Ovejas eléctricas y "blade runners"

arte música y literatura, Cine

Hoy hay tormenta sobre Zaragoza. El futuro inmediato para esta tarde es apocalíptico; una buena ocasión para escribir unas líneas. Sobre futuros apocalípticos.

En los últimos días he realizado un ejercicio que me gusta hacer de vez en cuando. Leer un libro y ver una película basada en ese libro. O viceversa, como ha sido la ocasión.

La película, Blade Runner. Esa maravilla de la ciencia ficción realizada por Ridley Scott, cuando tenía imaginación y sabía hacer buenas películas (luego se le ha olvidado un poco). Las aventuras y desventuras del blade runner Rick Deckard (Harrison Ford) “retirando pellejudos”; esos maravillosos replicantes, con Roy Batty (Rutger Hauer) a la cabeza, y esas maravillosas Zhora (Joanna Cassidy), Pris (Daryl Hannah), y Rachael (Sean Young), poniéndole la salsa y la pimienta a la cosa. Un hallazgo conceptual y visual, que luego ha sido imitado, pero prácticamente nunca superado. Recomendable la versión del año 82 a pesar de su lastimoso e impuesto final feliz; más recomendable la versión del año 91, con final abierto, como deben ser los finales. Y eso que a mí siempre me ha parecido que la sugestión de que Deckard sea un replicante le quita profundidad humana a la obra; después de todo, no estaríamos ante un hombre con dudas y que se humaniza, sino ante una mera división entre androides y humanos.

El libro, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. El argumento es sólo parecido, aunque algunos personajes están ahí. No hay un proceso de convergencia como en la película. No hay una humanización de los androides (aquí nadie los llama replicantes). Aunque el cazarrecompensas sí llega a sentir algo por algún androide, aunque luego se le pase (bounty hunter; no hay blade runners en el libro). Hay cosas importantes. El futuro imperfecto y cataclísmico de la humanidad, una profundización en el concepto de empatía como diferenciador del androide y el humano, ciertas cuestiones relacionadas con la manipulación estatal de las emociones y las creencias; es más profundo en lo social. Sin embargo, creo que PKD no es un escritor capaz de recrear literariamente un universo que haga sentir ante el escenario apocalíptico lo que la película es capaz de transmitir. El libro es mediocre literariamente, mientras que la película es brillante cinematográficamente.

Mi recomendación. Si os gusta la ciencia ficción, o símplemente el cine y la literatura, acercaos a estas dos obras. Algo os permitirán reflexionar. Y también pasaréis un buen rato.

La fotografía de hoy, una imagen de mi serie Reflejos en noviembre que podéis visitar en mi Sala de exposiciones temporales.

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