[Libro] El último Catón

Literatura

Dicen los aficionados a la cosa religiosa que todo pecado lleva consigo su propia penitencia. Y en esta ocasión mis pecados ha sido la pereza y la avaricia. La avaricia porque cuando vi que me ofrecían en Amazon Kindle el libro gratis, y como “me sonaba”, pues decidí “comprarlo”. Como era gratis… La pereza por no haberme informado de qué iba. Efectivamente “me sonaba”, pero no tenía ni idea de qué iba. Pero como era gratis… Así que descubrí de que iba la cosa cuando empecé a leerlo. Asumí que había “pecado”, y que debía asumir la “penitencia”. Leer el libro. Y aquí os cuento cómo he vivido esta “penitencia”.

El último Catón
Matilde Asensi
Editorial Planeta; versión electrónica, 2013

La hermana Ottavia Salina dirige la sección de paleografía de los archivos secretos del Vaticano. Perteneciente a una prominente familia siciliana, la octava de nueve hermanos, desde jovencita encaminó sus pasos a la vida religiosa y al estudio erudito del pasado. Pero una crisis mundial, que al parecer pone en peligro la razón de ser de la iglesia católica, hace que sus servicios sean requeridos por las más altas magistraturas del minúsculo estado vaticano. Pronto formará equipo con Kaspar Glauser-Röist, un seco y contundente capitán de la Guardia Suiza, y Farag Boswell, un arqueologo egipcio, de la minoría copta. Alguien está robando las reliquias de la Vera Cruz, y hay que detenerlos. Para lo cual contarán con la guía de Dante Alighieri, y su paso por el purgatorio en la Divina Commedia, donde tendrán que renunciar a los pecados capitales, a través de diversas pruebas en algunas de las ciudades más significativas de la cristiandad.

Santa Maria in Cosmedin

Desgraciadamente no he visitado todos los lugares que los protagonistas de esta aventurilla han de investigar, pero sí algunos. Por ejemplo, la coqueta basílica bizantina de Santa Maria in Cosmedin en Roma.

Sinceramente, dos cosas. La sinopsis que acabo de plantear me parece razonablemente precisa. Ahora que la leo, el planteamiento de la novela me parece una memez de un tamaño descomunal. Leí en una ocasión que, si se reuniesen todas las astillas dispersas por el mundo de las que se afirma que son restos de la cruz en la que se ejecutó a Jesús de Nazaret resultaría que al nazareno lo crucificaron en un bosque y no sobre un poste con un travesaño. Pase que podemos considerar el asunto de la búsqueda de la misteriosa secta que roba las dichosas astillas como un “macguffin” especialmente ridículo para lo que es un recorrido erudito y más o menos aventurero por una serie de lugares más o menos turísticos del Mediterráneo oriental, incluida Italia. Hay otros elementos que me parece que rozan, borden o simplemente se meten de lleno en lo ridículo. Como lo de la familia de la monja protagonista, que se ve venir de lejos, y que te acaba de convencer de que la heroína que nos propone Asensi es una lerda de marca mayor, por mucha habilidad que parezca tener para comunicarse en griego bizantino. Y si nos encontramos que además de los tópicos habituales del género, los mezclamos con el mito de Sangri-La, cambiando el budismo por el paleocristianismo,… pues nos sale un pastiche de mucho cuidado.

Dicho todo lo cual, estamos como de costumbre en este tipo de novelas, ante un producto de comida rápida, consumo fácil y, si no eres muy exigente, digestión fácil. Eso sí… como tenga algún tipo de inquietud o respeto sobre lo que debe ser una novela de misterio con trasfondo histórico, te puedes atragantar con frecuencia. Esto es como ir a comer al macdonald, cosa que no personalmente no hago desde diciembre de 1994, momento en que no nos quedó más remedio por no encontrar alternativa razonable a matar el gusanillo en una fría tarde en Windsor. No son pocos los estómagos literarios que se lo pasarán pipa con esta novela. Los aficionados a los bodrios de Dan Brown y similares disfrutarán. Incluso yo dirían que a lo mejor hasta valoran la supina mediocridad del anterior, ya que por lo menos el nivel histórico de la novela que aquí presento es muy superior. Mi crítica va más contra lo absurdo de muchos momentos de la trama, y contra la estulticia en la definición de los personajes, que contra la erudición en la preparación de la novela. Pero yo he aprendido la lección. Da igual lo barato, o gratis, que me ofrezcan un libro. Si no me aseguro de qué estoy cogiendo, mejor lo dejo en paz. Opinión la mía que no obsta para que la novela haya sido un éxito de ventas y se haya traducido a varios idiomas. Pero el mundo es así… partidario de la comida rápida,… o basura… como prefiráis denominarla. Y no me extrañaría recibir el comentario o mensaje airado de algún entusiasta de este producto de la “literatura patria”, de los que opinan que es pecado de lesa majestad o de sedición decir que  un producto nacional de éxito comercial es un bodrio. Ya me ha pasado.

Santa Sofía

Y también visitan Estambul, aunque no Santa Sofia, la única gran basílica bizantina que queda en la antigua Constantinopla o Bizancio, convertida en mezquita musulmana.