Plan oculto (Inside Man, 2006)

Cine

Inside Man (2006)

Hacía tiempo que no veía una película de Spike Lee. En sus tiempos mozos me interesaron algunas de sus películas de ambiente racial «afroamericano». Do the right thing o Jungle fever son películas que en su momento me gustaron mucho. Pero luego empezó a hablar de cosas que no me interesaban y le perdí la pista.

Ahora nos presenta una película de aventuras, versión «atraco a banco con rehenes» y con enfrentamiento personal entre lider de los ladrones (Clive Owen) y negociador de la policía (Denzel Washington). De lo más típico y tópico en lo que es el cine actual. Entre medio, una intrusión de una individua (Jodie Foster) con grandes influencias y «oscuros» intereses y poderes. Bueno. Pues en su conjunto no deja de ser más que una película de aventuras, con una realización técnica impecable pero no necesariamente novedosa, y con un guion que tiene cosas interesantes pero también sus debilidades. Especilamente, esto último en el final de la película que, aunque con presuntas sorpresas, no deja de tener una resolución un poco fría, relativamente previsible por toda la información suministrada durante el filme, y que no acaba de emocionar. La interpretación, más que correcta por la solvencia de los protagonistas, ayuda a que la película se vea bien.

En resumen, una película adecuada para pasar un rato, pero que tampoco creo pase a la historia del cine como una gran obra. Mi impresión subjetiva no va más allá del seis (aunque acepto darles un siete, tanto a la dirección como a la interpretación).

PS: Una vez más nos encontramos con una nueva fechoría del traductor de títulos hispano. ¡¡¡Qué cruz, Dios mío!!!

«Trapecista callejera» en la celebración del Día de San Jorge, Zaragoza

All Quiet on the Western Front (1930)

Cine

No es mi costumbre comentar aquí las películas que veo en la televisión; suelo reservar este espacio para mis incursiones a las salas de cine de la gran pantalla. Pero de vez en cuando, toca hacer una excepción. Y hoy es uno de esos días. Volvía yo a las cuatro de la tarde a casa, cansado de la jornada laboral, por lo que me he dispuesto a tumbarme un rato en el sofá con la «caja tonta» enchufada. Un breve zappping por el satélite, y me he encuentro en Cinemanía clásico con Sin novedad en el frente, película de 1930 dirigida por Lewis Milestone, basada en una novela del escritor de origen alemán Erich Maria Remarque. No he necesitado mucho rato para comprender que me encontraba ante un clásico de tomo y lomo, y si por casualidad se me había pasado por la cabeza amodorrarme un rato, no he tardado en despejarme y en seguir con interés (tendiendo a la pasión) el veterano filme.

No me extenderé mucho. Pero hay varios aspectos que puntualizar:

  1. No hace falta ser Spielberg, contar con medios modernísimos y montar una salchichería en pantalla para sentir el horror ante la guerra en una película. Un adecuado encuadre y expresión, una puesta en escena maestra, un hábil movimiento de actores y de figurantes, un uso de la cámara desde posiciones subjetivas, y uno puede sentir perfectamente lo que supone una carga de infantería contra posiciones fortificadas, la salvajada que supone y la estupidez de estos hechos.
  2. No es necesario que el «héroe» pertenezca al bando ganador de la guerra para que la historia tenga sentido, para que las personas sea personas y no estereotipos «satánicos» y de paso nos libremos de maniqueismos baratos, que no sirven más que para adocenar a los espectadores. Nuestros «héroes» son perdedores. Son los «malvados» «boches» de la Primera Guerra Mundial. Pero son los auténticos Héroes, los soldados de a pie que sufren las guerras. La película, no obstante, es norteamericana. ¡Cuánto se ha perdido en la primera potencia mundial a la hora de ser capaces de hacer reflexiones artísticas y cinematográficas, así como de ponerse en el lugar del otro!
  3. Quienes «pasan» de ver un clásico en blanco y negro del año 30 porque es una película «vieja»… son simplemente imbéciles, y no saben lo que se pierden.

Pues eso. Ya sabéis lo que opino.

