Tardes fotográficas

Fotografía personal

Aprovechando el buen tiempo y los días de fiesta, estoy saliendo ha tomar fotografías a la caída de la tarde. Estos días estoy subiendo imágenes tomadas entre Bolea y Loarre en la provincia de Huesca. En los próximos días empezaré a subir otras tomadas entre Mainar y Cucalón, en el Valle del Huerva entre las provincias de Zaragoza y Teruel.

Castillo de Loarre, Huesca

Ya no hay cerezos en flor… llegué tarde

Fotografía personal

Como uno vive lejos del afamado Valle del Jerte, no puede acceder con facilidad al espectáculo anual de los cerezos en flor. No obstante, este año pensé en aprovechar las oportunidades locales para fotografiar estos frutales en primavera y en todo su esplendor. Y el destino no podía ser otro que la localidad de Bolea en la provincia de Huesca.

Pero llegué tarde. El momento ya había pasado y sólo en algunas ramas de árboles situados en lo más sombrío quedaban algunas flores mustias. Algunas fotos tomé, y luego me acerqué a contemplar el Castillo de Loarre al atardecer. Os iré mostrando alguna foto.

Flores de cerezo, Bolea (Huesca)

Un mar de algodón y hielo

Fotografía personal
Vista desde el Castillo de Loarre, Huesca

26 de diciembre. Es el quinto día consecutivo de niebla cerrada y temperaturas continuas por debajo de los cero grados en Zaragoza. Así que ya no hay más remedio. Cogemos el coche, las cámaras fotográficas y escapamos.

El destino elegido, los alrededores del Castillo de Loarre, y a partir de ahí, lo que dé de sí la mañana siempre que haya una luz razonable para tomar fotografías. Y desde las estribaciones del castillo paramos para ver el mar de niebla, bajo el cual la tierra se hiela. La transición es relativamente brusca. Al pasar por Bolea la niebla es densa. A falta de un par de kilómetros para llegar al pueblo de Loarre, rodeados por los cerezos que se aparecen fantasmagóricos con su ramas desnudas por el invierno, de repente el cielo se abre y un sol radiante nos inunda.
En una curva de la carretera paramos. En el límite con la niebla, una hilera de cerezos montan guardia. Más allá, apenas alguna loma y alguna torre de alta tensión sobresalen. Aún más allá, nada.

El tiempo ya está cambiando. Hoy ha llovido un poco en Zaragoza. Las temperaturas han subido por encima del cero. El hielo ha desaparecido. Y con él, también, un poco de la magia del invierno.

Paradojas de la ornamentación ciudadana

ciudad, Fotografía personal
Parque de la Memoria, Zaragoza

Paseaba el sábado pasado por Zaragoza para documentar el extraño aspecto que ofrecía la ciudad, cubierta por una capa de hielo, tras un par de días de niebla con temperaturas bajo hielo. Y no lejos de casa, sentí lástima por una escultura. Una estilizada y sonriente bañista que ornamenta el Parque de la Memoria, se encontraba como siempre, en lo alto de su pedestal, invitando a disfrutar del aire libre y del buen tiempo… que vendrá dentro de unos meses. Mientras tanto, estoica, a 3 grados centígrados por debajo de cero, con su traje de baño de competición, soportaba con su eterna sonrisa la capa de hiejo que sobre ella se depositaba.

Seguro que el artista que la concibió no pensó en este ambiente, ni en que los escasos viandantes que por el parque se aventuraban iban a sentir, más que alegría, lástima. Aunque sea de una materia inerte y no de la vibrante carne que muchos imaginarán…

Yo también sentí pena… pero ya llegará el buen tiempo, ya.

Zaragoza se hiela por Navidad

ciudad, Fotografía personal, sociedad
Ribera del Canal Imperial de Aragón, Zaragoza


Zaragoza
lleva tres días bajo una intensa niebla con temperaturas extremadamente bajas. La boira, que es la denominación tradicional de la niebla en Aragón, se instala con frecuencia en el Valle del Ebro cuando llegan los fríos anticiclones invernales. Lo que no es tan frecuente es que se acompañen de temperaturas bajo cero durante prácticamente todas las horas del día. Y cuando esto sucede, en ocasiones la boira se hiela. Incluso en algunas zonas es posible sentir como pequeños copos se forman a nuestro alrededor y caen dando la sensación de que nieva. Pero es un fenómeno distinto de la nieve, ya que ésta aparece en situación de bajas presiones, justo al contrario que el meteoro que hoy nos ocupa.

