[Cine] Causeway (2022)

Cine

Causeway (2022; 56/20221110)

Cuando Jennifer Lawrence comenzó su carrera en la pantalla grande, no pocos la vieron en aquellos sus jóvenes años de adolescencia, o poco después de abandonar la adolescencia, como un soplo de aire fresco en la interpretación femenina. Es cierto que pertenece a una generación en la que no escasean las buenas intérpretes. Pero en aquellas sus primeras películas, sus interpretaciones contenidas, su expresivo rostro, tenían una madurez poco frecuente en actrices tan jóvenes. A algunos no nos extrañó que encadenara reconocimientos y premios, y en 2016, con sólo 26 años, tenía en su haber cuatro de candidaturas a los Oscar, tres de ellas como actriz protagonista y una como secundaria, de las cuales cosechó una estatuilla como actriz protagonista, cuando sólo tenía 22 años. Pero luego, como ha sucedido con otras actrices prometedoras, entró en la dinámica de aceptar papeles en películas de acción de gran presupuesto, tipo superhéroes, franquicias juveniles, o desastradas películas de ciencia ficción, y se comenzó a diluir, estando poco activa en los últimos tiempos. Y lejos del nivel de sus primeros años.

Por lo tanto, había curiosidad por ver cómo se desenvuelve en esta películas de Lila Neugebauer, directora teatral que debuta en la gran pantalla, en un largometraje con sabor a cine independiente, como los de sus primeros tiempos, y que nos llega en la plataforma en internet Apple TV+. En ella interpreta a Lynsey, una soldado norteamericana que es gravemente herida en acción en Afganistan, con una lesión craneoencefálica que le obliga a una lenta y costosa rehabilitación, que la sume en cierta depresión, y con riesgo de secuelas neurológicas. Aunque su intención es volver al servicio militar, antes de conseguir el alta médica para ello vuelve a su ciudad natal, a casa de su madre (Linda Emond), donde tendrá que afrontar viejos demonios, los que le llevaron a alistarse en el ejército para escapar de un entorno que la agobiaba. Y quizá allí, y con la ayuda de un veterano mecánico negro (Brian Tyree Henry), quizá… pueda entrar en un camino de recuperación personal.

Estamos ante un película correcta. Casi sacada del manual de la perfecta película indie norteamericana. Una de estas películas con un limitado estreno en salas de cine en algún lugar de Estados Unidos, con el fin de poder optar a premios en la temporada correspondiente, pero que en la actualidad confían en las plataformas en línea para su carrera comercial. Está correctamente realizada y planteada. Pero durante los poco más de noventa minutos que dura, títulos de crédito incluidos, tienes una sensación constante de déjà vu. De que esta película… ya está vista. Que te puedes imaginar lo que va a pasar… que te está hablando de lo de siempre. Lo cual no quiere decir que no sea visible, porque estando dignamente realizada, a muchos críticos les ha gustado, lo que sí que está es muy bien interpretada. Y no me refiero exclusivamente a Lawrence, que está bien. Me refiero a los dos intérpretes ya mencionados, que con gran solvencia colaboran a unos diálogos e interacciones con la protagonista que aportan vida a una cinta que corría el riesgo de pasar totalmente desapercibida por sus manidos temas.

Por lo tanto, para todos aquellos que dispongáis de la plataforma de la manzana, porque no se ha estrenado ni creo que se estrene en salas de cine en España, una buena opción para ver una película digna, que no os robará mucho tiempo de vuestras vidas. Y con la esperanza de que poco a poco Jennifer Lawrence vuelva a demostrar que era una gran actriz.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Là ou naissent les histoires – Pierre Christin y Virginie Augustin

Literatura

Aunque de vez en cuando incluyo un cómic entre mis libros, he de decir que mi viaje a finales de septiembre al sur de Francia reavivó mis ganas por este tipo de lecturas. En Toulouse, las librerías especializadas en todo o en parte a esta forma de arte gráfica y literaria tienen una densidad considerable. Es fácil ir encontrándose con ellas mientras pasea por la ciudad. Al menos por el centro histórico, por donde más se mueve el visitante foráneo. Y con escaparates generosos y bien presentados, no son librerías pequeñas y de aspecto marginal precisamente, te quedas mirando y te entran ganas de leer alguno de los títulos. Pero como no quería cargar el equipaje con libros para la vuelta, los libros incrementan el peso del equipaje muy deprisa, sólo adquirí uno. Con aventuras de Valérian y Laureline.

Ya comenté en su momento mi vinculación temprana con esta pareja de agentes espaciotemporales. Poco conocidos en nuestro país comparados con otros cómics franceses, determinadas causas y azares hicieron que entrara en contacto con estos personajes en mi adolescencia, siendo alguno de sus álbumes los primeros libros que leí en mi vida de un idioma distinto del español. Y como ya reconocí tímidamente en su momento, siempre he estado secretamente enamorado de Laureline. Los personajes fueron creados en 1967 por Pierre Christin en el guion y Jean-Claude Mézières en la ilustración. Ya octogenarios, Christin vive todavía y Mézières falleció recientemente, a principios de año. La aventura gráfica de la que hablo hoy pertenece a la serie Valérian, vu par… que publica Dargaud. La serie de Christin y Méziéres está cerrada formalmente. En esta serie se invita a otros autores a revisitar los personajes y su universo con su propio estilo y mirada. Estas aventuras tienen guion del propio Christin con las ilustraciones de Virginie Augustin, a quien no conocía.

