De noble a sargento de la guardia civil

arte música y literatura, Italia, Viajes

Casi con toda seguridad, los Bevilacqua que dieron nombre al palacio veronés que aparece en la foto no tienen nada que ver con el curioso sargento de la guardia civil creado por Lorenzo Silva. Pero si los amables veroneses tienen el morro de enseñar el balcón de Julieta, como si el personaje no fuese una invención del bardo, ¿por qué no imaginar que el ficticio picoleto es descendiente de una familia de güelfos veroneses? Nada, que como es sábado, pues era por imaginar. Sin más.

Via Porta Borsari, Verona (Italia)

Sirva esta introducción para comunicar que estoy terminando el procesado de las fotografías de mis andanzas italianas. El último álbum es el dedicado a la bella ciudad de Verona.

Verona

Sep 30, 2006

Original y copia; Naboo y el Lago de Como

Cine, Italia, Viajes

Espero que George Lucas no me mande un ejército de abogados para que me demande por publicar un fotograma de una de sus películas. Al fin y al cabo, ningún interés economómico me impulsa. Lo único que pretendo es mostrar la comparación entre una de sus creaciones, una hermosa villa a orillas de un lago en el planeta Naboo, y la creación de algún rico italiano, una hermosa villa a orillas del Lago de Como. Reconozco que si pretendía presentar el planeta como un lugar idílico, no es mala inspiración el hermoso lago italiano.

Planeta Naboo, Universo Star Wars
(estos nombres y estas marcas supongo que son propiedad de Georges Lucas, de algún modo)

Villa a orillas del Lago de Como, Italia

En la imagen inforgráfica de la película se han añadido algunos edificios y se han varaido algo, pero se puede observar que los árboles son los mismos.

Más imágenes del Lago de Como, en el siguiente álbum:

Lago de Como

Sep 29, 2006

Un penoso, largo, cruel y apasionante recorrido por el profundo Sur

arte música y literatura

Hace tiempo que no traigo a estas páginas una recomendación literiaria. No es que no haya estado leyendo, no. Pero no me había dedicado a pensar sobre ello, o tal vez las lecturas fueran de menor calado que esta que traigo hoy. De todos modos, dentro de unos días tengo que hablar de algo más ligero.

Porque esta lectura no es ligera en el contenido, aunque su lectura se haga fácil, y te lleve en volandas por el largo y duro viaje que afrontaremos. La novela es La larga marcha de E.L. Doctorow, autor norteamericano del que no había tenido ocasión de leer nada. El autor nos narra un pedazo de las vidas de un variopinto grupo de personas que tienen en común verse involucradas en la marcha que el Ejército del Tennessee al mando del General W.T. Sherman realizó atravesando el estado de Georgia y las dos Carolinas.

El episodio histórico es de especial importancia ya que para mucho historiadores supone la puesta en marcha de muchos conceptos de la guerra moderna, de la guerra total. La aplicación de las estrategias de tierra quemada, la guerra no sólo contra otros ejércitos sino contra todo el país, contra las fuentes de abastecimiento, contra los sistemas de transporte y contra la moral de la población.

En la narración que nos ocupa, nos unimos al contingente poco después de la toma y el incendio de Atlanta, y lo acompañamos en su marcha hacia el mar, en la toma de Savannah y en la dura travesía por las Carolinas, hasta el final de la guerra. Un variopinto grupo de personajes, con vidas cruzadas, nos va situando en lo que supone un escenario de este tipo, con ocasiones que van desde la crueldad más extrema de la guerra y de las personas, hasta la esperanza que surge en determinadas relaciones humanas.

El libro se lee bien, aunque no viene mal estar familiarizado con el entorno histórico de los hechos para mejor comprender las situaciones. Lo cual, si no eres norteamericano, no es habitual… pero eso no impide recomendar la lectura. Especialmente, para quienes gusten de la literatura histórica seria.

El Lago Maggiore y Pallanza desde la Isola Superiore dei Pescatori, Italia

Pocas cosas que contar y muchas visitas al taller

Italia, Viajes

Una tontada en el coche tras volver de vacaciones me tiene excesivamente entretenido con idas y venidas al taller. Menos mal que tengo tiempo para ir procesando las fotografías del viaje a Italia.

Lago Maggiore

Sep 26, 2006 – 36 Photos

Como podéis ver, he empezado a procesar las fotografías de la excursión al Lago Maggiore y a las Islas Borromeas. Un sitio estupendo; privilegiado. A visitar; sin duda.

Melancólica vista del Lago Maggiore desde Stresa (Italia)

Primer día de trabajo tras las vacaciones…

Italia, sociedad, Viajes

… así que tampoco voy a hacer muchos comentarios. Sería depresivo. Y no merece la pena. Pero lo que si me gusta y a lo mejor a vosotros también son mis fotos de Lugano y el lago del mismo nombre que tomé en estas vacaciones.

Lugano

Sep 25, 2006 – 33 Photos

En los próximos días, más fotos. Más lagos. Más paisajes. Más pueblos coquetos. En fin, más.

