La fiebre del equipamiento fotográfico digital

Fotografía

En alguna ocasión ya he hablado de esto. Siempre ha habido un cierto número de fotógrafos cuya principal pasión no es hacer fotografías y que estas sean cada vez mejores, sino poseer, admirar o hablar/divagar sobre el material fotográfico.

Desde el advenimiento de la fotografía digital, este «tipo» característico ha ido en aumento. Cualquier nueva tecnología atrae la atención de los curiosos; o genera nuevos curiosos. Las cámaras digitales no son ajenas a este fenómeno. Hacen correr ríos de tinta virtual en la telaraña mundial.

El anuncio de Canon de la nueva réflex monocular, que comercializará este otoño, ha levantado una expectación increible. Las discusiones sobre sus especificaciones técnicas, en las que me libraré mucho de entrar aquí, y las divagaciones sobre la calidad que ofrecerá, a pesar de que casi nadie la ha probado (¡no se vende todavía!), han emborranado los distintos tipos de foros que pueblan la red de redes. Mi sorpresa es que incluso se ha afirmado que su precio era una gran cosa, una democratización de la alta tecnología fotográfica, porque el precio de salida en EE.UU. será sólo de ¡¡¡3.300 dólares!!! Teniendo en cuenta que la vieja Europa siempre se ve castigada en la cuestión de los precios, estamos hablando de una cámara que costará más de medio kilo de las difuntas y entrañables pesetas, sin objetivo. Barata de c.j.nes (perdón no le he podido evitar).

Entendámonos. A mi también me gustaría tener una. Pero creo que hay que centrarse un poquito, y ser capaces de comprender que lo importante es disponer de herramientas fotográficas que pongan al alcance de todos la capacidad de hacer fotografías con la mejor calidad posible, y a ser posible que eduquen a la gente en esta creativa actividad que puede llegar a ser arte. Pero creo que, en estos momentos, lo único que importa en este negocio es vender mucho material. Poco importa la educación de las personas en el sentido estético del mundo que ven y cómo lo reflejan y lo inmortalizan para la historia; aunque sea la modesta historia personal de cada cual.

E insisto, si alguien tiene o va a tener una Canon EOS 5D, que así se llama la bestia, y le sobra,… bueno… pues que no me enfadaré si me la regala.

La imagen de hoy corresponde a restos de madera fósil de los antiguos bosques que han dado lugar a las turberas de Connemara, en Irlanda.

Jodie Costons’s Free Online Photography Course

Fotografía

Jodie Costons’s Free Online Photography Course

Internet es una fuente inagotable de recursos sobre las más diversas disciplinas del saber humano, bien sea científico, técnico, artístico o humano (y para los que les interese, parece ser que también divino; allá ellos). Por lo tanto, también es una fuente inagotable de recursos vanales, poco rigurosos, interesados, poco documentados, etcétera…

Lo mismo sucede en fotografía. La cantidad de páginas con cursos, tutoriales, trucos,… que proliferan en la telaraña mundial es, en la práctica, infinita. Es una pena que la gente crea que la forma más adecuada para hacer mejores fotografías sea recopilar y memorizar una serie más o menos ilimitada de trucos y recetas adhoc, en lugar de aprender e interiorizar las bases técnicas, y artíticas en su caso, de la fotografía con el fin de poder dominarlas y, por lo tanto, ser libre para utilizarlas de la forma más conveniente a los fines de cada cual.

Por todo ello, me permito hoy recomendar un curso de fotografía, en inglés, que creo que puede representar la forma en que más me gusta que aparezcan los conceptos. No es que sea el único, o el mejor, o el más extenso. Simplemente me gusta que el primer capítulo, el primer contacto con la técnica fotográfica, trate sobre la composición y sobre por qué una fotografía nos parece bella. Así preguntándoselo. El resto de los capítulos discurre dentro de la corrección general, y de planteamientos que inducen al fotógrafo a experimentar. Bien.

Su autora es Jodie Coston, y lo podéis encontrar en el enlace del encabezado de esta noticia.


Sigo mostrandoos imágenes de mi viaje por Irlanda, como estos reflejos en el río Liffey a su paso por Baile Átha Cliath, o sea, Dublín.

CHRISTIAN COIGNY PHOTOGRAPHS

Fotografía

CHRISTIAN COIGNY PHOTOGRAPHS

Existe una triste realidad. Siempre me ha gustado más la fotografía en blanco y negro que en color. Esta no es la triste realidad. La triste realidad es que siempre he tendido a fotografíar en color, salvo unos años en los que me impuse el blanco y negro, porque no siempre he sido capaz de previsualizar el aspecto de la imagen monocroma. Por ello envidio profundamente a aquellas personas que trabajan en blanco y negro y consiguen aquello que mi sentido de autocrítica me dice que me cuesta alcanzar,… si es que lo alcanzo.