Encontramos en esta historia a Valérian y Laureline convertidos en dos adolescentes que viven con «su tío» en París a principios del siglo XXI, mientras que a nivel galáctico, una raza capaz de inventar historias está agotando la materia prima de su planeta que les permite realizar esta tarea. A ello se suman otros interesados en encontrar esta materia prima, de la que alguien localiza depósitos en tierras de Georgia, el país del Cáucaso que fue antigua república soviética. Y allí se dirigirán nuestros adolescentes héroes de forma inadvertida, contribuyendo a resolver la crisis.

Quizá lo de menos es la historia de esta historieta. En su conjunto tiene un tono tranquilo, melancólico, con los dos protagonistas en «modo adolescente», sus personalidades están en potencia. Valérian es más decidido y aventurero, Laureline, como siempre, más reflexiva y resolutiva a la larga. Al fin y al cabo, es la realmente inteligente de los dos. Corazón y cerebro, aunque con los sexos cambiado según la patriarcal tradición de la literatura universal. Quizá no sea la aventura más emocionante que hay leído, ni de las mejores. Pero cumple su papel de mantener vivos a los personajes, al mismo tiempo que les dota de la nostalgia que acompaña una creación que sabemos que ha cumplido su ciclo. Yo también lo compré y lo leí por nostalgia. Y dentro de poco volveremos a esta cuestión de revisitar, reanimar o reimaginar viejos héroes del cómic.

[Fotocomentario] Nunca llueve (en el arte) a gusto de todos

Arte, Fotografía

Hace unos días publiqué en redes sociales algunas fotos de unas cabezas gigantescas de Francisco de Goya decoradas por artistas comentarios con distintos estilos. Convertidas en lienzos para sobre ellas pintar o colocar otros elementos escultóricos. Unas podrán gustar más que otras. Pero en líneas generales es una forma más de expresión artística. Me ha venido a la cabeza al comentar en Bajándole los “humos” al contraste de un día de verano – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford HP5 Plus un rollo de película, en el que aparecen otras obras callejeras que podíamos ver en septiembre en el paseo de la Independencia de Zaragoza.

El caso es que en la publicación de las fotos que hice en uno de los grupo de Facebook en los que participo aparecieron una serie de comentarios en los que algunos se mostraban indignados por… supongo que por las interpretaciones artísticas de las cabezas de Goya. Espero que no por las fotos, sobre las que otras personas me mostraron su apreciación. Eran correctas en su composición y en su realización técnica. Los indignados no explicaron exactamente el motivo de su indignación. No sé si es porque despreciaban o consideraban ofensivas las obras, que en su mayor parte eran muy naïves. O tal vez porque consideraban un ultraje a la figura de Goya, convertido a sus ojos en un sacrosanto objeto de culto. No lo sé. No respondí a los comentarios. No sabía por donde tirar.

No sé si a Goya le hubieran gustado o no. Muchas de las obras de Goya, especialmente las relacionadas con la guerra y las más tardías, son precursoras del expresionismo, corriente artística que florecería cien años más tarde, y se alejaban de las modas y de lo que era respetable en su época. Por lo que creo que Goya no despreciaría ninguna forma de arte. Le gustarían más o menos, pero no se indignaría. Pensaría sobre ellas. Goya pintó contra la barbarie, la intolerancia y el conservadurismo que maniataba la sociedad de su tiempo. En fin… creo que en este país, falta mucha educación cultural y artísticas. Y con ello no presupongo que las cabezas de Goya en cuestión me gustasen más o menos. Simplemente, mi respeto por las manifestaciones artísticas y por el trabajo que conllevan.

[Recomendaciones fotográficas] Fotógrafas coreanas, rusas y poca cosa más

Fotografía

Esta dinámica de recomendaciones semanales de cosas que pasan en el mundo de la fotografía, o para conocer y apreciar la obra de fotógrafos, unos más conocidos y otros menos… no me está funcionando últimamente. Por un lado, mis usos y costumbres evolucionan. Este Cuaderno de ruta, por ejemplo, nació con la intención de frenar un ratito cada día para descomprimir lo que entonces era un cerebro un tanto agitado. Cuando «entonces» significa hace 17 años. Eso es algo que todavía me viene bien, eventualmente. Pero la verdad es que la mayor parte de las entradas las programo para que aparezcan en torno a las seis de la tarde de cada día, pero las redacto y compongo tiempo atrás, y en ocasiones varias de golpe. Probablemente esta tarde de domingo, si no me surge algo mejor que hacer, prepare tres o cuatro de la semana que viene.

