TV; regreso a Westeros de la mano de un niño calvo

Televisión

Fotos realizadas en Kylemore Abbey, Irlanda. También en versión Substack.

Podría hablar de varias cosas. De cómo sigo viendo las temporadas de Slow Horses, cuyos dos últimos capítulos de la temporada 3 han sido hiperdivertidos. Cuando intuí lo que iba a pasar pensé… “Espero que ya que es inverosímil, que lo hagan divertido”. Y ha sido tan divertido que casi parecía verosímil. Cai. Pero ya dije que haría un comentario general cuando terminase de ver todas las temporadas emitidas. O de que ya he visto la temporada primer de Hijack,… pero al igual que la anterior, haré todo el comentario cuando vea también la segunda que se estrenó en enero, también en Apple TV. Incluso de algunas serie japonesa… que no sé si llegará a aparecer por aquí, porque no sé muy bien si diría algo interesante. O de alguna serie de animación que he visto recientemente… dejaremos eso para cuando vayan terminando las temporadas del primer trimestre del año. Así que, regresaremos a Westeros.

Westeros es el nombre del continente principal del universo de Game of Thrones o A song of ice and fire en sus versiones en inglés. Creo que en las versiones en castellano le llaman Poniente. Pero yo, las novelas que he leído de la saga estaban en inglés, y la serie la vi en inglés. Así que… Westeros. Ya se estrenó una derivada de la serie original, cuya primera temporada vi, y me gustó… pero no me interesó. Y nunca vi las siguientes. Pero recientemente se estrenó otra derivada, o spin-off que dicen los modernos, seis episodios para A knight of the seven kingdoms. Una serie que me apetecía mucho ver. Y ahora explicaré por qué.

De la serie literario original A song of ice and fire leí varios libros. No sé si todos los publicados o me dejé alguno. En el supuesto de que George R. R. Martin la termine no tengo la menor intención de seguir con ella. En aquel momento no aprecié mucho las cualidades de Martin como escritor. Ciertamente, el mundo que inventó y las historias que en el se desarrollan son interesantes. Pero su forma de escribir me cansaba mucho. Sus novelas eran demasiado prolijas. Excesivamente prolijas. Mucha paja. Lo que contaba se podía contar mejor y con el mismo detalle en la mitad de espacio. Al final, me parecieron un rollo.

Pero entre medias empecé a leer las tres novelas cortas de las serie Tales of Dunk and Egg. Unos relatos de aventuras protagonizados por un caballero andante, Sir Duncan el Alto (Peter Claffey), y su jovencísimo escudero Egg (huevo en inglés) (Dexter Sol Ansell), con la cabeza afeitada como una bola de billar y de ahí el mote, porque en realidad se llama… y es… No vamos a destripar la cosa. Aunque a estas alturas los interesados seguro que saben quien es en realidad. Y si seguís el enlace anterior a la Wikipedia, seguro que os enteraréis, porque esta estupenda herramienta es especialista en destripar tramas.

Estas novelas cortas sí me gustaron. Bastante. O incluso mucho. Eran más dinámicas. Eran… algo… más ligeras. Pero sin perder el tono de la historia general del universo. Y presentaban un contraste interesante entre la gravedad y la seriedad del joven caballero andante en comparación con la curiosidad infantil y el dinamismo del jovencísimo escudero.

La primer temporada adapta la primera de las novelas, The hedge knight. Generalmente se traduce como El caballero errante, pero yo prefiero El caballero andante. Que era como Cervantes llamaba a Don Quijote. Tienen su punto de aventuras quijotescas estas historias. Sólo un punto,… pero ahí está.

La serie… está muy bien hecha y bien interpretada. Me parece recomendable,… si te interesa el tema. De todas formas son seis episodios de media hora más o menos, así que se puede ver de una sentada como si fuera una largometraje de tres horas. O la puedes encajar en ratitos muertos, como hice yo. Quizá me parezca que se toman la historia demasiado en serio. Que podría ser un poco más ligera. Toda la historia del duelo de siete contra siete… me parece demasiado bestia y sangrienta. Pero supongo que han querido ser “realistas”. Si es realista que alguien sobreviva, en un mundo medieval donde las heridas se infectan, a semejante brutalidad. Pero bueno… que es una serie que flirtea siempre con la fantasía. Así que… Ahí queda. Está bien. Seguiré viendo las siguientes temporadas. Que cuesta poco, si mantienen el tono, y entretiene.

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