Aquello fue Corea (in memoriam, Robert Altman, 1925-2006)

Cine

Robert Altman ha sido un director de cine distinto. No voy a decir que todas sus películas fueran buenas; ni siquiera que todas o casi todas me gustasen. Pero era uno de mis favoritos. Uno de los que me caían bien.

Ayer mismo, en el artículo sobre The Queen, hacía referencia a una de sus películas, Gosford Park, en la que Helen Mirren tuvo un papel importante.

Personalmente, lo descubrí con una de las más divertidas y ácidas críticas a la guerra que se han hecho, M*A*S*H (no confundirla con la edulcorada serie de televisión del mismo título, y basada en los mismos personajes). Ahí se veía ya ese estilo de película coral, a veces de apariencia confusa, que se haría característico aunque no exclusivo de su cine. No obstante, hube de redescubrirlo en los años 90, especialmente con cosas tan interesantes como Short Cuts (Vidas Cruzadas) o The Player (El juego de Hollywood), tan divertidas como Cookie’s Fortune (La fortuna de Cookie, nunca estuvo tan deliciosa la guapa Liv Tyler), o tan intensas como la antes mencionada Gosford Park.

Como he dicho antes, no todo fue bueno, e incluso hay que reconocerle algún bodrio. Pero en cualquier caso, supo salirse de los caminos trillados, ensayar nuevas formas, con el correspondiente riesgo de acertar o equivocarse. Particularmente, yo siempre le recordaré con ese cariño que uno le profesa a aquellos que le han ayudado a soñar un poco, a vivir otras vida.

Dar la vuelta a la esquina, irse, no volver, pero algo queda

The Queen (2006)

Cine, política

The Queen (2006), 21 de noviembre de 2006.

Es difícil de plantear con qué animo va uno a ver una película de este tipo. En el lado de los pros:

  • El director, Stephen Frears, nos ha obsequiado con alguna película que ha entrado por derecho propio en la historia del buen cine (aunque otras, no).
  • La protagonista, Helen Mirren, es indiscutiblemente una gran actriz, aunque no siempre haya elegido bien dónde se metía. Particularmente, creo que destacaba en cierta película de carácter coral donde era difícil destacar.
  • Un elenco de actores, no necesariamente muy conocidos, mayoritariamente británicos, lo cual es lo mismo que decir que de gran solidez interpretativa.
  • Unas críticas previas excelentes, en general para la película en sí misma, y en particular para su protagonista femenina.

En el lado de los contras:

  • La verdad es que la historia a priori parece estar hecha a la medida de los consumidores de prensa del corazón; lo cual es desmotivante.
  • La familia real inglesa me parece un anacronismo falto de interés salvo para los propios británicos.
  • Mi escepticismo a una buena recreación histórica (aunque gran parte de los hechos narrados sean reconocidamente ficticios) de acontecimientos tan recientes.

Al final, prevalecieron los factores puramente cinematográficos que estaban todos en el lado de los «pros«.

La película está correctamente dirigida, dejando el peso de la misma al trabajo de los intérpretes. Encaja bien los hechos ficticios «que pudieron haber pasado«, con los hechos reales, generalmente intercalados en forma de imágenes reales de origen documental. El guion transcurre pausado, sin complicaciones, y sin que nos distraiga de lo que realmente importa, que es el estudio de caracteres. Así que por haber hecho lo que debía, sin molestar, la dirección se merecerá al menos un siete.

Lo que importa son los caracteres o, cinematográficamente, las interpretaciones de los mismos. Y ahí la cosa esta en general muy bien. Flojean algunos, como la representación del Príncipe Carlos, pero en general están muy bien. En el filme, aparecen dos bandos:

  1. La familia real, con la Reina Isabel II al frente, que se nos aparecen como una cuadrilla de envarados, insensibles, inconscientes, que son cotidianamente salvados por la relativa eficiencia de la gente a su servicio, discretos, pero mucho más conscientes del mundo que ellos mismos. Me parece también magistral la actuación de James Cromwell, haciendo un absolutamente y perfectamente gilipollas Felipe de Edimburgo.
  2. El entorno del recientemente nombrado Primer Ministro, que aparecen como una caterva de entusiastas pardillos, sin mucha idea de como comportarse. Aparecen en ese entorno dos «angelitos«, relativamente contrapuestos. El personaje de Alastair Campbell (interpretado por Mark Bazeley), personaje que arrastra el menor índice de escrúpulos, oportunista y arribista, sería el diablillo del tridente. Por otro lado, la figura de Cherie Blair (muy bien interpretada por Helen McCrory), republicana convenida, que va soltando sus pullas a diestro y siniestro, que critica con consecuencia, pero que no se dedica a hacer la puñeta, sino que es capaz de ser un apoyo en momentos difíciles; el angelito bueno, aunque travieso.