Frente a la guerra, animación callejera; día de San Jorge en Zaragoza

Las 50 mejores adaptaciones al cine

arte música y literatura, Cine

Hace unas semanas, escribía en estas líneas sobre la iniciativa Cervantes Virtual para recopilar las adaptaciones al cine de obras literarias en español. Hoy seguimos en una onda parecida, ya que me entero a través de Blog de cine de una iniciativa del periódico británico The Guardian para someter a votación un listado de las que ellos consideran las 50 mejores adaptaciones al cine, con el fin de que sus lectores las ordenen, y decidan en qué orden deben aparecer, coronando de paso la mejor adaptación de un obra literaria al cine.

Pues oiga, me parecen muy bien estas iniciativas. Pero frente a la iniciativa antes comentada de Cervantes Virtual, que era integradora y exhaustiva, esta me parece reduccionista y sesgada. Por supuesto, se trata de obras en inglés únicamente, lo cual cuando se trata de decir cuál es la mejor ya me hace mirarla con escepticismo. No porque la mejor no pueda ser de una obra inglesa, sino porque en otras cinematografías hay excelentes adaptaciones. En segundo lugar, partir de esa lista de 50, me parece peligroso, ya que como se nos sugiere en el artículo de Blog de cine, hay filmes en esa lista que no parecen tan buenos y se echan en falta otros, que quizá tengan el «inconveniente» de no ser tan comerciales o permanecer lejanos en el tiempo.

Pero bueno, ahí está la lista. Ya veremos quien «gana«. Y por otra parte puede servir para recordar algunos largometrajes que realmente nos hicieron disfrutar de lo lindo. ¡Jo, cuanto más la miro más ausencias noto y más presencias me sorprenden!

Una cosa más, si me preguntan por mi favorita… To kill a mockingbird.

Algunas flores silvestres en los alrededores de Villahermosa del Campo, Teruel

La placentofagia y un tipo que se dice actor

Cine, sociedad

A través de Genciencia encuentro un artículo sobre una el hábito de devorar la placenta por parte de las madres mamíferas tras el parto de sus cachorros. Aunque los serios (que no aburridos) amigos del mencionado blog de divulgación científica no lo nombren, supongo que el artículo viene a propósito de las informaciones de que cierto «actor» de Hollywood, un tal Thomas Cruise Mapother IV, había anunciado que pensaba comerse la placenta de su recién nacida porque era muy nutritiva. Luego aclaró que era una broma. Curioso el sentido del humor del cienciólogo más famoso del mundo mundial.

En cualquier caso, dejando de lado el mal gusto de la tonta estrella jolibudiense, es un buen momento para recomendar el mencionado blog.

Por cierto, que entre los comentarios que en el artículo que he vinculo en el título de esta entrada hace el autor no menciona el que yo pensaba que era el motivo por el que algunas especies de mamíferos tienen esta costumbre. Siempre había creído, por diversas lecturas, que el hábito de comerse la placenta y el resto de los anejos fetales tras el parto responde a un mecanismo de defensa del neonato ante los depredadores. Lo primero que hace la madre de muchos herbívoros tras el parto es lamer a profundidad al cachorro y luego comerse los anejos fetales para evitar que el olor atraiga a los depredadores, ya que el neonato es especialmente vulnerable en las primeras horas de vida. Y sinceramente, siempre me ha parecido una explicación muy racional dado como funciona el mundo de los seres vivos.

Otra cosa. Los tontos de la prensa han comentado en algún artículo que el actorcillo de marras iba a comerse un pedazo de su señora. Pues no, oigan. Que la placenta es un anejo fetal. Si acaso se comerá un pedacito de su hija. ¡Ah, Cronos/Saturno redivivo! ¡Estos dioses del Olimpo jolibudiense, qué cosas tienen!

Entre Badules (Zaragoza) y Villahermosa del Campo (Teruel)

Azuloscurocasinegro (2006)

Cine

Azul oscuro, casi negro (2006)

Hacía tiempo, más de tres meses, que no iba a ver una película española… excepción hecha de Almodovar, claro, que siempre va aparte de lo que normalmente llamamos cine español. Por lo menos, desde mi punto de vista. Y es que últimamente, el cine español me pone poco. En general, cada vez resulta más difícil encontrar películas que nos maravillen, sea cual sea su nacionalidad. Pero bueno, me acerqué a ver este filme con la ilusión de que no son pocos los que han afirmado que estamos ante una gran película.

