Que animación hay en Lucca,… y eso que no llevan a la gente de los circuitos

Italia, Toscana 2005, Viajes

Lucca no suele aparecer en los circuitos turísticos. Por lo menos en los que se ofrece al turista hispano. Desde luego, el viajero por fin pasea por una ciudad italiana sin escuchar a cada paso el sonido de su idioma materno. Y se nota. Carece del agobio de otras ciudades toscanas. Y sin embargo es una bella ciudad. Y no carece de animación.

Detrás de cualquier recoleta iglesia, y entre el laberinto de estrechas calles que constituye su casco antiguo, podemos encontrar unos puestos de libros de viejo, de postales antiguas, partituras,… vamos,… el equivalente de los «bouquinistes» parisinos.


Junto a una de las ubicuas «loggias» que salpican la geografía de las ciudades toscanas, en la que se celebra un mercado de productos típicos, el músico callejero «ameniza/amenaza» el paseo de los peatones y compradores, anunciándote todo tipo de buenaventuras si le regalas con algunas monedas.


Pero donde se reunen la mayor parte de los ciudadanos que aprovechan la mañana para ir de compras es en el mercadillo, entoldado para proteger del rigor del sol del mediodía, que puebla San Michelle in Foro.

No todo es vino en la Toscana… ¡Qué rica la birra Moretti!

Italia, Toscana 2005, Viajes

Septiembre es un mes de temperatura agradable en la Toscana. Han pasado ya los peores calores del verano, y con máximas en torno a los 26 grados centígrados, se está bien. Realmente bien. De vez en cuando, alguna tormenta suelta un aguacero que refresca el ambiente.

Pero hacer turismo bajo el sol de las horas centrales del día, acalora a cualquiera. Y aunque hay excelentes vinos blancos en Italia que, tomados fresquitos, alivian a cualquiera, de vez en cuando viene bien una buena cerveza. O nunca mejor dicho, ¡una buena birra!


Un buen lugar para tomarse una Moretti es en la terraza de una trattoria en Lucca, agradable ciudad Toscana a 20 minutos en tren de Pisa; mientras esperamos la bruschetta de pomodoro y los papardelle al pesto, nos refrescamos.

El ritmo es tranquilo, y las camareras no dudan en sentarse a confraternizar con las parroquianas. Las sombrillas nos protegen del sol del mediodía. Y no hay prisa. Todo está bien. Ya llegará el momento de ponerse de nuevo en marcha.

¿Me gusta San Gimignano? ¿No me gusta?

Italia, Toscana 2005, Viajes

La pregunta con la que inicio este mensaje es en cierta medida retórica. Nadie duda que San Gimignano es una de las joyas de la Toscana, habiendo conservado casi integramente su casco urbano medieval-renacentista. Su perfil en el horizonte, en el que dominan las esbeltas torres que los potentados de la villa mandaban construir en sus casas para señalar su poderío económico, hace de ella un entorno singular.


No obstante, cuando atraviesa alguna de las bellas puertas que abren su muralla, el viajero puede sentirse agobiado por la multitud de turistas que llegan hasta la ciudad, todos ellos en romería a través de la multitud de tiendas de vinos, embutidos, respostería y artesanías diversas que se disponen a extraer todos los euros posibles de los bolsillos del incauto.


Para sobrevivir a esta marabunta de turismo, organizado o no, propongo dos opciones. Una es sentarse en el interior del Duomo a admirar los frescos que adornan sus paredes, e imaginar que está ante un cómic, antiguo y venerable, pero un tebeo que cuenta una historia, que nos ha llegado hasta nosotros para mayor gloria de sus «dibujantes«. Otra es salir extramuros y admirar el maravilloso toscano, con sus hileras de vides, que posteriormente se convertirán en los celebrados «chiantis» y «sangimignanos» y otros caldos igualmente deliciosos y célebres.

