Compras, trenes, una aguja, la línea 100 y a volver

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Ayer fue mi último día de escapada a tierras germánicas. Me lo tome con calma. Dejé en el apartamento los bultos gordos, y salí a pasear con la compacta. Primero me dirigí desde Savignyplatz hasta los grandes almacenes KaDeWe para mirar de comrpar unas cosas. Una pena, las tienditas de cosas monas de Savignyplatz no abren hasta las 11 ó 12 de la mañana. Mala suerte. A comprar en los grandes almacenes. De paso, terminé de despedirme de unas colegas de piedra e hice una de las fotos más tópicas de Berlín.



Después de las compras, cogí el metro en la bonita estación de Wittenbergerplatz y decidí acercarme al Deutsches Technikmuseum (Museo Alemán de la Tecnología o Museo de la Tecnología Alemana, no sé muy bien como se traduce) de Berlín, donde me encantan dos cosas. Por un lado, el avión que tienen colgado en la fachada como homenaje al puente aéreo organizado por los occidentales para burlar el bloqueo soviético a la entonces dividida ciudad, y la sección dedicada al ferrocarril, que me parece estupenda con sus dos rotondas en impecable estado. Estuve un rato viendo como trabajaban unos operarios para mejorar la exhibición de una de las locomotoras de vapor.





Con el tiempo apretando ya un poco me acerqué hasta Alexanderplatz, donde me comí una típica salchicha berlinesa antes de coger una vez más, y a modo de despedida, el autobús de la línea 100, de forma que pude echar un nuevo vistazo a los monumentos más característicos de la ciudad. Y ya, al apartamento a por el equipaje y de vuelta al charco. Ay, que pronto se pasarán los benéficos efectos del viaje…


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Fujifilm Finepix F10

Dresde, bonita bajo el sol, la lluvia y el viento

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Alguno al ver alguna de las imágenes dirá: “Este jodido, que suerte tiene. Otra vez le ha hecho bueno”. Pues cuidado, no hay que engañarse. Hoy ha hecho un auténtico día otoñal, para compensar los primaverales días pasados en Berlín. Y va y lo hace justo el día que decido hacer una excursión a Dresde. Un paraíso para los tranvías.
La que fue ciudad mártir por los bombardeos aliados que la dejaron reducida literalmente a cenizas, fue reconstruida con su antiguo esplendor de capital sajona.



Además de los bonitos edificios barrocos como el de la foto anterior, también llaman la atención los esbeltos vapores que surcan el Elba, y lo gracioso que resulta verlos “arriar” la chimenea para poder pasar los puentes.


Uno de los monumentos más característicos de la ciudad es la Frauen Kirche. En mi vida había visto una iglesia tan llena de gente, y ninguno rezando. Bueno, alguno sí.



También me ha llamado la atención el enorme “puzzle” que constituye el Fürstenzug, un relicario de los príncipes electores sajones a través de los siglos. Así como el comercio cercano donde vendía bragas de lana… sí hechas de punto. Y no parecía una tienda barata, ni mucho menos. Supongo que es para abrigar la cosa en el frío invierno sajón. Ganas me han entrado de entrar y preguntar si son cómodas.



Después de comer, he cogido el tranvía y me he acercado al Parque Grande. Allí he visto una modernísima fábrica de Volks Wagen, así como las instalaciones de un tren en miniatura. No he visto el tren. No sé si funcionaba. De repente se ha puesto a llover con viento racheado y he emigrado con el tranvía a algún sitio más protegido que un parque.


Me he pasado al Neustadt (ciudad nueva), donde después de alternativas de sol y lluvia (cada 10 minutos sucedía una cosa y la contraria), he aprovechado para hacer alguna foto con buena luz, así como para echar un vistazo en alguna tienda de artesanías de la Hauptstrasse (algo así como la Calle Mayor).



Mañana último día y regreso. Un paseo por Berlín, alguna compra y por la tarde de vuelta al charco. Todo lo bueno se acaba.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4 Macro
Fujifilm Finepix F10

Berlín bajo un sol radiante de octubre, 23º a la sombra

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Tras cerrar la tarde de ayer con un nublado de cuidado, hoy a amanecido con un sol radiante sobre la capital alemana. Entendámonos, aquí el sol viaja por el cielo mucho más bajo que en España. Lo que está muy bien, porque las horas con buena luz para la fotografía son más. El sol ibérico es muy duro durante muchas horas. La mañana en todo caso empieza ante un oxidado cartel en el patio del edificio de apartamentos.


