[Fotos] Caminando por Zaragoza en julio y agosto

Fotografía

Tradicionalmente, en Zaragoza hace calor en verano. En ocasiones, mucho calor. Y este verano, el número de días de mucho calor está empezando a ser excesivo. Pero aun así hay que forzarse a hacer ejercicio. A no atocinarse en el salón de casa con el aire acondicionado. Por eso hay que caminar. Y yo siempre llevo una cámara encima. He estado “mejorar” mi relación con la compacta digital que ya usé en mi viaje a China como complemento a mi cámara principal. Y de ahí vienen las fotos que os muestro. Porque en breves salgo a pasar unos poquitos días a la capital alemana, Berlín. Pero todavía no nos acabamos de llevar del todo bien esta cámara y yo. Los detalles técnicos en Decididamente, la Fujifilm XF10 es una cámara fallida, hasta cierto punto. Y aquí, os dejo unas fotos.

[Cine] Boku wa Iesu-sama ga kirai [僕はイエス様が嫌い] (2018)

Cine

Boku wa Iesu-sama ga kirai [僕はイエス様が嫌い] (2019; 41/20190805)

Es improbable que esta película, dirigida por Okuyama Hiroshi, se hubiera estrenado en España si no fuese por un hecho. Forma parte del palmarés del 66º festival de cine de San Sebastián, recibiendo el premio destinado a los nuevos directores. Y tan nuevo. Okuyama comenzó su carrera realizando cortometrajes hace diez años cuando tenía trece años. En la actualidad tiene 23 años, alguno menos cuando dirigió esta película de inspiración autobiográfica, su primer largometraje, que de alguna forma fue su trabajo práctico durante su último año de carrera.

En ella, que como digo está basada en vivencias personales, se centra en las vivencias de un Hoshino Yura (Satō Yura) que, tras la muerte de su abuelo, se traslada temporalmente desde un barrio de Tokio a vivir en el pueblo donde reside su abuela. Una fría región donde la única escuela primaria es una escuela privada católica, donde es matriculado. Las costumbres, los ritos, los puntos de vista de la religión católica lo desconcertarán al principio. Aunque luego pondrá su fe en ellas para conseguir cosas. Pero cuando las cosas se tuercen para el niño, Ōkuma Kazuma (Ōkuma Riki), que de forma espontánea y generosa se convierte en su amigo, también peligrará la confianza que en el tal Jesús ha depositado.

Recorreremos algunos templos budistas y santuarios sintoístas japoneses para ilustrar esta entrada. Todos ellos en Kioto, salvo la imagen de cabecera que es Nara.

Con cuatro perras y una cierta capacidad para pensar, Okuyama nos ofrece una historia mínima que pone en cuestión los ritos, las enseñanzas y las esperanzas que despiertan las religiones y otros sistemas de creencias, que de la misma forma que con facilidad pueden encandilar a una mente poco crítica o inmadura como la de un niño, también son fácilmente desdeñables cuando se las mira con espíritu crítico, cuando simplemente dejan de tener sentido… y “no funcionan”. No ofrecen realmente respuestas a las necesidades del ser humano.

La película es un drama. Un drama que se centra en las vivencias del niño. Hay muchas cosas que no conocemos de los porqués de este traslado temporal. Conocemos poco o nada de a qué se dedican sus padres, preocupados por el bienestar de su hijo, pero pasivos en líneas generales ante los acontecimientos. Tenemos el personaje de su abuela… que lo mismo le habla de las típicas estampitas de santos o cristos de los católicos, que venera en un altar a su esposo recientemente fallecido, al modo de las religiones tradicionales japonesas. Pero siendo un drama, nos sorprende con la periódica aparición de un pequeño Jesús, minúsculo, como un muñequito animado, mudo, que aparece cuando el niño desea algo. Situaciones que desprenden cierta comicidad, a modo de parodia, que no sé cómo sentará a los relativamente intransigentes católicos que por el mundo pululan.

