De aquí a la eternidad, alguien viene a cenar esta noche; así nos vamos olvidando del deprimente "telediario"

Cine, política

No, no he dejado de ser profundamente antibélicista. No han dejado de caerme mal los ejércitos. No ignoro la barbaridad que está haciendo el militarizado Estado de Israel (nada tengo contra las etnias, pero sí contra los gobiernos bárbaros). De punta me ponen los pelos con sus declaraciones los políticos de fuera, como los mandamases del imperio, como algunos de los de dentro, como sus lacayos del PP. Pero uno se tiene que evadir de vez en cuando, y qué mejor que la programación de cine de TCM. Así que luchando contra las noticias y el calor, paso la tarde con De aquí a la eternidad y Adivina quien viene esta noche. Que también nos sirven para reflexionar sobre la sinrazón en los ejércitos y sobre la convivencia étnica.

Sigo actualizando mi diario de viaje por Inglaterra y Gales. Visitaremos hoy la costa de Pembrokeshire.

Camino de la playa en Tenby, Gales

El secreto de Anthony Zimmer (2005)

Cine

Anthony Zimmer (2005)

Como comentaba ayer, la presencia de Sophie Marceau me ha llevado a ver esta película francesa, dirigida por Jérôme Salle, y coprotagonizada por Yvan Attal.

La película es una de intriga, con personaje misterioso del que sabemos muy poco, chica misteriosa de la que sabemos que está como un queso y que es un poco borde, y pringado de turno que le toca pasarlas canutas al estilo de algunos héroes del cine de Hitchcock, de quien la película bebe.

Una de las grandes virtudes de esta película es que sus protagonistas son indidublamente atractivos por diversos motivos. Por que tienen oficio, porque hacen relativamente creibles sus personajes, porque la Marceau sigue estando muy guapa a sus 40 años,… La otra es que es muy corta, con apenas 90 minutos de duración. Y si esto último es una virtud, lo es porque la película que empieza interesante, acaba siendo pesadita, poco creible y tramposa argumentalmente. No desvelaremos el final, pero uno de los grandes problemas es que a mitad de la película, a poco astuto que sea el espectador, ya sabe por donde va a ir el desenlace… y por lo tanto, el interés baja mucho. Sólo queda ver cuan guapa sacan a la Marceau en cada escena. Y esto es un fallo, que además pone de relieve otros fallos argumentales del filme.

En fin. Que porque es verano, y no está el horno (la cartelera) para bollos, la película tiene un pase. Pero poco. Le pongo un cinco (con un cuatro en la dirección, y un seis en la interpretación).

Sólo me queda recordaros que sigo actualizando mi diario del viaje por Inglaterra y Gales. Y que tal vez os interese saber algo más del Snowdon Mountain Railway.

Ir la cine por una mujer (actriz)

Cine

Me gusta el cine. Mucho. Pero no soy especialmente mitómano. Es cierto que puedo ir a ver una película porque la ha realizado un director determinado. Respeto mucho la autoría. Y hay autores/directores que me interesan, incluso cuando no están acertados. Ocasionalmente un actor me motiva a ver un filme, pero no suele ser determinante. Pero no sucede así con las actrices; reconozco que basta con que algunas de ellas aparezcan en el reparto para que decida que esa película hay que verla,… aunque luego me arrepienta.

Ahora ha tocado ir a ver una película porque salía una actriz. Sophie Marceau. Mi primer recuerdo de esta actriz y modelo francesa es de una película emitida por Canal+, ya hace unos años. Se trataba de Fanfan, filme que no tenía nada de especial, pero que me hipnotizó mirando a aquella morena y delgada actriz, alegre y pizpireta. Poco después me la encuentro en dos situaciones que determinaron mi seguimiento particular de su carrera posterior. Una de ellas fue un anuncio en un mupi en los Campos Elíseos de la capital francesa, publicitando el perfume de Guerlain, Champs-Elysées. La segunda, su corta pero intensa intervención en Al di là delle nuvole, haciendo de una melancólica suicida frustrada que tiene una apasionada relación casual con John Malkovich. Su personaje ni siquiera tenía nombre. Sólo era la chica.

Ya no me pude resistir. A partir de ese momento, me he tragado un montón de sus películas. Que, para mi desgracia, han sido bastante flojas en general, por no decir malas. Una fallida Karenina (el personaje merecía un poco más de rasmia), chorradas como ser la hija de un mosquetero o la reina que se enamora de Braveheart, ser chica (mala) bond, la horrible Belfegor, por sólo nombrar algunas.