Ante tanta luminosidad, decido dar una vuelta por el Tiergarten, empezando desde los alrededores del Zoo. La línea 100 me permitirá ir subiendo y bajando cuando no me apetezca pasear.



Entre Lützowplatz y la Grosser Stern encontramos edificios de embajadas y de otros usos culturales, sociales y políticos. Algunos tienen arquitecturas interesantes, o cuando menos originales. Paseo por la zona hasta llegar al monumento a la Victoria. Como no lo conocía, me acerco y subo. No me agrada mucho. Aunque la figura alada era evocada por la película Cielo sobre Berlín, que me gusta, la verdad es que un monumento al pangermanismo, con las violencias que acarreó en el siglo XIX el sueño prusiano de una Alemania unida. Miedo dan éstos cuando se les mete en la cabeza los sueños imperiales.




Sigo el paseo por el Tiergarten, que se encuentra estupendo con tonos verdes todavía, pero con matices amarillos y rojizos. Yo pensaba que el otoño estaría mucho más avanzado; pero claro, si lleva haciendo días como el de hoy… 23º a la sombra por estas latitudes y con el otoño tan avanzado.



Me cojo la línea 100, y vuelta hacia el Zoo. En los alrededores se encuentra la Fundación Helmut Newton y el Museo de la Fotografía, y aprovecho las horas centrales del día para esta obligada visita. No se pueden tomar fotos, así que no hay documento gráfico. Después, me dedico a mirar algunos comercios, y una curiosidad me lleva de nuevo a Potsdamer Platz, al Sony Center. Como siempre lleno de gente. Y el caso es que este invento de Potsdamer Platz cada vez me gusta menos.


Me planteo ir hacia Prentzlauerberg, y subo caminando hacia la Puerta de Brandenburgo para coger el metro. Paso por el Monumento al Holocausto. Hoy caigo en la cuenta que está en los terrenos donde los antiguos búnkeres de los nazis. Mucho adolescente haciendo deberes para el instituto. En Unter den Tilen, el seudo soldadito de la Alemania Oriental sigue montando su numerito.



Cojo el S-bahn, pero cuando me bajo caigo en la cuenta de que me he equivocado. Tenía que haber cogido el U-bahn. Pero es que por esta zona, los dos van bajo la tierra. Paseo un poco pero no llego donde quería. Han vuelto las nubes, así que dedico echarle unas fotos a unos tranvías y me vuelvo al apartamento a descansar un rato.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4

Una ciudad cambiante, sin lugar a dudas

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Hoy primer día de visita completa a Berlín. Fundamentalmente, la idea para hoy era pasear y ver qué cambios se han producido desde mi última visita, hace cinco años. No obstante, en primer lugar, y dado que no me pilla muy lejos del apartamento, lo primero que he hecho ha sido acercarme a una tienda de fotografía en una bocacalle de la Ku’damm. El día ha amanecido nublado, pero pronto unos rayos de sol han empezado a iluminar las hojas otoñales de los árboles de la famosa calle comercial de Berlín.


Ya que estaba cerca, me he acercado a los alrededores de la Iglesia Conmemorativa y de la Estación de Zoologischergargen. El ambientillo aquí era el mismo que recordaba. Mucho mogollón, mucha tienda, chiringuitos que buscan sacarles los cuartos a los turistas que se acercan a la ruinosa iglesia con su pegote moderno. Quizá lo que más me ha llamado la atención han sido unos curiosos urinarios, totalmente alejados de algunos clásicos que vi en algún viaje anterior. Por cierto, que el muñequito no es berlinés, que es belga.



Desde Zoologischergarten he cogido la línea 100, con sus autobuses de dos pisos, para disfrutar de un “sightseeing” por la ciudad a precio de billete normal. En mi caso, con mi bono de varios días, pues muy poco. Me he bajado en Mitte, a la altura de la Universidad Humboldt, para luego acercarme a la esplanada delante de la catedral, donde dominaban las esculturas de Botero, que se pueden ver por varios sitios de la ciudad. Luego he ido paseando por las orillas del Spree hasta la estación de Friedrichstrasse, para dar un microsalto en el hiperespacio (el S-Bahn) hasta la nueva y flamante Hauptbanhof (Estación Central), con sus andenes a distintos niveles.