Porque hay una diferencia cultural notable entre los países de tradición católica y muchos de los países asiáticos. Mientras que las religiones de origen semítico, monoteístas, que predominan en occidente suelen ser tradicionalmente excluyentes, rechazan otras creencias, en ocasiones de forma agresiva e incluso violenta, las religiones o sistemas de creencias orientales suelen ser sincréticos. Budismo y sintoísmo son las religiones más populares en Japón. Pero no se oponen. A veces, vease Sensō-ji en Tokio, en el espacio de un templo budista encontramos también un santuario sintoísta. O bodhisattvas budistas como el/la muy apreciado/a Kannon, de género indefinido pero con caracteres que lo/a acercan a la figura de María en las religiones cristianas, son admitidas sin problemas en el panteón de los kami sintoístas. Por lo tanto, para muchos orientales, los modos del catolicismo y otras denominaciones cristianas resultan tan extraños o más que lo que para quienes tienen poca visión de conjunto en occidente pueden resultar las religiones orientales. Y todo ello con el agravante de las expectativas insatisfechas que siente un niño.

La película, como hemos dicho, está realizada con muy poquitos medios, rodada en formato 4:3, con texturas similares a las producciones en 16 mm, aunque probablemente esté rodada digitalmente porque es más económico. Es parca en diálogos, y es importante la lectura del lenguaje corporal en todos los que intervienen. Los dos niños, especialmente el protagonista, cumplen con nota llevando el peso de la cinta.

Globalmente, una cinta sencilla que muestra la potencialidad de un realizador con ideas, con algo que contar y con una forma personal de hacerlo. A nosotros nos mereció la pena. La disfrutamos. Pero desde luego, quienes piensen que la película ideal tiene héroes vestidos de colorines, mucha pirotecnia y toneladas de palomitas de maíz y litros de cocacola,… probablemente deberán abstenerse. Por cierto, el título en castellano, Jesús, suaviza notablemente el significado del título original en japonés, Odio a Jesús. Cosas del márquetin. Supongo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Paseo ciudadano a pleno sol

Fotografía

La semana pasada tuve que revisar el frigorífico porque el congelador no iba bien. Aproveché para hacer inventario de película fotográfica. Y me encontré con dos rollos de película Ilford. Pero sin saber qué tipo de película es ni el tiempo que llevan en el frigorífico. No más de dos años. Pero no sabía si eran Delta 100 o Delta 400. Así que me di un paseo con uno de ellos. Las cuestiones técnicas fotográficas están en Película incógnita con Holga 120N. Para los demás, os dejo alguna foto.

[Libros de fotografía] De aquí y de nuestras antípodas

Fotografía

Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión. Últimamente me atraen más lo libros pequeños sencillos, muchas veces autopublicados o publicados en pequeñas editoriales, que dan a conocer el trabajo o series de fotógrafos esforzados pero sin un nombre para atraer a las grandes editoriales especializadas en fotografía. Y son diversos los sitios en internet donde se pueden encontrar. Desde las pequeñas editoriales que publican ediciones limitadas de libros dignos pero modestos, a un precio razanables, a quienes hace un esfuerzo de autoedición de su librito, revista o publicación del tipo que sea. Este tipo de publicaciones me interesa.

El libro del neozelandés Paul C. Smith contiene muchos paisajes costeros. Playas de la isla norte de Nueva Zelanda. No me importaría haber visitado o visitar en un futuro aquel país. Al fin y al cabo, más lejos, imposible. Pero de momento no ha sido posible, así que nos conformaremos con unas playas galesas.

Una de ellas traigo aquí. Desde hace un tiempo sigo en Youtube los vídeos del neozelandés Paul C. Smith. La fotografía de Smith está a caballo entre el paisaje y el reportaje. Suele utilizar equipos sencillos, que no económicos, pues suele tirar de Leica. Es decir, una o dos cámara, una digital y otra para película tradicional, cada una con un objetivo. Generalmente, algún objetivo estándar y algún angular moderado. De vez en cuando usa otras cámaras para película tradicional más diversas, formato medio incluido. Pero siempre, para cada sesión fotográfica, un equipo mínimo; cámara, objetivo, trípode si es necesario, el coche para acercarse al lugar y los pies para caminar. Tiene publicado un librito, poco más que un folleto, Stolen moments, fotografía en blanco y negro, que vende por 25 dólares neozelandeses. Unos 14 euros. Precio neto. Gastos de envío incluidos a todo el mundo. Es modesto. Pero agradable. Y nos da una idea de que la posibilidad de editar nuestros propios libros no es una empresa tan desdeñable, siempre que seamos conscientes de nuestros límites y tengamos un cuerpo de obra razonablemente coherente.

