[Cine] Sunset Song (2015)

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Sunset Song (2015; 402016-2307)

El fin de semana de semana pasado lo empezamos con la película de Tornattore, que nos dejó un poquito fríos. Al día siguiente, por la mañana, antes de salir ha distintas actividades durante el día, que incluían el enseñar la ciudad a gente venida de fuera, me sorprendió la temprana publicación de las críticas de los estrenos de la semana en El cine de Lo que yo te diga. Antaño, las “favoritas” de Teófilo el Necrófilo eran prácticamente un valor seguro a la hora de decidir qué película ver, y salían puntualmente al principio del fin de semana. En los últimos tiempos… ya sin la “firma” del sobrino favorito de Hannibal Lecter, no siempre llegan a tiempo de guiarnos en la toma de decisiones y la discrepancia con las opiniones de quien las escriba actualmente son mayores. Pero todavía son una buena referencia. Y ya digo, el fin de semana pasado aparecieron el sábado por la mañana y nos sorprendieron otorgando nada menos que un nueve sobre diez a esta película escocesa que ya se estrenó en su país de origen en el invierno pasado.

Vaya… un nueve sobre diez… casi como si fuera una obra maestra. Ya tarde, ese mismo sábado, cuando los invitados foráneos decidieron retirarse a su residencia temporal en nuestra ciudad a una hora prudente, decidimos coger el tranvía y acercarnos a ver la versión original de la película.

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Las localizaciones de la película son ficticias, como las de la novela en que se basa.

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Pero se suponen próximas a Aberdeen en la costa oriental de Escocia.

En primer lugar, ya aviso que es una película que hará las delicias de los amantes del cine de época. Perfectamente ambientado en los estupendos paisajes de la Escocia rural, próxima a su costa oriental, y con todo ese saber hacer de los británicos en materia de este tipo de dramas con toque histórico, es casi un valor seguro. En segundo lugar, la película cae en casi todo su metraje, más de dos horas, quizá un poquito excesivo, sobre el personaje de Chris Guthrie (Agyness Deyn), interpretado por una práctica desconocida del cine ya que, aunque había hecho alguna incursión en el medio, no habían sido muy notables y su carrera hasta el momento se había centrado en el modeleo. Realmente, Deyn es una chica/mujer muy atractiva… Sobre sus capacidades interpretativas… pues no lo hace nada mal. No tan excelentemente como hemos visto escrito por ahí, pero aguanta el tipo, especialmente cuando enfrente tiene secundarios de nivel a la hora de darle la réplica.

En cuanto a la historia, condiciona mi forma de valorar la película. La película tiene un comienzo potente. Una Chris prácticamente adolescente, lista, con ganas de estudiar y salir del medio campesino, quizá ser maestra… pero confrontada con una familia disfuncional en la que domina el padre, John, interpretado por el habitualmente excelente Peter Mullan, y que se corona en la notable secuencia de la muerte del padre. Un primer tercio del largometraje realmente potente y que nos abre unas expectativas… que luego no se cumplen en su totalidad. A partir de ese momento vemos cómo la protagonista avanza rápidamente hacia la madurez y la independencia personal, en un mundo donde las mujeres no suelen ser las dueñas de sus propios destinos, y un romance, una historia de amor, que una vez que entra en juego la Primera Guerra Mundial empieza a hacerse excesivamente previsible. Aunque finalmente la historia alcanza un final razonablemente digno.

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Los bosques…

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… y la campiña escocesa de esa región se llevan la palma a la hora de aparecer en la fotografía principal de la película. Qué aquí vemos en las proximidades de Stonehaven y Dunottar Castle.

No comparto el entusiasmo de la gente del Cine de Lo que yo te diga a la hora de valorar este filme. Ciertamente está hecho con mucho oficio, aunque sin que su director, Terence Davies, tome especiales riesgos. Confiando en su elenco, en la obra literaria original de Lewis Grassic Gibbon y en la belleza de las imágenes que nos propone, se acomoda tras la cámara con la confianza de que la película resultará cuando menos resultona. Pero sales con la sensación de que siendo un producto bastante aceptable y muy visible, se ha desperdiciado una ocasión para hacer una película muy potente. Porque hay temas notables… el pacifismo, la posición de la mujer, la violencia doméstica, las (malas) influencias de la religión y los religiosos,… Uiggg, casi.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
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Y nos muestran menos el paisaje marino cercano, en el mar del Norte…

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… donde hoy en día encontramos monumentos celebrando la horrenda guerra que la novela de una forma u otra critica.