De ahí, un paseo por la nueva zona gubernamental, muy desangelada, hasta la puerta de Brandemburgo, ¡¡¡que por fin puedo ver sin andamios!!! ¡¡¡a la tercera va la vencida!!! Mucha animación. El más simpático, un organillero. Aunque no faltaban las clásicas estatuas vivientes o algún pavo disfrazado de soldado de la ex DDR. A un paso de aquí, el nuevo monumento al holocausto, que tampoco conocía, y que todavía no sé qué me parece. En un edificio próximo, una colección de coloridos ositos (el símbolo de Berlín), cada uno representando a un país, ha sido de los últimos momentos en los que se ha podido fotografiar con buena luz.





Luego un nublado notable ha empañado mi paseo por la Postdammer Platz y mi visita a la cúpula de Foster en el Bundestag (que no Reichstag, que ese es de antes de la guerra, aunque el edificio se el mismo, aunque menos chamuscado).


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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4 Macro

Me he escapado; estoy en Berlín

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Pues eso que me quedaban unos días de vacaciones tontos y he aquí que me he escapado cinco días a la capital alemana. De momento no me he enterado mucho. Aquí se hace de noche pronto; no he podido disfrutar de horas de luz, ya que a las seis y media de la tarde el sol ya se ha puesto.

No sé si será porque poco a poco se adentra el otoño y la estación más oscura, o porque es un lunes tontorrón, pero incluso las más animadas estaciones como la de Friedrichstrasse están poco animadas.

El paseo entre Friedrichstrasse y Alexanderplatz está realmente muerto, con algún turista despistado, pocos berlineses cogiendo los transportes públicos y, eso sí, siempre con alguna originalidad en Unter den Linden. En esta ocasión cada uno de los tilos («linden») se encuentra iluminado por focos de colores.


La mastodóntica mole de la catedral, que la verdad no me gusta mucho, aparenta algo más con la iluminación artifical, y con unas esculturas de botero en la esplanada ante su frontispicio.

En Alexanderplatz encontramos un poco más de animación. Pero ni en estas nuevas galerías que contrastan con la austeridad de la antigua plaza «soviética», encontramos mucho que rascar. Sólo algún que otro tranvía, propios de lo que fue el Berlín Oriental, anima y hace un poco de ruido por las calles.


De vuelta al apartamento, cojo el S-Bahn en Hackerscher Markt en el límite entre y MittePrentzlauerberg. Las calles de alrededor están más animadas con cervecerías y restaurantes que atraen a algunos animados.

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Pentax *ist DS
Objetivos: SMC-DA 21/3,2 y SMC-A 50/2

Un último paseo en un "caluroso" Helsinki… y vuelta a casa

Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Ayer tocó volver. Qué pena. Pero las cosas son así. Se acababa nuestro viaje por el sur de Finlandia y Tallinn, la capital de la República de Estonia.

Antes de dirigirnos al aeropuerto, hubo tiempo para dar un último paseo por Helsinki. Como hacía bueno y no nos caía lejos del hotel, decidimos ir hacia la costa de Laajalahti, uno de los múltiples recovecos por los que el mar se introduce en Helsinki, creando grandes «lagos» interiores, donde los finlandeses de la capital establecen sus áreas de recreo.

Pronto vimos que aunque la temperatura del aire no era alta, caminar al sol sí que producía una sensación notable de calorcico. Así que decidimos acercarnos hacia la orilla del Laajalahti a través del umbroso cementerio, donde encontramos algunas bonitas tumbas.

La orilla no estaba muy animada a esas horas, pero pudimos observar cómo alguna gente mayor lavaba sus alfombras en unas plataformas con unas mesas de madera dispuestas a tal fin. Un amable señor nos comentó que era así como lo solían hacer, que como el agua del Báltico tiene muy bajo grado de salinidad, con esa misma agua y detergente, ya les quedaban bien. Pues nada. Cada uno con sus costumbres.

