Diane Arbus (1923 – 1971)

Fotografía

La última película que comenté recientemente tiene como personaje principal a Diane Arbus, fotógrafa neoyorquina, nacida en 1923, hija de un matrimonio acomodado, y muerta por suicidio en 1971. Aparentemente destinada a ser «señora de» dentro de la buena sociedad de la Costa Este norteamericana, en un momento dado y con los conocimientos adquiridos trabajando con su marido, el fotógrafo de moda y producto Allan Arbus, se dedica ella misma a la fotografía. Sus imágenes, divergentes de lo que hasta ese momento se viene haciendo, son características. Usando el formato cuadrado que se obtiene con el uso de las Rolleiflex, cámaras réflex de doble objetivo para formato medio, obtiene retratos directos, frontales en su mayor parte de personajes de la calle, en muchos casos procedentes de entornos de exclusión social, en otros con discapacidades o deformidades corporales, o simplemente gentes que le llaman la atención, y sobre las que realiza reportajes con un fuerte impacto social y estético.

Con esta fotógrafa queda claro que el concepto de estética no va necesariamente asociado al concepto de belleza, como muchos mortales del común opinan. La estética de sus imágenes es poderosas como podemos ver en la siguiente selección de obras. La autora no nos muestra la belleza, ni utiliza la técnica fotográfica para embellecer aquello y a aquellos que nos muestra. Su estilo es directo, sin contemplaciones. Su objeto fotográfico no es bello. Sale de la marginalidad y de la cloaca social. Sin embargo, la estética está ahí. Las imágenes son poderosas y nos dicen algo.

Interesante autora. Merece la pena el desvío.

Nota: Resulta curioso observar como la Wikipedia resalta más la faceta de actor de Allan Arbus que la de fotógrafo, que fue su profesión original.

Fotógrafo y Jaguar, Paseo de la Independencia, Zaragoza

No deberías hacerlo, no merece la pena; ni de coña iremos a verla

Cine

Normalmente, las entradas en este diario están pensadas para ser públicas, para que puedan ser aprovechadas por cualquier visitante. No obstante, por una vez y sin que sirva de precedente, el destinatario va a ser privado, ya que por determinados problemas no puedo comunicarme directamente. Para los demás, parte del artículo no tendrá sentido. Lo digo por si se lo quieren ahorrar.
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Decididamente, no merece la pena; está comprobado. La respuesta correcta no es 42, al contrario de lo que opinabas el otro día y de lo que diga esa novela que te a tí te parece de culto de la que procede esa película tan floja cuyo único interés son los ojos de la chica. La respuesta correcta es 3-3-3 (no 333; al loro con los guiones).

Finalmente, no. No vamos a ir a ver la película del maldito y aburrido superhéroe. Y estamos todos de acuerdo. Y no me vale que tenga un papelito la hija mona del feo director de películas estúpidas, tramposas, o de vulgar propaganda yanqui. Sabes que he ido a ver películas sólo porque la chica me gusta, pero éste no va a ser el caso. Debes ser la única mujer de este país dispuesta a ver semejante engendro cinematográfico, por voluntad propia, y no porque se sienta obligada a acompañar a su novio friqui.

Y ábrete una cuenta en gmail, que es fácil. Y no se llenan los buzones.

Paisaje castellano, en los alrededores de Medinaceli, Soria

Retrato de un obsesión (2006)

Cine

Retrato de una obsesión (Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus, 2006), 13 de mayo de 2007

Había varios motivos para ir a ver este largometraje. Fundamentalmente, dos. Por un lado, la presencia de la siempre imponente Nicole Kidman, siempre atractiva, aunque a veces irregular como actriz. Por otro lado, para mí, aficionado a la fotografía, la representación que de la personalidad de la fotógrafa Diane Arbus nos ofreciese esta historia cinematográfica dirigida por Steven Shainberg, de quien tuve la ocasión de ver la curiosa Secretary.

