[TV] Cosas de series; cosas de ética en la TV española

Televisión

Hace no mucho tiempo, conseguí la proeza de ver entera una serie española de televisión. Cosas de viajes en el tiempo. Vuelvo a repetir los problemas de las series españolas que me tiran para atrás; excesiva duración de los episodios, exceso de costumbrismo, interpretaciones manifiestamente mejorables, especialmente entre los intérpretes más jóvenes, e historias que suelen ser copias/plagios de lo ya visto en otras producciones internacionales.

Recientemente, escuché con atención que a La casa de papel le habían dado un importante premio internacional. Disponible en Netflix desde hace un tiempo, con un éxito internacional importante gracias a este hecho, es la serie de habla no inglesa más vista de la plataforma, y con un anuncio de una “tercera” temporada producida por o para la plataforma de vídeo bajo demanda para el 2019, las primeras fueron de una televisión de las de anuncios de toda la vida, hicieron que me animara a verla.

Para ilustrar la entrada, unas cuantas imágenes de esta España nuestra, que sea cualesquiera que sea, nos hiela el corazón.

Resumo. Los episodios siguen durando demasiado. Por favor, entre 45 y 55 minutos es suficiente para contar cosas. Se han moderado con el costumbrismo, aunque sigue existiendo. Interpretaciones razonables, aunque no brillantes. Un historia que no es una copia/plagio, pero si un pastiche de una diversidad de producciones internacionales del género de atracos con rehenes. Y el conjunto es bastante entretenido. Más bien, muy entretenido. El episodio final de la “segunda” temporada está fenomenal. Con un ritmo notable. Hay tramas en el guion que no te las tragas ni con un embudo. Fuerzan demasiado la famosa “suspensión voluntaria de la incredulidad” que propuso Coleridge cuando afrontamos una obra de ficción. Pero en la medida en que no rompen la diversión, las dejas estar. Por cierto, si entrecomillo lo ordinales de las temporadas es porque a mí más me parece que el conjunto es una temporada que dividieron en dos por razones de programación, que dos temporadas diferenciadas.

De todas formas, lo que más me ha llamado la atención de esta serie tiene que ver con otras cosas. Ayer comentaba la posibilidad de que volvamos a viajar a Japón en 2019. Mirando como estamos posibles destinos y recorridos, en la labor de documentación, me encontraba con una cita de un empresario japonés, promotor del arte contemporáneo, no recuerdo el nombre, sé que es quien ha impulsado el museo de arte contemporáneo de la isla de Naoshima, que venía a decir que la idiosincrasia de un país, el cómo se presenta hacia el exterior, es una combinación de su nivel cultural y su ética. En España, de cultura andamos más bien flojitos. Pero es que de ética… Porque veamos lo que nos cuenta esta serie (hay destripes de la trama, aviso):

  1. Si tu padre o tu novio son unos ladrones, y en un atraco con un tiroteo, o sea llevaban armas de fuego, mueren por los disparos cruzados por la policía, ya tienes derecho a estar cabreado y está justificado que te dediques a robar y atracar.
  2. Si la conducta de los bancos durante la crisis financiera de la última década fue, en el mejor de los casos, “dudosa”, parece que eso te da derecho a entrar armado hasta los dientes en un garito para robar secuestrando y aterrorizando a los rehenes.
  3. En realidad no robas… Como te fabricas tú el dinero… contribuyes a la economía mundial con una “inyección” de capital… ¡¡¡???
  4. No pasa nada por retener a rehenes, e incluso engañarlos sobre sus expectativas, porque al fin y al cabo, tus motivaciones son “más nobles” que las de los bancos. Incluso si son mujeres embarazadas. O incluso un grupo de alumnos de un colegio, menores de edad. A los que aterrorizas haciendo creer que has matado a alguno de ellos. Claro que son de un colegio pijo, así que se lo tienen merecido. Si no por ellos, por sus padres; seguro que son banqueros. O embajadores de la Pérfida Albión. Qué más vas tú a querer.
  5. Eres la mejor policía de España. Pero como te enamoras del jefe de la banda, que te convence de la “bondad” de sus motivos, le dejas escapar. Claro, además, el resto de la gente que trabaja contigo son una banda de cretinos.
  6. Eres un psicópata que manda ejecutar a una rehén a pesar de las órdenes de tu jefe y amigo/hermano. Aprovechando el estado de terror en la que se encuentra, violas con “su consentimiento” a una rehén. De forma continuada. Pero al final, como cubres sacrificándote la retirada de tus compañeros bajo los acordes de una versión pretenciosa del “Bella Ciao”, te conviertes en un héroe, que hasta el jefe de la fuerzas especiales te mira con admiración.

¿Sigo? Porque hay más. Vamos a dejarlo, que si no me extiendo mucho.

Os aseguro que no simpatizo ni poco ni mucho ni nada con la actitud de los poderes públicos, económicos y fácticos durante la crisis financiera que comenzó en 2007. Pero, ¿de verdad? ¿Tenemos realmente claro los conceptos éticos en este país? Y en el mundo entero, por algunas noticias que me llegan. ¿Nos hemos vuelto gilipollas? Está de moda el populismo. De izquierdas, de derechas, de centro, de arriba, de abajo… En las urnas, en el supermercado, en las series de televisión,… donde sea. Todo menos aceptar que las soluciones a los problemas nunca son fáciles y cuestan trabajo.