Nos llegamos hasta el mazingueresco monumento a Jan Sibelius, de quien nos despedimos alegremente, aunque el insigne compositor «suomen» no se dignó en dejar de fruncir el ceño. Tras lo cual, nos dirigimos al aeropuerto de Vantaa para coger el Airbus A-320 de Finnair que tras tres largas horas y media nos dejó en el aeropuerto del Prat de Llobregat.


El viaje transcurrió monótono y sin problemas, salvo un considerable retraso en la salida de equipajes, con desconcierto generalizado incluido al apagarse los indicadores sobre la cinta en que debían aparecer. Al final salieron, y todos para casa. Mañana, un comentario sobre la estación de autobuses de Zaragoza y los taxis. Pero de momento, esto es todo, amigos.

Nos despedimos con sol de Tallín, y volvemos a Helsinki; es la última noche de viaje

Estonia, Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Después de dos días de predominio de nubes y lluvia, amanece fresco pero soleado en Tallín. Nuestro barco hacia Helsinki no sale hasta las 12, por lo que aprovechamos para dar un paseo y volver a ver algunas de las cosas que más nos han gustado, como la estupenda plaza del Ayuntamiento, la Casa de las Cabezas Cortadas o algunas de las bonitas casas «hanseáticas» que todavía se conservan en la capital estonia.



El barco que nos ha devuleto a Helsinki no ha sido tan mono como el moderno catamarán «Merilin» que nos trajo. Esta vez a sido un hidrofoil, bastante ruidoso y con un tremendo olor a gasóleo. Eso sí, también muy rapidito.

En Helsinki, nos dirigimos al nuevo hotel, el «Helka Hotel» que nos llamó la atención por lo bonitas que aparecía las habitaciones en las fotos. Y nos ha defraudado, aunque algo pequeña, está bien organizada, preparada para la vida moderna y bien decorada. Seguiremos por Helsinki, dando un paseo.


Paseo por Helsinki que nos servirá, entre otras cosas, para despedirnos de sus animadas calles y sus gentes, con sus puestos donde venden las fresas y las judías verdes por litros (sí, sí, litros, no kilogramos), su animación callejera, sus invasiones de parques y jardines para tomar unas cervecitas, o sus animadas terrazas a la orilla del Báltico.




Y cómo no, despedirnos de aspectos ambientales, como la imperiosa necesidad de indicar claramente por dónde han de circular los peatones, que es distinto lugar de por donde circulan los ciclistas y patinadores, con o sin bastones, que por supuesto es distinto lugar que por donde se aglomeran los coches, que a su vez han de respetar los lugares por los que circulan los tranvias. Todo es cuestión de organización y de protección del más débil. Y cómo no, despedirnos de los laaaaargos atardeceres de luz suave que se extienden hasta entrada lo que más al sur consideraríamos noche.


En fin. Que hasta la próxima. Mi siguiente artículo, será ya desde Zaragoza, probablemente este sábado. Ya veremos de qué hablo. Tal vez todavía de mis vacaciones… para que duren un poquito más…

El pronóstico del tiempo daba un 70% de probabilidad de lluvia sobre Tallín… ¿dónde ha ido a parar el otro 30%?

Estonia, Finlandia 2007, Viajes

No ha parado. No ha sido intensa, pero no ha parado. La lluvia. Hoy hacía falta paraguas para visitar la bella capital estonia. Esto no nos ha desanimado.

En primer lugar, hemos visitado algunos lugares de la ciudad medieval que ayer encontramos cerrados. Nos ha parecido realmente interesante el edificio del antiguo ayuntamiento. Un edificio de carácter claramente «hanseático» que domina la excelente Plaza del Ayuntamiento, una de las plazas más bonitas que he visitado en los últimos tiempos. En la misma plaza, se puede visitar una de las farmacias más antiguas de Europa todavía abierta al público, que entra más a visitarla que a adquirir los específicos adecuados para sus dolencias. Encantado me he quedado con las viejas recetas. Después hemos seguido visitando, bajo la lluvia constante otros rincones característicos de la capital estonia.



Una vez hemos dado por terminado la ciudad medieval, hemos cogido uno de los pequeños y coquetos tranvías que se dirigen hacia el Kadriorg.

