Compras, trenes, una aguja, la línea 100 y a volver

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Ayer fue mi último día de escapada a tierras germánicas. Me lo tome con calma. Dejé en el apartamento los bultos gordos, y salí a pasear con la compacta. Primero me dirigí desde Savignyplatz hasta los grandes almacenes KaDeWe para mirar de comrpar unas cosas. Una pena, las tienditas de cosas monas de Savignyplatz no abren hasta las 11 ó 12 de la mañana. Mala suerte. A comprar en los grandes almacenes. De paso, terminé de despedirme de unas colegas de piedra e hice una de las fotos más tópicas de Berlín.



Después de las compras, cogí el metro en la bonita estación de Wittenbergerplatz y decidí acercarme al Deutsches Technikmuseum (Museo Alemán de la Tecnología o Museo de la Tecnología Alemana, no sé muy bien como se traduce) de Berlín, donde me encantan dos cosas. Por un lado, el avión que tienen colgado en la fachada como homenaje al puente aéreo organizado por los occidentales para burlar el bloqueo soviético a la entonces dividida ciudad, y la sección dedicada al ferrocarril, que me parece estupenda con sus dos rotondas en impecable estado. Estuve un rato viendo como trabajaban unos operarios para mejorar la exhibición de una de las locomotoras de vapor.





Con el tiempo apretando ya un poco me acerqué hasta Alexanderplatz, donde me comí una típica salchicha berlinesa antes de coger una vez más, y a modo de despedida, el autobús de la línea 100, de forma que pude echar un nuevo vistazo a los monumentos más característicos de la ciudad. Y ya, al apartamento a por el equipaje y de vuelta al charco. Ay, que pronto se pasarán los benéficos efectos del viaje…


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Fujifilm Finepix F10

Dresde, bonita bajo el sol, la lluvia y el viento

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Alguno al ver alguna de las imágenes dirá: “Este jodido, que suerte tiene. Otra vez le ha hecho bueno”. Pues cuidado, no hay que engañarse. Hoy ha hecho un auténtico día otoñal, para compensar los primaverales días pasados en Berlín. Y va y lo hace justo el día que decido hacer una excursión a Dresde. Un paraíso para los tranvías.
La que fue ciudad mártir por los bombardeos aliados que la dejaron reducida literalmente a cenizas, fue reconstruida con su antiguo esplendor de capital sajona.



Además de los bonitos edificios barrocos como el de la foto anterior, también llaman la atención los esbeltos vapores que surcan el Elba, y lo gracioso que resulta verlos “arriar” la chimenea para poder pasar los puentes.


Uno de los monumentos más característicos de la ciudad es la Frauen Kirche. En mi vida había visto una iglesia tan llena de gente, y ninguno rezando. Bueno, alguno sí.



También me ha llamado la atención el enorme “puzzle” que constituye el Fürstenzug, un relicario de los príncipes electores sajones a través de los siglos. Así como el comercio cercano donde vendía bragas de lana… sí hechas de punto. Y no parecía una tienda barata, ni mucho menos. Supongo que es para abrigar la cosa en el frío invierno sajón. Ganas me han entrado de entrar y preguntar si son cómodas.



Después de comer, he cogido el tranvía y me he acercado al Parque Grande. Allí he visto una modernísima fábrica de Volks Wagen, así como las instalaciones de un tren en miniatura. No he visto el tren. No sé si funcionaba. De repente se ha puesto a llover con viento racheado y he emigrado con el tranvía a algún sitio más protegido que un parque.


Me he pasado al Neustadt (ciudad nueva), donde después de alternativas de sol y lluvia (cada 10 minutos sucedía una cosa y la contraria), he aprovechado para hacer alguna foto con buena luz, así como para echar un vistazo en alguna tienda de artesanías de la Hauptstrasse (algo así como la Calle Mayor).



Mañana último día y regreso. Un paseo por Berlín, alguna compra y por la tarde de vuelta al charco. Todo lo bueno se acaba.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4 Macro
Fujifilm Finepix F10

Berlín bajo un sol radiante de octubre, 23º a la sombra

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Tras cerrar la tarde de ayer con un nublado de cuidado, hoy a amanecido con un sol radiante sobre la capital alemana. Entendámonos, aquí el sol viaja por el cielo mucho más bajo que en España. Lo que está muy bien, porque las horas con buena luz para la fotografía son más. El sol ibérico es muy duro durante muchas horas. La mañana en todo caso empieza ante un oxidado cartel en el patio del edificio de apartamentos.


Ante tanta luminosidad, decido dar una vuelta por el Tiergarten, empezando desde los alrededores del Zoo. La línea 100 me permitirá ir subiendo y bajando cuando no me apetezca pasear.



Entre Lützowplatz y la Grosser Stern encontramos edificios de embajadas y de otros usos culturales, sociales y políticos. Algunos tienen arquitecturas interesantes, o cuando menos originales. Paseo por la zona hasta llegar al monumento a la Victoria. Como no lo conocía, me acerco y subo. No me agrada mucho. Aunque la figura alada era evocada por la película Cielo sobre Berlín, que me gusta, la verdad es que un monumento al pangermanismo, con las violencias que acarreó en el siglo XIX el sueño prusiano de una Alemania unida. Miedo dan éstos cuando se les mete en la cabeza los sueños imperiales.




Sigo el paseo por el Tiergarten, que se encuentra estupendo con tonos verdes todavía, pero con matices amarillos y rojizos. Yo pensaba que el otoño estaría mucho más avanzado; pero claro, si lleva haciendo días como el de hoy… 23º a la sombra por estas latitudes y con el otoño tan avanzado.



