Las colinas de Florencia

Italia, Toscana 2005, Viajes

Florencia es conocida principalmente por sus riquezas artísticas e históricas. Sin embargo, la ciudad están enclavada en el corazón de una de las regiones más privilegiadas de Italia, y probablemente de Europa, o sea, del Mundo.

Privilegiada por sus riquezas naturales, por la belleza de sus paisajes, por la febril actividad humana que ha moldeado el país. Florencia, a orillas del Arno, se encuentra rodeada de bellas colinas, con abundancia de árboles y arbustos mediterraneos, y en las que encontramos abundancia de las famosas villas italianas.

Un paseo por las colinas en un día soleado, es un placer para el cuerpo y para el espíritu.

Filas y más filas… ¿Esto es Florencia o Disneylandia?

Italia, Toscana 2005, Viajes

Una de las características de hacer turismo en Florencia es que como te gusten los museos te pegas el día haciendo fila.


Las más escandalosas se hacen en la Galleria degli Uffizi. Incluso llegando a primera hora de la mañana, puedes pegarte de hora y media a dos horas en la cola, que afortunadamente, si llueve, se encuentra bajo los porches de la propia Galleria.


El aburrimiento cunde y cada cual lo pasa como puede. Lo curioso es que una vez dentro, si uno es observador, comprueba hasta que punto hay numerosos visitantes que van porque las guías dicen que hay que ir, y que pocos disfrutan realmente de la calidad de las obras de arte expuestas. Así, que dado el tiempo que han perdido para entrar ha sido considerable, salen casi a la carrera para ver las obras más destacadas en las susodichas guías, las ven un poco y permanecen en la Gallería mucho menos tiempo que en la fila. Pero hay que hacer nuevas filas en otros museos. Vamos, como en las atracciones de Disneylandia.

Florencia, también en blanco y negro

Italia, Toscana 2005, Viajes

Si bien la Toscana y sus ciudades se suelen representar como un paraíso de la luz y del color, también sucede que de vez en cuando el tiempo se entristece, la lluvia hace acto de presencia, y una cierta melancolía impregna las calles menos transitadas por los turistas.

O al menos así me lo pareció a mi… Como en una lluviosa tarde florentina… Y ese es un momento tan bueno como cualquier otro para reinterpretar la realidad, simplificarla, reducirla a un abanico de matices de gris, que acompañan ese estado de ánimo.

La Toscana, ¡qué ciudades, qué campiña, qué comida! ¡cuánta gente! ¡y qué precios!

Italia, Toscana 2005, Viajes

No han sido muchos días, pero han sido intensos. Florencia, por encima de todo. Pero también los valores seguros como Siena, Pisa y San Gimignano. Y las agradables sorpresas como Lucca. Ciudades bellísimas. Una maravillosa campiña, entrevista desde las ventanillas de los cutres pero efectivos trenes regionales de Trenitalia. Una gastronomía apabullante; carnes, verduras, quesos…

También sus lados negativos. Mucha gente. Por todos lados. Sensación de ahogo en algún momento. Abrumador.

Y qué precios. Cómo se pasan los condenados. Pero es así el mundo occidental. La ley de la oferta y la demanda.


Hoy inicio la serie de imágenes toscanas. Y para empezar el tópico. El Battisterio y la fachada del Duomo, en Florencia.

Me voy, me voy, me voy… de vacaciones… a Florencia

Italia, Viajes

Serán unos modestos 7 días. Pero habrá que aprovecharlos. Florencia, Siena, Pisa, Lucca, son potenciales destinos de este viaje. Fuentes para adquirir hermosas fotos que luego pueda mostraros aquí.

Mientras tanto, os dejo que os refresquéis con estos estupendos zumos de naranja de mi ultima estancia en Italia. Concretamente, en Roma, en la Piazza Sta Maria di Trastevere.

Irlanda… más allá del arco iris

Cine, Irlanda, Viajes

El valle del arco iris es el título de una película musical… más bien, una película con canciones y bailes que recuerdo haber visto cuando era niño con mi madre. Mi madre la vio encantada. Fue la última película en la que Fred Astaire, ya mayor, bailó en el cine. Y a mi madre le gustaba Fred Astaire. Y a quien no, si te gusta el cine, el baile y la diversión. Hacía de un tipo irlandés, que con su hija (con los años me he enterado que se trataba de la cantante Petula Clark) llegaba a un determinado lugar donde sucedían una serie de avatares, con cantos y bailes incluidos como he dicho. Había hasta un duende; ahora sé que no era un duende, que era un leprechaun (según YourDictionary.com, pronúnciese lépricon, «one of a race of elves in Irish folklore who can reveal hidden treasure to those who catch them«; vamos que si pillas uno te haces de oro).