Dos cuestiones previas. El título que le han puesto a la versión en castellano no tiene absolutamente nada que ver con el título original, lo cual me parece siempre mal, y además hace que podamos confundirla con otra película de temática muy distinta, y cuyo título en castellano tampoco tenía que ver con el título original. Alguna vez he dicho que quizá la pena de muerte fuese una opción para los traductores de títulos cinematográficos. O cuando menos el ostracismo a una isla desierta en el Caribe, sin palmeras y sin playas, claro.

Por otro lado, la historia que nos cuentan no es real. Aunque basada en un personaje real, es una invención de ficción. Y eso debe quedar claro.

A partir de ahí, la ficción va de cómo una maruja de clase media-alta neoyorquina, estilista en el negocio de fotografía de moda de su marido, encuentra la inspiración para convertirse en una fotógrafa actual, que revoluciona el sentido estético de este arte en la segunda mitad del siglo XX. Y todo ello a través de su amistad con una persona que presenta una enfermedad congénita, interpretada por Rober Downey Jr, cuyo trabajo no podemos juzgar por su extrema caracterización y por haber visto la película doblada al castellano. Tardamos en entrar en la historia, que empieza morosa y sin una dirección definida, pero que luego nos cuenta unas relaciones interpersonales que no dejan de tener interés.

No obstante, el personaje de Arbus no está del todo bien definido, y no siempre es comprensible lo que hace o sus motivaciones. También puede afectar el hecho de que tal Kidman vez no sea la actriz ideal para el papel. Demasiado mona, y demasiado sobreactuada, con muchos suspiritos y ruiditos para mostrar unos sentimientos para cuya interpretación quizá no está lo suficientemente dotada, sin necesidad de estos recursos. La sensación es que Downey está muy bien, pero no lo puedo asegurar por el doblaje.

En general, el filme se deja ver, pero no acaba de emocionar del todo, aunque técnicamente la realización es más que correcta. A la dirección le pondremos un siete, pero la interpretación y mi valoración subjetiva se quedarán en seis.

Por supuesto, la película, para un amante de la fotografía, alcanza unos niveles de erotismo casi pornográfico cuando desfilan ante su mirada las Rolleiflexes, Leicas, Hassels y otros animales eróticos similares. Pero esto es un perversión muy particular.

Imagen del Teatro Romano de Zaragoza tomada con mi Leica IIIf, modelo muy similar sino igual a algunos de los que aparecen en el filme

Un riesgo que ha salido mal, y una estrategia mala

fórmula 1

Domingo de Fórmula 1, y Alonso no se puede quejar… del todo. Era obligatorio que intentase pasar a Massa en la primera curva, y todos debemos reconocer que lo ha intentado con ganas. Pero le ha salido mal. Nada que reprochar. Eso sí. La estrategia del segundo sector ha sido mala, y si no le ha pasado factura es gracias a la mala suerte de Räikkönen, y por las torpezas de Heidfeld y su BMW Sauber. Así que del mal el menos, y tercer puesto. Vencedor, Massa, que no ha cometido errores. Líder del mundial, Hamilton, lo cual no es excesivamente bueno para el ambiente que rodea al asturiano.

Colección de Ferraris en el 1er Rallye de Clásicos Deportivos, Plaza de Santa Engracia, Zaragoza

Vete a la m…., Bernie

política

Un individuo, de nacionalidad británica, básicamente conocido por ser un tirano fascistilla en el ámbito de la Fórmula 1, ha condicionado su apoyo a una prueba deportiva en este país al resultado de las futuras elecciones autonómicas y municipales. En una ingerencia con un descaro pocas veces visto, el «capo» del motor ha apoyado una opción política por encima de otras. Parece ser que el criterio por el que se eligen a los representantes políticos no es el interés o la prosperidad global. La vivienda, la salud, la educación, el bienestar social, el empleo,… no parecen razones suficientes para hacer una campaña electoral. Lo que hay que presentar es si una prueba deportiva de carácter elitista se va a celebrar o no en una determinada ciudad. Y los representantes políticos del «partido beneficiado» están encantados. Y a lo mejor hace efecto. ¿Será verdad que lo pueblos tienen los políticos que se merecen?