[Cine] Sunshine on Leith (2013)

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Sunshine on Leith (2013), 24 de junio de 2014.

Tarde de cine tranquilo y relajante, evasión a toda costa. Nada de complicaciones. Ese es el planteamiento. Así, qué mejor que un musical. O una película con canciones. Más sobre esta diferencia más adelante. La vemos en versión original, imprescindible para recoger los muchos matices de los diálogos, especialmente cuando se juega con los acentos de distintas partes de un país o del mundo. Pero si alguien quiere la versión doblada, en la cartelera española la encontrará bajo el título de Amanece en Edimburgo, que parece similar, pero no es lo mismo. Veamos por lo tanto lo que da de sí este filme firmado por Dexter Fletcher, con un especial protagonismo para la música de The Proclaimers. Pop british a gogó.

Castillo de Edimburgo

Definitivamente, hoy, Edimburgo, fundamentalmente soleado. Y qué más representativo que el Castillo.

Davy (George MacKay) y Ally (Kevin Guthrie) son dos jóvenes de Edimburgo, del barrio de Leith, que han prestado servicio en misiones del ejército británico en Afganistán. Ambos retornan a sus casas, con el peso de haber perdido compañeros en acciones militares, pero con la esperanza del reencuentro con sus familias. Davy tiene una familia acogedora, en la que les espera sus padres, Jean (Jane Horrocks) y Rab (Peter Mullan), a punto de celebrar sus 25 años de casados, y su hermana Liz (Freya Mavor), novia de Ally, enfermera que sueña con ver el mundo y no encerrarse en casa como su madre. Ally no es acogido tan cálidamente en casa de su hermana hasta que se reintegre en la vida civil. En una fiesta, Liz presenta a Davy a su compañera Yvonne (Antonia Thomas), una inglesa simpática y dicharachera, que encandilará al tímido y fuertemente arraigado en su entorno Davy. Pero pronto comenzarán los problemas. Especialmente cuando Rab se entere que tiene una hija de 24 años de la única aventura extramatrimonial que tuvo, apenas recién casado.

Calton Hill

En la película descubrimos que Calton Hill y sus vistas puede ser un buen lugar para camelarse a una chica inglesa.

Drama romántico con tonos de comedia y tono de buen rollo general, con tres parejas, cada una con sus propios problemas e idiosincrasias que se van desarrollando en paralelo, al mismo tiempo que pivotan en torno a la familia que forman Jean, Rab, Davy y Liz. Pero estamos ante una película con canciones. No le llamo musical. Suelo diferenciar estos dos tipos, aunque a veces las transiciones son progresivas y es difícil decir cuando estamos ante un tipo y otro. Les Miserables es claramente un musical. Está basado en un musical teatral, todo sucede cantando y con música. No hay confusión posible. Cabaret en su versión teatral es un musical, pero la película incluye abundantes diálogos interludiados por las canciones del musical, está en la frontera. La de ahora es una película con diálogos, en los que se intercarlan con fortuna las canciones de The Proclaimers. El problema es que las canciones pueden ser un añadido vistoso a la trama, pero necesariamente la simplifica, resta tiempo al desarrollo y a los matices. Y esto se nota en la película, donde los dramas se trazan con rotulador de punta gorda y acudiendo a los tópicos, para dar tiempo a encajar los números musicales. Números musicales, cantados por los propios intérpretes que están bastante bien. No soy yo a estas alturas de mi vida un apasionado del pop, pero la amplia cultura musical británica permite situar buenos productos en este tipo de música que resultan perfectamente encajables en una película de este tipo. Si hasta en España se hizo con la sobrevalorada El otro lado de la cama,… imagínate en el Reino Unido. Por otra parte, algunos de los temas son ampliamente conocidos. Se deja como plato fuerte final la canción más conocida de la pareja de gemelos escoceses, I’m gonna be (500 miles), que tras su pegadizo ritmo y melodía que hemos escuchado hasta la saciedad en otros filmes, en anuncios comerciales, y esas cosas, esconde una letra bastante cuidada, como el conjunto de los temas. Que por cierto están muy bien arreglados, con un toque folk que los acerca al ambiente escocés.