En lo que se refiere a las recomendaciones fotográficas, las páginas desde las que extraía aquellas que me convencían más también han evolucionado. Muchas, para monetizar su trabajo han optado por modalidades de suscripción, que limitan su acceso a los no suscriptores. Pero, sinceramente, si todo el que publica algo en internet aspira a obtener de cada suscriptor 9,99 euros/dólares/libras al mes… no es sostenible. Sencillamente, los internautas no podemos pagar 9,99 cacharros por todo. Tenemos que comer, beber, vestirnos, viajar en transporte público, hace vacaciones, ahorrar algo, pagar los gastos del piso. Si se espera que por cada cosa que hacemos en internet nos suscribamos por 9,99 (óptese por la moneda de turno), no es posible. Y sobretodo, la mayor parte de los sitios aportan un valor, pero no ese valor. Especialmente para quienes simplemente somos aficionados a un modo de expresión personal y artística como la fotografía. La alternativa es soportar una publicidad absolutamente agobiante, que arruina por completo la experiencia. He reducido a una cuarta parte los vídeos que veo en Youtube por este motivo. Y la cosa va a más. Publicidad intrusiva y excesiva para ver unos vídeos que suelen incluir más publicidad entre sus contenidos. Estos hasta los mismísimos de escuchar la palabra «squ**espace». Como consecuencia, uno selecciona exquisitamente qué ve y en qué se gasta el dinero. Y como hay muchas páginas y canales que son relativamente interesante, pero no tanto como para desembolsar lo que entre todos piden… adiós. Ya nos veremos cuando las cosas cambien… o nunca más. Así que entre unos y otros cambios… cada vez tengo menos propuestas al final de la semana. Tengo que replantear esto de alguna forma. Vamos con las magras cosas de esta semana.

Lenscratch es uno de esos sitios que siguen siendo agradables de visitar. Y esta semana lo han dedicado a fotógrafas contemporáneas surcoreanas. Sólo mujeres. Unas más interesantes que otras.

En un primer artículo, Hwang Yezoi, por ejemplo, dirige su objetivo hacia sí misma, como ejemplo de una mujer que no es el estereotipo idealizado de mujer que se propone socialmente. Reflexionando también sobre las relaciones familiares y con el entorno.

Un día más tarde, nos presentan a Ahn Jun. Aprovecho para recordar que en la onomástica coreana el apellido va delante del nombre personal. Como muchas fotógrafas contemporáneas también dirige la cámara hacia sí misma, pero jugando con la abstracción al introducir el fuego en su peculiares autorretratos. Y explora el sentido de su propia vida de un modo conceptual fotografiando objetos aparentemente ingrávidos.

Uno de los artículos que más me ha llamado la atención es el dedicado a Woo, Young. También se sitúa a sí misma en el encuadre de sus fotografías. Pero como un maniquí más en escaparates de distintos comercios, adoptando por lo tanto distintas identidades. Y con el elemento añadido de no saber qué o quién más va a pasar delante del escaparate y ante la cámara cuando se produce el disparo de la cámara. El artículo, en forma de entrevista, está redactado por Lee Sunjoo, ella misma fotógrafa del país asiático que tiene su interés.

También interesante es el artículo de dictado a Lee Sunmin. Esta fotógrafa, de las más veteranas de esta serie, dirige su mirada a la vida doméstica de otras mujeres. Básicamente, al igual que ha pasado en otros países, la mujer surcoreana ha aumentado su nivel de formación y capacitación profesional a lo largo de las últimas décadas, pero su desarrollo personal y profesional está condicionado por el papel que se espera de ella encargándose del hogar y la crianza de los hijos. Problema más intenso en el país asiático puesto que el confucionismo que forma parte de su herencia cultural siempre impulsó una cultura fuertemente patriarcal, que incluso ha tenido su sorprendente reflejo en las leyes del país hasta hace muy poco tiempo. Básicamente, hasta no hace mucho, todas las mujeres dependían de un hombre (padre, marido, hermano, tío,… según).

Finalmente, también muy interesante el dedicado a Park Youngsook. Este fotógrafa es la más veterana de este conjunto de artistas. Nacida en 1941, se comprometió desde muy pronto en la pelea feminista del conservador país asiático. El paradigma oficial es que una mujer sabia es la que es buena esposa y buena madre. Ante ello, la fotógrafa representa mujeres que, puesto que rechazan este paradigma, viven en la sinrazón, en la locura. «Mad women», que no aceptaban la ideología patriarcal extremadamente dominante en la última década del siglo XX. Y el conjunto de retratos que nos muestra es el más interesante de toda esta serie de fotógrafas.

Desde que se produjo el boom de la niñera fotógrafa Vivian Maier, no dejan de aparecer casos similares por todo el mundo. Unos más interesantes, otros menos. Pero en Cultura inquiera nos han presentado recientemente a Masha Ivashintova, una fotógrafa y artista rusa, o quizá habría que decir soviética, que no ha sido conocida hasta que su hija ha desvelado su legado. Básicamente, al contrario que Maier que nunca mostró interés por ser reconocida como artista, Ivashintova sí que lo tuvo, pero lo reprimió y lo ocultó, en gran medida debido a la presión para ello que tuvo de los hombres con los que se relacionó sentimentalmente, que también se movían en el ámbito artístico. Y que tal y como los presenta el artículo, debían tener un ego como desde Zaragoza hasta «Leningrado». El caso es que las fotografías, muchas de las cuales se mueven en el ámbito de lo doméstico y lo cotidiano, son realmente buenas e interesantes.

