Cine; Amélie et la métaphysique des tubes (2025)

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Amélie et la métaphysique des tubes (2025; 11/20260223)

Durante bastantes años fui lector habitual de los libros de la escritora belga Amélie Nothomb. Escritora muy prolífica, que venía a publicar un libro al año, generalmente novelas no muy extensas, pero muy diversas, su estilo me atraía bastante. Pero en un momento dado, mis gustos se ampliaron y se diversificaron, o se desplazaron a otros escritores, aunque el año pasado leí algo de ella. En cualquier caso, la mayor parte de lo que he leído de ella fue antes de empezar a comentar mis lecturas en el Cuaderno de ruta.

Metafísica de los tubos, lo leí en castellano y por eso aquí pongo el título traducido, fue de los primeros que leí. Y tengo el recuerdo de lo extraño que me pareció al principio. Aunque es uno de los que luego ha ido recuperando prestigio en la memoria. Metafísica, el pensamiento y el debate filosófico sobre la naturaleza de la existencia, la realidad y el ser, aplicada a un bebé, al que la autora compara con un tubo que por un extremo ingiere alimentos y por el otro excreta… pues ya sabéis. Y a partir de ahí un recuerdo y recorrido por los (supuestos) primeros años de vida de la autora en Japón, del que dice que es su país natal, con especial referencia a la mujer japonesa que la cuidó esos años. Y eso es lo que nos trasladan a la animación las directoras, francesa y belga, Liane-Cho Han Jin Kuang y MaÏlys Vallade. Primer largometraje en la dirección, aunque ambas tienen previa experiencia en la animación.

Para empezar, una cuestión. La historia esta inspirada en la infancia de Nothomb, y la autora a veces ha jugado a dejar creer que es biográfica. Pero consta que no nació en Kobe, donde su padre estaría destinado como diplomático belga, sino que nació en una población próxima a Bruselas. Hay otras novelas de la autora presuntamente autobiográficas, algunas muy buenas, pero que deben considerarse como ficción aunque estén inspiradas en sus experiencias vitales. Dicho lo cual, Kuang y Vallade hacen un trabajo maravilloso, lleno de sensibilidad, a la hora de trasladar de forma bastante fiel el relato de Nothomb a la animación.

La película, al igual que la novela, explora el significado del ser, y de ahí lo de la metafísica. Ser un ser humano, con capacidad de expresarse, de pensar y de sentir, quizá no en este orden, desde tierna infancia. Pertenecer a un lugar; alguien me dijo una vez que uno no es de donde nace, es de donde tiene la familia y los seres queridos. Y por ahí podemos coger la afirmación de Nothomb de considerarse japonesa, porque cuando adquirió conciencia de sí mismos es el país donde vivía. También es una reflexión de lo que significa ser familia, especialmente por la relación que la niña mantiene con su cuidadora, con quien llega a tener más afinidad que con su diplomático padre, su atareada madre pianista, y sus hermanos más mayores que van a lo suyo.

Me sorprendió muy gratamente esta película. No esperaba tanto. Y de hecho, al principio no teníamos interés en ella. Pero ante las elogiosas críticas fuimos a la sala de cine, y nunca me alegraré tanto. Una película que además crece en el recuerdo. Y que considero altamente recomendable. Casi imprescindible.

Valoración:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

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