North Bridge

Son varias las veces que cruzamos por North Bridge o cualquier otro de los puentes que nos permiten salvar las vías del ferrocarril o la estación Waverley.

El reparto, en su mayoría escocés, con el añadido de algunos ingleses a quienes toca o no según los casos adoptar el acento y la fonología escocesa cumple sin problemas, números musicales incluidos. Junto con veteranos como Mullan o Horrocks, tenemos gente joven, varios de los cuales proceden de las series de televisión británicas, y que muestran que hay un abismo entre estas y las españolas. Para mí uno de los problemas de las series y el cine español actual es el bajo nivel actoral que se aprecia, especialmente en la gente que procede de la televisión. Los británicos son más exigentes y se nota.

Dublin St

No he estado yo en el distrito de Leith, aunque bajando por aquí por Dublin St y pasando por la “gesthouse” donde me alojé el año pasado se iba hacia allí.

Buenrollismo a tope para refrescar una calurosa tarde de verano, en un inverosimilmente y constantemente soleado Edimburgo, en una comedia dramática o drama con toques de comedia, que no tiene grandes pretensiones o no se le aprecian, pero que hace que salgas con buen humor de la sala de cine, y tarareando los temas más populares. Podría haber sido manifiestamente mejor, pero no nos quejaremos en exceso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Waterloo Place

Y lo que es difícil de “tragar” es ese Edimburgo perpetuamente soleado, si hasta en pleno mes de julio nos encontramos noches de niebla heladora.

[Cine] War Horse (2011)

Cine

War Horse (2011), 10 de febrero de 2012.

Este fin de semana ha sido raro. De hecho, no es habitual que el día elegido para ir al cine sea el viernes. También sucedió un poco por casualidad. Y porque el día había sido lo suficientemente “regular” como para olvidarse un poco de los problemas mundanos refugiándonos en la oscuridad luminosa de la sala de cine. Y como tocaba estreno de Steven Spielberg, y además había sesión en versión original subtitulada, a ella que nos fuimos. Y os lo cuento ahora.

El célebre director y productor, uno de los más significativos de los últimos 40 años en el cine mundial, nos trae la adaptación de una novela en la que se cuentan las andanzas de un caballo nacido en los páramos de Devon en Inglaterra en vísperas de la Primera Guerra Mundial, y que acaba siendo uno más de los millones de estos animales que sufrieron también las consecuencias de esta devastadora conflagración. Es cierto que Spielberg da mucha importancia a la historia de amistad entre el chaval que domó al caballo cuando era un potro y el animal, si bien por lo que leo por ahí en la novela lo importante son las andanzas del caballo. A lo largo de estas andanzas observaremos la estupidez de las cargas de caballería contra la infantería armada de potentes ametralladoras, el uso de los animales como tiro en ambulancias cuando las mecanizadas fallan, su trabajo hasta la extenuación tirando de las pesadas piezas artilleras, y la muerte de estos animales por hambre, enfermedades, el efecto de las bombas y la metralla, o simplemente quedando atrapadas entre las alambradas sembradas por los humanos en la llamada tierra de nadie.

En diversas ocasiones, con motivo de lecturas, televisión o cine, he comentado que hecho en falta grandes películas que inviten a la reflexión sobre lo que fue la Primera Guerra Mundial. Un conflicto que marcó de forma tremenda, y tremendamente negativa, el devenir del mundo durante el siglo XX. Es cierto que se pueden encontrar algunos buenos ejemplos de cine sobre el tema. Algunos filmes de entre guerras como All quiet on the western front (Sin novedad en el frente), basado en la imprescindible novela de Erich Maria Remarque, o A farewell to arms (Adiós a las armas), sobre el texto de Hemingway. Podemos recordar también la impresionante Paths of glory (Senderos de gloria) de Kubrick. En cine más moderno, sin duda Gallipoli es una película de referencia. Hay más. Pero no son muchas.

