Un funeral de muerte (2007)

Cine

Un funeral de muerte (Death at a Funeral, 2007), 22 de octubre de 2007.

Ya hace unos días que vi esta película, pero hasta hoy no he encontrado la ocasión de comentarla. Sabiendo a priori que se trata de una comedia y que había recibido alguna crítica interesante, nos acercamos a ella sin muchas expectativas pero con la intención de intentar pasar un rato entretenido. Es difícil hoy en día esperar gran cosa de una comedia, así que…

El filme está dirigido por Frank Oz. Este director es más conocido como marionetista, habiendo trabajado con Jim Henson en los Muppets (Teleñecos en el solar hispánico), siendo el alma de personajes tan entrañables como el cándido osito Fozzie o la enervante cerdita Piggy, así como en Barrio Sésamo, estando detrás de personajes tan magníficos como el Monstruo de las Galletas. Para los más freaks, era la voz y el alma del Maestro Yoda en la saga de Star Wars. Como director ha hecho algunas películas más, con fortuna diversa.

Pero aquí no nos encontramos ante una película de muñecos, fantasía o galaxias en guerra. Aquí nos encontramos ante algo tan cotidiano como un funeral en el seno de una familia británica de clase media-alta. Con sus convencionalismos, y con todas esas características que tanto han dibujado diversas comedias en las dos últimas décadas, en muchas ocasiones con razonable fortuna. Lo que parece que va a ser un convencional acto social al uso, se convierte en un caos absoluto por la interacción de dos elementos. Por un lado, la afición de uno de los primos de la familia, un estudiante de farmacia, a ser aprendiz de brujo… especialmente en la elaboración de «pirulas» alucinógenas. Por otro lado, un curioso personaje se presenta en el funeral para realizar cierto «negocio». A partir de ahí se empiezan a dar una serie de situaciones donde una sucesión coral de personajes, a cual más aburrido a priori, dan lugar a una debacle general aunque controlada, en el que se van sucediendo los momentos de gran hilaridad. Porque he aquí lo fundamental de la cuestión. Hacía mucho, mucho, mucho, mucho, mucho tiempo que no me reía tanto y tan a gusto con una película. Aun siendo previsibles muchas de las situaciones, no dejan de hacer gracia. Por otro lado, las cuestiones en las que se basa la película no es muy diferente de las de los hermanos Farrelly (sexo, situaciones escatológicas, deformidad física, inadaptados,…), pero curiosamente las películas de dichos hermano nunca me han hecho gracia. Es la diferencia entre lo meramente chabacano y lo divertido, que encontramos en esta película. Sin estridencias. Todo muy británico.

Como la película es coral, no detallaré aquí a los actores, practicamente desconocidos por estos lares. Todos ellos se comportan con británica solidez interpretativa, poniendo mesura en las situaciones de alta comicidad. Indudablemente, en conjunto están bastante bien.

En resumen, una película muy divertida, si bien intrascendente, que causará risas y un estado de buen humor, hecha con razonable inteligencia. Algo poco común en las comedias actuales. Le pondré un siete colectivo (interpretación, dirección y valoración subjetiva).

En la fotografía de hoy, un rincón de la Inglaterra rural, en Glastonbury, similar al entorno donde sucede nuestro accidentado funeral.

Canon EOS D60
EF 28-135 f/3,5-5,6 IS USM
ISO 100

Siete mesas de billar francés (2007)

Cine

Siete mesas de billar francés (21 de octubre de 2007)

Reconocozco que ir a ver una película de la directora, Gracia Querejeta, me pone en buena disposición hacia el filme. Sus anteriores largometrajes me han gustado, incluso cuando alguno no ha sido un producto totalmente redondo. Si a eso sumas que tanto Maribel Verdú como Blanca Portillo han puesto de manifiesto últimamente bastante competencia actoral, la cosa tiene su interés a priori.

La película narra, como ya sucedía en Héctor, sucesos pequeños, de gente que no destaca por nada, pero que tienen sus historias personales y sus dramas. Esta es un historia de cuentas pendientes, de las que nos vamos enterando poco a poco, en dosis razonables, lo que nos permite empatizar con los personajes. Quizá el final es un poco apresurado en algunas cosas, pero correcto en general, probablemente, como consecuencia de la relativamente larga duración del filme.

Las dos actrices principales están muy bien, especialmente Blanca Portillo, y se ven muy bien acompañadas por un conjunto de secundarios que ponen los acentos adecuados a cada situación, también con sus pequeños o grandes dramas acompañantes, así como con algún apunte moderado de humor, que da un poco de optimismo al ambiente general del filme.

Creo que lo único que hay que lamentar es que la directora se prodigue tan poco, ya que nos ofrece un largometraje cada cuatro años aproximadamente. Por lo demás, de lo poco bueno que se nos ofrece en cine nacional. Yo le pongo un ocho en sensación subjetiva, con un siete en la dirección y un ocho en la interpretación.

En la imagen de hoy, cada vez son más frecuentes los anuncios publicitarios que explotan el concepto de integración racial o étnica, como este que encontramos en Mitte, Berlín. El filme de Querejeta también nos ofrece su aporte a esta idea de integración. Lo que no viene mal, dadas las noticias que nos vienen de por Europa.

Pentax *ist DS
Objetivo: SMC-A 50/2
ISO 800
Exposición: f/2 – 1/80s

Tarde me entero, pero triste me pongo, ha muerto Deborah

Cine

Indudablemente una de mis actrices favoritas. Elegante como pocas, capaz de hacer con la misma soltura y convicción de monja con dudas, de fogosa esposa adúltera, de orgullosa cristiana romana, de institutriz ex convicta, de institutriz danzarina en Siam, o sobretodo, de mantener el orgullo ante la desgracia en esa película tan estupenda que es An Affair to Remember (en español, Tú y yo). El pasado martes murió Deborah Kerr.

No me enteré a su debido tiempo por estar de viaje. La actriz británica estaba ya mayor, y hace mucho que no trabajaba. Pero nos quedan sus películas, la mayoría de las cuales recomiendo con fervor. Hoy sin falta me veré de nuevo alguna de sus películas. Que sirva de homenaje.

En la imagen de hoy, una vista de Dresde, capital del Reino de Sajonia en el siglo XIX, y que bien podría ser un modelo para la Strelsau de la Princesa Flavia, capital de Ruritania en El Prisionero de Zenda.

Pentax *ist DS
SMC-A 50/2
ISO 200
Exposición: f/8 – 1/200s

Sin reservas (2007)

Cine

Sin reservas (No Reservations,2007), 1 de octubre de 2007.

Ante todo, una cuestión. Esta es una nueva versión de un película alemana que tuve la ocasión de ver y disfrutar hace unos años, que en estos pagos se tituló Deliciosa Martha (Bella Martha en el original), y protagonizada por la excelente actriz germana Martina Gedeck y el no menos competente actor italiano Sergio Castellito. Aquella película me gusto realmente mucho, y me parece un ejemplo soberbio de como combinar el drama con algo de comedia romántica en sus dotes justas, permitiendo diferenciar los personajes, nada estereotipados y muy bien definidos y retratados. Disfrute mucho.

Con estos antecedentes, incluso dudaba en un principio de que tuviera ningún interés el ver esta versión procedente de la capital del imperio. En primer lugar, una cuestión clara y que puede definir las ganas de ir a ver este filme. Esta película es un vehículo para el lucimiento en todos sus aspectos de su protagonista, Catherine Zeta-Jones. La galesa aparece constantemente, y además esta tremendamente guapa, hasta un punto que casi debería estar prohibido. Incluso cuando aparece despeinada y «sin arreglar» está estupenda, aunque natural. Por otra parte, tiene recursos actorales suficientes para salir del trance sin muchas complicaciones. No obstante, no llega a mostrar la misma intensidad en sus emociones que las que desprendía Gedeck en la versión teutona, mucho menos guapa, pero indudablemente atractiva en aquella película. Ya que estamos con los actores, Aaron Eckhart también cae bien. Pero el hecho de que haga de rubio pseudo-italiano (no sé muy bien porque no han buscado a alguien para que hiciera de auténtico italiano como en el original) hace que compita muy mal con Castellito, que se salía en su papel.

El filme norteamericano es un calco de la película original en un gran porcentaje de las escenas, y casi me atrevería a decir que de los planos. Incluso el aspecto de muchos personajes secundarios recuerda al del original (la compañera embarazada es un caso claro). Sólo algunos hechos sobre el protagonista masculina, como el comentado de que no hace de auténtico italiano, y sobretodo, una alteración de la trama final varían. Y creo que para mal. No lo voy a desvelar por si alguien quiere ver ambas películas, pero en ambas el personaje protagonista, Martha/Kate, reacciona ante el miedo a la pérdida de la sobrina. Sin embargo, la situación que genera este miedo en la versión americana es muy sosa, sensiblera y simplona, mientras que el original implica un riesgo de perdida mucho más real y profundo, que da mucho más sentido al desenlace del filme.

En resumen, esta nueva versión es un entretenimiento razonablemente competente, en el que los fans de Zeta-Jones estarán en el cielo, pero que no llega a situarse ni de cerca en la profundidad e interés que suscita el original germano. En realidad, es una película absolutamente prescindible, ya que si a alguien se le planteara el dilema de ver una u otra película, sin duda alguna debería ver la original. La puntuaré, no obstante, con un seis, tanto en la valoración subjetiva como en la interpretación y la dirección.

Esta calle de Isola dei Pescatori, una de las Islas Borromeas en el Lago Maggiore, está llena de estupendos restaurantes de cocina italiana, a la que constantemente se hace referencia en las películas de hoy.

Canon EOS D60
EF 28-135 f/3,5-5,6 IS USM
Focal: 44 mm
ISO 200
Exposición: f/6,3 – 1/60 s.

Hairspray (2007)

Cine

Hairspray (2007), 17 de septiembre de 2007

Esta vez toca una película musical, que se basa en un musical de Broadway, que a su vez se basa en una película altamente gamberra del mismo título de John Waters de 1988.

Esta versión de 2007 no es gamberra en absoluta. De hecho es bastante amable, y aunque tiene algún guiño a lo gamberro, se queda en pequeñas travesuras que pueden llegar a pasar desapercibidas. Por lo demás, es un musical con todas sus consecuencias. La historia es muy simple, y sólo sirve de marco para un conjunto de números musicales con canciones y bailes diversos. En este caso, en lo que se refiere a las coreografías, las hemos visto mucho mejores, pero resultan relativamente simpáticas. Las canciones están bastante bien.

En lo que se refiere a los actores, encontramos a un John Travolta travestido en el papel que inmortalizó Divine, a Michelle Pfeiffer emulando a la «blondie» Deborah Harry, o a Christopher Walken en el mismo rol que Jerry Stiller que a su vez hace un pequeño papelito en la película actual. La protagonista es una adolescente hasta ahora desconocida, Nikki Blonsky, que lo hace razonablemente bien como el conjunto del reparto, aunque sin echar cohetes.

En resumen, una película entretenida, que te deja de buen humor aunque tampoco creo que pase a la historia de los musicales como una de las grandes. Por supuesto, si no os gusta el género… ya sabéis,… eso de que van por la calle hablando, con la gente alrededor a lo suyo y de repente la chica se pone a cantar y toda esa que aparentemente no se conocían empiezan a hacer los coros y a bailar perfectamente coreografíados,… pues entonces, dejadlo estar. Yo le pongo un siete, porque siempre he sido un poco «maruja» y este género me gusta y me lo pasé bien, con un seis para la interpretación y otro para la dirección.

En la foto de hoy, una imagen de julio de 2006 de un teatro del West End londinense, que no es Broadway pero se le parece.

Fujifilm Finepix F10
Focal: 8 mm
ISO 800
Exposición: f/2,8 – 1/15 s.

Por qué no voy a ir a ver la última de Tarantino… y una disgresión sobre Caperucita Roja

Cine

Tradicionalmente he sido de los que han proclamado que le gustan las películas de Tarantino. Y he ido a ver religiosamente todos sus largometrajes. Aun constatando que progresivamente han ido perdiendo en calidad cinematográfica. Creo que Reservoir Dogs, su primer filme, está muy por encima de la segunda parte de Kill Bill.

Aora está en cartelera su última película. Teóricamente es Death Proof. Pero el problema es que no es esta su última película. Su última película es Grindhouse, una película con dos episodios, que remeda los antiguos programas dobles de las películas de serie B o serie Z, uno de los cuales es el mencionado Death Proof dirigido por el amigo Quentin. Pero por alguna decisión tomada a un nivel que desconozco, fuera de los EE.UU. la película se ha desdoblado en dos, una por cada uno de los dos episodios. Y sospecho que este es un movimiento motivado por la avaricia. Por el deseo de duplicar los ingresos. Ya sabéis. A pasar dos veces por taquilla. Y esto me parece una tomadura de pelo.

Así que no pienso ir al cine a ver la película. Ya me la bajaré de internet en cumplida venganza. Y luego se quejan de que se piratea. ¿Dejarán alguna vez de tomarle el pelo al consumidor?

Para acompañar una entrada sobre Tarantino, que mejor que un poco de sordidez. Como la aportada por este alegre preservativo encarnado, abandonado en el Cabezo Cortado de Zaragoza. Algún día tendré que reflexionar sobre el hecho de que en pleno tardofranquismo, los curas del colegio me contaron el cuento de Caperucita Encarnada. Menos mal que en casa me contaron el de Caperucita Roja. Mira que eran gilipollas, ¿verdad? Tanto los curas como los fascistas.

Pentax *ist DS
SMC-M 200/4
ISO 200
Exposición: f/8 – 1/500 s.

La carta esférica (2007)

Cine

La carta esférica (2007), 10 de septiembre de 2007.

Llevo un verano que no aprendo. Sé, a priori, que las películas que voy a ver no me van a gustar. Pero sigo yendo. En esta se daban una serie de factores. La mayor parte de las adaptaciones de novelas de Pérez-Reverte son malas. Lo cual siempre me ha parecido una paradoja, porque siempre me ha parecido un material muy adaptable al cine. La novela en la que se basa la película la empecé a leer hace unos años y la colgué. En sus primeros capítulos perdí el interés por la historia que me estaba contando, y la dejé. Me quedaban dudas sobre la capacidad de la pareja protagonista para hacer funcionar la historia, especialmente por parte de la actriz, Aitana Sánchez-Gijón. La crítica la había calificado como floja.

Con estos antecedentes nos dirigimos al cine con una esperanza; las expectativas eran tan limitadas, que las posibilidades de una razonable satisfación al final de la proyección aumentaban. Uno siempre piensa además en aquella impresionante colaboración entre el director, Imanol Uribe, y el protagonista, Carmelo Gómez, que fue un filme tan valiente y tan espléndido como Días contados.

Pues nada. Que no hay forma. La película, que pretende tener cierta intriga y alguna dosis de acción, discurre plana, salpicada por tópicos diversos y sin que en ningún momento sintamos sobresalto alguno. Nada nos sorprende. Mucho es previsible. Los diálogos son flojísimos. Expresiones que situadas en un contexto literario, muy propias del novelista, tienen su sentido, aquí suenan como verdaderas chorradas. Los malos son inconsistentes y excesivamente estereotipados y apenas hay lugar para las sorpresas que pueda deparar la historia. Las elipsis son nefastas. No hay sentido del tiempo ni del ritmo; entre dos escenas lo mismo han pasado cinco minutos como dos semanas. No hay emoción en los descubrimientos. El final resulta absolutamente decepcionante, en parte por que a partir de determinado momento es muy previsible, en parte porque uno ha perdido cualquier capacidad de emocionarse con lo que les suceda a los personajes. Todo muy flojo.

En la interpretación, se conforman mis temores respecto a la protagonista. Siempre la he considerado una actriz más floja de lo que nos han querido hacer creer. Para mí, su mejor momento fue Boca a boca, una película divertida y simpática, en la que además de cuerpo fue capaz de poner cierta credibilidad al personaje; poco más hay donde rascar, aun en una filmografía donde hay más películas que me agradaron. Pero es que el actor protagonista, por momentos es casi un caricatura de lo que ha representado en muchas películas que han marcado la historia del cine español. La cosa no funciona.

En resumen, que mejor que con el dinero del cine os compréis algún librillo de bolsillo o invitéis a algún amigo a tomar una cervecica. Mucho mejor aprovechado el tiempo. No le daré más de un cuatro a todo, valoración subjetiva, dirección e interpretación.

Como no podía ser de otra forma, la fotografía de hoy tiene ambiente marinero, con este hermoso velero que se encuentra atracado en el estuario del rio Aura en Turku, Finlandia.

Panasonic Lumix LX2
Focal: 8 mm
ISO: 100
Apertura: f/8
Obturación: 1/400 s.

El ultimatum de Bourne (2007)

Cine

El ultimatum de Bourne (The Bourne Ultimatum, 2007), 28 de agosto de 2007.

Tercera de la serie. Teóricamente la última. Pero ya veremos. A Hollywood le cuesta mucho matar las gallinas de los huevos de oro. En cualquier caso, parece que hay una culminación razonable de la historia del asesino de la C.I.A. interpretado por Matt Damon y dirigida por Paul Greengrass en sus dos últimas entregas.

Partamos del hecho de que, salvo casos excepcionales, las películas de espías pocas veces me emocionan. Pero reconozco que pueden ser ideales como entretenimiento y que también tienen derecho a la oportunidad de encerrar una buena historia y unos buenos personajes. Como cualquier otro género. La primera de la serie me entretuvo, y además contaba con la presencia de Franka Potente, que siempre me parece un aliciente. La segunda, en su momento, me gustó menos; me debió pillar en mal día, y además me llevé el disgusto de ver como apiolaban a la Potente a la primera de cambio. Sin embargo, recientemente la volví a ver en vídeo y me entretuvo bastante. Incluso le vi más profundidad que a la primera.

Así que con cierto optimismo me dirigí a ver esta última entrega, y la verdad que es lo pasé bastante bien. No nos engañemos. Es más de lo mismo en un 75%. Peleas entre asesinos habilidosos y fortachones, una damisela en apuros de vez en cuando, un desaprensivo directivo de la «agencia», y unas cuantas persecuciones por las estrechas calles de diversas ciudades, que muestran la eterna incompetencia de las policías de todo el mundo cuando se mezclan con las cosas de los espías. Por supuesto, un macguffin que tiene una importancia relativa, pero necesario para que el «héroe» mueva su culo del sillonbol y se dedique a recorrer el mundo entre balaceras, mamporros y otras peripecias.

Sin embargo, reconozco que la historia está muy bien planteada. Me gusta mucho que el final de la segunda película tenga una importancia trascendental en este filme, rompiendo de paso la linealidad de la historia, y ofreciendo una nueva perspectiva del conjunto de la historia. O al menos, de las dos últimas películas, que forman un conjunto coherente entre sí. Bienvenido sea el hecho de que aparte del oficio ya demostrado en filmar efectos especiales, más o menos emocionantes, alguien haya decidido dejar alguna neurona en pensar un poco en la historia que quería contar.

En cuanto a la interpretación, siempre podremos dudar si Damon lo hace bien porque es así de soso e inexpresivo, lo cual le va al personaje, o bien realmente tiene un considerable mérito en su composición del personaje. En cualquier caso, el resto de los personajes acompañan con dignidad la historia.

En resumen, de lo mejor del verano. Así que le pondremos un siete a todas sus dimensiones, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

En la foto de hoy, unos reflejos tomados en la villa y corte hace 3 años, en una excursión para presenciar un espectáculo del Circo del Sol. Una parte de la acción del filme de hoy transcurre en la capital; ya se encargan los responsables del filme de recordar en qué país está con un plano de la Monumental de Las Ventas… ¡y olé! Qué tristeza esto de los toros, qué tristeza. Y yo sin una montera en mi guardarropa… una vergüenza de español es lo que soy…

Canon Poweshot G6, focal 140mm (eq. 35 mm)
ISO 50, f/5,6, 1/400 seg.