En general, todo parece plausible, todos (o casi todos) interpretan muy bien. Incluso me atrevería a decir que algunos de los problemas de interpretación que aparecen se deben fundamentalmente al eterno problema del doblaje, esa lacra abominable que sufrimos en este nuestro solar patrio. Así que yo a la interpretación le pondría un ocho.

La película oscila con elegancia entre la comedia, con sus personajes bufos como puede ser la Reina Madre, interpretada con solvencia por Sylvia Sims, y el drama que origina el no menos drama de la muerte violenta de la princesita del cuento. No obstante, tiene algunos peros. La princesita del cuento es presentada como el no va más del futbolín, como si realmente fuera merecedora de esa catarsis colectivas que envolvió a las masas; y a mi me parece que no. Por otro lado, el final es excesivamente complaciente con los dos protagonistas. A mi me parece que ni Isabel II ha evolucionado notablemnte más allá de lo que forzosamente a tenido que tragar, ni Tony Blair ha demostrado ser un chico tan majo, tan progresista y bien intencionado como se nos quiere presentar. Pero supongo que al director y a los productores les interesaba quedar a bien con su prinicpal audiencia, el sufrido pueblo del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Por todo ello, a la película en general, le coloco un siete.

Para terminar, proclamemos con todos los británicos

«Goth shave the Queen»

Multitudes ante el Palacio de Buckingham, Londres

Fotos de cine

Cine, Fotografía

Esta mañana me he dado una vuelta en plan cultural. Así que me he pasado por el Centro de Historia de Zaragoza, donde se ha inaugurado hace poco una exposición de fotografías titulada Un siglo de cine, con la colaboración del Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona.

La exposición hace un repaso a la historia del cine, agrupando temáticamente las imágenes. Así encontramos un grupo de ellas dedicado a los escenarios, artificiales o naturales. Otro a los directores y su interacción con los distintos agentes que llevan a cabo un filme. Imprescindibles las series dedicadas a la transformación que sufrieron algunos de los protagonistas más glamurosos desde sus principios hasta que se convirtieron en leyenda, y así podemos asistir a las metamorfosis de Lana Turner, Clark Gable, Margarita Cansino (Rita Hayworth) o Greta Gustafsson (Greta Garbo).

También podemos ver como distintos actores se convierte en representación de los caracteres estereotípicos del ser humano. Así el optimismo lo vemos representado por estrellas como Gene Kelly o Fred Astaire. La elegancia, cómo no, entre otros está representado por Audrey Hepburn o Ingrid Bergman. Montgomery Clift, Vivien Leight, Jean Seberg o Marlon Brando son algunos de los estereotipos de las almas torturadas. ¿Quién no reconocerá a Gary Cooper como el símbolo de la honestidad? ¿Y no reconoceremos una mirada astuta en la joven Lauren Bacall o en la picardia de Carole Lombard?

Pequeños errores, como encontrar cambiados los rótulos de las dos fotografías que se extraen del rodaje de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses para los españolitos comunes). Donde vemos al genial Billy Wilder dirigiendo a Gloria Swanson, el letrero nos habla de ésta departiendo con Erich von Stroheim, mientra que en la escena que representa este diálogo, el letrero indica las instrucciones del genial berlinés a la vieja gloria del cine mudo. En fin, minucias que no empañan el buen gusto que deja una exposición sin grandes pretensiones, pero muy agradable de ver.

Centro de Historia de Zaragoza

Infiltrados (2006)

Cine

Infiltrados (The Departed; 2006), 6 de noviembre de 2006.

Qué chollo, esta semana tocan dos películas. Y si la primera me gustó y me divirtió, la que presento hoy todavía me parece mejor. Claro que es una película muy distinta y con aspiraciones también muy distintas.