Finalmente, tengo anotado un artículo en Booooooom, de un fotógrafo basado en Vancouver, Denis Gutiérrez-Ogrinc (instagram). Desconozco su origen, pero el «gutiérrez» lo escribe con tilde, así que debe ser un hispanohablante en origen. Lo que me ha llamado la atención, como se señala en el artículo, que sus fotografías de viaje por Sicilia recuerdan mucho a la obra del italiano Luigi Ghirri, que me inspiró en cierta medida en nuestro viaje de Semana Santa a la región de Apulia. Y me han gustado.

[Cine] 20segi Sonyeo 20세기 소녀[Cine]

Cine

20segi Sonyeo 20세기 소녀 (2022; 55/20221108)

Entre las películas largometrajes que se han estrenado en las últimas semanas en Netflix, sistemáticamente aparecía en las listas de más vistas en los últimos tiempos lo que parecía una comedia romántica surcoreana… que no sabía que me parecía. Si verla o no verla. ¿Una variante de lo que se ve en teleseries, pero reducido a 121 minutos de duración? ¿U otra cosa? En los últimos años ha quedado claro que el cine surcoreano tiene buen nivel. Y que los intérpretes del país asiático son capaces de demostrar un oficio que no aparece con facilidad en la forma en que se ruedan las series de televisión. Al final decidí dar una oportunidad a esta película dirigida por la directora Bang Woo-ri, debutante en largometrajes.

El planteamiento inicial es simplón. Na Bo-ra (Kim Yoo-jeong) es una animada estudiante de instituto, cuya mejor amiga (Roh Yoon-seo, no parece tener ficha en IMDb, aunque yo ya he visto a esta actriz en alguna serie) está colada por un compañero de clase (Park Jung-woo), pero tiene que irse al extranjero para una compleja intervención quirúrgica cardiaca. Y le pide que a Bo-ra que averigüe todo lo que pueda sobre el chico para cuando vuelva. Fiel a su amiga, la protagonista se aplica a la tarea, pero… sufre una confusión porque el chico tiene un amigo (Byeon Woo-Seok), que acaba gustándole, lo cual se añade a una confusión previa de su amiga, lo cual garantiza el enredo.

Con el planteamiento inicial, durante la primera mitad de la cinta tenemos la impresión de estar ante una comedia romántica adolescente en clave de enredo entre cuatro compañeros de clase. Lo cual haría de esta película una producción absolutamente prescindible y previsible. Sin embargo, la película sabe evolucionar, y acaba teniendo un tono más profundo, superando ese tono intrascendente, convirtiéndose en un drama inesperado.

La película canta a la amistad y a los primeros amores, con menos superficialidad de lo esperado. Y con la ayuda del buen trabajo de sus intérpretes, especialmente de su protagonista, una chica con mucho carisma y versatilidad, que supera a sus compañeros con facilidad. No es que vaya a pasar a la historia del séptimo arte de forma destacada, pero se deja ver con agrado, y funciona bien como un entretenimiento cálido, con su puntito de drama, en una desapacible tarde de otoño o invierno, ahora que entramos en la época.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; una mediocridad, una curiosidad y una serie imprescindible

Televisión

En estos momentos veo tres tipos de series. Para una evasión total y absoluta de lo cotidiano, en los fines de semanas, las teleseries coreanas. Para relleno de momentos muertos, como la hora de comer, de cenar, una espera corta para hacer algo o cosas así, la animación. Y cuando me pongo a ver la televisión entre semana, la ficción occidental. Vamos con esta última, que últimamente me tiene un poco desmotivado.

No es Santiago de Compostela la ciudad que aparece representada en la serie española que comento hoy. Creo que es Vigo o Pontevedra. Pero a falta de fotos de estas, las de la capital gallega valdrán.

En alguna ocasión he dicho que Virgin river es una serie que me parece más propia de canales tipo Cosmopolitan y similares, destinados casi exclusivamente al público femenino, y que comencé a ver por algunos extraños paralelismos con Northern Exposure, aunque sean dos series totalmente distintas. Tras su primera temporada, se convirtió en un guilty pleasure de tomo y lomo. Y cuando llegó su cuarta temporada me puse a verla con la convicción de que era la última. Y por ello aguanté hasta el final… porque la serie ha entrado en una dinámica bastante aburrida y mediocre de escenas que se repiten constantemente, con diálogos casi idénticos unos de otros, y con una pérdida de empatía considerable hacia los personajes de la serie, que sí existía en su primera temporada. Para chasco mío, resulta que la serie continua. Pero dudo que yo continúe con ella, porque realmente ha entrado en una mediocridad absoluta. Me sorprende que algo tan flojo siga teniendo presencia en Netflix, mientas que otras producciones considerablemente superiores son canceladas. En fin… cosas del capitalismo. Lo cierto es que el público votante en IMDb se mantiene fiel, con puntuaciones buenas o muy buenas, dependiendo de los episodios. En fin… cosas del ser humano.