En el Kadriorg, una amplia área verde, encontramos un palacio de la época zarista actualmente reconvertido en pequeño museo de bellas artes, en cuyas salas, no carentes de interés nos hemos refugiado un rato de la lluvia. A la salida, hemos encontrado que sus jardines estaban cerrados al público por estar reservados para la celebración de una boda. No han tardado en abrirlos y aun hemos podido visitarlos así como ver cómo una novia, de aspecto absolutamente veraniego, se fotografíaba estoicamente bajo las fría lluvia con las invitadas.



De vuelta al hotel para descansar un rato antes de dar un último paseo por la tarde, hemos podido ver algunos viejos edificios de madera, similares a los que vimos en Finlandia, aunque algunos de ellos en mal estado y abandonados. Espero que los restauren. Quedará un bonito barrio. Mucho mejor que los feos edificios de la época soviética que se ven a aquí y allá con su feo cemento (y que por supuesto, por feos, no saldrán aquí).

La tarde ha sido tranquila. Ha parado de llover. Nos hemos dado una última vuelta por Tallín. Hemos oído conciertos de jazz vocal cantado en estonio al aire libre. Hemos comprado y hemos cenado en un restaurante ruso. Dos camareras muy graciosas y divertidas (y guapas). Mañana volvemos a Helsinki, antes de coger el vuelo a Barcelona el viernes. Supongo que también mañana podré mandar un último artículo del viaje. Y si no, hasta la vuelta.

Abandonamos Finlandia, llegamos a Estonia, a Tallín

Estonia, Finlandia 2007, Viajes

Hemos finalizado nuestro periplo por las principales ciudades del sur de Finlandia. Abandonamos Turku pronto por la mañana para devolver el coche en Helsinki. A continuación, nos dirigimos a los muelles donde tomamos el barco, un catamarán llamado «Merilin» (indudablemente bautizado por el mismo del «Kuin Meri» del otro día), que a gran velocidad en hora y media nos deja en el puerto de Tallin, la capital de Estonia.


La capital estonia nos ha sorprendido muy gratamente. El casco histórico es de gran belleza, y encontramos numerosos ejemplos de arquitectura medieval y del renacimiento que nos hablan del pasado hanseático de la capital báltica. Todo está muy cuidado y, aunque hay bastantes turistas, todavía no agobian. Algún día será horrible… como Praga… pero mientras tanto, hay que visitarlos. La noche la hemos despedido con una cena típica estonia. El primer plato una curiosa sopa de remolacha que incluía numerosos trozos de carne y una salchicha entera… del codillo que venía después y de su tamaño… mejor no hablar… pero va a ser una larga y pesada noche de digestión del buen cerdo.




De isla a isla y tiro porque me toca

Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Hoy nos hemos ido hacia el mar. En los alrededores de Turku, se encuentra un denso archipiélago con cientos de islas e islotes, que forman el llamado Archipiélago de Turku. Mira tú que originales con esto de los nombres.

Es posible recorrer las islas, las más importantes y relativamente próximas al continente, en coche gracias al sistema de puentes y transbordadores que las unen. No se hace rápido pero es entretenido si vas de vacaciones.


En las islas, por supuesto, se pueden admirar los paisajes. Están cubiertas por el mismo denso bosque que la parte continental del país. Pero en muchos rincones aparecen pequeñas bahías o puertos naturales de los numerosos canales de mar que separan las islas. También hay que contar con el paisaje que se admira desde los transbordadores.




Finalmente, desde el punto de vista de la geografía urbana, muchas islas están habitadas por pequeñas comunidades, muchas de las cuales viven del turismo. Algunas de estas tienen coquetas iglesias. Sencillas pero agradables, rodeadas por los cementerios del lugar, y todas ellas con unos curiosos barcos veleros colgados de sus techos. Hemos visitado las de Parainen, Nuavo y Houtskari. Esta última, muy bonita, de madera pintada en un profundo marrón oxido.




Aún queda tiempo para un último paseo por Turku. Admiramos algunas obras de arte callejero. Algunas que están bien y otras que no tanto. Y finalmente, si el año pasado en Gales veíamos la palabra más larga que conocíamos, en esta ocasión la que tiene más puntos. Y si hay alguien que no sea finlandés que la sepa pronunciar, que levante la mano.


