[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores “premiados” de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

4 comentarios en “[Libro] El silencio de las estrellas

  1. Hombre, lo de presuponer pasteleo entre autores y organización en un “premio local” no deja de ser, además de ofensivo, aventurado. En primer lugar, el Premio Ciudad del Conocimiento no es un premio local, es el mejor dotado de los que se conceden actualmente en España. Por otro lado, yo soy de Alicante y el premio se da en Sevilla. No tenía el gusto de conocer al Jurado ni a nadie de la organización; así que me encuentro muy tranquilo moralmente a este respecto; lo que no pueden decir todos los premiados en concursos de cierta entidad (lo digo por experiencia). En fin, no estoy enfadado con usted, faltaría más, pero le recomiendo que en el futuro sea más cuidadoso con sus juicios, porque hay gente que sí se enfada.
    En cuanto a la historia, siento que no le haya gustado, pero como tengo críticas buenas y malas al respecto, me deja usted tranquilo. Que la historia sea demasiado esquemática, los personajes planos, etc. quizá obedezca al planteamiento inicial del asunto: Alguien desde otras dimensiones quiere dejar un mensaje a sus descendientes. El mensaje debe ser conciso, creo yo, claro e inequívoco, y eso condiciona el formato. Lo del Martianites, en este mundo de fake news, no me parece descabellado en absoluto, y en cuanto a la discutible ética de los personajes, despierte, amigo, que está usted en este mundo, no en otro, a pesar de ser una novela de ciencia-ficción. Ahora, lo que me cabrea un poco es su alusión al “Deus et machina” final y a como “salgo del embrollo”. Pues, mire usted, la idea final ha precedido a la trama, estaba en la solución del presunto “embrollo” desde años antes de su escritura, y sin esa idea la novela no habría tenido sentido ninguno. En fin, qué le vamos a hacer. Estas cosas pasan por dedicarse uno a hacer de juez de la obra ajena sin tener tiempo ni categoría para ello, ni respeto por la obra y los esfuerzos ajenos. Qué le vamos a hacer. No siempre un libro encuentra al lector para quien ha sido escrito.
    Miguel Ángel Pérez Oca.

    1. En primer lugar, y antes de nada, si hay alguna cuestión que le haya ofendido, dígamelo que la corregiré, explicaré mejor o lo que sea. El hecho de que no me gustara su novela, no implica ningún tipo de animadversión hacia usted. Sería una soberana estupidez por mi parte. Sea libre y le escucharé.

      Lo de los premios. No he dicho que su premio fuese “local”. He dicho que me he encontrado con esa situación. También digo, que no me constaba que fuese su caso. Y a continuación digo que me apliqué a la lectura con la ilusión de encontrarme con algo de calidad. O sea, que le concedí la presunción del merecimiento de los premios y por ello me animé a leerla. Como digo, si lo considera oportuno, modificaré la redacción.

      Hace un año que leí la novela,… y las cosas como son, no me gustó. Y una consecuencia de ello es que no me acuerdo bien de los detalles. Le diré que nunca hablo de los libros que leo de inmediato, tras terminar su lectura. Los dejo reposar al menos cinco o seis días. Para evitar dejarme llevar por la sensación del momento. En concreto, en este caso pasó una semana aproximadamente, según mis anotaciones. Entre el 29 de noviembre y el 6 de diciembre.. A veces, pensando sobre ellos, los libros crecen. Y otras, no. Pero un año después, sé la sensación que tuve, pero he olvidado mucho, por la evidente falta de interés que me suscitó al final. Lo siento. Así que no estoy en condiciones de debatir el uso de sus recursos argumentales. “Deus ex machina” incluido. En aquel momento puede que sí. Ahora no.

