[TV] Cosas de series; dramas coreanos… uno de ellos, bastante bien

Televisión

Vayamos con una nueva ronda de k-dramas. Fundamentalmente, comedias románticas, salvo que una de ellas, la tercera, la que he visto más recientemente, tiene algo más de sustancia de lo que es habitual en estas producciones, y es de las pocas que, habiéndome gustado, incluso ha crecido en mi memoria desde que la terminé de ver hace unos días. Pero vamos por orden.

Eommachinguadeul [엄마친구아들, el hijo de la amiga de mi madre], conocida en inglés/castellano como Love next door/Amor en la puerta de al lado, es una serie de estreno reciente, emitida fuera de Corea del Sur por Netflix en buena parte del mundo, y se emitió entre finales del verano y principios del otoño. El principal aliciente para verla era su pareja protagonista, especialmente la chica, Jung So-min, que tan buen recuerdo dejó en alguna serie que vi en su momento. Jung protagoniza a una joven profesional, que terminó sus estudios en EE. UU. y comenzó a trabajar en una importante y prestigiosa empresa, y que vuelve a Corea habiendo cancelado su boda y renunciado a su trabajo. Y aquí reconecta con su antiguo amigo de la infancia, el hijo de una vecina, diplomática, que prácticamente fue criado por la madre de la protagonista. Ahora convertido en un joven y prometedor arquitecto con gabinete propio. Ya supondréis por donde van a ir los tiros. Y no empieza mal la cosa. Pero introducen en la trama un elemento dramático, la causa de que la chica lo deje todo para volver, y con eso lían demasiado el argumento. Por eso y por otros detalles. El caso es que la serie va de más a menos, y al final, la terminé de ver por inercia. Una pena.

Bo-ra! Deborah [보라! 데보라], conocida en inglés como True to love, mientras que en castellano mantiene el título original, es una comedia romántica de 2023 que podemos ver en Amazon Prime Video. La Bo-ra o Deborah del título (Yoo In-na) es una experta en relaciones románticas, con un programa radiofónico, que está en contactos con una editorial para escribir un libro. Pero uno de sus programas provoca de una forma u otra la ruptura de su noviazgo, al pillar a su novio engañándola con una mujer más joven, y también la ruptura de la relación del editor jefe de la editorial. Por lo que sus relaciones comenzarán de forma lamentable, pero poco a poco se apañarán… y ya supondréis por donde van los tiros. Esta serie es aceptable, es entretenida. Y es especialmente divertida la panoplia de secundarios que rodean a los protagonistas, que ayudan y mucho a sostener el interés de estas largas series de 16 episodios de 70 minutos con argumentos que no dan para tanto. Mención especial a la mejor amiga de la protagonista, interpretada por Park So-jin, una actriz procedente del mundo de la música que, no sólo es guapa, sino que también tiene muy buenas actitudes para la comedia.

Y finalmente, Mr. Plankton, en inglés en el original, o El Sr. Plancton en castellano, un estreno muy reciente de Netflix, que por ser producción propia apareció en pleno para poder maratonear. No maratoneé. Pero no tardé muchos fines de semana en terminar de verla. Entre otras cosas porque me resultó muy interesante. Comedia dramática y romántica. Él (Woo Do-Hwan) es un hombre de 30 años que fue concebido por reproducción asistida. Pero con el tiempo se descubrió que, por un error, el donante de semen no fue su padre sino otra persona, lo que causó la ruptura de su familia, y que se escapara de casa. Ha sido diagnosticado de una enfermedad cerebral y le han dado tres meses de vida. Ella (Lee Yoo-mi) es una mujer de 30 años que fue abandonada por su madre y criada en un orfanato. Se considera la mujer más desafortunada del mundo. Fue novia del anterior, pero no funcionó. Y ahora, a punto de casarse con un rico heredero (Oh Jung-se) de un dinastía tradicionalista, descubre que tiene una menopausia precoz por lo que nunca podrá concebir. En el momento de su boda, es «raptada» por el protagonista para que le acompañe a buscar a su padre biológico, mientras su prometido actual () desesperado, sale en su busqueda, al mismo tiempo que son perseguidos por otros personajes con distintas intenciones.

Esta serie destaca en mi opinión por encima de las anteriores y de la mayoría de las series románticas coreanas. En primer lugar, porque la historia está muy bien pensada, es muy dinámica, prácticamente es una road movie con bastante acción, que aguanta perfectamente toda la duración de la serie. Que son doce episodios en lugar de los típicos dieciséis, de una hora en lugar de los 70 minutos. En segundo lugar, porque está bien interpretada, con una innegable química entre los dos protagonistas, bien complementada por el trabajo de los secundarios. Los surcoreanos, cuando se esmeran y están bien dirigidos, con papeles interesantes, son realmente buenos intérpretes. En tercer lugar, porque la serie tiene corazón, sentimientos. No es una mera sucesión de convencionalismos. Reflexiona sobre los desaires de la vida, no presupone finales felices, aunque trata de luchar con fuerza, y contra todo pronóstico contra el determinismo aparente del destino de los personajes. Sobre si tiene un final triste o feliz… es cuestión de interpretaciones. Yo apuesto por «feliz», aunque con un toque amargo. Pero es que la vida es así. De las pocas comedias románticas surcoreanas que me han dejado algo más que un rato de entretenimiento.

