La odisea de viajar en un tren de prestigio

ferrocarril, sociedad

En estos momentos, viajar de Zaragoza a la capital del Reino es prácticamente un paseo. Uno coge uno de los modernos y aerodinámicos AVEs con forma de pato, y hora y media más tarde está en el centro de Madrid, abrumado por la cantidad de turistas extranjeros que últimamente recibe la villa y corte. Por supuesto, como es tradición en el mundo occidental, las plazas del tren están divididas, en este caso en tres clases: chusma, pijos y élites. Perdón, quería decir turista, preferente y club.

Si por decisión propia o por que no te queda más remedio (cuando terminará la escasez de plazas de tren que deja a muchos viajeros en tierra o te obliga a pagar más de lo que te apetece) optas por una de las dos clases superiores, piensas que viajarás tranquilo y relajado, ancho, cómodo y esas cosas. Pues bien, mi consejo es que si es eso lo que pretendes, renuncies a todas las prebendas que ofrecen estas clases. Les dices que no quieres comer nada, ni beber nada, ni prensa, ni ninguna otra cosa, y en ese caso quizá consigas la anhelada paz. Pero como entres en el juego de aceptar los obsequios… Pondré un ejemplo. Narraré mi viaje a Madrid del 28 de octubre.

Recorrido: Zaragoza – Madrid. AVE.

9:30. El AVE sale de la estación de Zaragoza-Delicias puntualmente.
En mi juguete nuevo suena Corcovado de Antonio Carlos Jobim.

9:31. Pasa una empleada a ofrecernos una toallita húmeda caliente. Alguien que es la primera vez que utiliza este servicio se pregunta para qué.
Sigue sonando Corcovado.

9:33. Pasan a retira la toallita húmeda caliente. Como estaba ocupado con otras cosas, no me ha dado tiempo a usarla.
Suena Amor em Paz de Antonio Carlos Jobim.

9:35. Pasa una empleada y nos da un díptico con el contenido del desayuno que nos van a ofrecer: Tortilla, jamón cocido, champiñones, croissant, mermelada, mantequilla, pan y natillas.
Suena Insensatez de Antonio Carlos Jobim.

9:37. Nos colocan la bandeja del desayuno en la mesita abatible. Aun no han pasado ni diez minutos desde que nos movemos.
Sigue sonando Insensatez.

9:39. Ofrecen panecillos y croissants. La cara de decepción de la empleada al ver que rechazo el croissant me llega al alma. No lo volveré a hacer más.
Suena Vivo sonhando de Antonio Carlos Jobim.

9:42. Ofrecen prensa. ¿Me quieren decir para qué ofrecen la prensa ahora, si tenemos todos la bandeja del desayuno y empezamos a estar estresados por la velocidad a la que suceden las cosas? Y es que no ha pasado ni un cuarto de hora del viaje.
Suena Desafinado de Antonio Carlos Jobim.

9:45. Pasan a ofrecer las bebidas. La gente se pregunta por qué no ofrecen todo lo comestible y bebestible al mismo tiempo.
Sigue sonando Desafinado.

9:49. Ofrecen el café. No hace ni 20 minutos que hemos subido al tren, estamos tremendamente ocupados todavía con la tortilla, la mesa abatible está ocupada con todo tipo de tarros, servilletas y cubiertos, y no digamos los que se han pillado prensa; nadie ha llegado ni remotamente al momento del café. Pero sí que estamos casi todos al borde del infarto por la ansiedad.
Suena Chansong de Antonio Carlos Jobim.

9: 54. Llegamos a Calatayud en medio de una densa niebla. Igual aquí sí que ha llegado el otoño.
Suena O Morro Nao Tem Vez de Antonio Carlos Jobim.

10:18. Parece que al final nos han dejado en paz, y ya no nos ofrecen más cosas. Todo el mundo ha terminado de desayunar, pero se encuentra aprisionado en sus sitios porque nadie viene a recoger las bandejas.
Suena Oportunidad de Julieta Venegas.

10:20. Nuestras plegarias y el llanto de los niños aprisionados en sus asientos han sido oídos y vienen a recoger las bandejas.
Termina de sonar Oportunidad.

10:24. Nos ofrecen más bebida. Mira esto sí que está bien, ahora que hemos podido acomodarnos sin las dos docenas de trastos extendidas en la mesita abatible que acompañan el desayuno.
Suena Antes de Julieta Venegas.

10:26. En megafonía anuncian que se van a ofrecer artículos de regalo a la venta (en ningún momento de aquí al final del viaje pasan a ofrecerlos; serán mentirosos).
Sigue sonando Antes.

10:32. Atravesamos la estación de Guadalajara sin detenernos. Sol radiante. Parece que la tripulación del tren ha decidido dejar en paz de una vez a los viajeros.
Suena Cómo sé de Julieta Venegas.

10:48. Megafonía a nuncia la llegada a Madrid.
Suena Recuerdo perdido de Julieta Venegas.

10:50. Apago mi nuevo juguete.

10:54. Paramos en la Estación de Madrid-Puerta de Atocha. Finaliza el viaje.

Como habéis podido comprobar, la primera media hora de viaje es una situación estresanto de alto riesgo cardiaco. También es un ejemplo de cómo no organizar un cátering en ruta de forma racional. Mi reflexión es… para un viaje de tan corta duración… ¿por qué no se ahorran toda martingala y democratizan a cambio un poquito los precios? En fin, con el papanatismo que reina en el país, en sus responsables políticos, y en los de algunas de las principales empresas… lo dudo.

El AVE llega a Madrid- Puerta de Atocha con diez minutos de antelación

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