En primer lugar, decir que la historia se enmarca entre las numerosas de cine social que han caracterizado algunos de los mejores productos del cine español de los últimos años. Personajes de barrio, normalmente madrileños, que bordean la exclusión social, aunque no necesariamente estén en ella. Atormentados por sus fracasos y por las escasas oportunidades que la sociedad actual les brinda para triunfar. Poco a poco estas historias pueden ir agotando al espectador, como sucedió hace unos años cuando todos acabamos agotados de las películas de la postguerra española. Salvo que tengan alicientes añadidos. Y los alicientes han de venir de mano de los personajes. Personajes con los que sin llegar a identificarnos, al menos hemos de sentir a llegar cierta simpatía/empatía. Y esta es la gran virtud de esta película… al mismo tiempo que puede ser su gran defecto. Ya iremos afinando más adelante.

El director es novel como largometrajista. Daniel Sánchez Arévalo se ha fogueado abundantemente en el cortometraje, antes de estrenar este filme. Se le nota una buena base para el oficio, no metiéndose en complicaciones, pero tratando con gran dignidad a la historia y a los personajes. Sin riesgos, sí que es capaz de enfrentarnos cara a cara con los mismos, y salir airoso del trance.

En cuanto a los actores, existiendo un protagonista claro, Quim Gutiérrez, está rodeado de una serie de actrices y actores que deben dar vida a una serie de personajes imprescindibles. La más destacable es Marta Etura, una actriz joven de lo más interesante, que siempre aporta gran seriedad y madurez a sus interpretaciones, incluso en filmes que particularmente no me han llamado la atención. Sin embargo, su excelente interpretación se ve perjudicada por un tratamiento en su personaje que no acabo de entender. En un cine maduro, adulto, no necesitamos que una presidiaria sea «inocente» para que nos caiga bien, o para que la comprendamos. El guionista se ha visto en la necesidad, desde mi punto de vista innecesaria, de que este personaje sea «una buena chica» para que pueda llevar a alguna parte su relación con el protagonista. Creo que no es necesario que «Paula» sea una «víctima» para que tenga sentido su historia. Es un personaje demasiado explicado; y un poco más de «misterio» no le habría venido mal. Muy bien también Antonio de la Torre y Héctor Colomé en los personajes, estos sí necesarios para comprender al protagonista, del hermano y el padre del mismo. El personaje de «Antonio» es un ejemplo de lo que decía antes sobre el personaje de «Paula». Sabemos que está en la cárcel. Pero no sabemos por qué, y en ningún momento entra en posesión de él ningún maniqueismo redentor. No importa para que cumpla su función. El quinto personaje para mí fundamental es el de la vecina, interpretado por Eva Pallarés. que al tratarse de alguien más convencional ofrece menos margen al lucimiento, aunque el trabajo de la actriz es sólido y convincente. No vi tan necesarios, los personajes del amigo del protagonista y sus padres, cuya historia no me llega a interesar ni la veo necesaria para lo que realmente importa en esta película.

En resumen, es un buen ejemplo de buen cine español, del que se hace con bajo presupuesto y basado en buenas actrices y buenos actores. No me llegó a entusiasmar tanto como a otros, pero sí que pasé un buen rato y la recomiendo, especialmente para quienes no se sientan limitados por el empacho generalizado de cine de acción plana americano. Le pondré un siete (con su siete también en dirección, y sobretodo un ocho en interpretación).

PS: En este artículo he incluido el enlace propuesto por Blogcinema para promocionar la película mediante un boca-oreja en internet, y que me llega via Blogdecine. Sigue cualquiera de los dos enlaces anteriores para conocer más.

