[Fotos] La Cartuja Baja en blanco y negro

Fotografía

No ando con mucho tiempo últimamente. Así que hoy voy en breve y con copia y pega. Normalmente lo que escribo y muestro aquí lo reflejo en las redes sociales. Hoy es al revés. Algo de lo que he mostrado en las redes sociales, en el grupo de Fotografía analógica España, lo traigo aquí.

La Cartuja Baja es un barrio rural de Zaragoza que surgió entre lo que fue una de las nueve cartujas que rodeaban la ciudad en tiempos. Además de la iglesia, queda la entrada y algunos de los muros del antiguo monasterio cartujo. Y lo tenía poco explorado fotográficamente, hasta ahora.

📸 Minox GT-E con 🎞 Ilford HP5 Plus 400 a su sensibilidad nominal revelada en ⚗️ Kodak HC-110 dilución E (1+47), 7:30 minutos a 20 ºC. Esta entrada la voy a replicar en blog dedicado a la fotografía y otras artes visuales.

[TV] Cosas de series; intrascendencias orientales

Televisión

Lo reconozco. He entrado en modo de baja capacidad de concentración. Estoy muy liado, tengo poco tiempo para según que cosas, intento no dejar de lado la fotografía, especialmente la realizada con película tradicional, también tengo bastante trabajo y, por lo tanto, llevo unas semanas que no me concentro con las series más sesudas, más serias, o más conceptuales. Y me he refugiado en mis ratos de la comida o la cena en la banalidad intrascendente de determinadas series orientales que llegan desde extremo oriente a Netflix.

Unas cuantas vistas de Corea del Sur en honor a una de las series de hoy.

Por ejemplo, tras el interesante drama nipón que comenté recientemente, vi que llegaba a la cartelera de series de la cadena de vídeo bajo demanda otra serie japonesa de sólo cinco episodios de duración, que se ofrecía bajo el título internacional, o sea, en inglés, de Stay Tuned. El título original nipón sería Channeru wa Sonomama!![チャンネルはそのまま!! ], que significa algo así como No cambien de canal!! o algo así. Como sucede frecuentemente, está basada en un tebeo, y parece que su origen está en el aniversario de un canal de televisión local de la isla de Hokkaidō, con sede en Sapporo. El modelo televisivo japonés es parecido al de Estados Unidos, con una diversidad de canales locales que funcionan en red con grandes cadenas televisivas nacionales, generalmente con sede en Tokio. Pero estos canales locales se responsabilidad de la producción de programas de interés local, en concreto Hokkaidō Televisión Broadcasting (HTB), cuya sede aparece repetidamente como sede de la cadena ficticia. Y ahí tenemos un grupo de nuevos empleados en distintos departamentos del canal Hoshi TV entre los que destaca la inepta pero voluntariosa y bondadosa Hanako (Kyōko Yoshine), que va de catástrofe en catástrofe hasta que, previsiblemente, se convierte en la heroína de la cadena en su pelea con una cadena rival. Graciosa en ocasiones, intrascendente las más de las veces, es un entretenimiento relativamente banal, que se ve en un plis plas, con algunos personajes muy divertidos, y situaciones irreales las más de las veces.