      Las cuestiones éticas, las cuestiones de valores, sí que me parecen importantes. Creo que un autor de ficción está, no sólo legitimado, casi obligado a plantear debates éticos. A expresar dilemas. El mismo progreso de la ciencia nos abre posibilidades cuyas consecuencias nos cuesta valorar. Y el mundo de la ciencia ficción es un escenario perfecto, así lo ha sido a lo largo de la historia de la literatura, para plantearlos. Pero hay valores que deben quedar claros. Y una cosa es que el falseamiento de noticias esté a la orden del día, y otra es que te quedes con la sensación de que eso pueda estar justificado en ocasiones. Seguramente no sería su intención dejar esa sensación… pero es la que me quedó. Estamos en un momento y en un país, probablemente en una civilización, donde los valores éticos están de capa caída. Acabo de leer un ensayo que hablaba sobre ello en abundancia, de Amin Maalouf. Por ejemplo, cierta serie de televisión de gran éxito y muy premiada, presentaba un personaje que, en la trama, abusaba claramente de mujeres en situación de inferioridad, desde mi punto de vista las violaba,… y al final quedaba como un héroe bajo los estridentes acordes de una versión del “Bella Ciao” en medio de una balacera con fusiles automáticos. Y la gente, encantada. Creo que los autores, ustedes, tienen la obligación de reflexionar sobre los dilemas no resueltos, pero también la de no dejar dudas sobre los valores que deberían estar afianzados en el siglo XXI. Y si escribí eso, es porque me quedó alguna duda… Intento ser claro y sincero. Y no dudo en absoluto de sus valores personales, porque no le conozco en persona, sino de los que me transmitió la novela. Y aunque no nos pongamos de acuerdo, porque no tenemos porqué, la disensión debe estar permitida. Quizá usted como autor deba pensar porque uno de sus lectores quedó con esas dudas. A lo mejor el resultado de la reflexión es que mis dudas son injustificadas… pero pensarlo.

      No soy el más listo de la clase, ni mucho menos, pero tampoco el más tonto. Creo que leo por encima de la media. No escribo ficción, ni para publicar, pero escribo con otros fines. Todos los días. Entre ficción y ensayo que no tenga que ver con mi actividad profesional, en estos momentos salgo por un promedio de un libro a la semana. También tengo la obligación de leer para estar actualizado en mi profesión, las noticias, lo relacionado con mis aficiones personales… así que leo bastante… creo. Lo digo para darle a entender que si algo no me ha gustado, algo ha pasado.

      Lo dicho, si algo le ofende dígamelo y lo corrijo o lo aclaro. Y le pido disculpas. Por lo demás, si no me gustó la novela… qué se le va a hacer. ¿O vamos a hacer como en las redes sociales, donde todo lo que no sean alabanzas, justificadas o injustificadas ya no está permitido?

      1. No me ha ofendido usted en absoluto, amigo Carlos. Seguramente mantendríamos pareceres contrapuestos en una conversación larga, que necesitaría más espacio y tiempo del que disponemos aquí, pero eso sería sano. Y me parece muy bien que no le guste mi novela. Afortunadamente sí le gustó a los miembros del jurado, todos ellos prestigiosos autores de ciencia ficción. En fin, las críticas, como le decía en mi correo anterior, han sido muy variadas. Sí que hay una que abunda, y es la que se refiere a lo conciso del texto, del que seguramente podría haber sacado más partido. Quizá lo hice así por dos razones: Por adaptar la longitud del texto a las bases del Concurso y porque, como ya le decía en la anterior entrega, me parecía que un escrito que encierra un mensaje muy importante no puede detenerse en exquisiteces literarias. Pero, naturalmente, ese punto es muy discutible. Y en cuanto a la catadura ética de los personajes en el tema del “Martianites”, creo que es saludable plantear un debate sobre si el fin justifica los medios en determinados casos. En fin, esta es otra cuestión que requeriría una larga discusión para la que este medio que estamos utilizando no facilita el tiempo necesario. Y no le digo más. Sobre mis objeciones al hecho de juzgar a los demás y a sus esfuerzos, retiro lo dicho, y perdóneme, porque mantenerlo equivaldría, precisamente, a juzgar a los demás. Y allá cada cual con su conciencia y su ética.
        Un afectuoso saludo y, si usted quiere, tan amigos.
        Miguel Ángel Pérez Oca.

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