Parece que el tarado en cuestión ya había tenido previamente algún que otro escándalo político. De aquí al domingo me pensaré si sigo comentando este deporte en estas entradas.

La «política» en el mundo de los clásicos deportivos, Plaza de Santa Engracia, Zaragoza

Pobrecito robot

sociedad

Nos cuentan en ELPAIS.com que un generalote usamericano suspendió las pruebas que estaban realizando con un robot antiminas, porque le parecía inhumano cómo iban reventando las patas mecánicas de tan sensible ser. Es una pena que estos generalotes usamericanos o de cualquier otro lugar no sientan tanta pena cuando manda bombardear a pobrecitos moros, negros, chinitos, o cualquier otro ser que probablemente a los ojos de estos energúmenos son menos humanos que sus preciados robots de metal. Evidentemente, algo va mal en esta gentuza para que se dediquen a lo que se dedican. Uiggggggg, qué cabreo he pillado leyendo la noticia.

Paseando por Brihuega, Guadalajara, un cartel nos informa del bombardeo que sufrió la bella villa alcarreña durante la Guerra de Sucesión; no lo dice, pero fueron los borbones (que lo he mirado en la Wikipedia)

Dame 10 razones (2006)

Cine

Dame 10 razones (10 Items or Less, 2006), 8 de mayo de 2007.

Las historias mínimas no están de moda en el cine en general y en el cine que nos viene del Imperio en particular. Parece que si las tramas no son complejas, los personajes rebuscados y atormentados, o en ausencia de lo anterior, si no hay tremendos efectos especiales, nada vale. Por eso siempre resulta refrescante acercarse a situaciones sencillas, contadas asimismo con razonable sencillez, como es el filme que dirige Brad Silberling, director que no me es simpático por masacrar con su versión yanqui esa hermosa cursilada que es Cielo sobre Berlín (desde que vi por primera vez este filme, estoy enamorado de su protagonista femenina Solveig Dommartin, a quien no he vuelto a ver nunca en ninguna otra película; al realizar esta entrada, investigo en IMDb.com, y compruebo con pesar que la actriz falleció el pasado mes de enero con sólo 46 años de edad).

La historia tiene semejanzas obvias con la que se nos presentaba en Lost in translation. El azar reune a una mujer joven, interpretada por la española Paz Vega, desorientada en la vida, con algún fracaso a cuestas, y aun actor conocido, algo más que maduro, en este caso Morgan Freeman, interpretándose a sí mismo. De la interacción que se produce a lo largo de 12 horas de su vida, ambos personajes sacan algo nuevo, algo positivo. La película no va más allá, presenta algunos hecho sencillos, pero lo hace razonablemente bien. Con un presupuesto mínimo, la película ambientada probablemente en los suburbios de las conurbaciones del sur de California, o en otro lugar poco favorecido y con fuerte inmigración del sur de los EE.UU. (el actor realmente vive a caballo entre Charleston, Mississippi, y la ciudad de Nueva York). Se trata de una película de diálogos y sentimientos.

La interpretación de ambos es buena, siendo siempre estupendo disfrutar de un actor como Freeman, que obviamente se lo ha pasado muy bien en este filme. La de Paz Vega se ve penalizada por el hecho de que en este país sabemos cuál es su voz real, y nos extraña el doblaje de la misma. Pero mantiene el tipo con dignidad ante el peso pesado de la interpretación.

Puesto que las pretensiones del filme son modestas, tampoco irá mucho más allá en la historia del cine. Pero en poco más de 80 minutos, te cuenta algo que es probable que te interese más que muchas de las superproducciones que se estilan en el cine actual. Le ponemos un siete a todo; dirección, interpretación y valoración subjetiva.