[TV] Cosas de series; como protagonista,… Park Bo-young o similar

Televisión

Vamos con una dosis periódicas de drama surcoreano. Mi «droga» audiovisual para evadirme en los fines de semana cuando no salgo a ver algo de cine, a tomar unos chismes con las amistades, o a realizar paseos fotográficos, solo o acompañado. Las tres tienen que ver en mayor o menor medida con la actriz Park Bo-young, protagonista de dos de ellas, y con un cameo en la otra, por ser una secuela de una serie que protagonizó. Las tres se pueden ver en Netflix. Dos de ellas son estrenos relativamente recientes.

La primera vez que vi una serie de Park Bo-young fue allá por 2017 cuando empezaba a engancharme con las series del país asiático. Una serie simpática sobre una chica con una fuerza sobrenatural, que hacía de la serie un curioso híbrido entre superheroína vestida de chica normal y comedia romántica. Por aquel entonces vi otra de esta actriz, que me gustó menos, y un tiempo después otra comedia romántica con intriga sobrenatural, que tampoco me convenció mucho. La actriz es muy popular en su país, al parecer, y tiene un físico menudo y simpático, el típico de la «vecinita de enfrente», más o menos dicharachera. La primera serie de la que hablo hoy, Himssenyeoja gang nam-sun [힘쎈여자 강남순, Strong girl Gang Nam-soon] es una derivada, una especie de secuela, de la primera de ellas. Otra chica superfuerte, de forma natural. En ambos casos, el nombre de la protagonista está relacionado con el distrito de Seúl donde vive la protaginista. Bongsoon en la primera, un distrito obrero, Gangnam en la segunda, un distrito pijo y de moda. La protagonista de la secuela es Lee Yoo-mi, que se ganó el corazoncito de los espectaculares en la afamada serie del calamar. La serie es más de lo mismo con respecto a la que protagonizo Park Bo-young, que hace un cameo. Aquí es la hija menor de una familia richacho, en la que las mujeres son superfuertes, muy ricas, pero muy honradas, y luchan con el crimen. Se pierde en un viaje a Mongolia, donde es criada por una familia del país, pero vuelve a Corea para localizar a su familia, lo hace, se enamora de un policía y lucha contra una organización criminal que distribuye una droga peligrosa. Es… peor que la anterior. Claramente. Un intento de explotar una idea,… pero floja. Y la chica, a la que he visto actuar con dignidad en otras ocasiones, está muy cargante.

Eoneu Nal Uri Jip Hyeon-gwaneuro Myeolmang-i Deureowatda [어느 날 우리 집 현관으로 멸망이 들어왔다, Un día la destrucción entró por la puerta principal de mi casa, vaya título] se conoce en inglés como Doom at your service. Es una serie que no está entre los «originales» de Netflix, pero que rescaté en esta plataforma. En esta ocasión Park Bo-young es una chica que recibe la noticia de que tiene un tumor cerebral y que le quedan 100 días de vida. Pero también conoce a una deidad, Destrucción que tiene la misión de poner fin a su debido tiempo a las personas o las cosas. Y hace un pacto con ella, en la que puede salvarse a costa de perder a quien más quiera. Lo que pasa es que Destrucción tiene la pinta de un señor alto y muy guapo, y ya os podéis imaginar. Es una serie que funciona a ratos, que se lía en ocasiones y que no acaba de explotar del todo la premisa inicial, que tenía sus posibilidades. Y es una serie que me empieza a demostrar que su protagonista funciona mucho mejor en la comedia que en el drama.

Desgraciadamente, la tercera de las series, un estreno reciente con Park Bo-young como protagonista, es fundamentalmente dramática. Jungsinbyeongdong-edo achim-i wayo [정신병동에도 아침이 와요, Las mañanas llegan a la planta de psiquiatría], traducida al castellano/inglés como Una dosis diaria de sol/Daily dose of sunshine, nos habla de la peripecia de una enfermera en un gran hospital. Aunque buena profesional, no es enfermera vocacional, lo es por la necesidad de asegurar unos buenos ingresos para mantenerse a sí misma y a su hermano menor, y no acaba de llevar bien el ritmo de la planta de medicina interna, por lo que es transferida a psiquiatría. Donde sí que acabará por encontrar su sitio por su buena actitud profesional y por su capacidad para conectar y comunicarse con los pacientes. La serie tiene un buen comienzo, y los primeros seis episodios de los doce que consta la serie se plantean como un procedimental en los que se combinan los casos de los enfermos ingresados con el progreso de la protagonista como enfermera de psiquiatría. Pero a partir de ahí, convierten a la chica en paciente, y entramos en un melodramón que no siempre me convence. En paralelo hay otros dramas personales con otras enfermeras de la planta, y un par de romances, uno de el de la propia chica protagonista. La serie está muy bien valorada por muchos espectadores, pero a mí no me acaba de convencer. En un momento dado pierde el norte, y con ello además el rigor sobre como ver o tratar el trastorno mental. La serie busca educar al espectador en una mayor tolerancia y comprensión hacia la salud mental, lo cual es loable. Pero acaba cambiando falsas creencias por otras. En fin… hasta cierto punto un esfuerzo fallido, diga lo que diga la mayoría.