Un asunto privado es una serie española que aterrizó en septiembre en Amazon Prime Video. Me lo pensé un poquito antes de ponerme a ella, porque su principal protagonista, Aura Garrido, es una actriz que no me acaba de convencer. Pero bueno,… una serie detectivesca, con abundante humor, Jean Reno como el «mayordomo» y una interesante ambientación, un notable esfuerzo en el diseño de producción… Le di una oportunidad. No me arrepiento. Reconozco que me lo he pasado bien y me he reconciliado, un poquito, con la actriz protagonista. No es una gran serie. Vale. Es un entretenimiento. En los años cuarenta del siglo XX, en alguna ciudad gallega, la animosa hija de un célebre comisario de policía, hermana del actual, reivindica su capacidad para investigar a pesar de la negativa social al acceso de las mujeres a la policía. Así que, acompañada de su fiel mayordomo, se rebela y comienza a investigar a un asesino en serie. Hay que considerar que para aceptar el ambiente de la serie, hay que considerarla como un universo alternativo o una ucronía de la España real de los años 40. No hay señales de que el país vive en una dura posguerra con muchas privaciones, el entorno de la protagonista es muy glamuroso. No hay señales de que la policía del momento era órgano represivo con limitados recursos para la investigación criminal. No hay signos por ningún lado de la triste realidad sociopolítica del momento. Pero bueno… Es lo que hay. Una curiosidad entretenida, y con algunos momentos divertidos, pero sin más. Muy inspirada me parece en algunos personajes femeninos del cine francés. No sé si habrá segunda temporada. Si la hay bien, y si no, también bien.

Y con su tercera y última temporada, se nos han despedido para siempre las Derry girls. Una serie que me parece absolutamente imprescindible. Sabe a poco. Muy poco. Temporadas de seis episodios de media hora. Eso sí, no tienen desperdicio. Dinámicos. Con diálogos tremendamente inspirados. Retratando con humor una época y un lugar, en el que los problemas y los dramas, o tragedias, no faltaban, la época de los conflictos armados en Irlanda del Norte, una de las muchas cagadas heredadas del imperialismo británico. Pero la serie sabe retratar una época, denunciar una situación, con muchos culpables, sin acritud, con cariño hacia las personas que sufrían la situación. Y retrata estupendamente la transición desde la inconsciencia y la falta de responsabilidad de este grupo de adolescentes hacia una incipiente madurez, hacia la entrada en la edad adulta y hacia la asunción de responsabilidades, sin perder nunca el buen humor. La última temporada tiene un episodio extra, más largo, de 48 minutos, en el que se hace coincidir la mayoría de edad de las protagonistas, y el protagonista, con el referéndum de los Acuerdos de Viernes Santo, que pusieron fin a la violencia armada en los condados británicos del Ulster. En general, es una de las mejores series que he visto en los últimos años. Y más a gusto.

[Viajes] En Haro con película fotográfica

Viajes

Si mis entradas fotográficas, en El viaje fotográfico de Carlos, se guiaran por un criterio estrictamente cronológico a la hora de ir apareciendo publicadas, un mínimo de cuatro experiencias fotográficas tendrían que haber aparecido antes que la que llevó a las fotografías de hoy. Pero siempre doy preferencia y cuelo aquellas que tienen que ver con los viajes. Así que aquí van estas realizadas en Haro, capital informal de la llama Rioja Alta, y principal centro de la celebrada actividad vitivinícola de la zona.

Como ya comenté hace unos días, el viaje tuvo un carácter más personal que turístico o de relax. Había algunos asunto que resolver. No míos, pero como acabé involucrado de un modo u otro, tuve que asistir al cierre de un asunto que llevaba tiempo coleando. Demasiado tiempo. Pero los seres humanos somos complejos. Y complicamos lo que normalmente debería ser sencillo. En cualquier caso, como tuvimos unas horas para relajarnos y visitar la ciudad riojana, más pequeña de lo que yo pensaba, también pude dedicarme a la fotografía.

Las fotografías que aquí presento son las que hice con película fotográfica tradicional en blanco y negro. Los aspectos técnicos los comento en Un paseo a primeras horas de la tarde en Haro – Minox 35 GT-E con Fujifilm Neopan 100 Acros II. Espero que os gusten tanto como yo disfruté tomándolas.