Para empezar, Scorsese me gusta mucho… cuando escribe de cine. Quisiera citar aquí el libro de ensayos sobre cine que leí de él, pero no lo encuentro. Otra vez será. Pero aprendí mucho, mucho, mucho. Sin embargo, de las muchas películas que ha dirigido son sólo unas pocas las que me han gustado o me enganchado. Taxi Driver, desde luego; otras me han entretenido. Pero nunca he sabido entusiasmarme como muchos con su cine. Así que… una paradoja… me cae muy bien… pero no ha sabido atraparme cinematográficamente.

Además, uno de los protagonistas es Leonardo DiCaprio,… bfffffff… en la última que hicieron juntos… me aburrí un poco. Pero bueno… las críticas que la precedía eran tan buenas…

Y esta vez sí que he visto una película que me ha gustado mucho. Las historias paralelas de los dos infiltrados, con sus motivaciones, sus fortalezas y sus flaquezas, hasta que desemboca en un final necesariamente trágico en el mundo real, pero que en la película… (eso lo dejo para que cada uno lo descubra) me ha parecido casi magistralmente contada, gracias a un sólido guion muy bien trasladado por el director. Una de polis y mafias bien contada… me atrevería decir que original sino fuera un remake de un filme asiático previo que no he visto y no puedo comparar.

La interpretación es también excelente. Los dos protagonistas, DiCaprio y Matt Damon, están bastante bien. El personaje de Damon, ambiguo y retorcido, ya se lo hemos visto en otras películas y lo hace bien. DiCaprio resulta más agradablemente sorprendente. Por supuesto, tenemos a Jack Nicholson haciendo de sí mismo, en un filme en el que esto conviene notablemente. Pero también vemos a otros excelentes secundarios, como un digno Martin Sheen, un estupendo (aunque lamentablemente breve) Mark Wahlberg, o un Alec Baldwin, que en su papel del que no se entera, está también muy bien. Hay otros muchos que están también bien, pero que sería demasiado prolijo mencionar. Quizá lo más flojo la chica, que está un poco de florero. Un personaje casi prescindible.

En fin. Una candidata supongo a recibir óscares diversos, que conviene ver, y que satisfará especialmente a los amantes de las películas de polis y mafiosos. Yo le pongo un ocho en todo; en valoración global, en dirección y en interpretación.

Ribera de Curtidores, Madrid
(¿alguien no ve la relación con Scorsese?)

Scoop (2006)

Cine

Scoop (2006), 5 de noviembre de 2006

Esta película tenía en su haber una ventaja y un inconveniente a priori. La ventaja es que es la última película de Woody Allen. El inconveniente es que es la última película de Woody Allen,… después de la estupenda Match Point. Que puso el listón muy alto, después de una serie de filmes menores del director de Brooklyn.

Cosas en común con la anterior son la localización de la acción en la ciudad de Londres, excelentemente retratada por el director neoyorkino, y el protagonismo (en esta ocasión casi absoluto) de Scarlett Johanson. Sin embargo, son dos películas de concepción muy distinta, y como tales hay que tomarlas. En esta ocasión dejamos a un lado el drama trágico y nos introducimos en la comedia pura y dura. Y es que una de las características más notables de este largometraje es que me ha hecho reír en varias ocasiones (algo cada vez más difícil en el cine actual) y me ha mantenido en general con una sonrisa constante ante las aventuras y desventuras de la peculiar estudiante de periodismo, con más dotes para el higienismo dental que para el reportaje, que compone la Johansson, del demencial mago prestidigitador que dibuja el propio Allen, y ese pijo de clase alta que tan estupendo resulta Hugh Jackman (qué diferente de su desastrada imagen en la patrulla X).

La película no es una obra maestra, que es lo que parece que siempre se espera del director, y si no defrauda. Pero te lo pasas bien. Saca los temas de siempre, como fondo constante de su filmografía; la muerte, las relaciones, el judaismo/Dios,… Pero sin que estés obligado a tragarlo como medicina, sino como su toque especial. Es obligada referencia para esta película, otra del director de principios de los 90, Misterioso asesinato en Manhattan. Aquella película era indudablemente superior, con planteamientos más ambiciosos. Pero no resulta difícil ver paralelismos entre el personaje de Johansson y el de Diane Keaton.