Al fotógrafo de hoy, Christian Coigny no lo conocía previamente, y me «fue presentado» recientemente en algún foro, noticias, loquesea en internet. Creo que si os gusta la fotografía en blanco y negro sobre sujetos variados (personas/desnudos, reportaje, naturaleza muerta, paisaje…) lo encontraréis interesante.


Para ser coherente conmigo mismo, una imagen de los bosques irlandeses en la que el color se hace protagonista.

H E R B R I T T S

Fotografía

H E R B R I T T S

Mi recomendación fotográfica de esta semana pasa por un artista especializado en las personas. Herb Ritts ha desarrollado un estilo muy personal a la hora de realizar retratos, sean de desconocidos o de personajes famosos, faceta por la que es más conocida. Su blanco y negro es de líneas puras, bien definidas y que luminoso. Refleja no obstante muy bien el carácter de la persona fotografiada.

Ha trabajado para gran número de revistas de actualidad y moda, así como en campañas publicitarias, preferentemente relacionadas con el mundo de la moda.


La imagen de hoy nos lleva hacia el sur de Irlanda a la turística y coqueta ciudad de Killarney, en el Condado de Kerry. Qué afortunados estos de Killarney. Su Parque Nacional más cercano se encuentra… al otro lado de la acera. Tierra privilegiada.

Jeanloup Sieff – site officiel

Fotografía

Jeanloup Sieff – site officiel

Hacía tiempo que no hacía recomendaciones sobre ningún fotógrafo. Y hoy voy a ello. Esta vez os recomiendo una visita a la página oficial del fotógrafo francés Jeanloup Sieff. Su obra fotográfica, principalmente en blanco y negro, muestra un dominio de las formas, las luces y las texturas, que le hacen destacar notablmente en el último tercio del siglo XX.

Aunque no hay que descartar su obra paisajística o sus reportajes, quizá sea especialmente conocido por sus retratos, sus desnudos y sus trabajos para el mundo de la moda, donde pone la forma femenina y el juego de luces al servicio de una especial sensualidad, sin dejar de ser elegante y, de alguna forma, discreta.

No os lo perdáis.

En la fotografía de hoy, sigo con mi serie de imágenes de mi último viaje a Irlanda, con una vista de las calles de Galway bajo una fina y persistente lluvia.

El pimiento de Edward Weston

Fotografía

Edward Weston

Una de las fotografías más famosas del fotógrafo Edward Weston es un pimiento. En blanco y negro. Más allá de la anecdota, es un ejemplo maravilloso de cómo el fotógrafo puede centrarse en las texturas y en las formas, moldeadas por la luz, para crear expresión. Para crear arte. También son ejemplos compositivos sus desnudos, sus paisajes, muy centrados en las formas, en la composición.

Llevaba varias semanas sin recomendar un fotógrafo. Pues aquí tenéis. Un clásico.

En la imagen de hoy, seguimos con los artesanos del Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza.

Alex Majoli – Magnum Photos

Fotografía

Alex Majoli – Magnum Photos

Los hay chulos. Y entre ellos, Alex Majoli, fotorreportero de la agencia Magnum, que de un tiempo a esta parte realiza sus reportajes con cámaras compactas digitales, concretamente de la marca Olympus. Al cuerno con las EOSes, Nikones, Leicases, todas ellas superprofesionales y superresistentes. Si uno quiere fotografíar las salvajadas norteamericanas en Iraq, lo mejor una discreta Olympus C-5050. O seis de ellas, que es lo que parece que utilizó el joven.

Bueno pues nada. Lo dicho. Que el tema está en que la calidad de la fotografía no está en el equipo sino en la capacidad del fotógrafo para sacarle todo el partido necesario.

Particularmente, creo que me queda mucho por aprender, para sacarle todo el partido a mis compactas digitales. Pero de momento, ahí va un imagen del Mercado Medieval de las Tres Culturas de Zaragoza, que se celebra este fin de semana en los alrededores de la Seo maña.

¡Qué bonitas fotos "hace" tu cámara!

Fotografía

Ayer fui a mi comercio especializado habitual a recoger unas de fotografías de mi última escapada de fin de semana por la provincia de Teruel. En el momento de recoger las copias, en un vistoso aunque manejable tamaño de 20 x 30 cms, procedí a examinar el trabajo del laboratorio antes de abonar el servicio. Uno de los clientes que esperaban pacientemente su turno, observando sin disimulo las imágenes, se dirigió hacia mi y dijo el «tradicional»:

«¡Qué bonitas fotos «hace» tu cámara! ¿Verdad? Será una cámara muy buena

Diablos. Ya estamos. Yo normalmente soy un fotógrafo aficionado modesto. Siempre proclamo que me falta mucho por aprender. Que debería fotografíar más. Que debería esforzame en elegir mis motivos. En variar mis composiciones. En explorar nuevos caminos. Vamos… que me falta mucho. Pero bueno… ¡de ahí a admitir que el mérito de las imágenes es de un aparato!

