[TV] Cosas de series; familias, fantasmas y finlandeses

Televisión

Tres series de tres nacionalidades distintas con temas distintos y tonos distintos.

Desde Corea del Sur, entre la comedia y el drama, nos ha llegado en Netflix una serie de 12 episodios de una hora, más breve de lo habitual, de tono buenrollista sobrenatural. Ssang-gab pocha [쌍갑포차, puesto de comidas], teatralmente traducido al castellano como La terraza mística. Una aspirante a chamán que se suicidó por mal de amores y tras la muerte de su madre 500 años atrás, cumple como condena la obligación de ayudar a 100.000 personas a resolver sus rencores en vida. Pero le han puesto en el cielo un ultimatum, y si no termina antes de una fecha dada, irá al infierno del olvido. En esto, se encuentran con un joven que es capaz de hacer que la gente hable de sus secretos más íntimos cuando lo tocan. Por lo que pueden colaborar. Pero todo se complicará y se enredará, y los secretos de 500 años atrás saldrán a la luz… típico culebrón coreano. Que resulta simpático porque tiene unos protagonistas, con Hwang Jeong-eum a la cabeza como protagonista femenina y absoluta, que tienen un cierto carisma. Funciona mejor como comedia que cuando cae en el drama. Por lo demás, anecdótico.

La serie británica tiene entre sus localizaciones los acantilados de creta del Canal de la Mancha, cerca de Dover. No tengo fotos de por allí. Las más próximas es en la costa en Margate, no muy lejos de allí.

Desde Inglaterra, Flesh and blood también se mueve entre la comedia y el drama. Con un solvente reparto de intérpretes británico, conocemos una familia de tres hermanos, dos chicas y un chico, y su madre recientemente viuda, que vive sola en un lugar costero muy agradable, con una vecina, un tanto plasta al lado. La madre liga con un tipo, y los hijos empiezan a tener reacciones diversas, al mismo tiempo que vamos descubriendo sus propios problemas vitales y de relación. Finalmente acabamos en una intriga en la que nada es lo que aparenta, pero tampoco sabemos qué apariencias pueden ser reales o no, llegando a un falso final “feliz”. Hay mejores series británicas, pero se deja ver y es entretenida. Y quizá le falte algo de “mala leche”, de cinismo, para acabar de ser la comedia negra a la que aspira pero que no llega. Se puede ver en Filmin.

Y desde Finlandia, vía Netflix, nos llega la segunda temporada de Deadwind, nombre que le han dado internacionalmente a este policíaco nórdico, que en su país de origen se titula Karppi, el nombre de su protagonista femenina, interpretada con solvencia por Pihla Viitala. No sé si lo comenté ya en su momento, pero es una respuesta finesa clara a series similares danesas o suecas. Todas ellas con una protagonista femenina y policía. La primera temporada me pareció interesante, pero nunca tuve muy claro que volviese a ella en una segunda temporada. Pero lo cierto es que esta segunda temporada la he visto muy a gusto. Quizá por estar familiarizado ya con los personajes, porque estos han alcanzado mayor complicidad entre sí, o porque consiguen condensar una buena trama policial en ocho episodios en lugar de los doce de la primera temporada. No me importaría ver una tercera temporada.

[TV] Cosas de series; las series de vacaciones

Televisión

Una de las cuestiones que ha cambiado en las vacaciones y con los servicios de televisión de vídeo bajo demanda es que uno puede seguir viendo algunas series cuando está de viajes. Entendámonos. Cuando salgo de viaje me desentiendo mucho de mis actividades cotidianas. Pero en viajes largos hay muchas horas muertas. Y no siempre tienes ganas de conversar con las personas que te acompañan; también pasamos muchas horas juntos durante las vacaciones y tenemos necesidad de hacer algunos descansos unos de otros, por el bien del ambiente vacacional global. Y luego, a mí me pasa una cosa. Cuando llegas al alojamiento por la noche, especialmente si el día ha sido intenso, con abundantes estímulos, por muy cansado que esté, me cuesta conciliar el sueño. Aunque luego caiga en coma y duerma de tirón toda la noche. Para todos estos momentos que he descrito, viene bien poder disponer de episodios de series a mano.

Hoy viajaremos por Finlandia como en una de las series de hoy. Aunque en verano. Que las series nórdicas tienen tendencia a rodarlas en invierno… para acentuar la frialdad de la producción, supongo.

Netflix y Amazon Prime Video permiten llevarse episodios descargados. Aunque pueden no funcionar si la tableta está conectada a internet, si el país en el que te encuentras tiene una programación distinta para ese servicio. Por ello, cuando voy a ver uno de estos episodios, desconecto la conexión inalámbrica de la tableta. Dos series me he llevado. Una ya la había empezado antes de viajar. Las dos son europeas, una finesa y la otra francesa.

Deadwind

Serie finesa policiaca. La fórmula está vista. Una protagonista (Pihla Viitala), mujer, policía, que va un poco por libre, que se ha reincorporado a la policía de Helsinki después de vivir un tiempo con su marido en Hamburgo. Este murió en accidente de tráfico, y aquí se encuentra con el hijo que tuvo en común con el marido, y con la hija adolescente de este de una relación anterior. Y se le asigna el asesinato de una mujer, al mismo tiempo que un nuevo compañero (Lauri Tilkanen) previamente destinado en delitos de drogas. A partir de ahí, explorará la serie varias dimensiones. Las dificultades de gestión de su vida familiar, las de la relación con su nuevo compañero y el resto de los colegas de la policía, y la resolución del caso, que se complicará, por sus ramificaciones con otros sucesos y con otros intereses.

No está mal y se deja ver. Tiene la realización fría, algo distante, de las televisiones nórdicas. Pero no genera la sensación de sorpresa que otros productos en los que se inspira como la afamada Bron/Broen. Pasable. Entretenida. Sin más. La inspectora Karppi no es Saga Noren.

La Mante

La Mante [la Mantis] (Carole Bouquet) fue una asesina en serie en su momento, que mataba a sus víctimas, hombres, de forma extremadamente cruel; víctimas que se caracterizaban por sus conductas desaprensivas hacia sus entornos familiares, especialmente mujeres y menores. Una especie de (re)torcida justiciera. En la actualidad, 20 años después, un imitador ha aparecido. La asesina, secretamente en prisión cumpliendo cadena perpetua, se presta a colaborar con la policía. El secreto fue acordado para proteger a su hijo menor de entonces, cuya madre “oficialmente” murió en accidente aéreo en Francia. Pero actualmente es policía, y la asesina quiere que forma parte del equipo investigador. Obviamente, quiere reconectar con él. A partir de ahí se genera una trama en la que asistimos a la evolución de la trama policial, de la relación de la asesina con su hijo, y a la de este con su entorno, marcada por los secretos y mentiras.

A priori me pareció una serie entretenida e interesante. Me entraba curiosidad por saber que había sido de la Bouquet, de quien no había visto nada en mucho tiempo, desde los tiempos en que los mismo era chica-Bond que era un”oscuro objeto del deseo” para Buñuel. Luego me ha pasado como con la serie anterior. Aunque es una serie entretenida, no deja de ser un pastiche de conceptos, ideas y fórmulas ya utilizadas en otras producciones sobre asesinos en serie. En algunos momentos, recuerda mucho a Hannibal Lecter, pero sin las manías gastronómicas de este.