[Cine] Rifkin’s festival (2020)

Cine

Rifkin’s festival (2020; 49/20201008)

Antaño era tradicional cuando llegaba el otoño ir a ver la película de turno de Woody Allen. En los últimos años, y como consecuencia del #metoo, las acusaciones vertidas por miembros de su familia, temas que no son nuevos, de los que ya se habló e incluso se llevaron a los tribunales aunque nunca se demostrara nada, llevó a que determinadas empresas le volvieran la espalda y tuviera dificultades para producir sus películas. El caso más sonado, cuando Amazon le rescindió los compromisos de producción y distribución. No voy a entrar en el tema de las acusaciones. Pero como digo, no son nuevas, son antiguas, se llevaron ya a los tribunales y nunca hubo condenas. Y en otros aspectos que tiene que ver con prejuicios morales que conductas realmente punibles, no voy a entrar tampoco. El caso es que este año hemos vuelto a retomar esa tradición. Como el hombre no encuentra productores en su país, los encuentra en Europa. De hecho, en algún lugar he leído que esta película tendría “nacionalidad española”. No lo sé. Varias productoras de distintos países han puesto dinero, alguna española.

El País Vasco tiene lugares muy bellos, San Sebastián incluido. Y sus gentes, a priori, son gente cordial. Pero el clima político del nacionalismo hizo que en mis últimas visitas me encontrara incómodo en ocasiones. Por lo que hace más de 20 años que no lo visito y no tengo muchas fotos.

La película fue rodada en San Sebastián en las semanas previas al festival internacional de cine de la ciudad vasca en 2019. Y tiene como marco dicho festival. Un profesor de teoría del cine, Rifkin (Wallace Shawn) con ínfulas de escritor, que nunca ha publicado, se desplaza a las orillas de la playa de la Concha acompañando a su esposa (Gina Gershon), publicista de un director de cine de fama con motivo del festival. Un matrimonio con problemas. Un poco abandonado por las obligaciones de su esposa, su hipocondría le lleva a visitar una guapa doctora (Elena Anaya), de la que acaba colgado. La cual tiene también problemas de relación con su marido, un temperamental pintor (Sergi López).

Una vez más, Allen da vueltas a los mismos temas que de costumbre, en esta ocasión con el inolvidable Vizzini de la Princesa Prometida (Shawn), impresionante robaescenas en aquella película y otras, como alter ego de los papeles que tantas veces a interpretado el propio Allen en persona. Sin embargo, la impresión que nos llevamos es que en esta ocasión, Allen se ríe más de sí mismo. Se autoparodia. Y si consideramos que ese elemento de autoparodia ya aparecía en el pasado, pues más. Y así, con la colaboración de unos competentes intérpretes, muy bien en especial Shawn y una madura pero muy atractiva Gershon, saca adelante una historia que tiene muy poco más que ofrecer y a ratos puede parecer un publirreportaje turístico de San Sebastián y alrededores. Salvo…

Salvo que también es un sentido y simpático homenaje al cine, y en especial a los directores que admira el propio Allen y a los que reconoce maestría. Con la inestimable colaboración de Vittorio Storaro, reproduce escenas de grandes películas de directores como Orson Wells, Truffaut, Godard y otros nouvelle vague, Bergman en un par de ocasiones, o Buñuel y su ángel exterminador. Pequeñas pildoras de cinefilia que nos regocijan y nos dejan encantados. Curiosamente, Storaro está estupendo reproduciendo el ambiente de aquellas joyas del séptimo arte, y sin embargo me deja la sensación de que su estilo de fotografía de colores saturados no le sienta bien a las escenas cotidianas de la película.

La película no tiene un especial recorrido. Y comparada con las grandes películas de Allen, es casi una anécdota. Pero es una anécdota simpática. Que en los tiempos que corren, ya nos viene bien. Yo me lo pasé bien. Sin más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Habitación en Roma (2010)

Cine

Habitación en Roma (2010), 17 de mayo de 2010.

Muchos recelos a la hora de ver esta película. Hace 10 años, una película de Julio Médem me/nos despertaba ilusión y expectativas, normalmente razonablemente bien satisfechas. Pero en los últimos años, nos ha tenido con bastante sequía de largometrajes, y su última aventura resultó bastante, bastante decepcionante. Además, el trailer del filme, que es un monográfico de escenas sexuales entre dos mujeres bastante explícito, te deja perplejo sobre la película que vas a ver. ¿Porno “soft” lésbico? ¿O habrá algo más?

La película plantea algo ya visto en el cine. El encuentro entre dos desconocidos en una ciudad extranjera, en este caso Roma, que pasan una noche conociéndose e intimando, sabiendo que tendrá que despedirse al amanecer, probablemente para siempre. El paradigma de este tipo de películas es Before Sunrise, que unía en Viena a Julie Delpy y Ethan Hawke. Aunque en lo que se refiere a sexo, aquella era apta para un convento de ursulinas comparada con este que comentamos hoy. Pero en la película de Médem nos encontramos con dos mujeres, una española, Elena Anaya, y una rusa, Natasha Yarovenko. En este caso, su escenario se reduce a la coqueta habitación de un hotel del casco viejo de la capital italiana, en las cercanías de Piazza Navona. Y se pasan la noche en pelotas, conversando de sus cosas entre polvo y polvo. Hasta que llega el amanecer y la inevitable despedida.

En cuanto a la realización, tiene una en mi opinión excesiva y casi pedante preocupación por los aspectos formales y estéticos, que llega un momento en que distraen de lo que se supone es el fondo de la historia. Y esta me resulta un tanto fallida. No me resulta natural el modo en el que la española, lesbiana declarada, atrae y seduce a la a priori heterosexual y más cohibida rusa. Tampoco me resultan naturales muchos de los diálogos, por lo que poco a poco me va resultando más aburrida la situación. La excesiva exposición a la desnudez de las dos actrices también acaba abotargando el erotismo de la situación, por lo que los repetidos interludios sexuales empiezan a sucederse en medio de cierto desinterés. Es decir todo muy bonito pero con poco fondo, desde mi punto de vista. Mucho ruido y pocas nueces.

En cuanto a la actuación de las actrices, no he acabado de encontrarme a gusto por culpa de ese gran mal que es el doblaje. Los diálogos los supongo originalmente en inglés mayoritariamente. La Anaya no se ha doblado a sí misma, y el no oír su personal y llena de desparpajo voz que tanto aprendimos a apreciar hace 14 años, perjudica la actuación. El doblaje en castellano con acento ruso de la Yarovenko tampoco da muy bien.

Resumiendo, echo de menos aquellas películas de Médem con Emma Suárez,… o las poéticas aventuras de Otto el piloto, con una estupenda Najwa Nimri que aquí apenas esbozamos unos segundos. De hecho, ¿no hubiera quedado mucho mejor en el papel de Alba?. No sé. Este mozo ha perdido aquel gancho del que hizo gala en los años 90. Una pena.

Las notas, bajas aunque no catastróficas:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva:
**

En esta esquina de Via dei Coronari sucede la primera escena de la película - Canon Powershot G6

Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el “grupo salvaje” son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM