Una dama de honor, Chabrol y el doblaje de las películas

Cine

Demoiselle d’honneur, La (2004)

Hoy tocaba cine, y nos hemos ido a ver una francesa La dama de honor (La demoiselle d’honneur), de Claude Chabrol.

Actores jóvenes, los dos protagonistas. Benoît Maginel y Laura Smet componen unos complejos personajes en un historia de amor y autodestrucción. Durante la boda de su hermana, el personaje de Benoît conoce al personaje de Laura, que ejerce de dama de honor de la novia, y se ve inmediatamente atraido por ella. A partir de ahí, comienza un extraña historia de amor y sexo (muy moderado en escena) que desde el principio amenaza con terminar en drama.

Chabrol es un director que me produce sensaciones dispares. Me gustó en Merci pour le chocolat y muchísimo en Une affaire de femmes; me dejó frío en Rien va plus. Esta dama de honor se sitúa de alguna forma a medio camino. La película en su conjunto me resulta relativamente interesante, y me gusta como traducen los actores los personajes, pero no acaba de convencerme la visión del director de la historia.

Luego hay otro problema. La película está doblada. Dice: «Vaya novedad». La hemos visto en los Renoir-Audiorama de Zaragoza. Al igual que sus homónimos de Madrid comenzaron siendo cines con proyecciones en versión original. Se acabó de hace un tiempo a esta parte. No funciona comercialmente. Y en España, las películas francesas se doblan mal. Las traducciones son muy literales. Mal adaptadas, y creo que contribuyen notablemente a la frialdad que percibo en muchas de estas películas. Pienso que mi valoración en muchas de ellas mejoraría en versión original. Es la maldición del cine en España, el doblaje.

La imagen de hoy corresponde a un rincón de Beaulieu s/Dordogne, en el Quercy. Un rincon de provincias francés. Como el escenario de la película de hoy. Esta y otras imágenes de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

Garden State (2004) – Algo en Común

Cine

Garden State (2004) – Algo en común

Dirigida por Zach Braff, un tipo del que nada sabía hasta que hace unas semanas comenzaron la emisión de un teleserie, Scrubs, en Canal + de la que es protagonista. La co-protagonista casi absoluta es la «galáctica» Natalie Portman, que poco a poco se va metiendo en papeles de más enjundia que la carnavalesca «Reina Amigdala» (por favor, que no se me enfaden mucho los friquis versión warie que por el mundo son; me gusta mucho la Guerra de las Galaxias, pero las de verdad, las primeras).

La «peli» en general está bien. A buen nivel. Película america, tipo «indie«, que recuerda mucho a la excelente Beautiful Girls (1996) del difunto Ted Demme, aunque sin llegar a su nivel. Película en la que por cierto también aparecía la Portman, en un papel de Lolita inocente que todavía nos pone los pelos de punta a algunos.

Todavía le queda mucho a este director para llegar a una realización tan redonda. Pero vamos. La idea, la misma. Un tipo que lleva años lejos de su pueblo, vuelve como consecuencia de un hecho importante, y a partir de ahí comienzan los reencuentros, los nuevos encuentros, se ahuyentan «fantasmas», se reconcilia uno con su pasado,… y en esta, se enamora. No es el mismo tono. Donde Ted Demme reunía la nostalgia y los problemas con amplias y saludables dosis de humor, aquí hay más melancolía, sentimientos profundos pero menos exhuberantes, más incertidumbre personal (los personajes son más jóvenes).

El problema es que el final no me gusta (lo que baja mi valoración personal a un 6, cuando todo apuntaba al 7 claro). Es americano. Tiene que terminar excesivamente bien. Y de modo muy forzado. ¡Ahg! Se lo perdonaremos porque es la primera vez… pero que no vuelva a pasar.

Aprovecho la ocasión para presentaros una de mis fotos. Una en la que la identidad de las personas queda difuminada por su entorno. Un poco como en la película… o en la vida real. Esta y otras de mis fotos en mi Sala de exposiciones temporales.

2001: una bíblica odisea del espacio

Cine, sociedad

Hoy es domingo. Por lo tanto, como casi todos los domingos, he comido en casa de mi padre. Con él y con mi hermana. Tenían la televisión encendida. Inevitable. España es así. De repente, en un canal de pago por satélite anuncia el siguiente programa. 2001: Una Odisea del Espacio (2001: A Space Odissey). Una obra maestra de la ciencia ficción y del genial Stanley Kubrick.

No entraré ahora a comentar la película. Además sólo he visto una parte de ella. La puedo ver cuando quiera, ya que forma parte de mi videoteca. Pero ha sido la primera vez en la que he observado una similitud con el Génesis de la Biblia. Probablemente, también con otros textos o tradiciones religiosas. Hay menos originalidad de la que nos imaginamos en el mundo de las creencias sobrenaturales; todas se basan en elementos comunes. Todas han creado sus dioses a nuestra imagen y semejanza. Pero bueno, a mi formaron en la religión católica («dios» me libre de decir educaron en la religión católica).

La primera similitud es la de la identificación del monolito con el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Una mezcla de tradición y cachondeo ha hecho que muchos identifiquen el pecado original con los pecados de la carne. Error. El ser humano peca cuando quiere saber; cuando quiere conocer y alcanzar mayor control sobre sí mismo. Liberándose de paso de la superstición. Es de entender que las jerarquías eclesiásticas peleen con tanta saña contra el pecado original. El monolito ofrece al ser humano exactamente eso. El conocimiento, la capacidad de obrar, de instrumentar,… y haciéndole que trascienda de su estado animal al de persona. Curioso.

Esto nos lleva al segundo pecado. El pecado caínita. La utilización del conocimiento y de los instrumentos contra su hermano, contra su semejante. Y aquí si reconozco el lastre que como especie nos ata a nuestro más atávico origen animal. Cuándo nos podremos librar de él… o si no, cuándo el mundo se librará de nosotros… Reconozco este pecado. No reconozco la influencia de las religiones en su lucha contra él; cuántas veces han sido los líderes religiosos los que han impulsado al hombre a la guerra o al homicidio de sus semejantes. Incluso hoy en día. Un tal Ibn Laden. O un tal Bush.

En cualquier caso, si les gusta el cine, vean la película. Tal vez, con sentido común, comprueben que lo único cierto es que hoy debo estar bajo la influencia de alguna droga desconocida.

La Iglesia Conmemorativa en Berlín, ruina de los bombardeos de la II Guerra Mundial, y uno de los símbolos desperdigados por el mundo de las luchas cainitas de los seres humanos. Esta y otras fotografías de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

Habana Blues (2005)

Cine

Habana Blues (2005)

De Benito Zambrano, el de Solas. Y está muy bien. Dos músicos cubanos, recorren la Habana en un viejo Chevvy del 52, buscándose la vida, y a la espera de la gran oportunidad que les de a conocer como músicos y les permita abandonar la isla para salir de la miseria, alcanzando presuntos paraísos europeos o norteamericanos.

El tono de la película discurre entre el costumbrismo y el drama con alguna nota de humor. Además de los dos músicos (Alberto Yoel y Roberto Sanmartí), la gran protagonista es la Habana, y entre los secundarios hay que destacar a Yailene Sierra Rodríguez y a Zenia Marabal. No descarta el tópico (quizá los personajes menos conseguidos por arquetípicos son los de los productores españoles), pero lo que importa son las relaciones y las reacciones de los personajes ante las situaciones. No deja de tener un tono optimista; el mensaje es que hasta las situaciones duras hay que tomárselas con música y humor. Pero no hay final féliz al estilo yanqui. Tampoco es necesariamente inféliz, aunque sí algo triste.

Y además está la música. Músicos desconocidos; pero buenos. Rock y blues con tonos caribeños, con ritmo y con calidad en la interpretación.

Vamos. Que para todo aquel que considere que el cine es algo más que un entretenimiento palomitero, es muy recomendable. Quizá un poquito larga, pero muy recomendable.

París es uno de los destinos soñados por Ruy y Tito, los músicos protagonistas de la película. Esta y otras imágenes de Paris en De viaje con la cámara al hombro.

¡Que viene Darth Vader! ¡Qué miedo!

Cine

Star Wars: Welcome to the Official Site

Hace no demasiado tiempo (un par de días) el tío George (Lucas) ha mostrado a los habitantes de esta galaxia muy, muy cercana el trailer de la última entrega de su epopeya galáctico-mercantil Star Wars.

La famosa trilogía constituyó en mi adolescencia un nuevo descubrimiento de lo que significó el cine de aventuras de calidad, junto con la trilogía de Indiana Jones, o ya de forma más adulta, determinados filmes de ciencia ficción como 2001: a Space Odyssey (1968), Alien (1979;sólo esta, no hablo nada de sus secuelas), o Blade Runner (1982). Lo grande del cine es que puede ser un mero entretenimiento o puede ser una obra de arte, lo que lo hace apto para todos. Y entendámonos. Un mero entretenimiento puede ser bueno. Y una obra de arte, o pretendida obra de arte, puede ser un aburrimiento. Luego están los equilibrios entre ambos «extremos». O mejor dicho. No son extremos de un mismo fenómeno, sino distintas dimensiones, no incompatibles entre sí.

Star Wars, o como la conocimos la gente de mi edad, La Guerra de las Galaxias, tiene en sus dos primeras películas («episodios» nos dicen ahora que son) momentos de gran brillantez. En la primera entrega encontramos rasgos del gran director que pudo haber sido Lucas, junto a la frescura de las de aventuras de toda la vida. En The Empire Strikes Back (El Imperio Contraataca), encontramos gracias a Leigh Brackett (con la ayuda póstuma de Lawrence Kasdan; la guionista murió sin ver el resultado de su trabajo) un guion inspirado, trepidante, tensionado… de lo mejor.

A partir de aquí, el declive. Return of the Jedi (El retorno del Jedi) se salva por algunos momentos, y porque era el ansiado final a la trilogía. Pero la aparición de los «ositos de peluche» bajaba el nivel y cambiaba el tono de la serie de forma alarmante. Las dos precuelas de la serie, The Phantom Menace (La amenaza fantasma) y Attack of the Clones (El ataque de los clones), tienen el tono general de las películas de aventura del cambio de siglo. Muchos y notables efectos especiales, con guiones poco elaborados, historias con poco interés, e interpretaciones mediocres. La legión de seguidores de la serie, ese grupo de freaks autodenominados waries, aseguran que la última entrega nos reconciliara con el tío George,… pero ya no sé que pensar… Ojalá…

De momento id viendo el trailer. Seguiré hablando de esto; seguro. A pesar de todo, no podré evitar ir a ver la película. De hecho, estoy deseando que la estrenen.

No, no son restos de la base rebelde en el planeta helado de Hoth. Es Formigal. Esta y otras fotografías de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

The Internet Movie Database (IMDb)

Cine

The Internet Movie Database (IMDb)

Ayer no tuve tiempo ni oportunidad para hablaros de nada, y hoy tampoco ando muy sobrado de tiempo, así que me limitaré a haceros una recomendación si os gusta el cine. IMDb, esta exhaustiva base de datos del mundo del cine, tiene casi todo lo que necesitáis saber sobre el mundo del séptimo arte. Un poquito demasiado americanocéntrica, pero que se le va a hacer; el mundo es así. Y el Imperio es el Imperio.

La imagen de hoy es una vista de Praga, ciudad en la que últimamente se ruedan numerosas películas. Todavía es barata. Esta y otras imágenes de mis paseos por el mundo las podéis encontrar en De viaje con la cámara al hombro.

Sideways (2004) – Entre copas

Cine

Sideways (2004) – Entre copas

En esta película nos encontramos con un nuevo trabajo de Alexander Payne, director de los denominados de «cine independiente» en Estados Unidos. Cuenta con un reparto modesto en los nombres, aunque competente en su trabajo, con Paul Giamatti, Thomas Haden Church, Virginia Madsen y Sandra Oh (la señora del director).

El filme, que va discurriendo entre el tono de la comedia y el del drama intimista, tiene como escenario privilegiado las regiones vitivinícolas en el californiano condado de San Luis Obispo, a medio camino entre Los Ángeles y San Francisco.

Dos amigos en los cuarenta, uno de ellos, Miles, un profesor de literatura y escritor frustrado divorciado y el otro, Jack, un actor de medio pelo, emprenden un viaje de una semana, el último que de soltero ha de hacer el actor que se casa el sábado de la semana siguiente. El objetivo, celebrar su amistad y pasarlo bien comiendo, bebiendo buen vino y jugando al golf… Este es el objetivo de Miles… El de Jack, echar una última «cana al aire» antes de su boda. En el viaje encontrarán a Maya y a Stephanie, dos mujeres divorciadas, en los treinta bien avanzados de pero de muy buen ver. En ese momento, a Miles se le caerán encima todos sus problemas de identidad y de relación.

La película tiene un comienzo titubeante, con una interminable serie de catas de vinos, con unos diálogos sobre vinos que pueden llegar a cansar. Hasta que entran en escena las relaciones con las chicas que van dando profundidad e interés a la película, que nos centra sobre Miles como personaje principal, y con Maya como posible salvavidas. Llega a una fase final intimista y reflexiva para culminar con un final tan sencillo como genial. De estos que no tratan como oligofrénico al espectador,… De los que no se suelen ver en el cine norteamericano.

Yo le he puesto un siete, fundamentalmente por su segunda mitad, y por el estupendo trabajo de unos actores poco conocidos pero muy competentes. Se puede ver. Amigos de las comedias románticas al uso, abstenerse. Esto va un poco más allá. No vaya a ser que les duela la cabeza de pensar.

A falta de imágenes californianas, hoy os ofrezco una imagen de Cahors, tierra de excelentes vinos en el Quercy francés. Esta y otras imágenes del Quercy las podéis en contrar en De viaje con la cámara al hombro.

Untergang, Der (2004) (El hundimiento)

Cine

Untergang, Der (2004)

El viernes tocó cine. Un poco de cine europeo. En vísperas de los Oscar; para hacerse uno una idea de como estaba la competencia.

La película no está mal, pero sufre de las consecuencias del doblaje. En esta ocasión, pésimo; o simplemente se nota más por la naturaleza del filme. No hablaré mucho esta vez de cine. Pero sí de historia.

La película, desde mi punto de vista, fracasa en trasladar el ambiente del Berlín de los últimos días de la II Guerra Mundial. No se acaba de transmitir el caos absoluto, el sufrimiento humano, la maldad intrínseca de la guerra (esta o cualquier otra). Hay muchas cosas que no se muestran. Se puede aducir que la película no va de la Batalla de Berlín, sino de los últimos días de Hitler y su «corte». Es difícil saber qué pasó realmente, aunque no faltan los testimonios. Como el de la secretaria, Traudl Junge, en cuyos escritos se basa la película. Probablemente, incluso los «recuerdos» de esta secretaria pueden no ser del todo correctos.

En cualquier caso, lo que sí podemos establecer es que, a pesar de las deficiencias, debemos reconocer la aberración de los regímenes totalitarios, y la aberración de las «soluciones» militares, sean «finales» o no a los problemas de este mundo.

La imagen de hoy permanece a la nueva cúpula del Reichstag, cuyo incendio fue uno de los símbolos de la ascensión del nazismo, así como la bandera roja enarbolada sobre sus ruinas, uno de los símbolos del final del mismo. Esta y otras imágenes las podéis encontrar en De viaje con la cámara al hombro.

OSCAR.com – 77th Annual Academy Awards – Sunday, February 27, 2005

Cine

OSCAR.com – 77th Annual Academy Awards – Sunday, February 27, 2005, 8e/5p

Con un mes de antelación a lo que suele ser habitual todos los años, el famoso «eunuco» dorado se ha hecho protagonista de las noticias en todos los medios. Como amante del cine, hasta hace poco me sentía emocionado con los ritos que acompañaban estos premios; expresaba mis favoritos, y me indignaba cuando los «académicos» estaban poco inspirados en sus votaciones.

Ahora ya no es así. He aprendido a ver estos premios como lo que son. Una maniobra comercial más para promocionar lo que las «majors» de Hollywwod nos quieran vender… más.

Este año, no obstante, he llegado a alegrarme del resultado. No. Lo siento. Siempre he tenido una vena «antipatriótica», y no me ha producido especial emoción la concesión del premio a Mar adentro, la película de «Almendrabar» (qué pedante se nos está volviendo este chico; o lo ha sido siempre).

No. Han sido los premios a Million Dollar Baby, a su veterano y cada vez más lúcido director, Clint Eastwood, y al magnífico actor Morgan Freeman, los que me han hecho ilusión. No me olvido de la excelente Hilary Swank, pero esta chica todavía no ha alcanzado en mí el nivel de cariño cinematográfico que profeso por los dos anteriores. Todo se andará. Espero.

He echado en falta alguno para esta película, especialmente, el premio a la mejor Cinematografía para Tom Stern, desde mi punto de vista superior a la de The Aviator.

Ahora ya sólo queda esperar; a que siga llegando buen cine. Aunque sea con cuentagotas, como últimamente; pero que llegue. De la nacionalidad que sea. O mejor aún. No nos fijemos en su nacionalidad. Simplemente, en que sea buen cine.

Hoy os ofrezco una imagen de mi serie Reflejos en noviembre, que podéis encontrar en mi Sala de exposiciones temporales.

Chinos, paisajes y bofetadas

Cine

En los últimos años, ha ido poniéndose de moda el cine procedente de Asia, y entre estas cinematografías emergentes, destaca la china, con un potencial nada despreciable. Las películas nos llegan perteneciendo a una gran variedad de géneros, pero destacan los estrenos regulares de películas ambientadas en un pasado más o menos remoto, repletas de bellos paisajes, y basadas en las artes marciales, entendidas más como complejas coreografías que como las ensaladas de «tortas» a las que nos tienen acostumbrados los filmes ambientados en la actualidad y basados también en dichas «artes».

Recientemente se ha estrenado en las salas ibéricas Shi mian mai fu (La casa de las dagas voladoras), del director chino Zhang Yimou, que ya nos ofreciera algún espectáculo similar en Ying xiong (Hero), y que tiene algunos títulos destacados previos como Hozhe (Vivir), Ju dou (La semilla del crisantemo), o Hong gao liang (Sorgo Rojo). En la parte artística, destaca el protagonismo de Zhang Ziyi, la actriz joven de moda del cine chino que ya colaboró con Zhang Yimou en Hero, Takeshi Kaneshiro, actor chino-japonés, y Andy Lau.

El argumento de la película combina un triángulo amoroso, uno de cuyos vértices permanece incógnito durante buena parte de la misma, las aventuras en la china medieval, y una abundancia de coreografías en forma de peleas, dentro de un marco natural de notable belleza. El tono romántico de la película evoluciona progresivamente hacia la (inevitable) tragedia. No estando mal, el principal interés de la película radica en el virtuosismo formal de la realización, y en la buena interpretación de los jóvenes valores chinos. Cansa un poco la duración de las peleas, y quizá tiene demasiados «finales».

Este espectador no pudo reprimir una sonrisa dentro de la tragedia, porque los uniformes de los soldados no dejaban de parecerle una versión china de los uniformes de nuestros castizos guardia civiles. Tan verdes, ellos.

Enlaces de interés:


La imagen de hoy corresponde a los carnavales infantiles de este año, 2005, en Zaragoza. Estas y otras imágenes del autor las puedes encontrar en su Sala de exposiciones temporales.

Un "chico" que vale un millón de dólares

Cine

Me refiero a Clint Eastwood. Aparentemente está mayor el hombre. Pero no mentalmente. Últimamente, cada vez que se pone detrás (o delante) de la cámara nos ofrece un ejemplo de lo que es buen cine, con buenas historias, con buena dirección de actores.