Más empaque tiene Romance is a bonus book, título “internacional” de
Romaenseuneun Byulchaekboorok [로맨스는 별책부록], que significa algo muy parecido. Dieciséis episodios de una hora de duración para una comedia con tintes dramático, o viceversa, un drama con tintes de comedia, sobre un mujer de 37 años, Dan-i [Nayoung Lee], que tras un divorcio muy traumático no consigue trabajo a pesar de que en sus años más jóvenes antes de casarse y pasar ama de casa, fue una publicista destacada y premiada. Pero ahora está sobrecualificada, y al mismo tiempo desfasada, para los trabajos actuales. Se apoya en su mejor amigo en lo personal, Eun-ho [Jong-Suk Lee], que siendo unos cuantos años más joven, está secretamente está enamorado de ella. Y al final, mintiendo sobre su curriculum, Dan-i encontrará trabajo, un puesto modesto, en la editorial en la que Eun-ho es editor jefe y uno de los socios fundadores. A partir de ahí, comenzarán toda suerte de enredos entre los ocho personajes habituales de la serie, que ante todo se centra en la progresión del romance entre los dos amigos, pero también en los problemas laborales de la protagonista. Serie de buenos sentimientos, muy buenrollista, que pretende ser progresista en sus planteamientos sobre el trabajo de la mujer, aunque a un nivel que en muchas ocasiones resulta bastante pueril, lo que le resta profundidad. Como suele pasar con estas series coreanas, empiezan fuerte, pero su excesiva duración para una trama que no da mucho de sí, la desinfla un poquito, y sólo se sostiene por la empatía que generan los personajes protagonistas, que también están en manos de intérpretes razonablemente solventes, hasta llegar al previsible happy end. Intrascendente también, pero visible para una época como la que recorro ahora en que no tengo la cabeza para trascendencias.

[Libro] El bosón de Higgs

Literatura

Después de la experiencia de leer sobre el estado de la situación en el lugar paleontológico y arqueológico de Atapuerca, sin haber quedado insatisfecho, no había echado cuentas para repetir la experiencia con otras publicaciones similares de las publicadas por National Geographic. Pero recientemente, entre las ofertas de mi tienda de libros electrónicos habitual apareció otro número de esta serie de divulgación, dedicado a uno de los temas que más repercusión mediática ha tenido en los últimos años; el bosón de Higgs.

Lo cierto es que me parece sorprendente esta repercusión mediática. La confirmación de la existencia del campo de Higgs era un paso más en la confirmación de la validez, de momento, del llamado Modelo estándar. O con su nombre completo, del Modelo estándar de la física de partículas. Este es una teoría física que describe los componentes básicos de la estructura del universo, en cuanto a las interacciones fundamentales y las partículas mediadoras. Todas las interacciones fundamentales, menos la gravedad, cuya naturaleza precisa a este nivel no ha sido todavía bien definida. Este libro escrito por David Blanco Laserna, físico que se dedica a la divulgación científica, siendo autor de varios libros en el campo de la física y las matemáticas.

Como no tengo muchas fotos de partículas elementales, subiré algunos paisajes recientes… en los que hay abundancia de las mismas.

A mí, de adolescente, se me daban bien las ciencias. Soy un chico de ciencias. Aunque acabé decantándome por las ciencias de salud desde muy niño, por lo que siempre manifesté una preferencia en mis años de educación secundaria y bachiller por las biología, lo cierto es que la química, la física y las matemáticas se me daban muy bien. Tuve algún profesor que intentó convencerme, con cierta insistencia, de que yo tendría un buen futuro en estos campos. Pero no le hice caso, y con 18 años me matriculé en 1º de medicina,… y hasta ahora. Nunca me he arrepentido de mis decisiones; pero también sé ahora que no hay única vía en esta vida para desarrollar una carrera en la que ser feliz, aportar algo a tus semejantes y sentirte razonablemente realizado como profesional y persona. Desde ese punto de vista, aunque en toda vida laboral existen altibajos, me siento privilegiado.

La cuestión es que, aunque abandoné esas ciencias básicas situadas más en la base de. fundamentos científicos, la medicina está en una rama ya relativamente alta, siempre me he mantenido relativamente informado sobre cómo van sus avances. Cierto es que en cuanto pierdes las habilidades matemáticas, por falta de uso, te ves abocado a los libros de divulgación como el que nos ocupa hoy. Y el papel que tiene es complejo, porque complejos son los conceptos de la mecánica cuántica en la que se engarza el modelo estándar. Durante los primeros capítulo avancé sin demasiados traspiés, y creo que de forma global me he hecho una idea general de lo que me están hablando, un mundo apasionante de estudiar, pero muy complejo de conceptualizar sin esfuerzo mental que supere las limitaciones debidas a lo que nuestros sentidos nos informan.