[Cine] See how they run (2022)

Cine

See hoy they run (2022; 54/20221102)

Un grupo de amigos comentábamos hace unos días lo poco atractiva que resulta la cartelera de cine en estos momentos, en el mes de noviembre. Tradicionalmente, solía ser el otoño una época fuerte para los estrenos. Es cierto que muchas de las películas que optan a algo en la temporada de premios en los Estados Unidos cada vez nos llegan más tarde, a principios del año, cuando las salas se aprovechan de los anuncios de las candidaturas a los Oscar. Pero siempre había algunas que se adelantaban. O están esas películas con menos probabilidades, pero no nulas, que llegan a la intención con intención de avisar a los que organizan las candidaturas de lo bien que funciona su película con el público. No es que yo pille muy bien la lógica de estas cosas en muchas ocasiones, tengo mis limitaciones a la hora de entender los tejemanejes de la política de la industria del cine. Por eso, en estos momentos tengo más películas pendientes de ver en plataformas en línea que en las salas de cine.

Escenas londinenses, como no podía ser de otro modo, para este «whodunit» clásica con toques de humor. Que también son clásicos en este tipo de películas.

No obstante, el miércoles de la semana pasada quedamos un grupito con intención de cenar algo, de forma tempranera, una merienda cena, y luego ver una película con intención de entretenimiento, para lo cual la whodunit que traigo hoy aquí, dirigida por Tom George, y con un reparto prometedor, parecía lo ideal. A caballo entre la parodia y el homenaje a este género literario y cinematográfico, en la celebración de la 100ª función de The Mousetrap de Agatha Christie en el West End londinense, se produce una asesinato, cuya investigación se encarga a un inspector de policía algo desencantado (Sam Rockwell), que será ayudado por una agente novata (Saoirse Ronan), muy voluntariosa, pero que tiene la costumbre de llegar a conclusiones precipitadas sin mucha reflexión.

Además de los dos protagonistas mencionados, el reparto incluye otros nombres conocidos y respetados en la interpretación como Ruth Wilson y Adrien Brody entre otros, menos conocidos, pero solventes dentro de las tradiciones del cine y el teatro británico. El directo es nuevo en los largometrajes de cine, pero tiene experiencia en televisión. Y es conocida la experiencia y oficio de los británicos a la hora de realizar este tipo de películas, y más si ya se pueden clasificar como «de época». Y sin embargo, la sensación final es que hay mucho talento desaprovechado en esta película. El reparto es prestigioso, pero tan coral que apenas se aprecia las calidades individuales de muchos de los intérpretes secundarios. Y la pareja protagonista muestra en todo momento su oficio, pero sin llegar a cuajar como una pareja memorable en sus interacciones, o en el desarrollo de sus personajes. Como parodia funciona a un bajo nivel, te arranca alguna sonrisa, pero no mucho más. Como homenaje… pues la historia tampoco llama la atención en especial.

Lo mejor que se puede decir de la película es que cuanta con un excelente diseño de producción, ya he comentado el oficio de los británicos para estas películas, y que sí suministra un suficiente grado de entretenimiento para que no te arrepientas (demasiado) de haber pagado la entrada. Quizá porque la de las sesiones en versión original y compradas por internet es algo más económica. Pero nada más. ¿Una ocasión perdida? ¿Aceptable pero fallida? No sé muy bien como calificarla.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] El elefante desaparece – Haruki Murakami

Literatura

En Goodreads tengo mi lista de libros leídos, desde hace unos años. Es exhaustiva desde 2018. Pero respecto a los libros anteriores, cuando me acuerdo añado alguno, e intento acordarme de cuando, más o menos, lo leí. Pero por supuesto hay muchísimos libros que he leído a lo largo de mi vida que he leído y no los he incluido, y que no podría recordar en qué año los leí. Así que por lo tanto tomaos ese listado de 479 leído como una muestra NO representativa de lo que he leído a lo largo de mi vida, al mismo tiempo que un listado completo de lo que he leído, en cuanto termine este 2022, en los últimos cinco años.

Por ningún motivo especial, más allá de ser el país y la región natal de Murakami, ilustro la entrada con fotografías realizadas hace tres años entre los bosques y los santuarios del monte Koya. O Koyasan (高野山). Que significa monte 山 Koya 高野. Aunque 山, en ocasiones, se lee también «yama», y por eso al monte Fuji es llamado, erróneamente, por algunos Fujiyama, cuando su nombre en japonés es Fujisan 富士山.

Hoy traigo a esta lista una de las colecciones de relatos cortos más conocida de Haruki Murakimi. Quizá porque fue la primera en solitario, publicada originalmente en Japón en 1993. Y que ya estaba en mi lista de Goodreads desde 2018, aunque no la hubiese leído… completa. Es decir… había leído de forma aislada algunos de los relatos, sobre los que quería dejar constancia y opinión, hasta cierto punto, pero no todos. Esta carencia ya ha sido satisfecha, ya la he leído completa. Aunque mi valoración sobre la misma no haya cambiado mucho.

De los diecisiete relatos que constituyen la colección, probablemente los que había leído estén entre los más significativos e interesantes; «quemar graneros«, «asaltar panaderías«, «el no dormir«. Dos de ellos gracias a los libros ilustrados de la editorial Libros del Zorro Rojo, de los que tengo otros relatos cortos de Murakami ilustrados que no pertenecen a esta colección. Pero entre los catorce restantes relatos hay mucho que rascar también. Me parece un ejercicio fútil el desgranar aquí y ahora una breve sinopsis de cada uno de estos relatos. Nos contentaremos con un ejercicio de comentario general.