Uno de los tradicionales peirones que encontramos en algunas comarcas aragonesas, en las afueras de Villarreal de Huerva, Zaragoza

Original y copia – Rashômon (1950) vs The Outrage (1964)

Cine

Algo que antes me gustaba mucho era comparar las primeras versiones de determinados clásicos (o no clásico) del cine, con versiones posteriores. Casi nunca las versiones llegaban a la altura del original, pero no siempre eran por ello malas. Hoy en día es algo que ya no me atrae. La carencia casi absoluta de ideas en el mundo del cine norteamericano hace que las segundas versiones aparezcan como los churros y, de paso su calidad sea… pues eso, un churro. Pero hoy comentaré un caso.

Hace muchos, muchos, muchos, muchos, muchos años… cuando todavía era un adolescente, allá por la transición vi en la televisión un western muy peculiar. Se trataba de un juicio por asesinato, en el que se acusaba a un mejicano de violar a una mujer y asesinar al marido. En el juicio se daban las versiones de los hechos desde el punto de vista de los tres implicados y de un testigo que pasaba por allá. Sí, también la versión del marido, a través de un chamán que se ponía en contacto con su espíritu. Las cuatro eran totalmente distintas. En cada una de ellas, quien lo cuenta queda dignificado, y los otros, a la altura del barro. No me quedé con el título de la película, pero sí que me pareció original dado el tono de las «pelis del oeste» que hasta el momento había podido ver.

Hace no tantos años, ya con un poco más de conocimiento sobre esto del cine, me agencié un clásico del cine japonés, Rashômon de Akira Kurosawa. Me dispuse a verla y… ¡oh, sorpresa! Ahí estaba la historia de aquel no olvidado western de mi adolescencia. La misma historia, el mismo desarrollo, los mismos personajes. Lo único que cambia, el entorno. Ya no estamos en el Oeste americano, sino en el Japón de los Samurais. Inmediatamente, me puse a buscar cuál era la película que vi hace tantos años, y gracias al IMDb.com la encontré. Se trataba de The Outrage, dirigida por Martin Ritt, e interpretada por Paul Newman ¡¡¡haciendo de mejicano moreno y renegrido!!!, Claire Bloom (guapa moza, sí señor), Lawrence Harvey y Edward G. Robinson. Intenté localizarla para volver a verla, siendo totalmente infructuosos mis esfuerzos hasta que hoy, llegó a casa de trabajar, pongo la tele por satélite, y en TCM me encuentro con… ¡¡¡chachán!!! una del oeste en blanco y negro que se titula en español Cuatro confesiones. La pillé. A verla, a disfrutarla y a compararla.

Bueno. No insistiré mucho en la comparación. A pesar del reparto de campanillas, ya se daba hace 40 años la misma situación que ahora. Las segundas versiones norteamericanas no les llegaban a los originales de otros países ni a las suelas de los zapatos. Pero, vale. Me lo he pasado bien. Me he divertido a pesar de todo. Y esta noche dormiré un poco más tranquilo. He recuperado mi memoria cinematográfica, y más o menos tengo claro porqué me llamó la atención este por otra parte mediocre filme… pero esto me lo guardo para mí.

Rama de cerezo en flor, Bolea (Huesca)

V de Vendetta (2005)

Cine

V for Vendetta (2005)

En esta ocasión empezaré por el final, por asignar mi puntuación personal a este filme de anticipación política, basado en el cómic de Alan Moore (guion) y David Lloyd (dibujante). Y es que en todo momento me he quedado con las ganas de asignar algo más que un siete a cada uno de los tres apartados en los que divido mi crítica, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

Vayamos por partes. La realización de James McTeigue en su primer largometraje como director principal, ya que ya había actuado como ayudante o director de segunda unidad en otros filmes, es correcta. A veces con gran impacto visual. Pero no acabas de definir un estilo personal global, y no siempre sabe enlazar con suficiente fluidez las diferentes etapas por las que pasa la historia. Historia que en la mejor tradición del cine de acción, comienza con un aperitivo fuerte, para luego ir transcurriendo por etapas más reflexivas y profundas para acabar en otro plato fuerte final. La transición entre las distintas etapas y entre las distintas líneas argumentales que en paralelo acompañan a la historia principal no siempre está bien conseguida. Está bien. De verdad. Pero…

