Día de Esquí: Estación de Artouste

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Estación de esquí de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

Hoy ha sido sábado de esquí. Y, aprovechando que los franceses han limpiado el paso de Portalet, nos hemos ido a la francesa estación de Artouste. Una estación pequeñita, pero un lugar fenomenal, con maravillosas vistas de los majestuosos picos del lado francés de los Pirineos.

Es la primera vez que esquiaba en esta estación, pero no la primera vez que la visitaba. La anterior ocasión se remonta nada más y nada menos que a 1991, cuando con unos amigos viajamos en el Pequeño Tren de Artouste, del cual podéis encontrar un reportaje en mi página ferroviaria, Trenes de Ayer y de Hoy.

Pequeño Tren de Artouste, Pyrénées-Atlantiques (Francia)

El Ferrocarril en la Historia del Cine – Actualización

Cine, ferrocarril, mis páginas en internet
Riglos – apeadero, Huesca

Como sabéis, una de mis páginas en la telaraña mundial está dedicada al ferrocarril con una sección que lleva como título El Ferrocarril en la Historia del Cine. Pues bien, tocaba actualización, y he subido una reseña de la película de Luis García Berlanga de 1957, Los jueves, milagro. Abundancia de circulaciones vaporosas en la España de la posguerra.

Actualización de "Trenes de ayer y de hoy"

Cine, ferrocarril, mis páginas en internet

Hacía tiempo que no actualizaba mi página en la telaraña mundial sobre ferrocarriles, Trenes de ayer y de hoy. Supongo que con el tiempo, la actualización diaria de este Cuaderno de ruta, así como el mayor interés por mi página de fotografía y viajes, han hecho que los ferrocarriles hayan pasado a segundo plano.

No obstante, y puesto que ayer me zampé en la tele del satélite tres horas de «peliculón» como los de antes, ahí va una reseñita sobre Doctor Zhivago. De amor y de sombras en los tiempos de la revolución soviética. Y con muchos trenes. Y todos ellos españoles.


Que nadie se engañe. En el año 65, los soviéticos no hubieran permitido rodar esta película en los Urales. Así que Soria y la sierras ibéricas hubieron de tomar su lugar. Buena parte de la película se rodó al otro lado de este nevado Moncayo que aquí podemos ver desde los alrededores de San Mateo de Gállego.

Mi primera vez… en Lisboa

ferrocarril, Portugal, Viajes

No. Lo siento, pero no. No pienso desvelar mis experiencias sexuales. Ni en Lisboa, ni en ninguna otra capital europea. Es que… pues que no me gusta presumir…

Así que me referiré a mis experiencias fotográficas. El otro día comprobé que ahora se han cumplido quince años desde mi primer viaje a la capital portuguesa. El primero de cuatro, que han hecho que sea una de mis ciudades preferidas. Aun habré de volver en nuevas ocasiones.

Y revisando mis archivos fotográficos digitalizados, me he encontrado con la primera fotografía que hice en esta bella ciudad. En la Praça do Comércio. Y he decidido publicarla hoy aquí. Como no, conjuga la fotografía con otras de mis querencias. El ferrocarril y los tranvías. Así que aquí queda. 12 de octubre de 1990. Ha llovido un rato. No tanto como quisieramos, pero ha llovido un rato.

Tranvías, funiculares, metros,… ciudades sobre raíles

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Desde muy pequeñito he sentido fascinación por esos vehículos grandes, ruidosos, en ocasiones (para algunos) malolientes, que se desplazan a gran velocidad, o quizá no a tan gran velocidad, sobre unos raíles metálicos. Me refiero al «caballo de hierro», al ferrocarril.

Este interés equinoférrico se ha extendido a sus derivados urbanos. Soy una persona que, en general, se siente a gusto en las ciudades. Lo que algunos llamaría un «urbanita». Ya sé que esto es poco ecológico, que las ciudades son hormigueros deshumanizados, que cómo se va a comparar el caos urbano con la tranquilidad campesina y rural… Pero bueno,… de todo tiene que haber. Y yo soy así.

Y así llegamos a los antes mencionados «derivados urbanos» del ferrocarril. Quizá los más extendidos los metros y los tranvías. Bueno, los ediles modernos cuando promueven nuevas líneas de estos últimos no les llaman tranvías. Es que hace 30 años, lo moderno era quitar los tranvías. Ahora que está de moda volverlos a instalar… pues les llamamos «metros ligeros» y todos contentos. Y modernos. Claro que una vez leí una propaganda municipal que hablaba de una «solución para el transporte de masas de superficie sobre raíles». No; no era en mi querida y a la vez un poquitin odiada Zaragoza. Donde resido. Donde quitaron el último tranvía no turístico de España en los 70s, y donde quieren instalar un «metro ligero».

