[Cine] À bout de souffle (1960)

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. París en blanco y negro, con una sencilla cámara de formato medio de los años 50 del siglo XX, unos años anterior a la película que hoy traigo a estas páginas.

À bout de souffle (1960; 04/20260117)

Comentaba hace unos días la última película estrenada de Richar Linklater, en la que se nos cuenta cómo fue el rodaje de la ópera prima como largometraje de Jean-Luc Godard. Y una semana después del estreno de esa película se produce el reestreno en salas de cine de la película cuyo rodaje recreaba, y que inmediatamente, o cuando pudimos, fuimos a ver. Porque aunque es película que había visto varias veces en la pantalla del televisor de mi salón, o de algún que otro televisor, nunca había tenido ocasión de verla en pantalla grande, que yo recuerde. ¿Pude haberla visto en algún cineclub en mis años de universidad? E intentado hacer memoria,… pero no me viene ningún recuerdo. Motivo por el que la he incluido en mi base de datos de películas, con el número 4 de 2026.

Nos dicen diversas fuentes que la película partió de un guion o de una historia de Claude Chabrol y François Truffaut, que Godard modificó. Los tres aparecen en los créditos en IMDb. Pero la película de Linklater nos dejaba claro que Godard no fue fiel a ningún texto, y que los propios autores o el equipo de rodaje no sabían muy bien qué iban a rodar en cada sesión. La historia, esa huida de un individuo que se mueve por los bajos fondos (Jean-Paul Belmondo) tras matar a uno de los policías que le iba a cuestionar por el exceso de velocidad, cuando se desplazaba de la Costa Azul a París en un coche robado. Y a su llegada a París, mientras la policía le busca y va cerrando el cerco, su relación con la joven aspirante a periodista neoyorquina (Jean Seberg), y la búsqueda de un dinero que le permita huir del lío en el que se ha metido.

El argumento, o similar, lo podemos encontrar a lo largo de la historia del cine en numerosos títulos, unos más afortunados que otros. La forma de trasladarlo a la pantalla, las formas, y los fondos, no. Obra personalísima y rompedora de Godard que en su primer largometraje rompe las reglas del juego cinematográfico. Cine guerrilla. Nada de permisos. Nada de ensayos. Improvisaciones, tanto propias del director como de los intérpretes. Nos contaba Linklater que el plano de Seberg con el que se cierra la película fue una improvisación que cambió por completo el final de la película. Y que Godard aceptó.

Sesenta y cinco años largos más tarde, no voy a decir que esta película sea para todos. El lenguaje del cine siguió evolucionando. Y en algunos momentos entró en regresión. Si esta y otras películas de la época, especialmente del cine europeo, aunque también en otras cinematográfias, incluso la USAmericana, fueron una cumbre de cine de autor y en libertad, estamos ahora en una época en que el dominio del cine comercial estadounidense ha roto con todo tipo de libertades, como sucede en otros campos distintos del cine, buscando fórmulas de generar dinero sin más interés que plantear una pirotecnia que lleve a la gente a consumir como descosidos palomitas adocenados ante una pantalla de cine llenas de explosiones y efectos visuales generados por ordenador, y con historias estándares que se repiten una y otra vez, sacadas de un manual que parece pensado para eliminar la originalidad, el pensamiento y la creatividad. Nunca tanta gente se ha llamado a sí misma creativos, mientras «crean» obras que son todas idénticas.

¿Es recomendable la película? Si sientes algo de respeto por el cine, es obligatoria. Incluso, como es mi caso, si no es una de tus favoritas. Porque si me obligasen a realizar una lista de mis 10 o 20 película favoritas, probablemente no estaría. Pero hay que verla. Incluso más de una vez. Incluso si no siempre se comprende. Si para ti el cine es una mera excusa para pasar el rato comiendo palomitas… mejor quédate en casa y ve cualquier tontada que programen en una plataforma de contenidos en línea. Lo que sea. Da igual. No importa una u otra cosas. Salvo excepciones honradas, todo da igual, todo es lo mismo. El capital manda.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Nouvelle vague (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. París en blanco y negro, claro; qué otras fotos podría poner .