En lo que se refiere a la interpretación, de entrada decir que el doblaje nos hurta la posibilidad de disfrutar de la voz de Hugo Weaving, actor sólido que desgraciadamente es famoso por la cara de mala leche y por salir multiplicado por n cuando n tiende a infinito en la para mí infumable Matrix y derivados. Yo lo prefiero de travestido en Las aventuras de Priscilla, reina del desierto. La chica, Natalie Portman, pone por su parte todo lo que puede para dar cuerpo a un personaje que no acaba de estar bien tratado en el guion, ya que tiene también sus lagunas en lo que se refiere a su trayectoria por la película. Pero de esto no tiene culpa la Portman, que hace todo lo que puede para alejarse de la «princesa amígdala», aunque no llega al nivel que adquirió en Closer o en el pequeño papel que le ofrecieron en Cold Mountain, en el que demostraba que tiene saber suficiente para dotar de sufrimiento y agonía a sus personajes. Donde no hay peros que poner es a una serie de secundarios que pone mucho saber y oficio, todos ellos británicos como pueden ser el siempre efectista John Hurt, que tanto nos agobia desde su «parto» en Alien o desde su calígula en la teleserie Yo, Claudio, o el simpático y ambiguo Stephen Fry, al que siempre recordaremos como el entrañable Peter rodeado de todos sus amigos, Tim Pigott-Smith y, sobre todo, Stephen Rea, en su papel de jefe de policia, personaje que desde mi punto de vista no está lo suficientemente aprovechado. Por lo tanto, el reparto, la interpretación está bien. De verdad. Pero…

Y luego está lo que la película transmite. En medio de esta corrección general, la impresión que uno saca es que la historia saca unos temas, que son importantes, que nos debería preocupar, que implican como concebimos las reglas del juego político y social del mundo occidental del siglo XXI, pero que quedan esbozados de forma muy superficial. Especialmente en lo que se refiere a dos cuestiones importantes. Por un lado, el abuso de las posiciones gobernantes en la restricción de las libertades públicas en nombre de la seguridad; por otro, el uso de la violencia para la consecución de unos objetivos que de otro modo pueden ser considerados justos, y cuándo esta violencia se considera legítima y cuándo se considera un acto terrorista. El final de la película, aunque espectacular y efectista, no aclara ni propone una respuesta a estas situaciones, ya que deriva en unas situaciones excesivamente simples y poco creíbles. Lo que yo decía, el planteamiento de la película está bien. De verdad. Pero…

Pequeña flor silvestre en las cercanías de Bolea, Huesca

Adaptaciones de la literatura española en el cine español. Referencias y bibliografía.

arte música y literatura, Cine

Me entero a través de ElPais.es de una interesante iniciativa de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Se trata de la página sobre Adaptaciones de la literatura española en el cine español. Referencias y bibliografía. No lo puedo negar. Me parece estupendo. La literatura ha sido, es y será una fuente inagotable de historias e inspiración para el cine. Tanto la novela como el teatro han dado lugar a obras maestras de la cinematografía mundial.

El nuevo recurso está centrado en el idioma español. Nunca está de más tener referencias de consulta sobre aquellos temas que a uno más le gustan. Y sobre todo, puede ser una fuente de inspiración para decidir qué película me apetece ver o que libro me apetece leer.

Faro al atardecer en la costa occidental de Escocia (Reino Unido)

Tristan + Isolde (2006)

Cine

Tristan + Isolde (2006)

Historia construida sobre la leyenda medieval, en la que se ha concentrado los aspectos básicos de la misma para una duración y comprensión cinematográfica racional. El problema de la adaptación del mitos y leyendas es que es difícil condensar todos los aspectos, todas las versiones, todas las derivaciones, o siquiera escoger cuales son las más adecuadas. Leyendas y mitos como los homéricos, los arturianos, los germánicos, tienen una gran riqueza y una gran variedad de versiones. En ocasiones, incluyo llegan a mezclarse los diversos cuerpos legendarios como sucede con el de Tristán e Isolda y el del Rey Arturo.