Lago de Lugano con la localidad de Gandria (Suiza) en primer plano

Nuevas imágenes en The Mirror Project y más fotos de Milán

Italia, The Mirror Project, Viajes

Antes de ir de vacaciones mandé un par de fotos a The Mirror Project, ambas obtenidas en Mallorca. Una de ellas, reflejado en una manivela de un tranvía de Sóller; la otra, en el casco histórico de Palma.

También sigo procesando las imágenes obtenidas en Milán. Nuevas fotografías se ven en el álbum que ayer indicaba.

Milán

Sep 22, 2006 – 92 Photos

En fin, espero que os vayan gustando. A partir de mañana, nuevos lugares visitados durante las vacaciones.

De compras por el selecto Corso Vittorio Emanuele, Milán (Italia)

Organización y fotos

Italia, Viajes

Como de costumbre tras las vacaciones (¡como si irse de vacaciones fuera una costumbre!), el día se ha dedicado a organizar: vida personal y fotos. Numerosas fotos que habrá que cribar y procesar. En cualquier caso, ya podéis ver parte de las que tomé en la ciudad de Milán. En el siguiente álbum:

Milán

Sep 22, 2006 – 45 Photos

En los próximos días aumentará el número de las que se pueden ver. Espero que os gusten. Mandadme algún comentario. Especialmente si hay algún problema, que no creo.

Un arco iris vespertino adorna el Corso Magenta, Milán (Italia)

No, no somos ni Romeo ni Julieta, ni estamos en la Italia medieval…

Italia, Milán 2006, Viajes

Anoche la cosa empezó con discusión. Pues fíjate tú. Que por hora y veinte más nos plantamos en Venecia en vez de quedarnos en Verona. Y yo, que me conozco el percal, que ya estuve en la capital de la Serenissima, que digo que no, que vamos a estar muy pocas horas, y que entre vamos ponte y que me coloco no nos vamos a enterar. Finalmente, me planto, que caray, que yo ya he estado; y en Verona, no. Me he salido con la mía. No me lo han tenido en cuenta, el día ha estado bien, y además, Verona pertenece al Veneto, y hemos podido pasear al pie del león, símbolo de la Serenissima, con señoritas enmascaradas y todo.

Por lo demás, Verona me ha parecido como Roma, pero en pequeño. Con su circo con sus romanos, su plaza llena de tenderetes y turistas, sus rincones recoletos, sus ruinas “romanas”,… en fin de todo.




Aunque claro, lo propio es lo de Romeo y Julieta. Es curioso. Porque te venden la moto como si realmente hubiesen existido y no fuese un invención de un escritor inglés, que nunca estuvo en la ciudad. Y se han generado sus propias tradiciones. Como la de hacerse fotos tocándole la teta a la estatua de Julieta que hay debajo del presunto balcón de los Capuletos (parece ser que Capuletos y Montescos sí que existieron, y eran enemigos al ser los Capuletos güelfos, partidarios del Papa, y los Montescos gibelinos, partidaros del Emperador del Sacro Imperio). O la de llenar el palacio Capuleto de papelitos y graffitis de amor. Y la gente encantada, oiga.


En fin, acabaremos con aquellas líneas que el bardo dejó sobre Verona (traducción libre en lo lingüístico, pero fiel en el concepto):

Nada hay fuera de las murallas de Verona,
sino purgatorio, tortura o el propio infierno.
Así pues ser exiliado de ella es ser exiliado del mundo,
y el exilio del mundo es la muerte.

(William Shakespeare, Romeo and Juliet)

Bueno; o malo. Esto se acaba. Mañana viaje de vuelta. Mis proximas noticias desde el charco.

Un lugar de cine, el Lago de Como

Italia, Milán 2006, Viajes

Y no es porque Georges Lucas se inspirara en él para uno de sus mundos en Star Wars, en concreto, el planeta Naboo, dondé reinó la reina Amigdala, y donde se casó con el chico bueno que se volvería un fantoche malo. Y se casó donde sale en la foto para más datos.

Tampoco es porque en la película que protagonizó George Clooney, Ocean’s Eleven, el hotel que pretenden robar se llame Bellagio, al igual que una de las localidades más visitadas del lugar, y que podemos ver en la foto. Por cierto, George tiene una villa en las orillas del lago.

No. En general es que el lugar es tremendamente bello. Aun con todos sus turistas, sus barcos arriba y abajo y su todo. Aunque maltraten a los antiguos cinquecentos como el de la imagen.


Lo suyo, aquí, es pasear por estupendos jardines, dando de comer a las ardillas, y dedicarse en general a no hacer gran cosa.


Incluso en la coqueta población de Cadenabbia, hemos visto un cartel que nos invita a acercarnos a la playa, “en un lago“. Aunque luego hemos visto, cómo era la “playa



Finalmente, tras perder el barquito que nos hubiera llevado paseando en hora y media desde Tremezzo hasta Como, hemos tenido que coger el “rápido” que nos ha llevado a una velocidad endiablada, y nos ha permitido darnos una vuelta por la ciudad antes de coger el tren de vuelta a Milán. En fin. Qué bonito es todo.