El otro libro que me ha llegado recientemente es la nueva edición, creo que es la tercera, del celebrado Afronautas de Cristina de Middel (instagram). Se puede adquirir en This book is true por 40 euros, de la tirada de mil ejemplares sin firmar por la autora. Existe otra tirada de 50 ejemplares firmados, que se denomina Special Edition, que se venden en el mismo sitio por 300 euros. ¡Jodo lo que vale el garabato de la de Middel! Seamos serios, me gusta el concepto del libro y de la obra que contiene, me gusta cómo está presentado, creo tiene un innegable interés, pero estoy muy lejos de ser un coleccionista o un mitómano. Creo que a los poseedores de la primera edición, estas nuevas ediciones les sientan como un tiro, porque no permiten que el valor de su copia suba tanto como les gustaría. Pero para los que pensamos que no hay que poner coto a la difusión del arte y la cultura, me parecen una buena noticia. No me importaría una nueva edición del Party, también de la de Middel.

[TV] Cosas de series; Amazon Prime y el Japón, el mundo del revés y atracos a la española

Televisión

Se me han acumulado un montón de series para comentar, así que el ritmo de hacerlo con dos a la semana ya no es suficientemente efectivo. Así que hoy voy a darle un empujón a la lista en tres bloques.

Nuevas series japonesas en Amazon Prime Video

Netflix es la plataforma de vídeo bajo demanda que más se caracteriza por su variedad en la nacionalidad de las producciones de su catálogo, con gran abundancia de series orientales, coreanas en especial, japonesas, y también de otros países. En Amazon Prime Video son mucho más modestos, pero ya hace un tiempo que de vez en cuando sacan como novedad algún bloque de series niponas de lo más diverso. El problema es que salvo alguna excepción que es pasable, suelen ser muy malas. Esto ha sucedido con algunas del último bloque. Tokyo Alice [ 東京アリス ] es la adaptación de un manga en clave de comedia romántica en el que las situaciones son muy tópicas y las interpretaciones muy flojas. Final life [Fainaru raifu: Ashita, kimi ga kietemo; ファイナルライフ-明日、君が消えても-] es un drama policial con toques de ciencia ficción bastante delirantes, con una realización visual efectista y chirriante, y un par de intérpretes sacados de los grupos masculinos del K-pop y de los femeninos del J-pop, que lo hacen bastante mal. Ninguna de las dos son recomendables.

El profesor y todos sus secuaces con nombre de ciudad asaltan esta vez el Banco de España. Lo curioso es que no he encontrado ni una foto realizada por mí de ese edificio. El real, no el que sale en la serie que no he investigado lo que es. Pero sí muchas fotos realizadas en los alrededores, en Madrid.

El caso más delirante es un medio metraje que han titulado en español como Pasando la ducha, cuando el título original japonés es Tōriame [通雨 o とおり雨] que significa chubasco o lluvia pasajera, referido a los frecuentes chubascos de la época de lluvias en el verano nipón. Ni siquiera han puesto correctamente los nombres de los actores en la ficha técnica de la peliculilla. Una catástrofe. Que va de la peculiar relación que se establece entre un joven de 19 años que quiere ser dibujante de manga y su vecina de 40, un ama de casa solitaria por los viajes de su esposo. Es peculiar. Ni recomendable ni no recomendable. Que cada cual vea si se atreve.

Stranger Things (Temporada 3ª)

Una de las series estrellas de Netflix, llena de nostalgia hacia los ochenta, me estaba empezando a dejar frío tras dos temporadas, en las que ha tenido algún momento bueno, pero que nunca me ha entusiasmado tanto como al personal. Curiosamente, esta tercera temporada me ha parecido bastante entretenida. Con un guion más centrado y enfocado. Y con una gran virtud. El protagonismos de los niños que han pasado a preadolescentes ha descendido un tanto dando lugar a más tiempo a otros personajes, jóvenes o adultos, alguno novedoso, que han aportado frescura a la serie y mejores resultados. Los “niños” en cuestión siempre me han resultado un tanto cargantes. Por supuesto, se avecina una cuarta temporada para el año que viene, dado que hay un cliffhanger latente, aunque muy evidente, en las escenas finales.