Al contrario que otras colecciones posteriores que he leído del autor nipón, no me parece encontrar ningún hilo conductor común a todos los relatos, más allá del estilo propio del autor dentro que se ha dado en llamar el realismo mágico. Este género, o más bien estilo, tiene una serie de características sobre las cuales me viene bien la enumeración que hacen en el artículo de Wikipedia que acabo de enlazar. Pero resumiendo, se trata de relatos con un componente fantástico, pero en un universo que nos parece el cotidiano, en el que vivimos, de aspecto prosaico y poco interesante, las más de las veces. Muchos de los relatos no responden a la estructura convencional del relato occidental, planteamiento-nudo-desenlace, y en ocasiones esconden metáforas que no siempre son fáciles de desentrañar. No faltan los que nos llevan al absurdo y homenajean a otros escritores, entre los que Kafka sería uno de los preferidos. Como ya ha sucedido en varias ocasiones en la bibliografía del escritor. Y, cómo no, la música ocupa un lugar privilegiado en los relatos, bien sea como acompañamiento de fondo, o como un elemento importante del relato.

La prosa de Murakami siempre me parece recomendable. No en vano he leído ya todas sus novelas, y bastantes de sus relatos cortos. Todavía tengo mucho pendiente en lo que se refiere al ensayo. Aunque reconozco que hay siempre entra en cuestión si el tema sobre el que habla me interesa… o más bien no. Hay otras colecciones del escritor que me han atrapado más. Quizá porque son más actuales, por que su hilo conductor me ha interesado más,… por el momento en el que las leí. Pero no por ello deja de ser una colección realmente interesante. Y algunos de sus relatos, apasionantes. En la práctica, ya solo me queda abordar una de las colecciones de relatos del «eternos aspirante al Nobel» japonés. Y esto último va con retranca, porque no creo que realmente esos premios estén ahora en la onda de premiar habitualmente a escritores populares. Sólo de vez en cuando. Y eso quita muchas oportunidades, porque hay muchos «eternos aspirantes al Nobel» (por supuesto, en 2022, ninguno de los que aparecen en ese enlace, más otros «eternos» que no aparece ha ganado el Nobel).

[Fotocomentario] Hágase la luz

Fotografía

Una de las primeras cosas que tiene que saber cómo gestionar el fotógrafo, sea profesional, aficionado o casual, es la luz. La luz es fundamental para obtener una fotografía. Muchas veces es más importante la calidad de la luz que la cantidad de luz. Mucha luz puede ser malo si la forma en que se despliega sobre la escena o el sujeto es inadecuada a los objetivos del fotógrafo. Poca luz puede estar bien… pero la que haya, tiene que llegar en cantidad suficiente, y sin pasarse, a nuestro material sensible. Es el «precio justo».

La luz es energía. Y energía necesitamos cotidianamente para conseguir nuestros objetivos. Tengamos mucha o tengamos poca. Tenga un carácter físico o psicológico. O social… cuando dependemos de la colaboración de otros. En cualquier caso, también muchas veces es mejor tener una cantidad energía limitada, pero de buena calidad, eficiente, bien dirigida, bien aprovechada, pero mucha y dispersa… que se disemina y se pierde, y se desaprovecha. Y tampoco debemos agotarla. Debemos aplicar la justa. Y si no somos capaces de ello. Cambiar de objetivos. Pero si mucha de la energía del mundo físico se nos pierde en forma de calor, en los rozamientos, en vencer las inercias,… cuanta energía de lo cotidiano se nos pierde en las inercias de las estructuras que nos rodean, en los roces que las personas que nos obstaculizan… pero es lo que hay. Y después de seis días sin ir a trabajar, qué mal me sienta el roce con esas personas que tanto nos obstaculizan. Será por eso que hoy he medido con mucho cuidado los esfuerzos… No me apetece que las cosas me queden oscuras.

Como la mayor parte de las fotografías del cartucho de película instantánea de las que hablo en Un filtro naranja sobre Instax Monochrome – Fujifilm Instax SQ6. Que se han quedado oscuras. Y con tonos inapropiados.

[Cine] After Yang (2022)

Cine

After Yang (2022; 53/20221101)

Normalmente, siendo domingo, tendría que estar hablando de fotógrafos y sus fotografías. Pero se me han acumulado comentarios sobre cine, televisión y libros en abundancia que, al ritmo habitual, no me da tiempo a sacar adelante. Por ello, he decidido ir hoy con una de las dos películas de esta semana. En concreto, una película que en España ha sido un estreno directo en plataforma en línea, en Amazon Prime Video, y sobre la que llevaba varias semanas leyendo cosas buenas. Se estrenó en la plataforma hace casi un mes ya. Así que nos introduciremos en el terreno de la anticipación y la especulación futurística de la mano del coreano Kogonada, que tan buen sabor de boca nos dejó con una serie de televisión de la que tengo muchas ganas que llegue su segunda temporada.