Pero me ha pasado como con el libro sobre Atapuerca. No está mal, pero creo que si realmente le he sacado todo el partido del que soy capaz es porque previamente había mantenido una actividad de actualización periódica sobre estos temas. Para quien no tenga una mínima base en ciencias y no esté habituado a estos temas, es fácil que se pierda fácilmente. Así que mi recomendación será limitada a aquellos con interés y con ciertos conocimientos previos en el ámbito de las ciencias.

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, “esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, “esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del “montaje del director”, como diciendo “aquí hay calidad y la vais a ver toda”. La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del “montaje del director” sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo “gran robo del siglo” cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Recomendaciones fotográficas] De pequeñas ciudades, de la salud de las mujeres y otras cosas

Fotografía

Esta semana adelanto un día mis recomendaciones fotográficas. Y no tengo mucho tiempo para dedicarles, tengo mucho que hacer estos días. Cosas que tienen que ver con un viaje dentro de dos meses, al que hay que dedicarle su tiempo. Y además me gustaría tener tiempo para caminar con mi cámara un poco por el mundo.

En Lenscratch nos proponen echar un vistazo al proyecto Lentini de Andrea Modica. Fotógrafo norteamericano, a pesar de su nombre italiano, que ha documentado la vida en un pequeña ciudad italiana del sudeste siciliano. Fotografías en blanco y negro, de tonos suaves, amables, empáticas, hacia la realidad de una ciudad poco destacable, pero que, como todas, está habitada por seres humanos.

De vez en cuando conviene echar la vista atrás en nuestro archivo fotográfico. Estas fotos de San Juan de la Peña solo las había mirado en color. Y creo que el blanco y negro merece la pena ser considerado.

En los últimos tiempos, por motivos profesionales, hemos tocado varias veces el tema de salud y desigualdades de género. Aunque durante el siglo XX la mortalidad en la especie humana ha sido superior en los hombres, por motivos no siempre claros, lo cierto es que las mujeres enferman más, sus problemas se diagnostican más tarde, y a veces de forma incorrecta. Y no sólo han de cuidarse a sí mismas, sino que muchas veces siguen siendo las cuidadoras principales del entorno familiar, con lo que descuidan su propia salud. En Lensculture nos proponen las fotografías y los dibujos de Róisín White, con las que reflexiona precisamente sobre los sesgos y la carencia de voz de las mujeres en los centros sanitarios. Así como sobre los prejuicios históricos hacia las enfermedades que “pueden o no” padecer las mujeres.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de una artista abulense, María Sánchez, que utiliza la fotografía en su actividad artística, pero muchas veces combinada con el vídeo, la performance y los montajes con técnicas mixtas. Es fundamentalmente una artista conceptual, lo que en esto momento intimida a algunas personas, pero a la que creo que merece la pena conocer.

Finalmente, también desde Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red, nos llega la recomendación de la obra de la japonesa Sakiko Nomura, una de las discípulas aventajadas de Nobuyoshi Araki. Frente a los comunes desnudos femeninos que encontramos en la obra de muchos fotógrafos, Nomura se ha dedicado más al desnudo masculino, pero como sujeto frágil, lejos de la figura del hombre firme, machote. Alterna los desnudos con otros temas como el paisaje, tanto natural y urbano, o la naturaleza muerta.

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Despistes fotográficos camino de La Cartuja Baja

Fotografía

Fue una tarde fotográfica, pero llena de despistes en mi técnica fotográfica que ha impedido que consiguiera una serie más lucida de fotografías de un paseo vespertino el sábado pasado, caminando desde mi casa en el barrio de San José de Zaragoza hasta la pasarela sobre el Ebro en el camino de la Alfranca.

Los que quieran conocer los aciagos detalles que visiten Hasselblad con Ilford HP5 Plus 400… fallido. A los demás, os dejo unas fotos.

[TV] Cosas de series; robots, muerte, amor y problemas copulatorios

Televisión

Las dos series de esta semana, ambas visibles en Netflix, tienen características singulares con respecto a la mayor parte de las cosas que vemos habitualmente. Cada una en su estilo que son muy muy muy muy diferentes.