La casa de papel (Temporada 3ª)

Aunque reconozco que entre tanto exceso, las primeras dos temporadas de esta producción española tienen algún momento entretenido, tampoco me siento el mayor fan de la serie. Por un lado está el populismo y la ambigüedad moral de la serie.

Es falso que los robos que plantean sean “inocentes” en el sentido de que no roban a nadie. Si alguien fabrica una gran cantidad de dinero y lo introduce en el mercado, devalúa el existente. Si alguien roba la reserva de oro de un país. Devalúa sus activos. En ambos casos, el dinero que poseen sus habitantes se devalúa, lo cual es especialmente grave en las clases más bajas y en los pobres, que se ven más afectadas que los que andan bien de posesiones u otros activos. Así que si estos convierten en héroes a tales ladrones por “antisistema”, es que son gilipollas perdidos. Pero así funciona el populismo.

Por otro lado, no puedo olvidar que al final de la temporada anterior, convirtieron en “héroe” al ritmo del Bella ciao a un tipo que, entre otras cosas, se había dedicado a abusar sexualmente, violar si lo preferís, a una de las rehenes.

En fin. Que llega la tercera temporada con otra serie de excesos más o menos increíbles, más o menos entretenidos. Una de las grandes ventajas de esta tercera temporada,… que los episodios han pasado de 70 interminables minutos a 40-45. Mucho más razonable.

Por otro lado, está el otro gran defecto de la serie. Me parece que la mayor parte de sus intérpretes son muy flojos, tirando a malos. O les permiten hacer un trabajo mediocre tirando a malo. Es un defecto de la televisión española. Pero bueno. Tiene momentos entretenidos.

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan “maratón Murakami”. Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como “realismo mágico”, término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos “torturaron” con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[Recomendaciones fotográficas] Documentando viaje a Japón y algo más

Fotografía

Hoy ha sido un día raro. Ayer acabé cansado. Por la mañana me di una caminata respetable, pensando que la tarde iba a ser tranquila. Y calurosa. Pero por al mediodía me sugirieron un plan para la tarde, que a lo tonto modorro me hizo conducir 280 kilómetros. Aunque aprovechamos, porque no nos pillaba lejos, para visitar el dolmen de Ibirque, un paraje estupendo que conocí por primera vez hace poco más de diez años. En mayo de 2009.

Fotografía de mayo de 2009 realizada con un Pentax K10D y un SMC-A 35/2,8. La vegetación que lo rodeaba entonces estaba más rala. Ayer nos lo pasamos sin verlo desde el coche. Tuvimos que retroceder 650 metros.

El caso es que permanecimos un par de horas allí, hasta la puesta de sol. Yo llevaba un par de cámaras, una digital, la Canon EOS 5D Mark II con un par de objetivos, el Tamron 35/1,8 y un Olympus Zuiko 21/3,5 con montura adaptada, y la Fujifilm GS645S Wide60 con película Fujicolor Pro 400H. Que no he mandado a revelar todavía. Como esa película es en color, para esta entrada he revelado las fotografías digitales en blanco y negro. Con todo esto… pues era pasadas las once de la noche cuando llegaba a casa. Cansado, como decía. Así que hoy he funcionado al ralentí. Motivo por el cual sólo hablaré de una parte de las recomendaciones fotográficas que tenía preparadas.

Creo que ya lo comenté el jueves. Tenemos billetes de avión para el 24 de septiembre a Tokio. Dos semanas en Japón, de lo cual no tenemos nada más preparado. No queremos solapar demasiado el viaje que hicimos en 2014. Así que hoy he estado investigando posibles. El caso es que me he encontrado con un artículo en la revista digital Dodho sobre cinco fotógrafos japoneses interesantes.

Osamu Jinguji (página web; instagram) es uno de los muchos fotógrafos que pasean las calles de las ciudades japonesas, especialmente Tokio, para obtener esa fotografía documental en blanco y negro tan contrastada. A veces muy agresiva por la forma en que se echan encima de los transeuntes. Pero creo que este fotógrofo dice alguna cosa más que esa moda que arranca de los fotógrafos nipones de los años 60 y 70.