Me cojo la línea 100, y vuelta hacia el Zoo. En los alrededores se encuentra la Fundación Helmut Newton y el Museo de la Fotografía, y aprovecho las horas centrales del día para esta obligada visita. No se pueden tomar fotos, así que no hay documento gráfico. Después, me dedico a mirar algunos comercios, y una curiosidad me lleva de nuevo a Potsdamer Platz, al Sony Center. Como siempre lleno de gente. Y el caso es que este invento de Potsdamer Platz cada vez me gusta menos.


Me planteo ir hacia Prentzlauerberg, y subo caminando hacia la Puerta de Brandenburgo para coger el metro. Paso por el Monumento al Holocausto. Hoy caigo en la cuenta que está en los terrenos donde los antiguos búnkeres de los nazis. Mucho adolescente haciendo deberes para el instituto. En Unter den Tilen, el seudo soldadito de la Alemania Oriental sigue montando su numerito.



Cojo el S-bahn, pero cuando me bajo caigo en la cuenta de que me he equivocado. Tenía que haber cogido el U-bahn. Pero es que por esta zona, los dos van bajo la tierra. Paseo un poco pero no llego donde quería. Han vuelto las nubes, así que dedico echarle unas fotos a unos tranvías y me vuelvo al apartamento a descansar un rato.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4

Una ciudad cambiante, sin lugar a dudas

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Hoy primer día de visita completa a Berlín. Fundamentalmente, la idea para hoy era pasear y ver qué cambios se han producido desde mi última visita, hace cinco años. No obstante, en primer lugar, y dado que no me pilla muy lejos del apartamento, lo primero que he hecho ha sido acercarme a una tienda de fotografía en una bocacalle de la Ku’damm. El día ha amanecido nublado, pero pronto unos rayos de sol han empezado a iluminar las hojas otoñales de los árboles de la famosa calle comercial de Berlín.


Ya que estaba cerca, me he acercado a los alrededores de la Iglesia Conmemorativa y de la Estación de Zoologischergargen. El ambientillo aquí era el mismo que recordaba. Mucho mogollón, mucha tienda, chiringuitos que buscan sacarles los cuartos a los turistas que se acercan a la ruinosa iglesia con su pegote moderno. Quizá lo que más me ha llamado la atención han sido unos curiosos urinarios, totalmente alejados de algunos clásicos que vi en algún viaje anterior. Por cierto, que el muñequito no es berlinés, que es belga.



Desde Zoologischergarten he cogido la línea 100, con sus autobuses de dos pisos, para disfrutar de un “sightseeing” por la ciudad a precio de billete normal. En mi caso, con mi bono de varios días, pues muy poco. Me he bajado en Mitte, a la altura de la Universidad Humboldt, para luego acercarme a la esplanada delante de la catedral, donde dominaban las esculturas de Botero, que se pueden ver por varios sitios de la ciudad. Luego he ido paseando por las orillas del Spree hasta la estación de Friedrichstrasse, para dar un microsalto en el hiperespacio (el S-Bahn) hasta la nueva y flamante Hauptbanhof (Estación Central), con sus andenes a distintos niveles.





De ahí, un paseo por la nueva zona gubernamental, muy desangelada, hasta la puerta de Brandemburgo, ¡¡¡que por fin puedo ver sin andamios!!! ¡¡¡a la tercera va la vencida!!! Mucha animación. El más simpático, un organillero. Aunque no faltaban las clásicas estatuas vivientes o algún pavo disfrazado de soldado de la ex DDR. A un paso de aquí, el nuevo monumento al holocausto, que tampoco conocía, y que todavía no sé qué me parece. En un edificio próximo, una colección de coloridos ositos (el símbolo de Berlín), cada uno representando a un país, ha sido de los últimos momentos en los que se ha podido fotografiar con buena luz.





Luego un nublado notable ha empañado mi paseo por la Postdammer Platz y mi visita a la cúpula de Foster en el Bundestag (que no Reichstag, que ese es de antes de la guerra, aunque el edificio se el mismo, aunque menos chamuscado).


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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4 Macro

Me he escapado; estoy en Berlín

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Pues eso que me quedaban unos días de vacaciones tontos y he aquí que me he escapado cinco días a la capital alemana. De momento no me he enterado mucho. Aquí se hace de noche pronto; no he podido disfrutar de horas de luz, ya que a las seis y media de la tarde el sol ya se ha puesto.

No sé si será porque poco a poco se adentra el otoño y la estación más oscura, o porque es un lunes tontorrón, pero incluso las más animadas estaciones como la de Friedrichstrasse están poco animadas.

El paseo entre Friedrichstrasse y Alexanderplatz está realmente muerto, con algún turista despistado, pocos berlineses cogiendo los transportes públicos y, eso sí, siempre con alguna originalidad en Unter den Linden. En esta ocasión cada uno de los tilos («linden») se encuentra iluminado por focos de colores.


La mastodóntica mole de la catedral, que la verdad no me gusta mucho, aparenta algo más con la iluminación artifical, y con unas esculturas de botero en la esplanada ante su frontispicio.

En Alexanderplatz encontramos un poco más de animación. Pero ni en estas nuevas galerías que contrastan con la austeridad de la antigua plaza «soviética», encontramos mucho que rascar. Sólo algún que otro tranvía, propios de lo que fue el Berlín Oriental, anima y hace un poco de ruido por las calles.


De vuelta al apartamento, cojo el S-Bahn en Hackerscher Markt en el límite entre y MittePrentzlauerberg. Las calles de alrededor están más animadas con cervecerías y restaurantes que atraen a algunos animados.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 y SMC-A 50/2