Por un lado tenemos Love, Death & Robots, una antología de 18 cortos de animación en su mayoría, con diversas técnicas y estilos de realización, desde el dibujo animado hasta la simulación de intérpretes virtuales, y que cuando hay actores de carne y hueso también van acompañados de abundantes efectos visuales generados por ordenador. La duración de los cortos va desde los seis minutos al cuarto de hora o poco más. Y en general pertenece a los géneros fantástico, horror o ciencia ficción. Las estéticas van desde el ciberpunk, al gore, pasando por… lo que se os ocurra imaginar. No son para todos los públicos, hay violencia, sexo,… los sospechosos habituales de las pelis no “toleradas” para menores. Las historias… pues algunas están muy conseguidas y son muy ingeniosas, otras flojean más. Pero con esa breve duración, son episodios que los cuelas en cualquier momento, y los vas viendo poco a poco, pero sin tardar mucho en revisar toda la serie. Dicen que habrá más tandas en un futuro.

Imágenes de parejas, madres y mujeres jóvenes japonesas, que vienen bien para acompañar una de las series de hoy.

Se ha levantado cierta polémica con esta serie, porque no a todos los suscriptores les aparecían los episodios ordenados de la misma forma. Según algunos, Netflix tendría implantada alguna forma de analizar las preferencias del espectador, por lo que le ofrecería una ordenación de los episodios adaptada. Lo cual, para algunos, es una intromisión intolerable en la privacidad. Netflix contesta que hay cuatro formas de ordenar los episodios, y que la forma en que se presentan a cada suscriptor viene dada por el azar. No tengo ni idea de cuál es la realidad. Porque mi realidad personal es que los he visto en el orden que me ha dado la gana, generalmente eligiendo aquel episodio que por su duración se ajustase bien al tiempo disponible en ese momento. Y tampoco he notado que los que aparecían en el principio, o en el final, de la lista me gustasen más o menos que los otros. Creo que eso dependía de otros factores. En general, una experiencia positiva, salvando esa irregularidad que una antología de este tipo, en la que han metido mano muchos creativos distintos, necesariamente presenta.

Y luego hemos tenido una serie japonesa, presentada como original de la cadena, esto nunca es cierto al cien por cien en las series de esa nacionalidad, y que en España aparece con el título “internacional” de My husband won’t fit. Algo así como Mi esposo no encaja. Parece que en los países latinoamericanos aparecería otro título que ahora no sé muy bien cómo es. El caso es que cuando vi el estreno, no me hacía la idea de que iba… no leí la breve sinopsis,… así que pillé el título original japonés y lo pase por el traductor de Google…

Otto no Chinpo ga Hairanai [夫のちんぽが入らない] se traduciría como La pilila de mi marido no puede entrar.

Y sí, realmente el hilo conductor de este drama, porque a pesar de ese título tan chusco es un drama que en ocasiones bordea con la tragedia, es la incapacidad para copular en una pareja. Una pareja, Kumiko (Natsumi Ishibashi) y Kenichi (Aoi Nakamura), se conocen cuando ella, Kumiko, se instala en la ciudad con 18 años para empezar en la universidad y él su vecino, un año mayor, que sin conocerla de nada, le ayuda a instalarse. Pronto es evidente que a Kenichi le gusta la chica. Y acaban enamorándose. Pero con un problema, cuando intentan practicar el sexo, no es posible introducir el pene de Kenichi en la vagina de Kumiko. A pesar de todo, seguirán adelante con su relación e incluso acabarán casándose, pero con la incompatibilidad física sobre ellos como una espada de Democles sobre su relación, incluso cuando en otros aspectos esta parece ser envidiable.