Koji Tajima (página web) comparte algunas de las características visuales del anterior, especialmente con el blanco y negro contrastado. Pero cambia el tema, ya que su fuerte es la arqujitectura, y por lo tanto juega mucho con patrones y geometrías. También hace fotografía en color en ocasiones. Y en muchas ocasiones juega con las paradojas geométricas.

Ryota Kajita (página web; instagram) busca la abstracción en la naturaleza. Especialmente en el invierno cuando las cosas se hielan, y el hielo fabrica formas extrañas, caprichosas. También fiel al blanco y negro.

Shinji Ichikawa (página web) tiene un estilo muy distinto a los anteriores. Para empezar, utiliza el color con abundancia y maestría. En segundo lugar, también se aleja de los entornos urbanos buscando distintos espacios con distintos significados. Puede ser la espiritualidad y la tranquilidad de los santuarios sintoístas. Puede ser la calma de los grandes espacios abiertos. Los naturales o los no tan naturales. Y eventualmente también vuelve su vista hacia las estructuras más artificiales buscando la abstracción y el juego de las formas geométricas, con el añadido del contraste cromático.

Finalmente, Tomohide Ikeya (página web; instagram) se sumerge en el agua para captar las formasy la expresividad de los cuerpos humanos. A veces en aguas tranquilas, profundas, en las que predominan las formas. Otras en las turbulencias de los rápidos, donde se transmite inquietud, riesgo, combate permanente.

Cuando visitamos Japón en 2014, mientras tomábamos en una terracita de Nara, ya al anochecer, unas cervezas y unas tapas de pulpo crudo, mi compañera de viaje hizo la siguiente observación, había sido un día de sol y calor,… “Las nórdicas visten a 20 ºC como las españolas a 35 ºC, mientras que las japonesas, en un día cálido y húmedo a 30 ºC visten como las españolas a 20 ºC”. Lo que no nos quedó claro era si la mayor abundancia de centímetros cuadrados de tejido que cubren su piel se deben al pudor o al deseo de evitar que la piel pierda su blancura. Tradicional signo de belleza en oriente. En Magnum Photos han publicado un artículo en el que la fotógrafa Sim Chi Yin investiga visualmente sobre los modos y las formas de los chinos cuando toman vacaciones. Sim Chi Yin es nacida en Singapur, de origen chino, y en estos momentos basa su actividad en la capital del gigante asiático. Actualmente es candidata a asociada permanente en la prestigiosa agencia. En este trabajo resalta la importancia de la industria del ocio en la creciente clase media china, todavía una porción pequeña de esa sociedad, pero en números absolutos muy importante, donde muchas de las instalaciones son prefabricadas. Parques acuáticos que suplen a la auténtica naturaleza, a las auténticas playas. Y donde no es raro encontrar a bañistas que vestidas con un bañador de una pieza, cubren también su cabeza y brazos para evitar el impacto de los rayos del sol y la pérdida de su belleza por un bronceado no deseado. Genera uan sensación extraña este artículo.

[Cine] Booksmart (2019)

Cine

Booksmart (2019; 40/20190731)

Como creo que ya he comentado, durante el verano se nos hace difícil cumplir con nuestro propósito de ir al cine al menos una vez a la semana. La pobreza de la oferta, el escaso tiempo que determinadas películas permanecen en cartel, o los caóticos horarios de las películas en versión original, cada vez más escasas, hacen difícil la elección. La película de esta semana no la elegí yo, aunque había leído alguna reseña sobre la misma que no la ponía mal. Lo más curioso es que es la primera película dirigida por la actriz Olivia Wilde, mi primer recuerdo de su trabajo fue la Thirteen de House M.D., una chica que vino de la televisión, y que no ha acabado de destacar en el cine.

No se me ocurren fotos para acompañar a esta entrada… así que pongo algunas de las últimas que tomé en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza.

El punto de partida de la película son dos adolescentes, Amy (Kaitlyn Dever) y Molly (Beanie Feldstein), que han centrado sus años de instituto en el trabajo y el instituto con el fin de conseguir entrar en buenas universidades y encarrillar su vida, renunciando a la vida social y las fiestas. Pero en vísperas de su graduación, se dan cuenta que muchos de sus compañeros han conseguido el mismo objetivo, sin renunciar a divertirse, a tener novios o novias o irse de fiesta de vez en cuando. Por ello, en su última noche de instituto deciden demostrarse a sí mismas y a los demás que son capaces de ser divertidas, ir de fiesta, e incluso ligar.