En la adaptación que aquí nos ocupa, no hay mezclas. Se han cogido los elementos básicos de la leyenda. El huérfano acogido por el noble y benevolente señor, que lo cría como a un hijo y lo prefiere por encima de otros parientes de la misma edad, se enamora de la mujer que a la postre le resultará prohibida, generando los elementos necesarios para la tragedia. Todo se desarrolla en un ambiente similar al de las leyendas arturianas; el período que comprende entre la retirada del Imperio Romano y la constitución del reino inglés con personalidad propia, previa a las invasionas normandas.

Hay que decir que, aunque en este caso se mantiene apartado de los ciclos artúricos, el esquema de la historia está muy relacionado con el arquetipo arturiano. En este caso, Tristán es una mezcla entre Arturo niño y el adulto Lancelot; Lord Marke es una mezcla entre Merlín y Arturo rey; finalmente, Isolda ocupa el lugar de la reina Guinevere. Esta historia, eso sí, carece del carácter mágico que adopta habitualmente el ciclo artúrico.

En general, la realización de Kevin Reynolds es correcta, con una ambientación muy cuidadada; muy creible. Podemos aceptar con pocos problemas que estamos en la Gran Bretaña del siglo VI o VII. Estamos en un mundo de transición, por definir, y eso se transmite bien, aunque con alguna licencia que se justifica para la mejor comprensión del espectador. Todo se desarrolla, además, en un ambiente relativamente crepuscular, que acompaña bien el tono de drama/tragedia que tiene la historia.

Otra cosa es la interpretación. Aunque muy monos, ni el apuesto James Franco como Tristán, ni la guapa Sophia Myles como Isolda consiguen transmitirme la emoción necesaria. No llegan a conmoverme en su drama vital, ni en la tragedia del desenlace. Como muchas veces últimamente, me entran serias dudas de que el doblaje no sea uno de los principales problemas para ello. Más solidez veo en Rufus Sewell como Lord Marke. El resto de secundarios cumplen con su papel, especialmente la doncella Bragnae interpretada por Bronagh Gallager.

En resumen. Película recomendable para todos aquellos amantes del género de las leyendas medievales, a pesar del enlentecimiento en el ritmo de la acción que apreciamos en algunos momentos, tampoco aburrirá al amante del cine en general, aunque tampoco pase a la historia como una obra maestra precisamente. En cualquier caso, es infinitamente más digna que el pastiche seudohistórico que montaron con la versión de la leyenda de Arturo que sufrimos recientemente. Yo le pondré un siete (con otro siete en la dirección, y un más modesto seis en la interpretación).

Fiordo en Escocia (Reino Unido)

Fotografía de altos vuelos, más bien astronómica

Ciencia, Cine

Es difícil que cualquiera de nosotros, pobres mortales, podamos duplicar las imágenes que encontramos en el Hubble Heritage Project. Son imágenes, fotografías digitales, adquiridas por los captores del Telescopio Espacial Hubble. Más allá del interés científico de las imágenes, las que se muestran en el sitio que hoy recomiendo tienen un amplio interés estético. Representan la belleza del Universo, apreciada en todo su esplendor. Desde los planetas que son nuestros vecinos en el Sistema Solar, hasta los restos de poderosas y cataclísmicas explosiones de supernovas, o los lejanos campos de galaxias que nos hablan de cuando el Universo era joven y nos ayudan a recomponer la historia del mundo, senso lato, que nos rodea.

No sé, todo esto siempre me recuerda al monólogo final del androide Roy Batti , interpretado por Rutger Hauer, en el filme de culto de ciencia ficción, Blade Runner:

«I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.»

Vieja caldera en un viejo vagón de ferrocarril
en la Estación Internacional de Canfranc, Huesca

Donde todo ha sucedido

arte música y literatura, Cine

Hoy me permitiré reseñar un libro. Hace unas semanas andaba yo distraído entre las estanterias de la FNAC Plaza de España, cuando llamó mi atención la fotografía de la portada de un libro. La imagen, según pude comprobar en la solapa de la contraportada, era un imagen de Gene Tierney caracterizada como Lucy Muir para la película El fantasma y la Señora Muir. La belleza de la actriz, la expresividad de sus asombrados ojos, me llevaron a hojear el libro. Se trataba de una colección de artículos aparecidos en diversas publicaciones de prensa periódica del escritor y periodista Javier Marías, recopilados bajo el título Donde todo ha sucedido. Al salir del cine.