Cuando me enteré que Spielberg estaba detrás de una historia sobre este periodo, mi expectación se levantó. Recordemos que está detrás de filmes dedicados a la Segunda Guerra Mundial muy importantes como Empire of the sun (El imperio del sol), Schindler’s list (La lista de Schindler) o Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan). Que ha producido series de televisión tan interesantes como Band of brothers (Hermanos de sangre) o The Pacific. O el díptico de Clint Eastwood dedicado a Iwo Jima, Flags of our fathers (Banderas de nuestros padres) y, especialmente, la maravillosa Letters from Iwo Jima (Cartas desde Iwo Jima). Te podrá gustar más o menos lo que se dice en este conjunto de producciones, pero se dice y se reflexiona mucho.

Sin embargo, detrás de una película excelente en cuanto a detalle en la producción, lujo en la filmación, con una fotografía clásica pero maravillosa, con una recreación excelente, con una demostración de saber hacer cinematográfico más que notable, se nos presenta una historia que me resulta pobre. Insuficiente. Facilona en sus planteamientos sentimentaloides. El chico majete que se va a la guerra a por su caballo, la pobre adolescente huerfanita y débil de salud que vive con su abuelito en plan Heidi, el pobre soldadito alemán de 14 años, los gestos heroicos aunque abundantemente estúpidos de la romántica caballería a la carga. Pero se pierde la posibilidad de utilizando los ojos del caballo como hilo conductor, realizar una reflexión más profunda con unos elementos que la película los tiene, pero los desaprovecha. La dura vida en las trincheras, las decisiones absurdas de los generales, el tremendo trabajo y esfuerzo en las baterías, los soldados fusilados por causas diversas y en general crueles, la vida o la muerte en la tierra de nadie, la guerra química, las enfermedades por desnutrición, agotamiento y por vivir en el barro, el sufrimiento de la población civil,… Todos ellos elementos que están ahí, en la historia, pero que quedan en segundo plano por la manipulación de los sentimientos, que ha sido siempre uno de los fuertes, pero también de los defectos del director.

En el plano de las interpretaciones, la coralidad de la película, con abundancia de personajes, hace que se diluyan un poco en el todo. El chaval inglés protagonista, Jeremy Irvine, lo hace razonablemente bien. Vemos destellos del abundante oficio por parte de Peter Mullan y Emily Watson de como padres del chaval. Y luego una retahila de personajes, cada uno con su ratito de protagonismo que en general cumplen con su cometido. Hay una cosa que hecho en falta. El reparto es multinacional. Los ingleses están interpretados por actores británicos. Los franceses/belgas por intérpretes de esta nacionalidad. Los alemanes, lo propio. Pero en vez de atreverse a rodar una película multilingüe que hubiese dado más profundidad y universalidad a la historia, los diálogos se producen todos en inglés pero con los acentos correspondientes. Lástima. Priman mucho, en exceso, los intereses comerciales orientados al mercado americano y anglosajón, sobre determinados aspectos artísticos. A Spielberg siempre le ha gustado el dinero, y eso ha marcado negativamente algunas de sus películas.

Como conclusión, hay que decir que globalmente considerada, la película es estimable. Se puede ir a ver sin ningún problema. A pesar de sus casi dos horas y media de duración, se pasa en un vuelo. Está muy bien hecha. Es bonito. Con bellos paisajes, con bellos atardeceres, con buena ambientación en los campos de batalla. Pero a algunos nos queda el sinsabor de que podría haber sido mucho más, y se ha perdido una gran ocasión. Todavía me falta la gran película moderna sobre aquel terrorífico e inhumano conflicto. Quizá, a dos años del centésimo aniversario de su comienzo, alguien se anime a por ello.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Hace unos años, de camino entre Bath e Ilfracombe, cuyo cementerio vemos en la foto, pasamos por los páramos de Devon. Retratados de forma idílica en la película de hoy, durante años han sido considerados como un lugar inquietante "por culpa" del sabueso de los Baskerville.