Lars y una chica de verdad (2007)

Cine

Lars y una chica de verdad (Lars and the Real Girl, 2007), 8 de junio de 2008.

El cine de hoy en día sorprende poco, la verdad. Hace tiempo que la mayor parte de los filmes no son más que darle vueltas a ideas ya tratadas, a esquemas muy trillados. Hay quien dentro de esa línea principal lo hace mejor, y muchos que lo hacen peor. Las historias originales son escasas. Los planteamientos novedosos, más escasos todavía. Pero de vez en cuando te encuentras con historias como la de Lars. Y te reconcilias un poco con una de tus artes favoritas.

Nos encontramos con una historia peculiar, dirigida por Craig Gillespie. Lars, un tipo de 28 años, interpretado por Ryan Goslin, tímido y mal adaptado a su entorno social, se monta una peculiar historia con “una chica de verdad”, interpretada por… una muñeca de plástico,… de las usadas para hacer cochinadas… de esas. El entorno social, un pueblo o pequeña ciudad al norte del medio oeste americano o algo así, es un personaje importante. Hay una relación con un hermanos, interpretado por Paul Schneider, que es cordial pero superficial. La historia de fondo que hay detrás de la relación irá apareciendo durante el filme. También está la cuñada, la británica Emily Mortimer, afectiva, cariñosa, mucho más comprensiva pero que choca constantemente con el retraimiento de Lars a la hora de iniciar una relación más cercana. Y luego está el resto del pueblo. Gente conservadora pero amable. No hay abusones que maltraten a Lars.

El filme es un drama en el que te ríes. Hay momentos realmente hilarantes ante las peculiares situaciones que se producen entre los personajes. Siempre con la “chica de verdad” como mudo protagonista de por medio. Pero la película es un seria reflexión sobre la soledad y la incomunicación. Con un punto de vista optimista, pero con una profundidad que viene especialmente subrayada por el contraste entre la frialdad de algunos sentimientos o del frío ambiente invernal en el que se suceden los hechos y la calidez que algunos de los personajes son capaces de transmitir.

La interpretación está muy bien. Tanto losmomentos más hilarantes como los más serios están sostenidos sobre los hombros de actores y actrices que no hablan mucho, en los que muchas veces es más expresiva una cara o un silencio que cualquier parrafada de texto. Los tres mencionados anteriormente lo hacen francamente bien. Pero salen muchos otros personajes importantes, aunque la duración de sus papeles sea pequeña. No sobra nadie. Quizá hay que destacar a Patricia Clarkson, que sólidamente interpreta a la médico de familia que se hace cargo de la parte clínica del problema, pero aportando arrobas de humanidad. También a Kelli Garner, como la chica con el potencial de devolver a Lars a la vida real.

En su conjunto, un filme muy agradable, qu,d izá un pelín largo para lo que tiene que contar, pero que nos cuenta una historia original sobre problemas humanos de siempre. Yo la encuentro recomendable para todo el mundo. Aunque supongo que los fanáticos de los efectos especiales y los tiroteos la encontrarán frustrántemente simple en su factura. Cosa falsa, puesto que tanto las localizaciónes como la iluminación están muy pensadas y muy integradas. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la interpretación y un siete en la dirección.

Para transmitir el optimismo que te deja la película, ilustraré la entrada con las coloridas casas y canales de la Isla de Burano.

Panorama colorido

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2
Composición de cuatro fotogramas)