La serie es una adaptación de un cómic, que a su vez es adaptación de una novela autopublicada por una mujer que publica bajo el nom de plume de Kodama (nombre que reciben determinados espíritus de la mitología nipona), y que afirma que se basa en su experiencia personal. Cuando he comentado la serie en mi entorno me he encontrado todo tipo de reacciones; desde quien se lo toma a chufla hasta quien me dice, “Maño, que raro que eres viendo la televisión”. Lo cierto es que a la serie no le faltan virtudes. Está bastante bien interpretada. La serie descarga principalmente sobre el trabajo de Ishibashi, su protagonista femenino, que aporta un físico delicado, de aspecto frágil, que acompaña las inseguridades de la joven que abandona el pueblo creyendo que sus padres no la quieren, y que está en búsqueda permanente de una aceptación externa, cuando tiene problemas de autoaceptación. No solamente está el problema de la relación física, también tiene problemas por encontrar su sitio en la vida en otras dimensiones, siendo la más notable la laboral.

La serie es una serie adulta. Hay escenas de sexo, que pueden resultar desasosegantes. No voy a entrar en los detalles de la trama. Y hay momentos en los que te llegan a transmitir una profunda tristeza. Ahí, en las escenas más complicadas, es donde aprecias el buen hacer de esta joven actriz, que con veintiséis años encarna un personaje desde los 18 hasta los 38 años, durante 20 años de su vida.

Sin embargo, la serie no es redonda del todo. La afección de la joven, el vaginismo, es un cuadro clínico perfectamente descrito, que obedece a distintas causas, y que es perfectamente tratable en la mayor parte de los casos. Y ahí tengo la maldición de mi formación como profesional de la salud, en la que me resultan inverosímiles algunas situaciones que se presentan. Y hay elementos en la forma en que afrontan el problema los protagonistas que desconozco si se deben a de la idiosincrasia de la cultura japonesa, son cuestiones asociadas a esta singular pareja,… o quizá sean defectos de la historia. Algunas inconsecuencias se pueden tolerar en beneficio del drama,… otras me cuesta más. Globalmente, y a pesar de una conclusión un tanto insatisfactoria por los motivos que he comentado, la serie tiene momentos muy buenos, que transmiten un drama personal que merece la pena su consideración. Y un buen trabajo actoral de la protagonista femenina. Tengo el problema de que el personaje protagonista masculino ha acabado cayéndome mal… pero no voy a destripar todo lo que pasa en la serie.

[Fotos] Paseos para participar en la FP4Party de marzo

Fotografía

Las FP4Party son “fiestas” fotográficas organizadas a través de las redes sociales en las que los participantes realizamos fotografías con película tradicional, pero de un determinado tipo. En concreto, la Ilford FP4 Plus 125, y en caso de que alguien disponga de algún carrete antiguo, caducado, de sus predecesoras como la FP4 (sin Plus, 1968 – 1990, sensibilidad 125 ASA), la FP3 (1942 – 1968, sensibilidad 40, 64 o 125 ASA según fechas), la FP2 (1939 – 1942, 80 ASA), o la FP (Film Panchromatic original, 1935 – 1939, 28 ASA). Lo normal es que todos usemos la primera, la actual, con sensibilidad ISO 125, aunque yo la uso a un índice de exposición de 200 o 250. Otros detalles técnicos en De “party” con la Ilford FP4 Plus.

Participé en enero y febrero, y de las 21 fotografías seleccionadas en febrero de las más de 200 subidas a las redes sociales, en la votación final, una de mis fotos quedó clasificada como tercera. Es esta.

En marzo he participado con un carrete de película de 35 mm biperforada, la más popular y que conoce todo el mundo que ha hecho alguna vez fotos con película tradicional. Dípticos a partir de fotos realizadas con la Zenit 3M (no sin problemas).

Y también con dos rollo de formato medio, expuestos con la Fujifilm GS645S Wide60. Estos, sin problemas.

[Libro] Ethan Frome

Literatura

En algún momento había leído ya algunas cosas de la norteamericana Edith Wharton. Escritora poco conocida en nuestro país, desarrolló su actividad como escritora principalmente en las primeras décadas del siglo XX, y tuvo un repunte en su popularidad entre nosotros por la adaptación de una de sus más conocidas novelas, The Age of Innocence, que fue llevada a la pantalla grande por Martin Scorsese. No he leído esa novela. Muchas veces he comentado que Scorsese es una de estos autores que me cae muy bien, pero sus películas, por bien hechas que estén, no siempre me interesan. De la misma forma que hay otros autores que, aun sintiendo antipatía por la persona, no puedo dejar de admirar su obra. El caso es que eso condicionó mi acceso a la obra de la escritora.