También encontramos otras soluciones para ciudades con elevados desniveles. Los absolutamente encantadores funiculares. Y hoy os muestro el aspecto de uno de ellos en Zagreb (Croacia) en el año 1993. Sí. Si alguno tiene algo de idea de historia le contestaré que sí. Que entonces había guerra en Croacia. Al sur de Zagreb. Pero uno era más joven y más atrevido entonces a la hora de hacer turismo.

Viernes Santo… ¿Tren del Tambor?

ferrocarril, mis páginas en internet

Hasta hace unos años, era típico que el día de Viernes Santo, la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías ponía en marcha un tren histórico entre Zaragoza y La Puebla de Híjar para conmemorar la Semana Santa en el Bajo Aragón. Se llamaba el Tren del Tambor, en honor a este instrumento, fundamental en la celebración de la Pascua en estas tierras.

Yo mismo hice un reportaje fotográfico el año 2000, que podéis ver en mi página Trenes de Ayer y de Hoy.

Hoy en día, desconozco si existe un tren especial en este día. Lo que es seguro es que no será un tren histórico. La modernidad obliga. Y en este país, la arqueología viva de los hitos industriales y de la comunicación nunca está de moda. Las obras del AVE han arrinconado el material histórico y lo han condenado a la inacción.

Qué diferencia con otros países como Alemania, donde pululan sin problema los trenes históricos para disfrute de aficionados y curiosos. También podéis ver algunos reportajes de trenes históricos en la página mencionada, como el de la imagen en la estación de Charlottenburg en Berlín.

Se abre la veda del "pato"

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Hace unos años, un gobierno triunfal nos prometía líneas ferroviarias de alta velocidad que iban a maravillar al mundo. Trenes modernos, lanzados a 350 km/hora, iban a comunicar Madrid con Zaragoza, Lérida y, más adelante, con Barcelona y la frontera francesa; en una palabra, con Europa.

Más de dos años después de la fecha prometida para el comienzo de las operaciones, año y medio después del comienzo real de las mismas en los tramos entre Madrid y Lérida, hoy 26 de febrero de 2005 comienzan a circular las primeras unidades de los trenes Talgo previstos para esta línea AVE, a la vertiginosa velocidad de… 200 km/hora. De los trenes Siemens, ni rastro.

Habrá que seguir teniendo paciencia. Algún día llegará realmente la tan prometida Alta Velocidad Española (AVE) por estas tierras… Yo, mientras tanto, he salido esta mañana a inmortalizar el hecho.

Para información de horarios y recorridos, podéis visitar la página de Renfe.

¡Nieve sobre Aragón!

ferrocarril, sociedad

Pareciera que esta exclamación no tiene nada de particular. Una comunidad con los Pirineos al norte, cruzada por el sur por el Sistema Ibérico, y con su parte de meseta en las tierras altas de Teruel…

Pero en buena parte de Aragón, en todo lo que es el Valle del Ebro, la nieve es un fenómeno extraño. De hecho cualquier tipo de precipitación lluviosa es una hecho raro, digan lo que digan los políticos de cierto partido político, hasta hace una año en el gobierno, cuando hablan de la «España húmeda». ¿Sabrán lo que dicen? ¿Habrán venido alguna vez de visita por esta tierra?

Es frecuente, que cuando media península se colapsa por los temporales de nieve, en el Valle del Ebro luzca un sol radiante, mientras un helador y veloz cierzo arrastra las nubes hacia vaya usted a saber donde.

Así que hoy, quien escribe, que vive en Zaragoza y trabaja en Huesca, ha «disfrutado» de un espectáculo absolutamente extraordinario desde la ventanilla de un tren. Un amplio manto blanco que abarcaba los más de 70 kilómetros de distancia que hay entre las dos principales ciudades aragonesas. Eso sí. Desde la resignación. ¡Qué torpes nos volvemos en esta tierra cuando nos enfrentamos a este meteoro!

Quizá mañana volvamos a los Colores del Anochecer. Si no pasa otra cosa.

Aquellos entrañables tranvías…

ferrocarril, sociedad

Vivo en Zaragoza. No se vive mal. Está bien. Pero hay algo que hemos de sufrir. El transporte público. Una flota de chillones autobuses rojos, como en muchas otras ciudades, con frecuencias irregulares, ruidosos, grandes, que se meten y organizan atascos. Ahora nos ponen unos largos vehículos articulados, que se supone que ofrecen más plazas y comodidad. Más atascos.

Hecho de menos los tranvías. Metros ligeros los llaman ahora. En Zaragoza los hubo hasta bien entrados los años 70. Había que ser modernos. Había que poner autobuses. Odio los autobuses.

Este tranvía es uno de los últimos que circularon por Zaragoza, en la línea número 11 «Parque-San José«. Era la que me llevaba a mi casa. Ahora lo podéis disfrutar en las espléndidas instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia. Esta y otras imágenes ferroviarias las puedes encontrar en Trenes de ayer y de hoy.