Nos despedimos con sol de Tallín, y volvemos a Helsinki; es la última noche de viaje

Estonia, Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Después de dos días de predominio de nubes y lluvia, amanece fresco pero soleado en Tallín. Nuestro barco hacia Helsinki no sale hasta las 12, por lo que aprovechamos para dar un paseo y volver a ver algunas de las cosas que más nos han gustado, como la estupenda plaza del Ayuntamiento, la Casa de las Cabezas Cortadas o algunas de las bonitas casas «hanseáticas» que todavía se conservan en la capital estonia.



El barco que nos ha devuleto a Helsinki no ha sido tan mono como el moderno catamarán «Merilin» que nos trajo. Esta vez a sido un hidrofoil, bastante ruidoso y con un tremendo olor a gasóleo. Eso sí, también muy rapidito.

En Helsinki, nos dirigimos al nuevo hotel, el «Helka Hotel» que nos llamó la atención por lo bonitas que aparecía las habitaciones en las fotos. Y nos ha defraudado, aunque algo pequeña, está bien organizada, preparada para la vida moderna y bien decorada. Seguiremos por Helsinki, dando un paseo.


Paseo por Helsinki que nos servirá, entre otras cosas, para despedirnos de sus animadas calles y sus gentes, con sus puestos donde venden las fresas y las judías verdes por litros (sí, sí, litros, no kilogramos), su animación callejera, sus invasiones de parques y jardines para tomar unas cervecitas, o sus animadas terrazas a la orilla del Báltico.




Y cómo no, despedirnos de aspectos ambientales, como la imperiosa necesidad de indicar claramente por dónde han de circular los peatones, que es distinto lugar de por donde circulan los ciclistas y patinadores, con o sin bastones, que por supuesto es distinto lugar que por donde se aglomeran los coches, que a su vez han de respetar los lugares por los que circulan los tranvias. Todo es cuestión de organización y de protección del más débil. Y cómo no, despedirnos de los laaaaargos atardeceres de luz suave que se extienden hasta entrada lo que más al sur consideraríamos noche.


En fin. Que hasta la próxima. Mi siguiente artículo, será ya desde Zaragoza, probablemente este sábado. Ya veremos de qué hablo. Tal vez todavía de mis vacaciones… para que duren un poquito más…

El pronóstico del tiempo daba un 70% de probabilidad de lluvia sobre Tallín… ¿dónde ha ido a parar el otro 30%?

Estonia, Finlandia 2007, Viajes

No ha parado. No ha sido intensa, pero no ha parado. La lluvia. Hoy hacía falta paraguas para visitar la bella capital estonia. Esto no nos ha desanimado.

En primer lugar, hemos visitado algunos lugares de la ciudad medieval que ayer encontramos cerrados. Nos ha parecido realmente interesante el edificio del antiguo ayuntamiento. Un edificio de carácter claramente «hanseático» que domina la excelente Plaza del Ayuntamiento, una de las plazas más bonitas que he visitado en los últimos tiempos. En la misma plaza, se puede visitar una de las farmacias más antiguas de Europa todavía abierta al público, que entra más a visitarla que a adquirir los específicos adecuados para sus dolencias. Encantado me he quedado con las viejas recetas. Después hemos seguido visitando, bajo la lluvia constante otros rincones característicos de la capital estonia.



Una vez hemos dado por terminado la ciudad medieval, hemos cogido uno de los pequeños y coquetos tranvías que se dirigen hacia el Kadriorg.

En el Kadriorg, una amplia área verde, encontramos un palacio de la época zarista actualmente reconvertido en pequeño museo de bellas artes, en cuyas salas, no carentes de interés nos hemos refugiado un rato de la lluvia. A la salida, hemos encontrado que sus jardines estaban cerrados al público por estar reservados para la celebración de una boda. No han tardado en abrirlos y aun hemos podido visitarlos así como ver cómo una novia, de aspecto absolutamente veraniego, se fotografíaba estoicamente bajo las fría lluvia con las invitadas.



De vuelta al hotel para descansar un rato antes de dar un último paseo por la tarde, hemos podido ver algunos viejos edificios de madera, similares a los que vimos en Finlandia, aunque algunos de ellos en mal estado y abandonados. Espero que los restauren. Quedará un bonito barrio. Mucho mejor que los feos edificios de la época soviética que se ven a aquí y allá con su feo cemento (y que por supuesto, por feos, no saldrán aquí).

La tarde ha sido tranquila. Ha parado de llover. Nos hemos dado una última vuelta por Tallín. Hemos oído conciertos de jazz vocal cantado en estonio al aire libre. Hemos comprado y hemos cenado en un restaurante ruso. Dos camareras muy graciosas y divertidas (y guapas). Mañana volvemos a Helsinki, antes de coger el vuelo a Barcelona el viernes. Supongo que también mañana podré mandar un último artículo del viaje. Y si no, hasta la vuelta.

Abandonamos Finlandia, llegamos a Estonia, a Tallín

Estonia, Finlandia 2007, Viajes

Hemos finalizado nuestro periplo por las principales ciudades del sur de Finlandia. Abandonamos Turku pronto por la mañana para devolver el coche en Helsinki. A continuación, nos dirigimos a los muelles donde tomamos el barco, un catamarán llamado «Merilin» (indudablemente bautizado por el mismo del «Kuin Meri» del otro día), que a gran velocidad en hora y media nos deja en el puerto de Tallin, la capital de Estonia.


La capital estonia nos ha sorprendido muy gratamente. El casco histórico es de gran belleza, y encontramos numerosos ejemplos de arquitectura medieval y del renacimiento que nos hablan del pasado hanseático de la capital báltica. Todo está muy cuidado y, aunque hay bastantes turistas, todavía no agobian. Algún día será horrible… como Praga… pero mientras tanto, hay que visitarlos. La noche la hemos despedido con una cena típica estonia. El primer plato una curiosa sopa de remolacha que incluía numerosos trozos de carne y una salchicha entera… del codillo que venía después y de su tamaño… mejor no hablar… pero va a ser una larga y pesada noche de digestión del buen cerdo.