarareando los temas más populares. Podría haber sido manifiestamente mejor, pero no nos quejaremos en exceso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Waterloo Place

Y lo que es difícil de “tragar” es ese Edimburgo perpetuamente soleado, si hasta en pleno mes de julio nos encontramos noches de niebla heladora.