Esta es la última noche en Turku. Mañana salimos hacia Tallín, Estonia. Nuevamente el mismo aviso que antes de cada desplazamiento. Desconozco si dispondré de conexión. En Finlandia parece un estándar en todos los hoteles, pero desconozco qué sucede al otro lado del Golfo de Finlandia. Hasta pronto.

Llueve copiosamente en la costa del Báltico

Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Amanece nublado en Turku, y las nubes se hacen más densas cuando salimos por la mañana con el fin de visitar diversas poblaciones y parajes en la costa occidental finlandesa.

Nuestra primera parada es Naantali, pequeña y coqueta población cerca de Turku, centro de vacaciones, con una impresionante iglesia medieval, y un bonito casco urbano con casitas de madera.

No hemos podido ver la iglesia. Es domingo y celebraban algún tipo de ceremonia religiosa, cuyo carácter no conozco por ser luterana, aunque debe ser algún tipo de Confirmación. Los protagonistas eran adolescentes, machos todos ellos, muy arreglados, a los que hacían muchas fotos y regalaban ramos de flores a la salida. Todavía me estoy imaginando la cara de un adolescente, macho, español al que regalasen un ramo de flores… Nos hemos consolado comprobando el buen humor de los finlandeses a la hora de poner nombres a sus barcas.




Y en ese momento se ha puesto a llover. Y de qué modo. Hemos cogido el coche y nos hemos dirigido a Rauma, población cuyo casco antiguo, todo el formado por casas de madera de colores, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todas ellas impecables, y con un óvalo con su nombre. Sí, cada casa tiene nombre propio.


Hemos seguido, acompañados por la lluvia, subiendo hacia el norte. En las cercanías de Pori, hemos paseado por una tranquila playa, aprovechando una tregua en la lluvia. Se trata de la playa de Yyteri, lugar en el que por lo que se vé sopla el viento y se practica el windsurf. El viento estaba calmado y el tiempo no acompañaba, por lo que había muy poquita gente. Hemos observado cómo los bosques finlandeses son lo suficientemente potentes como para colonizar las dunas que limitan la playa, amenazando con invadir la misma.


Hemos vuelto pronto a Turku, ya que el tiempo no acompaña. Hemos descansado, y ahora nos iremos a cenar algo… esperemos que la lluvia nos dé una tregua.

Camino de Turku, antigua capital finesa bajo administración sueca

Finlandia, Finlandia 2007, Viajes

Amanece lloviendo en Tampere; nos deja una despedida un poco tristona. Hoy cambiamos de ciudad base. Nos vamos a Turku, Åbo en sueco, la que fue capital de la provincia finlandesa durante los siglos de dominación sueca. Se encuentra en la costa, junto un archipiélago con numerosas islas e islotes.

Optamos por un recorrido más largo, pero que nos permita pasar por las orillas de los bellos lagos finlandeses. Lo cierto es que luego no se ve gran cosa. Las carreteras se encuentran flanqueadas por densos bosques, que llegan a convertir el viaje en algo monótono. Finalmente, en Säkylä optamos por desviarnos y asomarnos al lago Pyhäjärvi, de igual nombre que uno de los que encontrábamos en Tampere. En ese momento, las nubes empiezan a abrirse, y empezamos a disfrutar de los primeros rayos de sol desde hace 36 horas.



Tras esta parada, seguimos nuestro viaje a Turku.

Y de Turku se podrían decir muchas cosas. Desde un punto de vista del interés turístico de la ciudad, pues eso… que hay una catedral con una inmensa torre, que hay un castillo con mucha historia y muchas habitaciones para visitar, o que podemos encontrar tremendos veleros atracados en los muelles de su puerto.



Pero como siempre hay más de una forma de ver las ciudades que visitamos, también podríamos decir que es una ciudad de bellas mujeres nórdicas, que cuando cae la tarde y con el agradable sol del verano se van ha hacer un pacífico «botellón» a los parques y jardines de la ciudad con las amigas, y en las que los espontáneos bailan danzas imposibles con las improvisadas orquesta que amenizan/amenazan las esquinas de la ciudad. Que cada uno se quede con lo que quiera.