Pero su elegancia, sus peculiares facciones, su mezcla de osadía y timidez, siempre me han fascinado. Así que no me he podido aguantar, y me he ido a ver El secreto de Anthony Zimmer, porque sale la Marceau… Pero de la película os hablaré mañana.

Mientras tanto, os recomiendo un paseíco por Snowdonia, en mi diario de mis viajes por Gales e Inglaterra.

Presa de Llyn Celyn, Gales

Superman Returns (2006)

Cine

Superman Returns (2006)

Nunca me he considerado un especial fan de Superman. Me parece un héroe demasiado ñoño y maniqueo para mi gusto. Y las películas realizadas en los años 70 y 80 nunca me llegaron a enganchar. No sé, siempre me pareció que les falta un poco de miga. Pero me dejo engañar, que para eso es veranito y hace calorcita, y acompaño a unos amigos a ver este «regreso» de Superman.

¡Hombre! El que esté dirigida por Bryan Singer, a quien siembre deberemos agradacer la estupenda Sospechosos habituales y habernos mostrado al mejor Kevin Spacey, es un aliciente. El que el propio Kevin sea el responsable de devolvernos al malvado Lex Luthor, es otro. Lo de descubrir a los desconocidos Superman, Brandon Routh, y Lois, Kate Bosworth,… esto nunca sabré si ha supuesto un aliciente o un motivo de desconfianza.

Ha habido a algunas sorpresas buenas. La realización, el ambiente, la iluminación, la banda sonora, la integración de los efectos especiales en la iluminación y el ambiente, creo que son mucho mejores que en las anteriores películas del superhéroe. Que la historia no sea una sucesión de explosiones y situaciones mareantes como otras películas de acción, es de agradecer. Que los actores en general estén contenidos y creibles, aunque no sea para tirar cohetes no está mal. En fin, que ha superado mis (bajas) expectativas.

Bien es cierto que la película es demasiado larga para lo que hay que contar. Y que desde mi punto de vista se abuse demasiado del paralelismo en las situaciones con la primera del ciclo, tampoco me parece bueno; da la sensación de que hay demasiados deja vus. Pero bueno, lo dicho. Es veranito, así que cine palomitero. Le pondré un seis (con un siete en la dirección por el oficio, y otro seis en la interpretación por las buenas intenciones).

Si seguís mi historia viajera por Gales e Inglaterra, podréis encontrar una nueva entrada; un paseo por Stratford-upon-Avon, donde nació el bardo.

Estatua de Hamlet con el cráneo de Yorik, Stratford-upon-Avon

Hoy toca fotógrafa, Catherine Leroy, y algo de la Bergman

Cine, Fotografía

A través de La Petite Claudine me entero del obituario de Catherine Leroy, fotógrafa francesa de nacimiento y establecida en EE.UU., que fue conocida especialmente porque siendo muy jovencita, con poco más de 20 años, se fue a fotografiar la guerra del Vietnam (algunas imágenes siguiendo el enlace del título de este artículo). A partir de ahí, cubrió numerosos conflictos bélicos de la movida historia de finales del siglo XX.

Parece que últimamente sólo recomiendo fotógrafos que se mueren. Qué mal rollo.

Por cierto que mientras escribo esto, veo en la TV a Ingrid Bergman en Viaggio in Italia, dirigida por Roberto Rosellini en 1954, tomando imágenes de los alrededores del Vesubio con una soberbia Rolleiflex de doble objetivo. Cuanta belleza reunida, la Bergman y la Rolleiflex.

Quien quiera seguir mi viaje por la Gran Bretaña, puede ver el artículo dedicado a Hockley Heath.

Canal que atraviesa Hockley Heath, Solihull, en el corazon de las Midlands

El asesinato de Richard Nixon (2004)

Cine

El Asesinato de Richard Nixon (The Assassination of Richard Nixon) (13 de junio de 2006)

Dura película la que nos propone Niels Mueller, director hasta ahora inédito en largometrajes. Basada en hechos reales, cuenta el viaje hacia la desesperación y, por lo tanto, hacia la locura de un hombre que pretendió atentar contra el presidente norteamericano Richard Nixon. El filme pretende dos objetivos. Por un lado, realizar un retrato psicológico del personaje, con sus torturas, con sus fracasos, con sus miedos y con sus incongruencias. Por otro lado, retrata una sociedad viciada en sus valores y en sus respuestas hacia el individuo.