La película se convierte en una historia del tipo jo, qué noche, en la que nada sale como parece y nuestras protagonistas sufren una serie de contratiempos. Ninguno grave, eso sí. Pero siempre con un tono buen rollistas. Sus compañeros más fiesteros y divertidos no son una panda de bordes como sucede en otras películas. Simplemente las ven raras. En cualquier caso, pese a las reseñas positivas que he comentado, la película realmente no acaba de despegar. No llegamos a emocionarnos, encariñarnos, sufrir con las protagonistas. Caen simpáticas, pero el conjunto no acaba de engancharnos. Y creo que la directora novel tiene mucho que ver con el resultado, junto con un guion que carece de riesgos y tira por el tono buenrollista sin complicaciones y fácil

Las dos intérpretes protagonistas, así como los secundarios, ponen de su parte, pero no están en condiciones de hacer maravillas con el material que se les concede. A Dever la recuerdo de un drama que me gustó mucho, donde hacía un papel con mucha más profundidad, y recibía como mínimo un notable. Aquí le toca el rol menos vistoso de la pareja, pero también el que consigue momentos más entrañables en su mezcla de bondad, inseguridad y curiosidad.

Como curiosidad, me he enterado que en otros países el estreno ha ido directamente a Netflix, donde llega a figurar dentro de la categoría Netflix original. Cosa que no ha sucedido en España. Nunca acabaré de comprender el entramado/enredado de intereses y negocietes de la producción/distribución/exhibición cinematográfica que acaba confundiendo al potencila espectador. O por lo menos a mí. La película… no sé si es recomendable,… así, así,… aunque tampoco creo que desagrade a la mayor parte de la gente que vaya a verla.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; recuperando series de hace meses

Televisión

Hace unas semanas me dediqué a rescatar series que me habían llamado la atención tiempo atrás. Fue un momento en el que las novedades no me llamaban la atención. Algo que me está pasando con frecuencia es que segundas temporadas de series cuyas primeras temporadas quedaron suficientemente cerradas, no me llaman la atención en exceso y me cuesta retomarlas, y a veces los abandono. Pero lo de hoy son primeras temporadas o temporadas únicas.

Fotográficamente, me desplazo a los lagos y bosques finlandeses. No porque tengan que ver directamente con las series de hoy. Más bien porque los paisajes recuerdan en parte a los que nos ofrece una de ellas.

Northern Rescue (1ª temporada)

Por algún motivo que desconozco, cuando hace unos meses estrenaron esta serie en Netflix, me pareció que podía combinar entretenimiento con pequeñas dosis de drama familiar, adecuada para momentos de la semana en los que no me apeteciese pensar mucho. Padre de familia (William Baldwin) que trabaja en el servicios de rescate de protección civil (SAR, Search and Rescue, en Estados Unidos), que tras envidiar con tres hijos adolescentes o preadolescentes, se traslada a una ciudad más pequeña para ajustar el modo de vida, con la ayuda de su cuñada (Kathleen Robertson). La historia está contada desde el punto de vista de la hija adolescente mayor, la más rebelde (Amalia Williamson). Si a esto unes que el público votante en IMDb le daba una nota razonable… pues a ello.

Tremendo error de juicio. Casi imposible empatizar con unos personajes que parece que son tontos de remate cada vez que toman una decisión o se relacionan con alguien. Secundarios estereotipados con nulos matices, y dramas postizos y exagerados. Que si a mí me pasan tantas cosas, salgo pitando del pueblo ese donde van a vivir por la vía rápida. Las interpretaciones, flojas, flojas. No sé si esto lo renovarán… en principio termina con la trama abierta y presentando un personaje “malo”. Pero no sé si me pillarán por ahí de nuevo.

Sharp Objects (miniserie)

Tenía ganas de ver esta miniserie de HBO desde que se estrenó ya hace un año o así, pero para la que no había encontrado momento. Basada en una novela de Gillian Flynn, escritora de quien ya se había adaptado al cine con éxito alguna de sus obras. En castellano, la serie se ha conocido como Heridas abiertas, que no sé si me gusta mucho.