No obstante, eventualmente alguno de sus escritos aparece como oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos. Y ya ha habido alguno que me ha gustado bastante, como su crónica de lo que vivió en la Primera Guerra Mundial, por lo que me decidí a coger esta novela no excesivamente larga.

Frente a la austeridad y frialdad que nos transmite la novela de Wharton, hoy prefiero ilustrar la entrada con los signos de la primavera, tan adelantada, que nos rodean por todos los lados. Incluso en el frío entorno laboral.

Es un drama rural localizado en la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX. Si la novela fue escrita en 1911, pero la historia principal se narra basándose en los recuerdos de juventud de su protagonista principal 20 o 25 años atrás… pues ya os podéis imaginar. Si en la actualidad, los estados de Nueva Inglaterra son de los más prósperos de los Estados Unidos, la sociedad que nos describe Wharton es la de pequeñas comunidades rurales, granjeros que sacan a duras penas adelante sus pequeñas explotaciones, una época en la que todavía es mucha la gente que coge el montante y emigra hacia el oeste recién abierto para buscar fortuna. Gentes con una vida dura, esforzada, marcados por una moral estricta, por la austeridad de las distintas denominaciones cristianas protestantes que saltaron el Atlántico en un momento dado para afianzarse en el Nuevo Mundo. Allí, el joven Ethan Frome, preso en un matrimonio de conveniencia con una mujer unos años mayor que él y que representa toda esta austeridad y estricta moral, acaba enamorado de la joven prima de esta, pobre, pero alegre, pizpireta,… y guapa. Así se gestará un drama que se cocerá a fuego lento hasta cocinar la tragedia que acabará por arruinar la vida de todos los involucrados.

Una novela no muy extensa, que se lee rápido, pero que quizá tenga un interés relativo, por mostrar un medio y un ambiente humano que quizá nos resulte demasiado extraño. Aunque quizá ayude a entender los orígenes de algunos de los fenómenos de la sociedad norteamericana actual. Bien escrita, puede ser razonablemente recomendable, si te van este tipo de dramas.

[Recomendaciones fotográficas] Libros fotográficos y el encuadre fotográfico

Fotografía

Últimamente he cambiado un poco mi estrategia a la hora de comprar libros de fotografía. En primer lugar, por si no ha quedado claro con anterioridad, no me refiero a libros de técnica fotográfica, aquellos que nos enseñan, con mayor o menor fortuna, los principios técnicos, más o menos básicos o más o menos avanzados, para obtener nuestras fotografía. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que, aunque hay muchos y muy variados, muchos de ellos tienen carácter muy especializado, para determinados tipos de fotografía, y que si dominas unos cuantos principios básicos sobre exposición, control de la luz de la calidad de la luz y composición… puedes enfrentarte al 90 % de las situaciones. La clave no es adquirir más conocimientos, sino aplicarlos con frecuencia, hacer fotografías y, también, fijarse en los mejores. En ocasiones, intentar replicar las condiciones de toma de aquellas fotografías que nos llamaron la atención, aunque introduciendo siempre variaciones, diferencias, que sean lo que poco a poco definan nuestro estilo. No pasa nada por copiar, el problema es plagiar. Incluso de forma inconsciente. No comparto la filosofía de quien, cuando ve una foto que le gusta, quiere replicarla a la perfección. Prefiero la filosofía de quien, cuando ve una foto que le gusta, intenta reproducirla pero con un estilo propio.

Ayer exploramos nuevos paisajes entre el puente sobre el Cuarto Cinturón de Zaragoza y la pasarela sobre el Ebro en el camino de la Alfranca. Pero como fuimos caminando desde mi casa, en el barrio de San José, y atravesando la huerta de Las Fuentes y Montemolín, calculamos mal el tiempo y llegamos media hora más tarde de lo que debíamos. No obstante, estuvo bien. Volvimos por la Cartuja, donde cogimos el autobús urbano. Me queda por revelar lo que hice con película tradicional.