Il Campo de Siena,… allí estábamos todos

Italia, Toscana 2005, Viajes

Si algún lugar hay en Siena capaz de convocar a todo el mundo, turistas pero también lugareños, es la Piazza del Campo. Espectacular esplanada en pendiente, rodeada de magníficos edificios de cálidas tonalidades, presidida por el Palazzo Pubblico, es un auténtico salón de la ciudad. Sin vehículos, acogedora, pensada para las personas.



No nos engañemos. En la actualidad, y en según que épocas del año, lo que más ahí son turistas que abarrotan tranquilos e ilusionados, las terrazas de las cafeterías y los restaurantes que bordean la Piazza.


Pero no son raros los propios sieneses, especialmente gente joven que acuden con el buen tiempo a tomar el sol, mientras conversan de sus cosas.


Todo ello sin olvidar, por supuesto, el inevitable aspecto comercial del asunto. Porque allí donde se reune un público, unos potenciales clientes, allí se vende lo que haga falta. E incluso, o sobretodo, lo que no hace falta.

Niños vivos, blancos; niños muertos, amarillos

Italia, Toscana 2005, Viajes

La catedral de Siena se caracteriza, entre otras maravillas, por el impresionante pavimento de marmol que adorna el suelo. El marmol, de diversos colores, forma figuras de carácter sacro o mitológico, o bien, escenas de la historia sagrada o del Nuevo Testamento.

Una maravilla.

Al viajero le llama en particular la escena sobre la matanza de los inocentes. Es curioso la afición de la Iglesia Católica a regodearse con el dolor y el sufrimiento. En esta escena, llama la atención cómo el artista llama la atención del espectador sobre la condición de los niños sometidos a martirio. Mientras que los niños todavía vivos en brazos de sus madres son de marmol blanco, aquellos que ya han sido asesinados son de un enfermizo marmol amarillo. Increible la expresividad que con tan sencillo recurso cosigue el artista.

Los "vicolos" de Siena

Italia, Toscana 2005, Viajes

En Siena y en otras ciudades de la Toscana, cuyos cascos antiguos son laberintos de estrechas calles de origen medieval, son típicos los «vicolos». Estrechas «vias» en las que en su momento, para aprovechar el escaso y caro espacio disponible, se construía sobre la propia vía pública, formándose arcos sobre los que se disponían pisos habitables o disponibles para distintos negocios.

En la actualidad, el viajero disfruta de un paisaje urbano especial, muy agradable en los meses de verano, por la sombra que proporcionan las casas en las estrechas calles, y por los túneles que en ocasiones las cubren.

A caballo por las calles de Siena…

Italia, Toscana 2005, Viajes

… es lo que nos gustaría experimentar a muchos. Pero es algo que queda reservado a unos pocos que, representando a las diversas cofradías de la ciudad, compiten una vez al año en una frenética carrera hípica y épica, sin monturas y jugándose lo más importante. El honor de sus cofradía.

Durante el resto del año, podemos ver las calles engalanadas con las banderas y los escudos de las cofradías, como podemos ver en la fotografía, y fotos en los comercios de las más impactantes escenas de la carrera y sobretodo del vencedor del año.

¿Recoger la cámara de noche?… ¡Nunca!

Italia, Toscana 2005, Viajes

La fotografía nocturna no es sencilla. Especialmente, porque llevar sensibilidades altas no es fácil ni barato. Y porque con frecuencia las mejores fotografías exigen sensibilidades bajas, para mejorar la nitidez. Y esto implica un trípode.

En Florencia llevé un pequeño trípode de bolsillo, apto para sujetar las cámaras compactas digitales. Gracias a ello pude tomar algunas imágenes nocturnas de cierto interés.

Como alguna del Ponte Vecchio. Como se ve, para obtener buenas fotografías nocturnas es mejor evitar la noche cerrada, con cielos absolutamente negros. Un crepúsculo limpio nos ofrece cielos azulados que contrastan bien con la iluminación artificial de la ciudad.


Pero incluso en noche cerrada es posible realizar fotografías interesantes, integrando los efectos de los trazados de las luces de los coches en exposiciones largas. Como en esta vista desde el Ponte della Santa Trinitá.