En una ciudad pequeña de profundo sur de los Estados Unidos se ha producido el asesinato de una adolescente, y otra está desaparecida. A la periodista Camille Preaker (Amy Adams), nacida y criada allí, la mandan desde San Luis para cubrir la investigación. Camille tiene un pasado muy tortuoso, con problemas de salud mental, asociados a una madre muy difícil (Patricia Clarkson) y a la muerte de una hermana. Ahora, además de investigar los crímenes, tendrá que lidiar con la madre, con una hermanastra en edad adolescente (Eliza Scanlen), con la relación con un detective enviado para ayudar en la investigación (Chris Messina), con el shérif del lugar (Matt Craven) y con la panda de psicópatas que conforman el vecindario del lugar.

La serie no está mal, pero algo por debajo de las expectativas que me había generado. Eso sí, las interpretaciones, especialmente de Amy Adams, están a un nivel muy alto. En cuanto a si la resolución de la trama es una sorpresa o no. La primera parte de dicha resolución me parecía demasiado obvia, y pensaba que sería una distracción. La resolución final, quién es el asesino, se me había pasado por la cabeza, pero reconozco que la había desechado por excesivamente rebuscada. Pero si pienso en las dos obras de Flynn que conozco a través de sus adaptaciones audiovisuales… es que es rebuscada de narices esta autora. En general, es recomendable.

[Libro] Otra vida por vivir

Literatura

En esta ocasión no traigo una obra de ficción. Nos moveremos en el ámbito del ensayo y la reflexión. Y lo haremos de la mano del escritor griego radicado en Suecia Theodor Kallifatides.

Kallifatides no es muy conocido por el público español. La recomendación de este ensayo me llegó por parte de mis libreros de más confianza. Y yo mismo en ese momento no conocía, o no recordaba, al escritor. Nacido en 1938, y emigró a Suecia en 1964. Se estrenó como escritor en 1969, pero lo hizo en sueco, a pesar de no ser su idioma natal. Kallifatides se asentó plenamente en el país nórdico, donde se casó con una aborigen y donde tuvo a sus hijos, plenamente insertados en la sociedad sueca. En griego, ha escrito las traducciones de obras suyas cuyo original es el sueco. El motivo por el que aporto todos estos datos biográficos es porque tienen gran importancia en el ensayo que he leído.

No he visitado Grecia todavía, la patria de nacimiento de Kallifatides,… a punto hemos estado de preparar un viaje para este próximo otoño… pero es que Grecia es un caos para lo que pretendíamos hacer… Pero sí que tengo abundancia de fotos de Suecia, la “patria” adoptiva del escritor. Malmo, las playas del Báltico, Estocolmo, Upsala…

Este ensayo es una obra ya de un Kallifatides anciano, pero lúcido. Muy lúcido. En un momento dado, siente que su vida como escritor puede estar llegando a su fin. Las ideas no le llegan a la cabeza, no sabe qué escribir. Y al mismo tiempo analiza lo que está sucediendo en Suecia, en Grecia y en el mundo en estos tiempos. Son los años de la gran crisis financiera que tan duramente afectó al país heleno. También son los años de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a las costas europeas. Coincide con la evolución conservadora de la sociedad sueca, que pasa de ser un paraíso socialdemócrata a una sociedad cada vez menos tolerante con el extraño, con el extranjero, y cada vez menos solidaria con el vecino. Y también coincide con el momento en que en el pueblo natal, en la Laconia griega, el instituto local va a ser nombrado en su honor y se le van a realizar una serie de homenajes, lo que lleva a un viaje al sur de Grecia con su mujer, sueca, pero extrovertida y vital.

Y de todo ello habla en este ensayo, todo ello lo narra, en un relato que mezcla las dudas, la reflexión, las opiniones, con la narración de lo que le está pasando y lo que está viviendo, salpicado con vivencias de su pasado en el país que abandonó en tiempos revueltos. Un texto en el que se muestra fuertemente crítico con la evolución de las sociedades europeas, con los valores que se están destruyendo y que han mantenido al continente próspero y en paz desde la posguerra mundial. Y también termina preguntándose quién es, cuál es el lugar al que pertenece. Abandonó Grecia como consecuencia de la fenomenal crisis económica causada por la guerra civil y la progresiva instauración de un régimen ultraderechista y militar. Pero ahora no sabe si se siente más griego o más sueco.