Pero a veces nos lanzamos a contemplar la fotografía de artistas complejos, tanto en sus conceptos como en sus realizaciones. Y pasamos por alto la de aquellos que nos pueden guiar en el camino de fotografías sencillas de realización, cuya calidad se ve condicionada más por el concepto o la idea que reside tras ellas, sin desdeñar, nunca, la calidad técnica. Hay fotógrafos que editan pequeños libros, por su cuenta, o apoyados por pequeñas editoriales independientes, que nos pueden convenir para adquirir ideas.

Another Place Press es una de estas editoriales que apoya a los fotógrafos mediante ediciones de pequeña tirada, en formatos modestos pero bien presentados, y en los que el tema más frecuente es el paisaje. Aunque muchas veces un paisaje con significado. Hace unos años empecé a seguir su blog en Tumblr, pero por algún motivo, que debe tener que ver porque esta plataforma, independientemente de la polémica de la censura, cada vez tiene menos interés en favor de otras más dinámicas. El caso es que en su momento adquirí un par de libros de paisajes que me gustaron, de sus primeras ediciones; Føroyar de Kevin Faingnaert, y Cascadia de Coby Cobb.

Recientemente he vuelto a prestar atención a esta editorial, pero siguiendo su perfil en Instagram. Y eso me llevó a visitar su página principal y comprobar que había un cierto número de libros que me interesaban, aunque no pocos estaban agotados. No obstante, encontré un par de publicaciones que me interesaron y que pude adquirir. Siempre dentro del tema principal de la editorial, el paisaje.

El primero es The Moor de Robert Darch [Instagram], que debuta en la publicación de libros de fotografía con este título. En el libro, Darch recorre el paisaje natural y humano de los páramos del condado de Dartmoor, un paisaje áspero, frío, pero indudablemente bello, que rompe con las ideas habituales que tenemos del paisaje de la campiña inglesa. Donde Conan Doyle situó una de las más célebres aventuras del detective Sherlock Holmes. Esto último es anecdótico.

El segundo es un libro doble, aTAcaMa y El Tatio, del chileno Luis Lazo [Instagram]. Chileno hemos dicho, pero creció y se desarrolló como persona y artista en el exilio, por culpa del golpe militar y fascista que asoló el país sudamericano. Estos dos libritos, son pequeños, más bien cuadernillos, como muchos libros de la editorial, recorren áridos paisajes, inhóspitos, pero indudablemente bellos, en un viaje de descubrimiento, de reencuentro con el país de origen. El primero dedicado al famoso desierto del norte del país, pero también escenario de los asesinatos del régimen militar fascista; el segundo, el tercer mayor campo de géiseres del mundo, también en el norte, en la región de Antofagasta. Están muy bien.

Finalmente, una fotógrafa de la tierra, Vicky Méndiz [Instagram], cuya obra podemos contemplar en dos exposiciones activas en estos momentos en Zaragoza. Es una de las seleccionadas para la exposición Cierta luz – De fotógrafas aragonesas que ya he comentado, en la Lonja de Zaragoza, y también una de los artistas que exponen en el Torreón Fortea, en la exposición Lugares significantes. En esta última, estuve hojeando un librito de Méndiz con un título en japonés, Honne/Tatemae [本音/建前], dos términos hasta cierto punto contrapuestos, o quizá, complementarios. El primero representaría el natural ser de las cosas, el segundo, la apariencia, la fachada con la que se presentan. Y en cierto modo es un libro que está en la línea de otros que he comentado recientemente de fotógrafas europeas atraídas por el País del Sol Naciente, como pueden ser los de Lena C. Emery o el de Jitka Hanzlová.