Nouvelle vague (2025; 02/20260111)

Domingo tonto que nos vamos al cine a ver la segunda película de Richard Linklater que se estrena en la cartelera española en pocas semanas. Siendo un cineasta que habitualmente me resulta atractivo, la película que vimos de él recientemente nos dejo un poco fríos. En ella hacía homenaje a una de las figuras claves de la música popular estadounidense del siglo XX. En esta ocasión vamos con otro homenaje. A uno de los movimientos cinematográficos más influyentes también del siglo pasado. La nouvelle vague francesa, ese momento maravilloso a finales de los años cincuenta en el que los críticos y escritores de cine de Cahiers de Cinéma deciden que ya vale de hablar y se ponen a hacer. A hacer películas. Y empiezan a debutar creando algunas de las películas más influyentes y maravillosas de la historia del cine.

Y para ello, Linklater se va a Francia, y rueda en francés, en blanco y negro y en formato académico, y con los medios justos, con película en blanco y negro, Kodak Double-X e Ilford HP5 Plus. La película relata el rodaje de Á bout de souffle, primer largometraje de Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck), a partir de unos textos de Chabrol y Truffaut. Fue uno de los últimos de aquellos creadores en estrenar un largometraje, aunque había hecho ya algún corto previamente. En alguno había contado con un desconocido Jean-Paul Belmondo (Aubry Dullin), con el que vuelve a contar, lanzándolo al estrellato. De la misma forma que consigue contratar a la norteamericana Jean Seberg (Zoey Deutch), que ya se había hecho un nombre con Bonjour, Tristesse y Joan of Arc, ambas dirigidas por Otto Preminger. El rodaje, en 20 días, en modo de guerrilla, y sin apenas guion, se convertirá en una leyenda de la historia del cine. Como lo será la película, conocida en España como Al final de la escapada, o Sin aliento en otros países de habla hispana.

Los primeros compases de la película no invitan a concentrarse. Linklater quiere homenajear y recordar a mucha gente, y constantemente van saliendo en pantalla aquellos intérpretes que personifican a figuras claves de aquellos tiempos; directores, guionistas, productores, directores de fotografía, intérpretes, responsables de vestuario,… Y esto distrae en esos primeros momentos hasta que poco a poco se acerca el momento de empezar el rodaje. Y a partir de ese momento, la película es muy divertida. Es muy divertida, porque las cosas que pasaron en el rodaje fueron divertidas. Es divertida la incapacidad para entender las intenciones de Godard por parte de Seberg, que venía de saltar a la fama con un director tan preciso y controlador, tan germánico, como Preminger. Que conste que tiene cosas estupendas en su filmografía. Muy estupendas. Y que me cae bien, que fue uno de los primeros directores en ignorar las directrices de la «caza de brujas» en Hollywood. No llegó a ganar un Oscar, pero fue tres veces candidato. Es divertida la tensión entre el productor, que quiere las cosas claras, y el director que gusta del caos. Es divertido ver a Belmondo y al director de fotografía, Raoul Coutard (Matthieu Penchinat), aceptar las cosas como vienen, con una mezcla de pasotismo y estoicismo. Es divertida por un montón de detalles, y porque Linklater es un buen director y sabe reproducir un ambiente y un estilo que nos traslada a aquellos años 1959 y 1960 cuando se gestó la película.

Apoyada por una más que notables interpretaciones que hacen que realmente veas a los personajes y no a los actores, la película es un canto a la libertad creativa en el cine en particular y en el arte en general, que contrasta con las soluciones formulaicas que imperan en la creación actual, donde todo tiene un manual o una solución que seguramente está en algún video de Youtube donde te dicen cómo lo tienes que hacer para tener éxito… y para hacer exactamente lo mismo que hacen todos los demás. La historia de una película y de un movimiento de gran influencia en lo formal, pero que no tiene su reflejo en la influencia en cómo los creadores actuales afrontan su proceso creativo. Te das cuenta hasta qué punto, todas esas soluciones que se nos ofrecen en la red de redes no son más que una colección de recetas que limitan más que impulsan la creatividad personal… de todos esos que se denominan a sí mismo «creativos». Viva el cine… aunque difícilmente la industria del cine pueda en estos momentos dar paso a otra generación de oro como aquellos franceses que por encima de cualquier cosa amaban el cine.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****