Aunque la acción transcurre en Norteamérica, hay diversas referencias a la cultura de origen de la niña, China. Por ello, he optado por ilustrar la entrada con algunas fotos realizadas en Hong Kong, a orillas de Victoria Harbour, desde Tsim Sha Tsui Propende.

En un futuro, aparentemente no muy lejano, una familia formada por un padre de origen europeo (Colin Farrell), una madre de origen africano (Jodie Turner-Smith) y su niña adoptada de origen chino (Malea Emma Tjandrawidjaja), conviven en armonía con la ayuda de Yang (Justin H. Min), un androide, «inteligencia artificial» le llaman en la película, que fue adquirido para ayudar a la niña a integrarse en la familia al mismo tiempo que para ayudare a permanecer conectada con la cultura de su país de origen. Pero un día, Yang se estropea, aparentemente de forma irreparable, y la niña entra en un duelo que lleva al padre a buscar desesperadamente la posibilidad de reparar, de «devolver a la vida» a Yang. Porque para el resto, los talleres de reparación, la empresa fabricante, los comercios que lo venden, la sociedad en general, no es más que un objeto con una obsolescencia programada, destinado a ser sustituido con el tiempo.

Esta película parte de un material literario que parece interesante, no lo he leído, y que contienes muy buenas ideas. Por supuesto, siempre que en ciencia ficción aparecen androides/robots/inteligencias artificiales de aspecto humano, o como se les quiera llamar en cada momento, estamos ante un debate sobre lo que significa ser «humano». Aunque a mí ese enfoque lingüístico no me gusta y preferiría que fuera un debate sobre lo que significa ser «persona». También tenemos la cuestión de cómo se vive el duelo, tanto por los adultos como por los niños. O sobre lo que es una estructura familiar y qué es ser miembro de una familia. Como digo, posibilidades,… muchas. Sin embargo, siento que la película es hasta cierto punto fallida, aunque en mi valoración subjetiva haya optado por darle un aprobado.

Heredera, pero sin acritudes, de la tendencia marcada por Black Mirror, aunque dicha tendencia venía de antes, en la que se reflexiona sobre el impacto de las nuevas tecnologías en las sociedades humanas venideras. Pero en su forma tiene más que ver con un cine intimista, reflexivo, introvertido, del estilo de Terrence Malik entre otros, que no siempre es fácil de digerir. En ocasiones entras en este tipo de cine, en otras cuesta más. Y en esta ocasión, quizá por estar obligado a verla en la pantalla pequeña, me ha costado bastante. Y por otro lado, el protagonista absoluto es el padre. Y Colin Farrell es un actor que necesita de una dirección muy precisa y firme para que pueda dar de sí. Y compañeros de reparto con los que entre en sinergia. Porque si no, desde mi punto de vista, es un intérprete con limitaciones, y problemas de expresividad. Que creo que en esta película se manifiestan.

A mí me ha entrado a medias. Me sentí conflictuado entre las posibilidades de la historia y el interés que suscitan los temas planteados, y los aspectos formales y estéticos del filme. Como digo, he acabado dándole un aprobado. Pero allá cada cual. La anticipación futurista siempre es un deporte de riesgo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] En La Rioja por asuntos personales; fotos en Haro

Viajes

Estos días he estado de fiesta. Con mi espíritu de contradicción innato, trabajé bien a gusto el lunes, cuando todo el mundo quería cogerse fiesta y hacer puente. Un día estupendo para concentrarse en tus tareas sin que nadie, especialmente algún jefe impertinente, te moleste con tontadas sin sentido. Pero me cogí permiso el resto de la semana. El miércoles y el jueves tuve que atender unos asuntos personales. El jueves, estos asuntos me llevaron a La Rioja. Un ratito en Logroño. Luego, en Haro, una ciudad por la que había pasado, pero nunca visitado. Solo pude rascar para la visita y hacer algunas fotos algo más de un par de horas después de comer, hasta la llegada del tren que nos devolvió a Zaragoza. Pero aquí os dejo algunas fotos.

Haro es una ciudad pequeña. Más pequeña de lo que yo imaginaba. Algo más de 11000 habitantes según los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2020, publicados en 2021. Pero se nota que el negocio vitivinícola mueve bastante dinero, porque el centro de la ciudad, su centro histórico, está bien apañado. Aseado y con edificios que se ven majos, especialmente con sus galerías acristaladas que denotan que estamos ya lo suficientemente al norte como para que haya que proteger los domicilios del frío y la lluvia. No tuvimos suerte con el tiempo. No hizo frío para la indumentaria que llevamos, pero estuvo predominantemente nublado, lo cual deslució las fotos. Ya en la estación para coger el tren de vuelta, rompió a llover y se hizo algo desapacible. Pero ya montamos en el tren… y sin más problemas.

Si queréis saber algo más sobre las fotos que hice podéis visitar Equipo ultraligero con más de un objetivo para viajar – En Haro, La Rioja, con Olympus OM-D E-M5 Mk III y…. Dentro de unos días complementaré las fotos de hoy con algunas en blanco y negro, procedentes de un rollo de película fotográfica tradicional que también llevaba.