Animación callejera; jazz, bandas, guitarristas,… lo que sea

Italia, Toscana 2005, Viajes

No hay ciudad turística que se precie que no vea «invadidos» sus lugares más emblemáticos, donde más afluencia de visitantes hay, por una pléyade de músicos de calle de lo más diverso.

Y Florencia no es una excepción. Guitarristas tocando el Concierto de Aranjuez, flautistas, organistas, nostálgicos de los Beatles, o como los que podemos ver en la imagen, pequeños grupos de jazz callejero. En este caso en el transitado Ponte Vecchio.

Pero no sólo los improvisados músicos amenizan o «amenaza» las vacaciones del turista. También la ciudad pone de su parte para dar ambiente a la ciudad, para obsequiar a los visitantes con atracciones que complementan las que realmente atraen a este pacífico ejército de alegres desocupados a vagar por sus ciudades.

Como la Filarmonica Rossini, banda florentina, que a los pies de la reproducción del David, y con el privilegiado fondo del Palazzo Vecchio y la Galleria degli Uffici, ofrece una recital de lo que ellos llaman música moderna. Básicamente piezas clásicas de música de banda norteamericanas del siglo XX. Para desesperación de un buen tipo de Liverpool que por allí pasaba que lamentaba no poder escuchar las tonadas propias del país. Todo sea por agradar al amigo americano… y a sus dólares…

La paz como objeto de comercio

Italia, Toscana 2005, Viajes

En general, parece que no es un fenómeno exclusivamente florentino. Ya en mi visita a Roma hace unos meses, en diciembre, me sorprendió la cantidad de banderas con los colores del arco iris que se veían por numerosas ventanas. sobre todo en los barrios más céntricos, aunque no exclusivamente.

En Florencia, también. En principio, asocié dichas banderas con las reivindicaciones de la comunidad gay y lesbiana, hasta que observé que en casi todas ellas aparecia la palabra pace. Paz.

Algún comentario con algunas personas me permitió deducir, que más bien se asociaban con el rechazo a la guerra. Probablemente, como consecuencia de la guerra de Iraq, que con tanto entusiasmo apoyó el «simpático» Berlusconi, tan buen amigo de nuestro «simpático» Aznar.


El tema es que parece que las banderitas en cuestión son objeto del comercio. Y en una ciudad como Florencia, se ven a la venta para los turistas en muchos chiringuitos como el de la fotografía anterior, en la Piazza della Signoria, o por vendedores ambulantes, inmigrantes principalmente, como el de la fotografía siguiente, en los alrededores del Duomo.

Qué romántico… cuántas bodas… Firenze, l’amore…

Italia, Toscana 2005, Viajes

Pues eso. Que es sábado y la gente se casa cuando hace buen tiempo. Como en todos lados. Y aquí, en Florencia, el problema no es encontrar un sitio mono donde hacerse las fotos, sino elegir entre los numerosos emplazamientos famosos o pintorescos que hay.

Claro que, con tanto turista, expectación no va a faltar. Multitudes van a jalear a los novios, mientras el fotógrafo y el mozo del vídeo hacen su trabajo.


Por otra parte, los fondos de «ensueño» están garantizados, aunque no tengan la delicadeza de retirar los andamios los sábados para hacer las fotos.


Otra cosa está clara. Si eres italiano, las fotos no pueden ser cualquier cosa, tienes que echarle un poco de pasión y teatro al asunto.


Aunque yo soy de los que prefiero eliminar al novio de la foto. Al fin y al cabo, la novia suele ser mucho más guapa. Y al cabo de unos años, tal vez ella prefiera no tener que ver a ese desagradable ser con quien ha convivido unos años. Especialmente, tenerlo junto a ella ese día que se puso tan mona.


Finalmente, parece que es el novio quien se empieza a arrepentir. Porque si no ¿me quiere alguien explicar por qué diablos se lleva las manos a la cabeza? Total. Si esto no ha hecho más que empezar.