La interpretación corre a cabo en su mayor parte sobre las espaldas del siempre competente Sean Penn, aunque aquí lo encuentro en algún momento un poco pasadito. Pero bien en general. Pequeños pero importantes papeles corren a cargo de la solvente Naomi Watts, de un también sólido Don Cheadle, y de uno de esos secundarios que siempre sale bien parado, Jack Thompson.

La película está bien, pero me resulta un poco larga a pesar de que el metraje no es excesivo, ni mucho menos para lo que hoy se lleva, con sus más que moderados 95′. Pero me da la impresión que lo que hay que contar no necesita tanto tiempo. Estando correctamente realizada, y a pesar de la sólida interpretación de sus actores, no me ha acabado de llegar. Le daremos un por la buena conjunción de factores, pero creo que con esos elementos podría haber ido a más (sietes para todo, dirección e interpretación).

Monumento al Batallador en el Parque Grande de Zaragoza

Tiempo de valientes (2005)

Cine

Tiempo de Valientes (5 de junio de 2006)

Hacía tiempo que no iba a ver una película argentina. Suelen estar bien. Por lo menos, las que yo voy a ver. Y esta no me ha defraudado, aunque no me ha producido una sensación tan redonda como otras. El planteamiento está bien. Un psicólogo, que a veces parece propio de una caricatura de lo que en España se conoce del «psicólogo argentino», psicoanalista-verborreico, debe realizar colaboraciones para la policía para evitar una condena penal por una accidente de tráfico. Y le mandan ayudar a un policía tosco y reservado a quien le engaña su mujer… y lo sabe.

El principio de la película está muy bien. El choque entre las dos personalidades, alguna escena muy divertida en casa del psicólogo entre los dos personajes y la mujer del psicólogo, y un comienzo ágil sin renunciar a una cierta profundidad en la presentación de los caracteres hace que la película prometa. Lo que pasa es que la película deriva. Acaba yendo hacia una película de acción policiaca con algún toque dramático y mucho humor, que constantemente pone en solfa a la sociedad argentina y que, en general, resulta inverosimil.

La dirección de Damián Szifron es razonable. Las interpretaciones, muy bien la del policía, Luis Luque, y quizá un poquito histriónica la del psicólogo, Diego Peretti, a quien ya conocí en No sos vos, soy yo.

En general, la película es muy entretenida. No te aburres en ningún momento, y mantienes esa simpatía que en general se ha generado hacia los personajes y el cine argentino. Claro,… necesitas un ratito para empezar a traducir al castellano los modos de hablar porteños. Pero una vez que te acostumbras, disfrutas mucho de la «versión original en argentino». Yo le pondré un siete (con otro siete para la dirección y un seis/siete para la interpretación, por la diferencia entre los dos protagonistas).

Cardos al borde de la carretera en Valmadrid, Zaragoza

X-Men: La decisión final (2006)

Cine

X-Men: La decisión final (29 de mayo de 2006) X-Men: The Last Stand (2006)

La verdad es que sobre esta película tampoco comentaré gran cosa. Cuando alguien va a ver una película de superhéroes de tebeo, y lo hace por propia voluntad, es que busca evadirse un rato, sin más preocupaciones, yendo a una película palomitera, donde cualquier comentario cinematográfico es secundario. Bueno,… lo ideal es que estuvieran bien hechas,… con los guiones cuidados,… con «protas» que no parecieran de cartón-piedra,… pero eso sería pedir mucho. Así que ante este producto comercial firmado por Brett Ratner, y protagonizado por… bueno, por unos cuantos, quienes sean,… pues con que entretenga un rato ya está. La primera de la serie no estuvo mal. La segunda, un poco aburrida. Esta tercera, con un guion bastante malo, pues tiene algún rato de entretenimiento. Así que ya está.

Mi única curiosidad en este filme ha sido comprobar que sale la chica de Hard Candy, haciendo de minisuperheroína, pizpireta y adolescente. Me ha hecho gracia.

