[Cine] Casi 40 años después, ¿por qué volver a Star Wars?

Cine

Sí. Este fin de semana pasado ha sido fin de semana Star Wars. Mañana escribiré una modesta reseña de la película que, ya adelanto, he visto dos veces este fin de semana. El viernes, en versión original subtitulada en castellano, lamentablemente en un totalmente prescindible 3D, con unos amigos. El domingo, en versión doblada al castellano, con mi hermana y mi sobrino de 6 años. Dos experiencias totalmente distintas.

Pero una pregunta ha surgido en estos días… ¿Por qué volver, incluso con cierta ilusión, a ver las nuevas aventuras de la saga creada por Georges Lucas? Al fin y al cabo…

Ya no estamos en los años setenta, los efectos especiales han avanzado mucho, hemos visto en estos años un montón de producciones de ciencia ficción o fantasía, ya no es la absoluta novedad que suponía en el otoño de 1977 en una España en plena transición cuando se estrenaba el episodio IV, que entonces se titulaba simplemente Star Wars (La guerra de las galaxias) y que acabaríamos conociendo tras diversos avatares como A New Hope (Una nueva esperanza).

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Entonces era un adolescente,… cosa que casi cuarenta años después,… pues no. Desde luego, los gustos, las aficiones, los intereses, la forma de pensar de una persona cambian… Lo que tiene sentido que entusiasme a los 13, 14 o 15 años… pasados los 50… Pssss, no sé… De hecho, hoy en día paso absolutamente de casi todas las producciones de acción espectacular, especialmente las de superhéroes y similares, y suelo salir descontento de las que voy a ver, sintiéndome muy frustrado con las “space opera”, un género que siempre he considerado favorito.

Por mucho entusiasmo que despertara en su momento, hoy en día hemos aprendido que tiene imperfecciones a porradas. Salvo el redondo episodio V, The Empire Strikes Back (El imperio contraataca), las risas que se pueden hacer con las meteduras de pata y los absurdos de los guiones de las otras película son notables. No hay más que hacer una búsqueda por internet. Para aquellos que se apañen con el inglés sugiero el siguiente vídeo.

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Lleva un rato verlo, son más de 30 minutos, pero es demoledor.

Qué vamos a decir de la segunda trilogía. El episodio I, The Phantom Menace (La amenaza fantasma), es absolutamente prescindible. No aparta nada realmente importante al conjunto de la historia. El episodio II, Attack of the Clones (El ataque de los clones), tiene un guion malo y una realización carente de ritmo y de todo interés. El episodio III, Revenge of the Sith (La venganza de los Sith), es el único que se salva en algunas cuestiones, pero sufre los males generales de esta desafortunada trilogía. Personajes fríos, que no suscitan la mínima empatía del espectador, carencia del humor que se mezclaba con la aventura y el drama en las primeras películas, exceso de imaginería digital que llevaba a que parecieran más películas de animación con algún personaje de carne y hueso por aquí y por allí, guiones malos y mal puestos en escena…

Como digo, teniendo en cuenta lo anterior, como decía ¿por qué sentir algún tipo de ilusión por un nuevo estreno de Star Wars?

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Porque a pesar de todo lo anterior, como señalan en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Star Wars es una saga cultural, histórica y estéticamente significativa. A nivel mundial. El reconocimiento mencionado en realidad se ha otorgado a dos de la películas de la saga, las dos primeras realizadas, y en teoría se refieren a los valores culturales, históricos y estéticos de los Estados Unidos. Pero creo que sin lugar a dudas, en este caso, esa trascendencia se puede ampliar a todo el mundo. Es decir, para empezar, son productos de la cultura que merece la pena conocer y preservar. Es algo que tiene un reconocimiento amplio.

Star Wars propone unos valores, que podrán parecer más o menos simples según quien los analice, pero que son compartidos por amplios sectores de la población. Muchos de ellos son actualizaciones de estereotipos culturales que han gozado del favor de las poblaciones durante décadas o incluso siglos. Se habla de influencias de obras japonesas, están claras las semejanzas entre Luke Skywalker y la Rebelión con Robin Hood y sus proscritos, hay una defensa de la libertades de las personas frente a la opresión de los tiranos,… No creo que haya mucho que discutir sobre esto. Lo que también está claro es que los nombres de Luke Skywalker, la princesa Leia, Darth Vader, Han Solo, R2D2,… son conocidos por muchos, de muchos países, y constantemente referenciados en las obras de la cultura popular de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Es también una obra muy representativa del tiempo en que nació. Es un ejemplo claro de lo que se ha dado en llamar la posmodernidad. Mucho más que otras sagas o héroes que se han asomado al cine o la literatura de masas con posterioridad. Los superhéroes de DC Comics (Superman, Batman, etc) surgen básicamente en los años 30, y son claramente respuestas al crimen organizado que floreció en Estados Unidos con la prohibición de la distribución de bebidas alcohólicas, la ley seca. Los superhéroes de Marvel (X-men, Los Vengadores, Spiderman, etc) son producto de la guerra fría, especialmente surgen del terror a la bomba y por extensión a la energía nuclear, que produce seres extraños, mutaciones, y a partir de ahí lo que quieras. Star Wars es más reciente,… más moderna,… de hecho es una saga posmoderna.