La interpretación está bien. Allen, como de costumbre, pero con buena vis comica. Johansson se maneja bien en la comedia, y compone un papel con reminiscencias clásicas, y con homenajes a una serie de rubias, aparentemente pavas, pero que no lo son tanto, indefectiblemente miopes, y absolutamente adorables, que por el mundo del celuloide han pasado. Jackman, en un papel ambiguo, se desenvuelve con sobriedad y elegancia, al mismo tiempo que seductor; caracteres que casan perfectamente con el personaje. Las ocasionales y fantasmales apariciones de Ian McShane como periodista difunto nos proporcionan momentos muy agradables. En conjunto, no pasarán a la historia como un referente en la interpretación, pero cumplen perfectamente con su labor.

En resumen, una película agradable, fácil de ver y que nos reconcilia un poco con la vida. Por su puesto, para aquellos fans de Scarlett por motivos que más que con sus dones interpretativas tienen más que ver con los dones que natura le concedió, no se sentirán defraudados. Quien espera profundidades narrativa de la mano de Woody, sí, un poco. Pero, chico, no todo ha de ser serio en esta vida. Yo, como me reí, le pongo un ocho, con un siete tanto para dirección como interpretación.

Leicester Square Station, West End, Londres

Hijos de los hombres (2006)

Cine

Children of Men (2006), 30 de octubre de 2006.

De las dos películas previas que han dado cierta fama internacional a Alfonso Cuarón, director del filme, sólo había visto la dedicada al aprendiz de mago, pareciéndome la única relativamente tragable de las dedicadas a este personaje. Si ha eso unes las buenas críticas que recibió por otros largometrajes, la presencia de actores como Clive Owen, Julianne Moore, Michael Caine y otros, y el planteamiento de política-ficción inicial, ir a ver esta película era obligado.

Es curioso cómo muchas de las historias de política ficción sobre sociedades futuras totalitarias han situado el escenario de su acción en Londres o en Inglaterra en general. 1984, Un Mundo Feliz, V de Vendetta, por poner algunos ejemplos literario-cinematográficos. Incluso la versión cinematográfica de Farenheit 451 tiene algo de ambiente británico. Pues la novela que da origen a este filme, escrita por P.D. James, también sitúa la correspondiente distopia en un Londres oscuro, sucio y feo y en una campiña británica desollada, fría e inhóspita.

Estamos en una Inglaterra dominada por una dictadura de corte claramente fascista, que persigue con dureza a los inmigrantes ilegales más por su nacionalidad que por su raza, es más xenófoba que racista, en un mundo donde aparece como una isla de civilización ante los desastres que han acabado con la mayor parte de las sociedades y los países conocidos. El detonante de este apocalipsis es el hecho que desde hace 20 años no ha nacido ningún niño en el planeta, por lo que la desesperanza ha llevado a la progresiva desaparición de los valores y las sociedades.

La película toca de refilón muchos temas. La integración social, las migraciones, la xenofobia, la violencia, el militarismo, el terrorismo,… pero sin profundizar en ninguno de ellos. Son más bien el trasfondo que engloba los hechos en los que se ven involucrados los protagonistas, en una película que tiene el tradicional esquema de las películas de huída, con sus traiciones, sus dramas, la creación de nuevos amigos inesperados y otros componentes de estos filmes. Todo ello filmado con ritmo y con una ambientación insuperable.

Los actores están realmente bien. Julianne Moore sale muy poquito, pero hace un papel clave para el desarrollo de la historia. Del resto, aparte del buen hacer del protagonista, Clive Owen, hay que destacar a ese secundario de lujo, casi irreconocible, con su papel de hippie en la tercera edad, entrañable, que es Michael Caine. Todos los demás también muy en su sitio.

En fin, una película que no aburrirá, aunque puede agobiar a los espíritus más sensibles, porque indudablemente es una película dura, con final semifeliz. Yo la recomiendo y le pongo un siete, que hubiera subido a un ocho de habernos obsequiado con un poco más de profundidad en alguno de los temas que trata, y que es la nota que doy a la dirección y la interpretación.

Tiendas de anticuario y viejo en la Ribera de Curtidores, Madrid

La Dalia Negra (2006)

Cine

The Black Dahlia (2006), 24 de octubre de 2004

Algo que me apetecía mucho de esta película… ver esos dos pedazo de actrices que son Hillary Swank y la muy comestible Scarlett Johansson. Qué me daba miedo… las odiosas comparaciones con aquella maravilla de filme que fue L.A. Confidential. Ambos largometrajes están basados en sendas novelas de James Ellroy.