Este último está autoeditado por la propia fotógrafa, y aquí en Zaragoza se puede encontrar en la Galería Librería La Casa Amarilla, que representa a la fotógrafa y donde lo compré. Además pude visitar la exposición actualmente en marcha, de Almalé y Bondía, Jesús Almalé y Javier Bondía, también ambos fotógrafos zaragozanos, en el que en dos series distintas, pero mucho más relacionadas de lo que parece a primera vista, reflexionan sobre el impacto sobre el planeta de los vertidos y de los plásticos. La persona al cargo en ese momento de la galería conversó un ratito, no pude estar mucho tiempo, comentando la exposición y fue muy interesante.

Por último, recordar un artículo de Oscar Colorado en su blog que me ha aparecido hoy mismo en el agregador de noticias sobre el encuadre fotográfico, mucho más concreto, preciso e interesante que los rollos que sueltan algunos iluminados sobre la composición y el encuadre en fotografía.

[Cine] Mirai no Mirai [未来のミライ] (2018)

Cine

Mirai no Mirai [未来のミライ] ( 2018; 18/20190317)

Nueva película de animación japonesa que nos llega después de casi un año desde su estreno en su país de origen. Aunque cada vez llegan con más frecuencia, les cuesta encontrar camino en la distribución a películas que no son inferiores en su conjunto a los productos occidentales, especialmente a los norteamericanos, aunque su estilo sea muy distinto. En este caso, tenía ganas de enfrentarme a esta nueva película Mamoru Hosoda, del que me habían llamado la atención tres películas suyas anteriores, vistas a través de las plataformas de vídeo bajo demanda o en vuelos intercontinentales. Dos de ellas me parecen excelentes, como son Toki o kakeru shōjo [時をかける少女] (La chica que saltaba a través del tiempo, vista en Netflix) y Ookami kodomo no Ame to Yuki [おおかみこどもの雨と雪] (Wolf Children, vista en Amazon Prime Video). En general, Hosoda abraza con frecuencia la confluencia de una sociedad similar a la contemporánea con elementos fantásticos o de la ciencia ficción. Y los temas que trata tienen que ver con la familia y el lugar de los jóvenes en el mundo.

Revisitando los santuarios de Nikko, Kamakura o Tokio, donde siempre podemos detectar la presencia de la escasa pero bulliciosa infancia japonesa. Graves problemas de baja natalidad en el País del Sol Naciente.

En esta ocasión, nos lleva al mundo de la infancia. Un niño de 4 años, Kun-chan, vive feliz con sus padres, un matrimonio joven que va construyendo poco a poco su familia y su hogar, y que tienen bebe, una niña, a la que llamarán Mirai. Que va a trastocar por completo el mundo del pequeño. Y a partir de aquí, a partir del síndrome del príncipe destronado, realiza una disección de los valores familiares y de la infancia.

El título original es un juego de palabras de difícil traducción al castellano. Mirai [未来] es el nombre de la niña, pero también la palabra japonesa que significa futuro. Mientras que la versión doblada viene con el título de Mirai, mi hermana pequeña, el título original significa literalmente Mirai del futuro. No El futuro de Mirai, como he visto escrito en algún lugar. En los caracteres usados en el título original, distinguimos el nombre de la niña por estar escrito con kanas del katakana [ミライ] y no con kanjis [未来], los caracteres de origen chino. Durante la película, la versión adolescente de Mirai se aparece al niño en momentos críticos, para orientarle en la vida, y en la versión original se puede escuchar al niño llamar la joven mirai no Mirai-chan, siendo chan un tratamiento afectivo que se da a los niños pequeñitos y a las niñas, y chicas adolescentes y jóvenes, por parte de sus familiares y amistades próximas.

Sin embargo, no será la única que se aparezca al niño. También su abuela y su bisabuelo, que le completarán el cuadro de cómo se formó su familia, de dónde vienen, y de los valores compartidos.

La película está bastante bien y se ve con agrado. Pero no llama la atención tan notablemente como las dos que he mencionado al principio. No deja el mismo poso. Está bien, gusta, sales contento del cine, pero ya está. No le dedicas muchos más pensamientos a partir de ahí. Buen rollo y poco más. Es recomendable, no obstante.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***