La posmodernidad surge como respuesta todo lo anterior. Es una corriente cultural claramente anticientífica, aunque las personas que participan de ella no dudan en aprovecharse de la tecnología. Hay una fuerte tendencia al individualismo. Al relativismo cultural y la validez de cualquier opinión. Puede haber un rechazo de religiones tradicionales, pero hay una aceptación de misticismos diversos.

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida.... a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida…. a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

A finales de los años 60 del siglo XX, surgen corrientes culturales que van a extender estas ideas que se han venido incubando. La guerra fría dominada por las carreras científicas produce el rechazo anticientífico. En Star Wars, los héroes luchan con sables láser… las pistolas y cañones se consideran armas impropias de gente civilizada. Los ingenios del imperio galáctico se denominan horrores tecnológicos. Lo cual no impide que vivan en un entorno donde el aprovechamiento de la tecnología es constante.

La “teoría política” detrás de Star Wars nos habla de una república democrática como ideal, pero que es amenazada por el lado oscuro, por la ambición del tirano. Eso sí, una república democrática tutelada por una élite monacal que participa de un misticismo sobrenatural. No muy lejano de lo planteado en The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos), del soberano justo, atento y preocupado por sus súbditos a los que escucha, y asesorado por el concilio de los sabios y los magos, frente al Señor Oscuro, tirano esclavizante. Gandalf también fue acogido por muchos grupos posmodernos como símbolo a finales de los 60 cuando se produjo el resurgir de la obra de Tolkien. Aunque este fuese un señor católico muy carca, que basaba su obra en la doctrina social y política de la iglesia católica.

La posmodernidad ha estado dominando desde hace cuarenta años… no ha pasado todavía. Incluso cuando todavía nuestras vidas están tan influenciadas por los desarrollos tecnológicos. Pero lo “políticamente correcto” es una expresión de que cualquier punto de vista hay que respetarlo como válido, y no está bien descalificarlo, por aberrante que sea. El respeto por las minorías, justamente reivindicado, ha dado paso a un relativismo cultural que puede llegar a ser peligroso. Véase las consecuencias en términos de enfermedad y mortalidad de los grupos antivacunas. Pero ahí tenemos a Obi-Wan, cuando se justifica ante Luke por no haberle contado la realidad sobre Darth Vader con aquello que lo que él le había contado era cierto “desde cierto punto de vista”. A muchos les ha hecho gracia ese planteamiento… pero estaba ahí de forma sincera. Es fruto de una cultura y una época.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

La posmodernidad actual no es la única posmodernidad que se ha dado en la historia. La ilustración y el impulso a las ciencias y la tecnología que produjo y que llevó a la revolución industrial del siglo XIX, culturalmente produjo como revulsivo el romanticismo, que a partir de ahí impregnó obras de todo ese siglo. La mas emblemática quizá el Frankenstein de Mary Shelley, que no por casualidad es homenajeado en las escenas finales del episodio III de Star Wars. Darth Vader es el moderno monstruo de Frankenstein, odiado y temido, y que al mismo tiempo surge por el miedo al rechazo y por el miedo a perder a los seres que ama.

Con todos estos condicionantes, con sus virtudes y sus defectos, ¿cómo no se puede estar expectante ante una continuación de una saga que fue precursora de mucha de la ficción fantástica posterior, y ha sido y es mucho más importante e influyente en la cultura popular que la mayor parte de esta producción cultural? Para mí es imposible.

Las emociones no son las mismas que cuando era un adolescente. Mi sentimiento de expectación no tiene el mismo cariz que el que sentía antes de la fallida segunda trilogía. Pero mi curiosidad es infinita. Además, de la misma forma que mis padres me transmitieron su admiración por algunos de sus héroes de infancia y juventud, ahora estamos traspasando la nuestra a nuestros descendientes. Llevamos debatiendo la llegada del nuevo episodio de la saga con mi sobrino de 6 años durante todo el año. Ha sido especialmente gracioso en las últimas semanas cuando el pequeño, a la vista de los avances, carteles y propagandas, a empezado a desarrollar sus teorías sobre lo que iba a pasar en la nueva película, que en nada tienen que envidiar en razonamiento y deducción a lo que muchos “sabios” sobre la saga han ido publicando en este tiempo… La saga no es sólo que continúe,… El universo Star Wars, independientemente de la multinacional que gestione sus derechos y se embolse los dólares, es propiedad ya de la cultura popular, es propiedad de todos. Y probablemente durante mucho tiempo.

Sólo quedaba esperar que la nueva película estuviera a la altura de las circunstancias. Pero mis impresiones sobre eso, os las contaré mañana.

Hoy he escogido Escocia... mañana le tocará a Irlanda.

Hoy he escogido Escocia… mañana le tocará a Irlanda.

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