Los artículos recopilados tienen un interés diverso. Agrupados por temáticas, van recorriendo aspectos muy diversos del arte, la técnica y la sociología del denominado séptimo arte. Globalmente me han gustado; curiosamente, el que leí con mayor interés es el que se relaciona con la película anteriormente mencionada. Hasta tal punto que busqué la película de la guapa viuda y el simpático y difunto capitán de la más intrépida marina mercante. Y me gustó. Y me emocioné con el amor sin esperanza entre el espíritu y la simpática aunque melancólica matrona británica.

Así que si os gusta la lectura y os gusta el cine, no lo dudéis; el libro os gustará. Y aprenderéis cosas.

Tres simpáticos fantasmas «deambulan» en una estupenda mansión en las proximidades de la localidad escocesa de Mallaig

Volver (2006)

Cine

Volver (2006)

Fiel a su cita bienal, Pedro Almodóvar vuelve a la gran pantalla a seguir contándonos su particular visión del mundo. Una vez más, el tema preferido es el de la madre. Esa madre por la que siente debilidad, aunque nunca sepamos cómo es en realidad si es que es una sola.

Una vez más, después del interludio de La buena educación, vuelve a las mujeres como punto de referencia y como fuente de inspiración. Tres generaciones de mujeres que van desde la ancianidad hasta la adolescencia nos ofrecen sus puntos de vista. Esta vez alejándose del glamour o de lo marginal. Mujeres del pueblo, de pueblo. Mujeres del pueblo, en los suburbios de la ciudad. No hay elegancias de postín, no hay mundanidad. Hay problemas, lucha por la subsistencia. A algunas de las situaciones que representa hay quien les llama la «España profunda» aunque yo sólo veo una faceta más de la sociedad española. Mucho más frecuente de lo que pensamos, aunque no la queramos ver.

Los hombres aquí tienen poco lugar. Y además no quedan bien parados; ni por sus orígenes, ni por su destino. Aunque son importantes, si no como protagonistas sí como condicionantes de la vida de las mujeres. Para bien o, desgraciadamente con frecuencia, para mal.

La película no se limita a una narración de orden social. Hay intriga, hay pasiones, hay secretos; incluso navega por el filo de lo fantástico. Tampoco hay excesivos maniqueísmos. Nadie es excesivamente bueno o excesivamente malo; simplemente, seres humanos con debilidades. Aunque también con grandes fortalezas.

La factura de la película, de lo mejor del cine español/internacional como no podía ser de otro modo tratándose de Almodóvar, e independientemente de que al personal le guste más o menos. Oficio hay para dar y vender. Se acompaña de la buena música de la música de Alberto Iglesias, entre la que se intercala como punto de inflexión esa estupenda versión aflamencada del tango de Gardel, del que toma nombra la película, Volver, con la voz de Estrella Morente. No es la primera vez en la que una canción supone un hito culminante en una película del manchego. No hay más que recordar la importancia de los momentos musicales en Hable con ella.

La interpretación es sólida y decisiva. Todas están bien. Si bien está la protagonista Penélope Cruz (¿qué se le habrá perdido a esta interpretando bodrios por yanquilandia?), mejor están todavía la siempre sólida Carmen Maura (cuando le dan un papel digno, claro), la más que sólida Lola Dueñas, la desperdiciada en la televisión Blanca Portillo, y aun con su inmadurez, la adolescente Yohana Cobo. Incluso el breve papel de Chus Lampreave es digno de mención.

En fin. Que yo sigo concierta debilidad por el cine de Almodóvar. Que me lo paso bien con él, y me gusta lo que dice y cómo lo dice. Así que le arreo un ocho (con un igual nota en dirección e interpretación.

Toledo, junio de 1990