Hoy hablaré de su última película estrenada en España, Million Dollar Baby. Para mí una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos. Protagonizada por el propio Clint, por Hilary Swank y, como secundario de lujo, Morgan Freeman.

Ambientada en el mundo del boxeo, es una película que básicamente habla de relaciones interpersonales. De sus complejidades, de la necesidad que tenemos de las mismas,… y de los compromisos. La película va sorprendiendo con varios cambios de tema, recorriendo una amplia gama de situaciones y sentimientos. No entraré en mucho más comentario puesto que creo que, no siendo una película de intriga, conviene que el espectador se acerque a ella sin prejuicios sobre lo que va a ver.

Es notable la fotografía de Tom Stern, que ya colaboró con Clint en Mystic River y en Blood Work (Deuda de sangre en su distribución en España). Combina con maestría distintas iluminaciones según los ambientes y el peso emocional de la historia. Estupenda. Y que conste que yo no soy de los que digo que la fotografía es bonita cuando salen bonitos paisajes (qué chorrada). Es algo mucho más importante en la realización de una película; es la luz, el ambiente, el sentimiento que rodea el filme.

La película tiene un par de momentos flojos, muy puntuales, y que no estropean la película. Uno es la boxeadora alemana. El otro es el final (malditos yanquis que nunca saben acabar una película). No daré más explicaciones para no desvelar nada. Aunque estas deficiencias, a mí no me influyen más que para que en lugar de un 10, le otorgue un 9.

Enlaces de interés:

La foto de hoy pertenece a mi viaje a Londres en el invierno de 1995. Esta y otras imágenes de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

De Kensington Gardens a Nuncajamás

Cine

Hoy toca cine. Descubriendo Nuncajamás (Finding Neverland), dirigida por Marc Foster (Monster’s Ball), e interpretada por Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Radha Mitchell, Dustin Hoffman, y una cuadrilla de niños de los que ya veremos si más adelante recordamos el nombre de alguno de ellos.

La película trata de la relación de James M. Barrie, el autor de Peter Pan, con la familia Llewelyn Davies, especialmente la amistad con Sylvia Llewelyn Davies, la madre y su relación con los hijos. Se sabe que la obra teatral Peter Pan, está basada en los juegos y en las historias que contaba a estos niños en sus encuentros por Kensington Gardens, famoso parque londinense.

Hay que comenzar puntualizando que la historia que cuenta no es cierta. Está basada en la historia real, pero es un relato de ficción. Quien quiera ver las diferencias, que compare el argumento de la película con esta biografía (en inglés) que se puede encontrar en la red de redes.

Desde el punto de vista cinematográfico, y en mi modesta opinión, a la película le falta ritmo y un poco de garra, de que se te quede en las tripas, siendo como es una película de sentimientos. Se arregla notablemente hacia el final, ayudada por una buena solución cinematrográfica del momento del estreno de la obra teatral, y cómo se funde la historia de ficción con la resolución de la relación entre los personajes reales.

La dirección no tiene la calidad del anterior largometraje del director, Monster’s Ball. Le falta mucha de la intensidad y de personalidad que destilaba el drama entre Halle Berry y Billy Bob Thorton. Los actores están de razonablemente correctos pero sin pasarse para Johnny Depp, a muy bien para Kate Winslet y Julie Christie (el personaje de la mujer de Barrie, interpretado por Radha Mitchell, sufre en la versión en español de un doblaje, para mí, espantoso).

En fin, que se puede ver. Pero que como candidata a los óscars… pues me parece excesivo.

Más información en:

Hoy os presento una imagen de la estatua de Peter Pan que encontramos hoy en día en Kensington Gardens, y que habitualmente se encuenta rodeada de niños que son llevados por sus madres en una curiosa peregrinación. Esta y otras imágenes de Londres, las podéis encontrar en De viaje con la cámara al hombro.

Otras páginas del autor: Trenes de ayer y de hoy y Sala de exposiciones temporales.