Pues bien, el filme que nos ocupa, dirigido por el, para mí, tremendamente irregular Brian de Palma (qué delicia aquellos inolvidables Los intocables, qué penosa y deleznable la reciente Femme Fatale), me ha decepcionado. Entendámonos, para lo que se ve por ahí, pssssss… no está mal. Pero creo que se queda insuficiente. La ambientación está muy lograda, y fácilmente te trasladas al Los Ángeles de finales de los cuarenta. Pero la historia no está bien adaptada, y el guion nos deja muchas dudas y muchos problemas de coherencia y de definición de personajes. Creo que no está acertada la transposición del libro a la película. Particularmente, el desenlace de la película me parece precipitado y mal explicado. Como es cine negro y hay misterio, no desvelaré nada.

Otro punto débil es la interpretación. Los protagonistas masculinos, Josh Hartnett y Aaron Eckhart, me parecen dos actores flojos, especialmente el primero. Y las chicas, tanto las mencionadas como la importante Mia Kirshner no tienen papeles con el peso suficiente para salvar la película, por oficio y ganas que le pongan. Por lo menos salen guapas. Aunque el recuerdo que me quedará de este filme en este aspecto, se deberá más a los ojos de la Kirshner que a las curvas de la Johansson.

En fin, que le daremos un seis por el esfuerzo y por la producción, que repartiremos también para la dirección y la interpretación. Pero un seis que sabe a decepción.

No es una dalia, pero es una flor, tampoco es negra, pero es bonita, y está en Isola Bella, a orillas del Lago Maggiore

El laberinto del fauno

Cine

Laberinto del Fauno, El (2006) – 16 de octubre de 2006

Hace dos días que vi la película. Las molestias del domingo se han convertido en una dolorosa faringitis bacteriana, con su fiebre y esas cosas, que dejan pocas ganas de hacer nada. Pero como parece que va un poco mejor, me animo a hacer un comentario sobre este filme.

Si hay algo que miente en los últimos tiempos, son los trailers de las películas. En general, son muchos los que nos hacen pensar que la película va de otra cosa de lo que realmente es. Al principio, la película no me llamó la atención. Una de fantasias… con un extraño trasfondo de la posguerra española… psssss…

Pero el tema no es así. La película va de dramas relacionados con la posguerra española, y un historia paralela personal, una más de las que vemos o intuimos en el filme, que tiene que ver con la fantasía.

Dos cosas hay que resaltar en el filme; ambas, positivamente. Por un lado, la realización, a cargo del mejicano Guillermo del Toro es muy buena; junto con una producción muy cuidada, con buena ambientación y con unos efectos especiales en la parte fantástica que no resultan intrusivos, sino que son mesurados y proporcionados. El hecho de que estén basado en la animatrónica más que en los efectos digitales, ayuda a que la parte fantástica tenga materia, textura, que unida a la excelente fotografía, proporcione una visión muy cómoda e integrada de los aspectos fantásticos y de los reales.

Por otro lado, la interpretación es excelente. Ni qué decir que Sergi Lopez es uno de los mejores actores españoles, aunque se prodigue más en otras cinematografías. Pero sorprenden muy agradablemente también Ariadna Gil, como de costumbre, Alex Angulo, mucho mejor siempre en el cine que en la televisión, y especialmente Maribel Verdú, que está realmente excelente, en un registro dramático que denota una madurez que hasta ahora no habíamos podido apreciar. La más flojita es la niña, Ivana Barquero. Lo cual hubiese sido una catástrofe si realmente el peso de la historia la llevase su parte. Pero su parte, que es importante, es algo más dentro de la profundidad de la historia, por lo que cumple su papel y ya está bien.

En fin. Una película que merece la pena verse. Quizá un poquito larga, pero con una historia interesante, y al mismo tiempo original. Quizá esta película indique algunos caminos por los que debería transcurrir el cine español. Aunque claro, como en realidad parece que la película es mejicana, ya que este país la presenta a los óscar… Muchos se quejan de que no represente a España. Yo creo que es mejor así. Así dos buenas películas habladas en castellano pueden optar a la estatuilla del eunuco dorado. A mi es que me la sudan las nacionalidades. La película merece un ocho, con un siete para su dirección y otro ocho para la interpretación.

Una cabra, pariente cercano de los faunos; en Cabo Formentor, Mallorca

Las partículas elementales (2006)

Cine

Las partículas elementales (Elementarteilchen, 2006), 9 de octubre de 2006

En una cartelera en la que es difícil de elegir con pocas cosas que llamen realmente la atención optamos en esta ocasión por arriesgarnos a una película alemana, basada en una novela de Michel Houellebecq, escritor francés notable en la actualidad aunque a veces controvertido, y que reside en el Cabo de Gata en Almería. Vamos. De lo más europeo todo.

