A caballo por las calles de Siena…

Italia, Toscana 2005, Viajes

… es lo que nos gustaría experimentar a muchos. Pero es algo que queda reservado a unos pocos que, representando a las diversas cofradías de la ciudad, compiten una vez al año en una frenética carrera hípica y épica, sin monturas y jugándose lo más importante. El honor de sus cofradía.

Durante el resto del año, podemos ver las calles engalanadas con las banderas y los escudos de las cofradías, como podemos ver en la fotografía, y fotos en los comercios de las más impactantes escenas de la carrera y sobretodo del vencedor del año.

¿Recoger la cámara de noche?… ¡Nunca!

Italia, Toscana 2005, Viajes

La fotografía nocturna no es sencilla. Especialmente, porque llevar sensibilidades altas no es fácil ni barato. Y porque con frecuencia las mejores fotografías exigen sensibilidades bajas, para mejorar la nitidez. Y esto implica un trípode.

En Florencia llevé un pequeño trípode de bolsillo, apto para sujetar las cámaras compactas digitales. Gracias a ello pude tomar algunas imágenes nocturnas de cierto interés.

Como alguna del Ponte Vecchio. Como se ve, para obtener buenas fotografías nocturnas es mejor evitar la noche cerrada, con cielos absolutamente negros. Un crepúsculo limpio nos ofrece cielos azulados que contrastan bien con la iluminación artificial de la ciudad.


Pero incluso en noche cerrada es posible realizar fotografías interesantes, integrando los efectos de los trazados de las luces de los coches en exposiciones largas. Como en esta vista desde el Ponte della Santa Trinitá.

Animación callejera; jazz, bandas, guitarristas,… lo que sea

Italia, Toscana 2005, Viajes

No hay ciudad turística que se precie que no vea «invadidos» sus lugares más emblemáticos, donde más afluencia de visitantes hay, por una pléyade de músicos de calle de lo más diverso.

Y Florencia no es una excepción. Guitarristas tocando el Concierto de Aranjuez, flautistas, organistas, nostálgicos de los Beatles, o como los que podemos ver en la imagen, pequeños grupos de jazz callejero. En este caso en el transitado Ponte Vecchio.

Pero no sólo los improvisados músicos amenizan o «amenaza» las vacaciones del turista. También la ciudad pone de su parte para dar ambiente a la ciudad, para obsequiar a los visitantes con atracciones que complementan las que realmente atraen a este pacífico ejército de alegres desocupados a vagar por sus ciudades.

Como la Filarmonica Rossini, banda florentina, que a los pies de la reproducción del David, y con el privilegiado fondo del Palazzo Vecchio y la Galleria degli Uffici, ofrece una recital de lo que ellos llaman música moderna. Básicamente piezas clásicas de música de banda norteamericanas del siglo XX. Para desesperación de un buen tipo de Liverpool que por allí pasaba que lamentaba no poder escuchar las tonadas propias del país. Todo sea por agradar al amigo americano… y a sus dólares…

La paz como objeto de comercio

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En general, parece que no es un fenómeno exclusivamente florentino. Ya en mi visita a Roma hace unos meses, en diciembre, me sorprendió la cantidad de banderas con los colores del arco iris que se veían por numerosas ventanas. sobre todo en los barrios más céntricos, aunque no exclusivamente.

En Florencia, también. En principio, asocié dichas banderas con las reivindicaciones de la comunidad gay y lesbiana, hasta que observé que en casi todas ellas aparecia la palabra pace. Paz.

Algún comentario con algunas personas me permitió deducir, que más bien se asociaban con el rechazo a la guerra. Probablemente, como consecuencia de la guerra de Iraq, que con tanto entusiasmo apoyó el «simpático» Berlusconi, tan buen amigo de nuestro «simpático» Aznar.


El tema es que parece que las banderitas en cuestión son objeto del comercio. Y en una ciudad como Florencia, se ven a la venta para los turistas en muchos chiringuitos como el de la fotografía anterior, en la Piazza della Signoria, o por vendedores ambulantes, inmigrantes principalmente, como el de la fotografía siguiente, en los alrededores del Duomo.

Qué romántico… cuántas bodas… Firenze, l’amore…

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Pues eso. Que es sábado y la gente se casa cuando hace buen tiempo. Como en todos lados. Y aquí, en Florencia, el problema no es encontrar un sitio mono donde hacerse las fotos, sino elegir entre los numerosos emplazamientos famosos o pintorescos que hay.

Claro que, con tanto turista, expectación no va a faltar. Multitudes van a jalear a los novios, mientras el fotógrafo y el mozo del vídeo hacen su trabajo.


Por otra parte, los fondos de «ensueño» están garantizados, aunque no tengan la delicadeza de retirar los andamios los sábados para hacer las fotos.


Otra cosa está clara. Si eres italiano, las fotos no pueden ser cualquier cosa, tienes que echarle un poco de pasión y teatro al asunto.


Aunque yo soy de los que prefiero eliminar al novio de la foto. Al fin y al cabo, la novia suele ser mucho más guapa. Y al cabo de unos años, tal vez ella prefiera no tener que ver a ese desagradable ser con quien ha convivido unos años. Especialmente, tenerlo junto a ella ese día que se puso tan mona.


Finalmente, parece que es el novio quien se empieza a arrepentir. Porque si no ¿me quiere alguien explicar por qué diablos se lleva las manos a la cabeza? Total. Si esto no ha hecho más que empezar.

Las colinas de Florencia

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Florencia es conocida principalmente por sus riquezas artísticas e históricas. Sin embargo, la ciudad están enclavada en el corazón de una de las regiones más privilegiadas de Italia, y probablemente de Europa, o sea, del Mundo.