Ale. No perdamos más el tiempo con este largometraje, una de cuyas ventajas más destacables es que no es demasiado largo el metraje. Le daremos un seis como premio a cumplir su misión de hacer pasar el rato (eso sí sin que pase de cinco la dirección, y si llega al cinco en interpretación es por la presencia de algún ilustre, que si no…)

Expresión «artística» algo «mutante» en los alrededores de Botorrita, Zaragoza

El código Da Vinci (The Da Vinci Code, 2006)

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The Da Vinci Code (2006), 22 de mayo de 2006

Hay cosas que las ves venir y no las puedes evitar. Hace unas semanas era el ver o no ver la última Thomas Cruise Mapother IV; y fui. Y ahora, el best-seller de turno. Cuando leí el libro, y después de escandalizarme repetidamente por lo malo que era, la ignorancia del autor sobre numerosos temas, y lo tramposo que era argumentalmente, lo único que me indujo a terminarlo era saber si el chico se lo montaba con la chica o no. Más allá poco interés podía tener. Nada bueno se podía esperar de la película. Salvo…

… salvo que no fuera fiel a la novela, en cuyo caso…

Nada, no ha habido suerte. El director, Ron Howard, ha realizado una de las adaptaciones más fieles de una película a un libro que se conocen. Y por lo tanto, la ha cagado. Supongo que será alguna imposición del impresentable autor del librito en cuestión. Por lo tanto, los personajes son planos, la acción incoherente, las parrafadas pseudocientíficohistóricas insoportables, la presunta polémica con la estúpida Iglesia Católica… pues eso, estúpida. Respecto a los actores, Tom Hanks, a quien muchos admiramos en la estupenda Road to Perdition (me niego a traducir el título; pierde todo el sentido), está más bien rijosillo. La sosa de Audrey Tautou, sobrevalorada según mi opinión por culpa de una tal Amelie, está más sosa que nunca. El único que entretiene un poco es el altamente recomendable Ian McKellen, pero es insuficiente para salvar el chasco. Todo ello en un aburrimiento de casa dos horas y media de duración.

Y me diréis, con esos antecedentes ¿por qué has ido a verla? Pues porque era o verla o irme sólo a ver otra… y ya veis,… me gusta el cine acompañado. La nota… pfffff… un cuatro (con un cinquillo para la dirección y otro cuatro para la interpretación). Ahí queda eso. Para mi vergüenza, yo también he ido a ver la película de la temporada.

Pico Frentes desde Valonsadero, Soria

Hard Candy (2005) (17 de mayo de 2006)

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Inquietante película es Hard Candy (2005) (vista el 17 de mayo de 2006), dirigida por David Slade, e interpretada en un notable mano a mano por Patrick Wilson y la aparentemente jovencísima Ellen Page (menos de lo que aparenta en el filme).

Como sugiere el cartel de la película, nos encontramos ante una reinterpretación del mito de Caperucita Roja. La inquietante relación entre un fotógrafo de 32 años que se dedica a flirtear a través de la telaraña mundial con una adolescente de 14 años produce en el espectador una notable incomodidad por las connotaciones que arrastra. Conforme avanza el largometraje, esa incomodidad da lugar al desconcierto y al horror ante una situación que transcurre a lo largo de unas horas en las que la violencia es un elemento importante, aderezada con el equívoco y la duda sobre cuál es la naturaleza de los hechos que estamos presenciando. La realización es agresiva, con abundancia de primeros planos que tratan de reflejar la angustia de los personajes. Especialmente inquietante el de la adolescente, que tras un físico que nos habla de esos catorce años, aparecen unos comportamientos que difícilmente podemos dejar de situarlos en una persona mucho mayor… cuerda o desequilibrada. Da igual.

La interpretación está bien. Es razonablemente creible dadas las extremas situaciones a las que se ven sometidos los personajes. Especialmente la joven Page.

No es una película de palomitas, precisamente. La encuentro recomendable, aunque a ratos es dura. Sin embargo, tampoco llega a producir la agonía que la situación debería producir en el espectador. Quizá la excesiva frialdad de la fotografía lo evita. En cualquier caso, le pongo un siete (lo mismo para el director, y un ocho para la interpretación).

Eso sí. Nunca más volveré a mirar a una niña de 14 años como un ser inocente. Desde ahora me dan (más) miedo.

Cuidado con la mujeres, nunca sabemos lo que esconden.

Mission: Impossible III (2006)

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Mission: Impossible III (2006)

De vez en cuando toca ver alguna película que en realidad, en principio, uno no quiere ver. Y eso me pasa a mí con las películas de la saga Mission: Impossible, en las que la primera me pareció relativamente floja y la segunda lamentable. Independientemente, de la espectacularidad de algunas escenas. Si además el protagonista es el «endiosado» Thomas Cruise Mapother IV, más conocido como Tom Cruise, pues peor me lo pones, porque es un individuo a quien no soporto. Pero ya se sabe que las relaciones sociales imponen ciertas servidumbres. Y si no, pues habrá que irse sólo al cine.