La película, dirigida por Oscar Roehler, trata sobre un conjunto de personajes aparentemente normales, pero tremendamente tocados psicológica y socialmente. Un científico, una bibliotecaria, un profesor de instituto, una profesional liberal,… personajes nada marginales, que pueden representar la clase media europea. Pero detrás encontramos infancias anómalas, sexualidades mal vividas por exceso o por defecto, fallos de relación humana, problemas de salud mental intrínsecos o provocados,… soledad en general. Todo ello contado por situaciones que van desde la comedia o el humor negro hasta el drama e incluso la tragedia. El planteamiento inicial ya sorprende. Dos hermanastros cuya madre era una hippie que iba dejando a sus hijos al cuidado de las abuelas paternas, y al albur de traumas diversos, que no han de superar hasta la edad adulta,… caso de que lo consigan.

La película se me hizo difícil de entrar, con una serie de situaciones que me resultaron inconexas y con poco sentido, hasta que todo va encajando y las piezas se van reuniendo. Pero les cuesta. La interpretación es diversa; en general correcta. Me sorprende (gratamente) la actriz Martina Gedek, a quien admire en aquella delicia de película que era Deliciosa Martha. Actriz camaleónica que no reconocí, con un papel muy distinto pero en mi opinión de los que más solidez dan al filme.

En resumen, filme no recomendable si estáis en un estado depresivo, tiene su interés, siempre y cuando os guste arriesgar a la hora de ver un filme. No lo considero para todos los públicos; no es cine de entretenimiento. Como tiene sus fallos, especialmente la hilazón de la historia, no pasará de un seis, que es la nota que le doy también al director. Para la interpretación un siete. Ya he comentado por qué.

Esperando la batuka en la Plaza del Pilar, Zaragoza

Compulsion (1959)

Cine

Compulsion (1959), 7 de octubre de 2006.

Tras un mes sin acercarme a una sala de cine por uno u otro motivo, ayer, día en que empezaron esa locura que llaman las Fiestas del Pilar, decidimos escondernos un ratito de las masas en la Filmoteca. En estos momentos, hay en programación un ciclo dedicado al director Richard Fleischer, reciente fallecido, y que presenta una filmografía muy variada, con incursiones en el western, en la ciencia ficción, en la fantasía, en el género histórico, en fin, en temas diversos. Si he de destacar tres películas que en algún momento me han llamado la atención, señalaré la estupenda The Vikings con dos estupendos Tony Curtis y Kirk Douglas, la irregular pero interesante The Boston Strangler, nuevamente con un estupendo Tony Curtis, y la desasosegante y apocalíptica Soylent Green, con buena actuación de Charlton Heston pero sobre todo de un secundario de lujo que es Edward G. Robinson.

La película que ahora nos interesa, titulada en español como Instinto criminal, recuerda sobremanera a la posterior y superior A sangre fría de Richard Brooks. Dos jóvenes cometen un crimen sin sentido aparente y que conmueve a una comunidad. En todo momento conocermos a los criminales, de los que conocemos cosas de su carácter y sus motivaciones, pero que finalmente serán cogidos y juzgados. Pero donde la película de Brooks, casi una década más tarde, y basada en la obra de Truman Capote del mismo título, se centra en presentar unos hechos y analizar unas psicologías, Compulsion va dando bandazos entre la psicología de los criminales, confusa para el espectador, las historias secundarias que nunca presentan un excesivo interés y quedan pobremente resueltas, y un tramo final hecho a más gloria de Orson Welles, en la que la película se transforma en un alegato contra la pena de muerte.

Como se deduce de lo anterior, la película es irregular. El guion y los personajes no están bien definidos. Los actores, muchos de ellos promesas que no se acabaron de definir y acabaron pululando como secundarios en el cine y sobretodo en la TV, están irregulares también. Pero el filme tiene interés. La realización es mucho más interesante que el conservadurismo de muchos largometrajes actuales, o del delirio pastillero que suponen otros. Siempre es una bocanada de aire fresco ver cosas distintas, aunque se realizasen hace casi 50 años. Nos saca de la monotonía y la pobreza de ideas actual.