Privilegiada por sus riquezas naturales, por la belleza de sus paisajes, por la febril actividad humana que ha moldeado el país. Florencia, a orillas del Arno, se encuentra rodeada de bellas colinas, con abundancia de árboles y arbustos mediterraneos, y en las que encontramos abundancia de las famosas villas italianas.

Un paseo por las colinas en un día soleado, es un placer para el cuerpo y para el espíritu.

Filas y más filas… ¿Esto es Florencia o Disneylandia?

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Una de las características de hacer turismo en Florencia es que como te gusten los museos te pegas el día haciendo fila.


Las más escandalosas se hacen en la Galleria degli Uffizi. Incluso llegando a primera hora de la mañana, puedes pegarte de hora y media a dos horas en la cola, que afortunadamente, si llueve, se encuentra bajo los porches de la propia Galleria.


El aburrimiento cunde y cada cual lo pasa como puede. Lo curioso es que una vez dentro, si uno es observador, comprueba hasta que punto hay numerosos visitantes que van porque las guías dicen que hay que ir, y que pocos disfrutan realmente de la calidad de las obras de arte expuestas. Así, que dado el tiempo que han perdido para entrar ha sido considerable, salen casi a la carrera para ver las obras más destacadas en las susodichas guías, las ven un poco y permanecen en la Gallería mucho menos tiempo que en la fila. Pero hay que hacer nuevas filas en otros museos. Vamos, como en las atracciones de Disneylandia.

Florencia, también en blanco y negro

Italia, Toscana 2005, Viajes

Si bien la Toscana y sus ciudades se suelen representar como un paraíso de la luz y del color, también sucede que de vez en cuando el tiempo se entristece, la lluvia hace acto de presencia, y una cierta melancolía impregna las calles menos transitadas por los turistas.

O al menos así me lo pareció a mi… Como en una lluviosa tarde florentina… Y ese es un momento tan bueno como cualquier otro para reinterpretar la realidad, simplificarla, reducirla a un abanico de matices de gris, que acompañan ese estado de ánimo.

La Toscana, ¡qué ciudades, qué campiña, qué comida! ¡cuánta gente! ¡y qué precios!

Italia, Toscana 2005, Viajes

No han sido muchos días, pero han sido intensos. Florencia, por encima de todo. Pero también los valores seguros como Siena, Pisa y San Gimignano. Y las agradables sorpresas como Lucca. Ciudades bellísimas. Una maravillosa campiña, entrevista desde las ventanillas de los cutres pero efectivos trenes regionales de Trenitalia. Una gastronomía apabullante; carnes, verduras, quesos…

También sus lados negativos. Mucha gente. Por todos lados. Sensación de ahogo en algún momento. Abrumador.

Y qué precios. Cómo se pasan los condenados. Pero es así el mundo occidental. La ley de la oferta y la demanda.


Hoy inicio la serie de imágenes toscanas. Y para empezar el tópico. El Battisterio y la fachada del Duomo, en Florencia.

Me voy, me voy, me voy… de vacaciones… a Florencia

Italia, Viajes

Serán unos modestos 7 días. Pero habrá que aprovecharlos. Florencia, Siena, Pisa, Lucca, son potenciales destinos de este viaje. Fuentes para adquirir hermosas fotos que luego pueda mostraros aquí.

Mientras tanto, os dejo que os refresquéis con estos estupendos zumos de naranja de mi ultima estancia en Italia. Concretamente, en Roma, en la Piazza Sta Maria di Trastevere.

Irlanda… más allá del arco iris

Cine, Irlanda, Viajes

El valle del arco iris es el título de una película musical… más bien, una película con canciones y bailes que recuerdo haber visto cuando era niño con mi madre. Mi madre la vio encantada. Fue la última película en la que Fred Astaire, ya mayor, bailó en el cine. Y a mi madre le gustaba Fred Astaire. Y a quien no, si te gusta el cine, el baile y la diversión. Hacía de un tipo irlandés, que con su hija (con los años me he enterado que se trataba de la cantante Petula Clark) llegaba a un determinado lugar donde sucedían una serie de avatares, con cantos y bailes incluidos como he dicho. Había hasta un duende; ahora sé que no era un duende, que era un leprechaun (según YourDictionary.com, pronúnciese lépricon, «one of a race of elves in Irish folklore who can reveal hidden treasure to those who catch them«; vamos que si pillas uno te haces de oro).

Mi sorpresa es que cuando investigué sobre la película, que en inglés se titulaba Finian’s Rainbow (1968), vi que estaba dirigida por nada más y nada menos que por Francis Ford Coppola ¿Quién lo iba a decir? ¡A lo que se dedicaba de joven, antes de dar la campanada con The Godfather!

¿Y a que viene todo este rollo? Pues viene a que recientemente he regresado de unas vacaciones por Irlanda, país de todo punto de vista recomendable por su paisaje, sus ciudades y pueblos, y sus gentes. Y también donde comprendí porque es tan importante el Arco Iris en sus cuentos y leyendas… ¡cómo no lo van a tener presente si puede cambiar de lluvia a sol cada media hora a una velocidad pasmosa! ¡o si un chaparrón mientras el sol rasante del atardecer de ilumina es algo habitual! Eso sí. Los irlandeses parece que no han encontrado todavía el caldero de oro al final del Arco Iris. O tal vez no han tenido tiempo de ir a buscarlo… están muy entretenidos tomándose unas draughts o unas sidras en el pub con los amigos. ¿Hace falta que explique en la capital de qué país sobre el palacio presidencial esta tomada la foto?