Caótica Ana (2007)

Cine

Caótica Ana (2007), 26 de agosto de 2007.

Las películas de Julio Médem siempre han sido especiales. El hecho de que sus las dos últimas cosecharan un cierto éxito comercial ha hecho que un mayor número de espectadores esperen la llegada de sus largometrajes. Pero como decía, son especiales. Siempre han tenido cierto componente sobrenatural u onírico… y en cualquier caso, siempre han estado cargadas de metáforas en sus significados y han acarreado un componente poético no desdeñable. A mí siempre me han gustado. He visto todas sus obras de ficción y las he disfrutado.

Por otro lado, la película no ha cosechado buenas críticas en sus primeros días, por lo que me acerqué ha verla con sentimientos contrapuestos. Por un lado las espectativas que me producen los filmes del director, por otro, la precaución inducida por las opiniones ajenas.

El filme se mueve constantemente de nuevo entre un lenguaje cinematográfico poético, vuelve a jugar con los episodios oníricos, en esta ocasión inducidos hipnóticamente. El personaje principal se convierte en metáfora de una feminidad creadora de vida, en la representante de todo lo positivo que puede contener la condición de mujer, y enfrentada a la masculinidad guerrera y destructora. A priori, el filme tiene muchos condicionantes para resultar una obra interesante, tanto visualmente como en sus significados… pero…

Pero la verdad es que me da la impresión de que la cosa se lía mucho. Se mezclan muchos conceptos. Se pasa con demasiada alegría de la relaciones interpersonales, íntimas, al estereotipo de las causas políticas perdidas (saharauis, guerra de Irak, …), causando una confusión en el espectador. Creo que se podría aplicar el viejo refrán de que quien mucho abarca poco aprieta.

Tampoco ayuda mucho desde mi punto de vista la chica protagonista, Manuela Vellés. La chica pone mucha voluntad, tiene un físico apropiado, pero creo que todavía tiene bastantes carencias interpretativas. Y el problema es que todo el peso de la película cae sobre ella. Sale siempre, y por lo tanto, sus deficiencias lastran la película. Puede que en unos años sea una actriz excelente, especialmente si va adquiriendo una personalidad propia. A mí a ratos me recordaba a Emma Suárez de joven, actriz que ha protagonizado o actuado en cuatro de las películas del director, o a veces a la grunge Silke, quien también ha trabajo en alguna de las más hermosas películas de Médem; en cualquier caso, no la he visto con su propia personalidad. El resto de los actores tampoco me parecen especialmente convincentes.

En general, me ha gustado más que lo que esperaba según los críticos, pero me ha dejado bastante más frío que los largometrajes anteriores. Le pondré un seis a la dirección, ya que hay una serie de elementos estéticos que me gustan y que sólo aparecen en las películas de este director, pero la interpretación y la valoración subjetiva se me quedan en un cinco.

El cine está de rebajas, como la pobre Marilyn en un comercio del Barrio de San José de Zaragoza

El glamour de Penélope y sus pandilleros

Cine, Televisión

Ahora que lo veo, tal vez unir en una misma frase como la del título de esta anotación las palabras «Penélope» y «glamour» puede hacer pensar a más de uno que voy a tratar sobre cierta actriz española que ocasionalmente lo hace bastante bien, pero que con frecuencia es un poco pedorra. Pues no.

Hoy ha sido un día regular. Creo que soy un poco optimista en mi apreciación, pero dejémoslo ahí. Como decía, en un día regular como el de hoy, decido quedarme en casa, trastear algunas fotos y navegar un poquito por la red de redes de forma errática. Y he aquí que en un momento dado me encuentro con una referencia a una tal Penelope Pitstop. Analizo el contexto… y efectivamente… no puede ser otra… se trata de la denominación en inglés de uno de los personajes de dibujos animados que más querido me resulta desde mi infancia. No es otra que la elegante, la sensual, la deportiva, la inigualable Penélope Glamour.