En fin, una película que tal vez no pase de un seis, con la misma nota para la interpretación y un siete en la dirección, pero que nos permitió pasar un rato agradable, mientras nos alejábamos del bullicio callejero.

Stazione Centrale, Milán (Italia)

Original y copia; Naboo y el Lago de Como

Cine, Italia, Viajes

Espero que George Lucas no me mande un ejército de abogados para que me demande por publicar un fotograma de una de sus películas. Al fin y al cabo, ningún interés economómico me impulsa. Lo único que pretendo es mostrar la comparación entre una de sus creaciones, una hermosa villa a orillas de un lago en el planeta Naboo, y la creación de algún rico italiano, una hermosa villa a orillas del Lago de Como. Reconozco que si pretendía presentar el planeta como un lugar idílico, no es mala inspiración el hermoso lago italiano.

Planeta Naboo, Universo Star Wars
(estos nombres y estas marcas supongo que son propiedad de Georges Lucas, de algún modo)

Villa a orillas del Lago de Como, Italia

En la imagen inforgráfica de la película se han añadido algunos edificios y se han varaido algo, pero se puede observar que los árboles son los mismos.

Más imágenes del Lago de Como, en el siguiente álbum:

Lago de Como

Sep 29, 2006

Alatriste (2006)

Cine

Alatriste (2006), 4 de septiembre de 2006

La cuestión era casi inevitable. Había que ir a verla. Y mira que no estaba yo muy convencido. Que pocas adaptaciones de novelas de Pérez-Reverte me han convencido, si acaso El maestro de esgrima y, en cierta medida, Territorio comanche. Y hay queda todo. Vamos. Que era la crónica de una desilusión anunciada.

Empecemos por lo positivo. La ambientación, salvo las últimas escenas de la batalla de Rocroi, estupenda, magnífica. Muchos goyas técnicos para esta película. El vestuario, la fotografía imitando la iluminación de los cuadros de Velázquez, el rigor histórico en ciertas situaciones, bien. Algunos secundarios. Y en esta película los secundarios son tremendamente secundarios, porque todo parece hecho para más gloria del protagonista. Pero ahí está Ariadna Gil, que además de guapa, siempre da destellos de calidad. O ese estupendo Quevedo que compone Juan Echánove. O ese aragonés, Sebastián Copons, duro y fiel que encarna el siempre solvente Eduard Fernández.

Cosas neutras. El protagonista, Viggo Mortensen, da el tipo, tiene la prestancia. Pero el extraño acento que saca, no sé si me acaba de convencer. No entiendo mucho tampoco la elección de Blanca Portillo como inquisidor. No es que lo haga mal, pero no le veo la necesidad a esta pirueta del reparto.

En el debe. El guion. También,… el guion. Y por supuesto,… el guion. Hecho de retales de historias, sobre las que nos gustaría saber más, pero que no están bien hilvanadas y que nos dejan a rato desconcertados y a ratos aburridos, sobretodo cuando vemos que el metraje se alarga y se alarga. A ver si nos enteramos. Da igual la cantidad de dinero y técnica que metamos en una película. Sin algo interesante que contar, sea una historia, sean unos sentimientos, sean unas ideas, las películas son malas. Y esta, también. Tampoco están acertados algunos de los personajes importantes, especialmente Unax Ugalde y Elena Anaya (y mira que me parece guapa esta chica). No me los creo. Y a su relación le falta química y enjundia. Ni a Eduardo Noriega, que me parece que era mejor actor cuando empezaba, que ahora que cada vez está peor. Y el final,… el final es una patrioterada que no lleva a ninguna parte. Me da igual el cariño que Pérez-Reverte le tenga a la «fiel infantería«. Creo que hay formas más dignas de reivindicar al individuo sencillo o al pueblo llano. Y además es de dudoso rigor histórico. Los acontecimientos de la batalla de Rocroi fueron más complejos. Y además creo que es lo que peor ambientado está. Por supuesto, una patrioterada a tiempo siempre viene bien para que los simples salgan contentos de la película, orgullosos de los numantinos españoles, aunque el filme haya sido muy flojo.

Por el esfuerzo, le pondré un cinco, por los secundarios, en interpretación un seis, y si la dirección se salva del suspenso es porque aun es posible encontrar alguna escena que muestra destellos de lo que podía haber sido y ya no podrá ser, otro cinco.

Esto es un Casco Viejo, el de Zaragoza; no un tercio viejo, y menos, de Flandes