Mi sorpresa es que cuando investigué sobre la película, que en inglés se titulaba Finian’s Rainbow (1968), vi que estaba dirigida por nada más y nada menos que por Francis Ford Coppola ¿Quién lo iba a decir? ¡A lo que se dedicaba de joven, antes de dar la campanada con The Godfather!

¿Y a que viene todo este rollo? Pues viene a que recientemente he regresado de unas vacaciones por Irlanda, país de todo punto de vista recomendable por su paisaje, sus ciudades y pueblos, y sus gentes. Y también donde comprendí porque es tan importante el Arco Iris en sus cuentos y leyendas… ¡cómo no lo van a tener presente si puede cambiar de lluvia a sol cada media hora a una velocidad pasmosa! ¡o si un chaparrón mientras el sol rasante del atardecer de ilumina es algo habitual! Eso sí. Los irlandeses parece que no han encontrado todavía el caldero de oro al final del Arco Iris. O tal vez no han tenido tiempo de ir a buscarlo… están muy entretenidos tomándose unas draughts o unas sidras en el pub con los amigos. ¿Hace falta que explique en la capital de qué país sobre el palacio presidencial esta tomada la foto?

Viajar por internet… desde internet… con internet…

Viajes

No sé muy bien que preposición utilizar. No voy a hablar de los viajes virtuales de vínculo en vínculo por distintas páginas, con rumbo o sin rumbo. No. Hablaré de viajar de verdad, pero utilizando internet como vehículo para la preparación del viaje.

En la actualidad, de forma razonablemente fiable, uno puede reservar un vuelo, los alojamientos, contratar un coche de alquiler e, incluso, mesa para cenar en un restaurante a miles de kilómetros de casa. Y todo en pijama, de forma reflexiva, y utilizando otras herramientas para la reflexión como mapas virtuales, información sobre entornos naturales, sobre ciudades, sobre monumentos, sobre la historia del lugar que se va a visitar.

Supongo que otros no estarán tan contentos. Las agencias de viaje, por ejemplo. Pero a pesar del excelente servicio que algunas daban, el valor añadido de internet hace que empiecen a no ser rival.

Son varios los viajes en los últimos tres años que he realizado utilizando la red como elemento de búsqueda y reserva de recursos. Ahora toca irlanda. Recursos como goireland.com, dublinks.com, viamichelin.com, aerlingus.com, hacen la vida más fácil. Y en muchas ocasiones más barata.

En la imagen, los patios de Villa Giulia en Roma. Este viaje también se preparó por internet. Más fotografías de Roma en De viaje con la cámara al hombro.

Viajes, viajeros, turistas, turismo

sociedad, Viajes

Hoy he recibido un mensaje por correo electrónico de alguien que había visitado mi página de fotografía de viajes: De viaje con la cámara al hombro. En concreto, relacionado con mis comentarios a las fotografías sobre Praga.

En el texto de su mensaje expresaba una serie de desacuerdos sobre lo que yo escribí en su momento. Desacuerdos correctos, aunque vehementes. Probablemente una persona joven, con vivencias intensas en la capital checa. Bienvenidos sean los desacuerdos. Agradezco las visitas, y valoro positivamente a quienes se molestan en retroalimentarme con sus opiniones.

Sobre todo los agradezco cuando me hacen reflexionar. Detrás de sus comentarios se reflejaba un reproche. «Tú fuiste como un turista y con ojos de turista, y yo viajé allí, me integré allí, y realmente me enteré de que iba la cosa» (este entrecomillado no es literal; es lo que yo pienso que traslucía el texto de su mensaje). Estamos ante una eterna oposición. El viajero frente al turista. El profundo frente al superficial. Quien se entera y quien no se entera. La «élite» y la «chusma» (Por favor que nadie piense que mi corresponsal se expresó así; ya he dicho que fue correcto. Estas expresiones entrecomilladas son mías).

Sin embargo, creo que la profundidad y la capacidad de comprensión no está en el tipo de viaje. Ni en el destino. Está en los ojos y en la mente quien viaja. He viajado por turismo. Por trabajo. Por estudios. Por obligaciones personales diversas. Y nunca he sentido que una forma de viajar excluya la posibilidad de vivencias más o menos profundas. Mis experiencias son básicamente visuales. Mi impresiones también lo son. No soy una persona extrovertida; no seré quien más se relacione con otros. Pero sí que observo. Sí que me intereso en la gente. Y creo que estoy en condiciones de negar dicha disyuntiva. Da igual que uno sea un turista, o un viajero en busca de experiencias trascendentes. Lo que de verdad quede, dependerá de la capacidad de observación y de comprensión de quien vive la experiencia.

En cualquier caso, a mi corresponsal, si llega a asomarse a esta página, gracias. Por haberme permitido reflexionar un rato.