De isla a isla, y tiro por que me toca

Italia, Milán 2006, Viajes

Bueno. Hoy me ha costado un poco subir las fotos. photo.blogger estaba un poco rebelde. A lo que vamos. Tras la excursión de ayer por el Lago de Lugano, hoy le ha tocado a uno de los grandes, el Lago Maggiore. Nos hemos centrado en el Golfo Borromeo, que lleva este nombre por unos condes que andaban por aquí, entre las localidades de Stresa (muy turística, ella), y Pallanza, esta última una monada a la orilla del lago. Y la princiapal atracción, los tres islotes que constituyen las Islas Borromeas.

Así que hemos cogido el barco (un poco más grande que el de la foto), y a navegar.

El ambiente estaba sosón. Me imagino que en temporada alta veraniega esto estará hasta arriba de gente diversa. Hoy la había, pero muy tranquila. Mucha pareja de todas las edades, con preponderancia de las edades medias, en plan paseo apacible.

En las islas, dos cosas principalmente; un par de palacios realmente muy vistosos, especialmente en Isola Bella, y unos jardines estupendos con todo tipo de plantas y animalitos, especialmente en Isola Madre (Isola Mamma que decía el cachondo del barco), donde la acumulación de pavos reales, urogallos, faisanes y loros de todo tipo, era de lo más curioso, por no hablar de las plantas, muchas de ellas tropicales. Un clima privilegiado el de estas latitudes.


Eso sí. En las partes menos palaciegas de las islas, aparte de muchos restaurantes, tiendas de suvenires y pseudo-artesanías, la cosa era como en Italia. Con la ropa colgando a la calle, para mayor asombro de nórdicos.

Siguiendo la tónica de ayer, si lo de hoy era una lago donde se pesca, y ya que a la hora de comer estábamos en la Isola Superiore dei Pescatori, pues me he pedido unos pescaditos de lago marinados, que estaba muy buenos, y unos spaghetti alle vongole que estaban mejores. En realidad, las vongole (almejas) no eran del lago, sino de algún mar, probablemente el Mediterráneo.
Pero aparte de todo, cuando las nubes no lo impedían, y el sol iluminaba el lago, hemos disfrutado de unos paisajes absolutamente estupendos. Un sitio muy recomendable. Oiga.


Ay, Suiza, patria querida; ay, Suiza de mis…

Milán 2006, Suiza, Viajes

Probablemente la comprensión del título de la entrada sólo será fácil para quienes vivieron la transición a la democracia en los 70s y recuerden cierto disco cantado por cantautores diversos y basado en los personajes del humorista gráfico Forges. Pero el caso es que hoy hemos estado en Suiza; en el Lago de Lugano.

El día, como casi todos, ha amanecido tristón y lluvioso en Milán. Pero al llegar a los Alpes se ha despejado. Hemos salido con retraso… se les había olvidado poner la locomotora al tren. Y ahí tenías al revisor-jefe y los maquinistas reclamando por el telefonino la locomotora de turno. En fin; Italia.

Lugano ha resultado ser una ciudad orientada al ocio y a los veraneantes, muy agradable y tranquila. Como era domingo, había todo tipo de actividades, incluido un maratón, que ha ganado un chica con aspecto muy poco suizo. Para los más tranquilos, nada como una partida de ajedrez en el parque.


Pero de lo que se trataba era de conocer uno de los Grandes Lagos, el de Lugano. Y vaya que está bien; muy bien. Y eso que dicen que no es el más bonito. Pues como serán los otros. Al grano; que nos hemos cogido un barquito que nos diera una vuelta por el lago, y nos dejara en Gandria, una pintoresca localidad en sus orillas donde dar una vuelta y comer algo.


A la hora que hemos llegado, lo primero comer. Y viendo algunos de los carteles que aparecían en los anuncios oficiales, no nos ha quedado la menor duda y nos hemos pedido “algo” (risotto o pasta, según quien) con funghi porcini (en latín Boletus edulis). Delicioso. Tras comer. Una vuelta por el pueblo.

Como curiosidad, en mi vida había visto tanta lagartija junta por metro cuadrado. Impresionante. Casi las pisas. Y todas con el rabo íntegro. Por aquí no debe haber muchos depredadores. Ni muchos niños. O estos no juegan con las lagartijas. A lo mejor por eso hay tantas. Menos mal que para compensar, hemos encontrado una colección de coches clásicos tostándose bajo el sol. Como las lagartijas; pero más monos.


De vuelta en Lugano, y mientras algunas preferían sentarse en terrazas y holgazanear, he pillado mi cámara, y me he ido a dar una vuelta en funicular. Muy mono, oiga. Lástima que se ha puesto a llover, y la vista desde el Monte Bre no ha sido todo lo espectacular que esperaba. Pero no ha estado mal. En fin, mañana más. Probablemente otro de los Grandes Lagos.