La respuesta puede estar en el hecho de que, a pesar de que toda su obra anterior, salvo las traducciones, la ha realizado en sueco. Este ensayo lo escribió en griego. El libro se lee bien, con ganas. Ofrece reflexiones muy lucidas. Muchas de las dudas y miedos que Kallifatides tiene, pueden estar en la mente de cualquier persona de bien que sienta un mínimo de preocupación por el mundo y por sus semejantes. Desde luego, lo encuentra muy muy recomendable.

[Cine] Un amour imposible (2018)

Cine

Un amour imposible (2018; 39/20190723)

En temporada baja, es frecuente que lleguen con más frecuencia títulos de filmografías europeas, en concreto la francesa, eventualmente muy interesantes. Son los momentos del año que menos competencia tienen con las películas norteamericanas que copan el mercado por estar controladas la mayor parte de las distribuidoras y no pocos exhibidores por empresas estadounidenses. Claro, también pasan más desapercibidas.

En esta ocasión nos encontramos con una película de Catherine Corsini, que adapta una novela de la escritora francesa Christine Angot, que al parecer está basada, sin ser precisa al 100 %, en su propia vida. El papel de Chantal (Estelle Lescure, edad adolescente;Jehnny Beth, edad adulta) estaría basado en su propia persona.

Uno de los escenarios de la película es la ciudad de Estrasburgo, donde sucede el que sea uno de los momentos más importantes de la película, muy delicadamente planteado, que no narrado.

La película nos cuenta cuarenta años en las vidas de Chantal, su madre, Rachel (Virginie Efira), y su padre, Philippe (Niels Schneider). Cuando comienza la película, que es narrada por Chantal, Rachel es una bella joven de 25 años, católica pero de padre judío, que las abandonó a ella y a su madre, que sale adelante trabajando como secretaria en una empresa de una ciudad del centro de Francia. En ese momento conoce a Philippe, un joven culto, de buena familia de quien se enamora y de quien queda embarazada de Chantal. Nunca se llegarán a casar, pero tampoco perderán el contacto, iniciando una peculiar relación de décadas entre los tres.

La realización de la película es tranquila, directa. A veces con cierto sabor a películas de la nouvelle vague, no sé porqué, pero en algún momento Rachel me recuerda a alguna de las protagonistas de Éric Rohmer. Pero Rachel no tiene la desenvoltura personal y la independencia de las mujeres de Rohmer. Rachel generará una relación de profunda dependencia con Philippe, que siempre se sentirá atraído hacia ella y buscará ser su amante, pero sin comprometerse con ella. Pertenecen a distintos estratos sociales. Incluso se percibe el antisemitismo tradicionalmente latente en la sociedad francesa. Esto acabará teniendo consecuencias trágicas, especialmente para Chantal, que tras pasar una infancia feliz, se verá abocada a una adolescencia conflictiva con consecuencias de por vida en la relación de las tres personas.

La película admite numerosas lecturas. No me voy a extender mucho, puesto que prefiero reservar determinadas cuestiones de la historia para evitar prejuicios, aunque la biografía de la escritora es pública y conocida. Pero en general, la película es una crítica a las actitudes de un patriarcado hipócrita y clasista, al mismo tiempo que hacia la tradicional sumisión de las mujeres.

La película tiene altibajos en su historia. Con más de dos horas de duración, no extraña mucho. E incluso tiene algunos elementos de su conclusión que me chirrían mucho, como esa conversación entre madre e hija en una cafetería parisina hacia el final de la película, donde Chantal intenta explicar todo lo que ha sucedido, pero que me resulta muy poco natural. En cualquier caso, lo que sí que alcanza un gran nivel es la interpretación de los tres protagonistas. Si llamativa resulta la de Efira, una bella actriz y presentadora televisiva belga que consigue interpretar con verosimilitud el mismo personaje desde los 25 a los 65 años, también resultan notables la contenida interpretación de la adolescente Lescure, y el cinismo que Schneider impone a su personaje.

Una película en general recomendable. Inquietante a ratos. Que da qué pensar. Y que, aunque tenga algún altibajo, está bellamente realizada.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***