Banderas de nuestros padres (2006)

Cine

Banderas de nuestros padres (Flags of our fathers, 2006), 7 de enero de 2007

Después de sus últimas y maravillosas películas, uno se acerca a ver una película de Clint Eastwood con una mezcla de reverencia y temor. Reverencia por el oficio y la maestría que ha conseguido el veterano por no decir anciano director en el arte de realizar películas. Algo que hoy en día no se puede decir de muchos directores cinematográficos. Temor por el miedo a que la buena racha se acabe, y en un momento dado nos sintamos decepcionados.

Otra cuestión a tener en cuenta al acercarnos a esta película es que en la producción anda metido el para mí siempre contradictorio Steven Spielberg. Uno siempre se preguntará hasta que punto los productores cinematográficos son capaces de influir en una película. Y si esto será para bien o para mal. Y tengamos en cuenta que Spielberg ya nos ofreció su particular visión de la guerra, con resultados que para mí fueron muy contradictorios. Especialmente, desde sus aspectos éticos. Si bien las producciones de Spielberg suele gozar de gran calidad, lo que aumenta las expectativas, su capacidad de manipular, aumenta de forma proporcional el temor. En estos momentos desconozco hasta que punto ha influido en el resultado del filme.

Un filme que para mí adolece de un elemento fundamental, sin el cual ni el mejor de los directores es capaz de hacer milagros. Esta película carece de un buen guion. La historia que nos cuenta, la recogida de información del hijo de uno de los “héroes” de Iwo Jima que aparecen fotografiados en la famosa imagen de Joe Rosenthal del izado de la bandera en el Monte Suribachi, se hace prolija y pesada en determiandos momentos. Los momentos de acción bélica, en forma de reflexivos flashbacks duros pero impecablemente rodados, apenas consiguen paliar la monotonía de las peripecias de los soldados en su gira para recaudar fondos. La realización por lo demás es impecable,… pero uno se aburre.

Las interpretaciones de la multitud de personajes que salen son razonables, aunque yo me atrevería a echar de menos la intensidad de Tony Curtis interpretando la nativo americano Ira Hayes en El Sexto Hombre.

En fin, qué se le va a hacer. Una lástima. Y creo que la culpa de todo la tiene el guion… y también Eastwood por no haber sabido sacarle todo el partido a la historia. Sólo le voy a poner un seis, con un siete en la dirección y otro siete en la interpretación.

Osados “estrategas” analizan la situación en el escenario de otro famoso desembarco, el de Normandía

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