Las cámaras fotográficas, por buenas o sofisticadas que sean, son un trasto si quien las utiliza no sabe qué está haciendo. Es una herramienta. Carece de inteligencia. Quien ha de ver, quien ha de saber mirar, es la persona. Igual que un procesador de textos, por moderno que sea, no es capaz de escribir una obra literaria. Ha de haber una persona, con mayor o menor creatividad, que escriba un texto. Y el mérito, la belleza, el contenido, el fondo del mismo, será del escritor. Nadie dirá: «¡Qué bien escrito está! ¡Debes tener un «Guord» estupendo!».

Yo contesté:

«Pues no, señor. La cámara es normalita. Lo que pasa es que el fotógrafo es bueno.»

El respondió:

«Claro, claro.»

Y sonrió. Lo que me produjo una vergüenza notable. Llevado por el «pecado» de la inmodestia, me había mostrado orgulloso. Y en realidad, como fotógrafo, soy un fotógrafo aficionado modesto. Siempre proclamo que me falta mucho por aprender. Que debería fotografíar más.

En la imagen, una calle de Daroca, última población importante por su tamaño de la provincia de Zaragoza antes de entrar en la provincia de Teruel.

Li Zhensheng, un fotógrafo chino en la Revolución Cultural

fórmula 1, Fotografía

Bueno. Ayer ganó Fernando Alonso. La mala suerte (o la mala estrategia) de Mónaco se cebó esta vez sobre Raikonnen, que después de haber conseguido la cuadratura del círculo con sus ruedas en alguna frenada, acabó pagándolo con una rotura de la suspensión en la última vuelta, cuando iba líder. ¡Qué mala suerte!

Pero hoy no toca hablar de Fórmula 1. O por lo menos, no más allá del comentario anterior.

Hoy toca fotografía. O mejor dicho fotografía e historia. O quizá, todavía mejor, un fotógrafo y la historia/su historia. Li Zhensheng es un fotógrafo chino que trabajó como reportero gráfico en el nordeste chino durante la Revolución cultural, increible episodio de aborregamiento y desafuero colectivo que probablemente retrasó considerablemente la entrada de China en el mundo actual, bajo la égida de Mao Tse Tung (o Mao Ze Dong, que dicen los modernos, que uno ya no sabe como hay que transcribir el «chino mandarín»).

Estos días hay una extensa exposición en la Casa de los Morlanes, en Zaragoza. Me impresionó. Sobretodo, hasta qué punto el fotógrafo capta unas imágenes con curiosidad, pero que se han convertido en una crónica impagable de aquella época. Y una lección magistral de dónde no deben llegar los pueblos. Las composiciones, el punto de vista de Zhensheng, son asimismo muy notables, especialmente por el puesto de privilegio que le tocó vivir.

Si pasá por vuestra ciudad o cerca, no os la perdáis.

Praga, en la fotografía el monumento a Jan Hus en Staromestske Namesti, también sufrió la represión totalitaria en los años 60. Una imagen que podéis encontrar en De viaje con la cámara al hombro.

Maison Européenne de la Photographie

Fotografía

Maison Européenne de la Photographie

Ayer tenía una conversación sobre fotografía con aspecto kitsch. Algo parecido a lo que pueda ser parte de la obra de Ouka-lele en España o, desde mi punto de vista mucho mejor, la de los franceses Pierre et Gilles, verdaderos iconos del arte fotográfico para la comunidad gay francesa.

Sin embargo no hablaré de este tipo de fotografía. Esta conversación me sirivió para recordar en fue en diciembre de 1997 cuando tuve la ocasión de visitar por primera vez la Maison Européene de la Photographie en París, donde pude admirar una exposición de Pierre et Gilles. Abierta poco antes, ofrece un centro para las exposiciones, pero también para el estudio y la profundización en el arte de la fotografía, para mí suponía un profundo sentimiento de envidia (no sana, enferma; que la envidía nunca es sana) por la escasez de recursos similares en mi proximidad. Algo deberíamos aprender por estos pagos de las iniciativas culturales que por el mundo se dan.

Aunque sean las de nuestros no siempre comprendidos, ni comprensivos, vecinos del norte.

En la foto de hoy, un paisaje urbano parisino. Esta y otras imágenes de mis viajes en De viaje con la cámara al hombro.

El juego de pelota

Fotografía personal, sociedad

Los juegos de pelota contra frontón son de los más populares en España y Francia; existiendo numerosas variedades. Si bien adquieren una especial trascendencia en el País Vasco, Navarra y La Rioja, raro es el pueblo, por pequeño que sea, en el norte de España, también en Aragón, que no tiene su frontón.

Una de las variedades del frontón es el trinquete, frontón más corto y cubierto. En la imagen, una vista del frontón de Barrachina, en la provincia de Teruel. Insisto una vez más; no hay que perderse la provincia de Teruel. De lo más interesante.