El caso es que para muchos maños es como si hubiese nevado. Y a pesar de lo poco frecuente que es la nieve en esta ciudad, vamos a tener una blanca navidad, como cantaba Bing Crosby con la célebre canción de Irving Berlin. No será la en otras latitudes tradicional nieve, pero bueno,… a falta de pan, buenas son tortas. Pero vamos… que no dure mucho… que hace frío… brrrrr.

Yo no soy especialmente creyente en esto de la Navidad, pero para aquellos que lo son, Feliz Navidad, y para los que no lo son, Felices Fiestas. Y ya sabéis… si un tipo viejo, gordo, con barbas, y vestido con un horrible traje colorado ronda por vuestra casa… no llaméis a la policía… que igual os trae algo.

Paseo de la Independencia, Zaragoza

Nuevos colores del anochecer (y IV)

ciudad, Fotografía personal
Mercado Central, Zaragoza

Finalizo mi serie de instantáneas de Zaragoza al anochecer con una fotografía del Mercado Central, desde mi punto de vista uno de los edificios más interesantes que uno puede admirar paseando por el Casco Viejo de la ciudad. Sin embargo, aunque para algunos es un ejemplo interesante de arquitectura civil, durante mucho tiempo ha sido objeto de debate su existencia, al verlo como un obstáculo para la existencia de rápidas y amplias avenidas para que los omnipresentes coches, ruidosos y contaminantes, tengan prioridad sobre las personas en la ciudad. De momento se ha salvado. Espero que por mucho tiempo.

Nuevos colores del anochecer (I)

ciudad, Fotografía personal
Paseo de la Independencia, Zaragoza

Fue en febrero de este 2005 cuando comencé a tomarme en serio lo de llevar adelante una bitácora en la telaraña mundial. Este Cuaderno de Ruta que aquí podéis seguir. En aquellos momentos, todavía no tenía muy claro en cuál sería el estilo a seguir. Y entratanto, decidí publicar una serie de imágenes de Zaragoza al anochecer. En este tiempo la bitácora se ha asentado. Pero me ha parecido bien ofreceros una nueva serie sobre el mismo tema.

Y para empezar, un «mupi» que ya aparecía en la primera serie. Eso sí, ha cambiado. No sé si para bien. En aquella ocasión, nos ofrecía una imagen de Charlize Theron. Hoy es el «calvo» de la lotería. ¡Qué se le va a hacer!

Hoy estreno una nueva "vieja" cámara… bieeennn….

Fotografía personal

Pues eso. Estreno cámara. Digital. Réflex. Canon EOS. No podía ser de otro modo; hay que aprovechar el parque instalado de objetivos, que tan buen servicio me han ofrecido con mi EOS 100. El modelo… una Canon EOS D60, 6 megapíxeles.

«¿Pero qué dice este?«, gritarán algunos. «¿Estrenar cámara?; pero si es de hace tres años. Paleozoica.«

Pues sí. La he comprado de segunda mano. En una tienda escocesa, Ffordes. A través de internet. Son gente seria. No es la primera vez que les compro algo. Siempre de segunda mano. Hasta ahora habían sido objetivos y accesorios. Esta es la primera cámara.

La cámara me ha costado menos de la cuarta parte del precio de salida hace tres años, y menos de la tercera parte del precio por el que se pudo comprar en el comercio. Más barata que mi primera compacta digital de hace dos años y medio (Canon Ixus 400, 4 megapíxeles) y que la compacta sofisticada de hace un año (Canon Powershot G6, 7 megapíxeles). Y con las pocas pruebas que he podido hacer esta tarde ya he comprobado que la calidad potencial de la imagen es superior. Si hace tres años casi todos los analistas consideraban que era una buena cámara para hacer buenas fotos, con ampliaciones sin problemas de tamaño DIN A-3 (29,7 x 42 cms), ¿por qué no habría de serlo ahora, con más ventaja gracias al precio? Y la calidad constructiva mucho mejor que las cámaras réflex «económicas» actuales, que nuevas son más caras, y que muchas no pasan tampoco de esos 6 megapíxeles.

El estado de conservación, bueno. Perfectamente embalada, con todos sus accesorios perfectamente recogidos, con una batería extra. Los discos de software, impecables. Algún signo de uso, pero nada grave.

En resumen, que tengo por fin una réflex digital, por un precio más que razonable con la que me puedo divertir mucho. Sin arruinarme.

La primera foto que subo de ella no es precisamente una maravilla artística. Pero me ha hecho mucha ilusión sacar una imagen a 1000 ISO, que no sea una maraña absoluta de puntos de colores azarosos, perfectamente usable… en el caso de que el motivo fuera realmente interesante. Todo llegará.