Bueno; el comentario de esta película será breve. Es una película de sobradas al más puro estilo de las de toda la vida de sobradas. Pensada para el más puro lucimiento de Thomas Cruise Mapother IV, dirigida por el novel J. J. Abrams, es una sucesión de escenas más o menos espectaculares, con gran alarde de pirotecnia y balaceras. Quizá la diferencia con la otras de la serie es que está llevada con un poco más de alegría, resultando mucho más llevadera y entretenida. Por supuesto, las interpretaciones son bastante flojas. Lo de la chica, Michelle Monaghan, es de juzgado de guardia. Hacía tiempo que no veía un florero más florero que este en ninguna película. No lo negaré; es mona. Pero es el conjunto de escenas presuntamente románticas más inexpresivas que he visto en mi vida. Claro que tampoco va de esto el filme. Entre el resto del reparto hay gente de más valía como Laurence Fishburne (en un papel bastante estúpido y simplón), el recientemente oscarizado Philip Seymour Hoffman (haciendo de un malo con bastantes posibilidades, pero desaprovechado), el último chico «woodyallen» Jonathan Rhys-Meyers (que pulula por el filme sin pena ni gloria), todos ellos en papeles alimenticios ya que no pueden hacer sombra al estrellón de turno. Un par de chicas más haciendo de floreros complementarios, y ya tenemos montado el tinglado.

En fin, haremos pasar a la película con un seis ya que como entretenimiento sirve (con un siete a la meritoria dirección de hacer algo digno con unas interpretaciones que como mucho llegan a un cinco) Por cierto, que la trama utiliza la técnica del MacGuffin, para hilar el argumento, aunque sin la elegancia de Hitchcock, claro.

Margarita mustia ante un sol oculto por las nubes en los alrededores de Almudévar (Huesca)

De latir, mi corazón se ha parado (De battre mon coeur s’est arrêté, 2005)

Cine

De battre mon coeur s’est arrêté (2005)

El cine francés no acaba de llegar con la frecuencia que sería deseable a las salas españolas. Y sin embargo, especialmente cuando no se meten a hacer superproducciones, tiene muchas y muy buenas propuestas que realizar.

Ahora llega este filme de Jaques Audiard, precedido de un buen número de premios tanto en su país de origen como fuera de él. Es una película arriesgada, dura, poco complaciente en muchas ocasiones con el espectador o con los personajes. Rápida y mareante al principio, en gran medida por el uso de la cámara en la mano, se va sosegando y va profundizando en las contradicciones del protagonista, un auténtico hampón de los negocios inmobiliarios, sin escrúpulos para el uso de medios oscuros para alcanzar sus fines, violencia incluida. Un encuentro casual le retrotraerá hacia sus años jóvenes cuando era una promesa de la música e iniciará un camino difícil hacia una posible redención, que me abstengo de comentar si llega o no llega. Eso que lo vea cada cual en las salas de cine. Son muchos los conflictos éticos que se presentan y complejas las soluciones que se proponen. Las relaciones con la familia, con los amigos, con las mujeres, con los enemigos,… o simplemente con quien pasa por ahí, marcan la dureza del filme y no tanto la violencia de algunas escenas, que también existe.

Para el buen funcionamiento del largometraje es absolutamente esencial la competencia de los actores y las actrices que trabajan en él. Especialmente el protagonista, Romain Duris, que si es conocido en España (poco) es por protagonizar también aquella reflexión sobre los programas de intercambio universitario «Erasmus» que era L’auberge espagnol (en España llamada gracias a ese «psicópata» al que debemos los títulos de las películas extranjeras, Una casa de locos; así, como si fuera una mera comedia de adolescentes descerebrados). Pero todo el reparto en su conjunto nos ofrece interpretaciones solventes, sinceras y convincentes.

En resumen, aunque no me atrevo a recomendar esta película a quien se acerca a las salas con mero afán de entretenimiento, si que considero que es una buena película, que me contó algo que me interesó y con innegables méritos cinematográficos. Yo le pongo un ocho (con un siete en la dirección, y otro ocho en la interpretación).

Restos arqueológicos en el Cabezo de Alcalá, Azaila (Teruel)