Una de las participantes originales de aquella serie tan divertida que fueron Los autos locos (Wacky Races), y en la que su apellido en inglés tiene todo su sentido automovilístico, mereció un spin off que se denominó en España. Los peligros de Penélope (The perils of Penelope Pitstop). En esta serie aparecía acompañada de Mafio y sus pandilleros (The Ant Hill Mob) que también aparecían en la teleserie original. Siendo siete gánsteres pequeñitos, resultaba una original versión de Blancanieves y los Siete Enanitos. Eso sí, sin la presencia del malvado Pierre Nodoyuna (Dick Dastardly), sustituido en el spinoff por el también malvado Garra Siniestra (The Hooded Claw), deseoso siempre de echar mano a la sustanciosa fortuna de la rica heredera.

Las historias de la teleserie eran todas prácticamente iguales. De una forma u otra, Penélope, que era una gran deportista, agil, rápida y fuerte, acaba viéndose atrapada en tremendos pelígros de los que sólo sabe salir gritando «socorro, socorro». Es una versión cómica del arquetipo de la dama en apuros y, hasta cierto punto, también homenajea a un serial del cine mudo, The perils of Pauline.

El personaje estaba basado en el que interpretaba la guapa Natalie Wood en La carrera del siglo, lo cual todavía me motiva más ya que siempre me pareció una de las actrices más guapas que se han asomado a la gran pantalla. En fin. Que la cuestión me ha ayudado a reconciliarme con el mundo. Terminaré la tarea yéndome a ver la tele; me acabo de enterar que en Canal Hollywood echan El Jovencito Frankenstein. Toca hacer unas risas.

Mi «auto-loco» espera impaciente el regreso después de haber fotografíado unos paisajes en los alrededores de Alcorisa, Teruel

2 días en Paris (2007)

arte música y literatura, Cine

2 días en París (2 Days in Paris, 2007), 12 de agosto de 2007.

Nos enfrentamos a una comedia, opera prima de Julie Delpy como directora, que trata una vez más el choque cultural y cómo afecta a las relaciones interpersonales entre norteamericanos y franceses. Esta cuestión siempre me ha parecido que obsesiona en exceso a los yanquis. Hay numerosas películas, principalmente comedias románticas, que explotan esta cuestión. Con frecuencia, el punto de vista de los americanos es que los franceses o son unos gilipollas o son tremendamente románticos y abren los ojos a las norteamericanas desengañadas y solitarias. En general, estas películas son una completa acumulación de tópicos más o menos manidos, que pocas veces presentan un verdadero interés.

Esto no sólo se da en el cine. Reciéntemente he leído una novela de Tracy Chevalier, El azul de la Virgen, de quien me gustó con anterioridad bastante La joven de la perla. En esta novela que me ha gustado bastante poco, también encontramos protagonista yanqui que no se adapta a convivir con los franceses, que le tratan de forma horrible, aunque al final liga con uno de ellos. Está llena de tópicos, muchos de ellos falsos en mi opinión. Chungo.

Bien; pues la película de Delpy, que también coprotagoniza el filme, tiene un planteamiento distinto. La película maneja los desencuentros culturales y los tópicos no para reforzarlos o para hacer de ellos el tema del largometraje, sino para presentar los problemas más íntimos de la pareja cuya otra pata está protagonizada por Adam Goldberg. Hay momentos realmente divertidos y casi hilarantes. Algunas escenas con los padres de la protagonista, también sus padres en la vida real, son realmente muy buenas. No obstante, el filme va decayendo en su coherencia interna y al final se resuelve de una forma un tanto apresurada. Esto no hace que el filme desmerezca por ello.

La interpretación en general está muy bien, con muy buen trabajo de los múltiples secundarios, todos ellos actores franceses, poco conocidos.

En general, la película deja muy buen sabor de boca, y la impresión subjetiva merece un siete. La dirección también se lleva un siete, con un ocho para la interpretación.

El canal San Martin proporciona con frecuencia agradables exteriores a las películas rodadas en París, como es el caso de la que hoy nos ocupa