Bajo las estrellas (2007)

Cine

Bajo las estrellas (2007), 18 de junio de 2007

Se suponía que ayer había un cierre patronal, que no huelga, que es muy distinto, de las salas de cine de toda España. Dicen que el seguimiento ha sido del 98%. La realidad es que en Zaragoza estaban cerradas las situadas en grandes centros comerciales, y permanecieron abiertas las salas del cine del centro de la ciudad. Así que mitad por mitad. Y aprovechando esta última circunstancia, nos acercamos a ver una película española, que hacía mucho que tenía abandonado al cine patrio.

Hubo una época hace unos años en las que hubo una explosión de películas interesantes, hacia la mitad de la década de los 90, en los que muchos nos sentimos entusiasmados con el devenir de la cinematografía española. Sin embargo, en los últimos años, salvo honrosas excepciones, la cosa no ha pintado tan bien. Por una lado, se ha producido un fenómeno que yo denomino el “landismo” del siglo XXI. Cine de comedia más o menos gruesa, de personajes estereotipados, con actores que han cogido fama en la televisión, y que aporta más bien poquito. Por otro lado, una serie de directores siguen con su cine social, pero que cada vez es menos fresco, cada vez es más de lo mismo y que sin novedad en sus aportaciones termina por cansar. Algunas incursiones en otros géneros como el cine de misterio o de miedo, a imitación del cine norteamericano, que se han saldado con filmes de baja calidad.

En estas circunstancias, nos encontramos conque el cine patrio no sale mejor parado que la cinematografía dominante, la yanqui, cada vez menos interesante, aunque por motivos diversos.

Nos acercamos aquí a una película de un director joven, Félix Viscarret, debutante en el largometraje, que nos acerca a un película de regresos y reencuentros, en la que Estella, importante población navarra, se convierte en un opresivo ambiente para las desventuras de los protagonistas. Alberto Sanjuan nos interpreta a un músico fracasado, que regresa a su pueblo con motivo de la enfermedad y la muerte de su padre. Allí se encuentra a los problemas de su hermano, interpretado por Julián Villagrán, a un amor de juventud que no fue, Emma Suárez, y a la introvertida y casi abandonada hija de esta, la niña Violeta Rodríguez. Todos los personajes están tarados por su historia personal, y la acción nos llevará a la resolución de algunos dramas, con final más o menos feliz, aunque con un tono optimista final.

En conjunto, la película se deja ver. Tiene un aire como de western crepúscular, acentuado por algunos párrafos de la banda sonora del filme. Pero todo ello en Navarra; en una Navarra profunda. No todas las situaciones dramáticas están bien hiladas, ni todos los devenires en las relaciones entre los personajes son suficientemente convincentes. Quizá el más claro, el que sostiene mejor la película es la peculiar relación que se establece entre el músico y la niña. Sin ella, quizá la historia hubiese naufragado.

Los actores están suficientes. Sanjuán hace un papel que recuerda mucho a otros que hizo en el pasado Nancho Novo, y justamente en compañía de Emma Suárez. Pero creo que no lo hace también. La guapa actriz tiene un papel secundario aunque importante, y pasa con oficio. Y luego está la niña… ¿no fue Spencer Tracy quien dijo aquello de no rodar con niños y perros porque te robarán la película? Bueno. Quizá no sea para tanto. Pero no funciona mal.

En general, la película te deja buen sabor de boca, pero no llega a entusiasmar. Le pondremos un seis, con un siete a las ganas del director novel, y otro seis a la interpretación.

Una pinta así de pueblo y más o menos brutos como los navarros de la película, aunque este estaba en la Plaza del Pilar de Zaragoza