Historias mínimas pero interesantes, como tal vez las de estos adolescentes de fiesta en Brihuega, Guadalajara

Carreras, comercios y otros problemas de salud

ciudad

Domingo por la mañana, y mis problemas de salud aparentemente están solucionados. Hace buen día. Un paseo. Carrera popular (media maratón) por las calles de Zaragoza. Cuando bajo al Paseo de la Independencia, ya han llegado la mayor parte de los corredores. Pero los que quedan van acercándose a la meta con paso cansino, pero semblante alegre. Algunos grupos de espectadores se comportan como entusiasta e incansable cla.

Me entero en ese momento de que abren los comercios. Me compro un libro. Vuelvo a casa. Mis problemas de salud no están solucionados. Mala noche. El lunes de baja. Hoy a trabajar; espero que sea la definitiva.


Carrera popular entre el Coso, la Plaza de España y el Paseo de la Independencia, Zaragoza

Oh, Jhony…

españa cañí

Siempre me ha gustado introducir de vez en cuando, y sin abusar, alguno de esos ejemplos que nos muestran que «espein is diferen», y que el papanatismo nacional a la hora de mostrarnos «modernos» al mundo sólo es es superado en magnitud por dimesiones tales como el tamaño del Sistema Solar o cosas de ese estilo.

Y he aquí que paseando por la bonita población de Brihuega, en la provincia de Guadalajara, nos encontramos cómo un producto tan castizo y nacional como los churros se ven descastados y desnaturalizados por un tal Jhony,… Ah, si el bueno de Johnnie levantase la cabeza… Claro que, como podemos comprobar, en esta churrería de pro siguen vendiendo «perritos calientes«. ¡Pues no era pecado matar perritos! Y si no, ¿a qué viene la persecución mediática ejercida sobre la simpatiquísima Cruella de Vil? Incomprensible. Con lo a gusto que me hubiera comido en ese momento una salchicha de Fráncfort.

Churrería ambulante en Brihuega, Guadalaja

La maldición de la flor dorada (2006)

Cine

La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006), 1 de mayo de 2006.

Desde hace años, nos visita el cine chino con una variante peculiar. Las aventuras épicas de épocas pasadas con abundancia de luchas de espada y artes marciales. Y en este plan nos vuelve a visitar Zhang Yimou, que ya nos ofreció ejemplos previos de este tipo de cine.

El filme que aquí nos ocupa nos cuenta una historia que podríamos considerar un híbrido de las tragedias clásicas de Sófocles o Eurípides, con sus torturados personajes tipo Electra, Edipo o Antígona, y las tragedias de Shakespeare, con sus intrigas políticas y personales tipo Rey Lear. Pero a lo chino. Con una realización en la que puesta en escena, la ambientación, los aspectos formales, la decoración, el vestuario tiene una importancia fundamental. Quizá demasiado fundamental. Quizá nos distrae en exceso de lo que le está pasando a los personajes, que no nos llegan a entrar. Finalmente, ese destino trágico no nos afecta demasiado, porque nos hemos perdido en el barroquismo de los decorados y los vestidos, en la coreografía de las multitudinarias batallas,… o hemos estado demasiado preocupados por un posible desprendimiento de retina ante el colorido de los decorados palaciegos.

Es difícil valorar la interpretación. Nuevamente, el envoltorio de los personajes nos impide apreciar la labor de los actores. No obstante, habiendo conocido trabajos previos de Chow Yun-fat y, especialmente, de Gong Li, tengo la sensación de que no están a la altura de los mismos. Creo que efectivamente están encorsetados en sus papeles.

No obstante todo lo anterior, tampoco te aburres. Es razonablemente entretenida, así que le daremos al menos un seis a la dirección y a la interpretación con un siete para la valoración subjetiva. En esto último, reconozco que me pierde el aspecto de estas producciones. Aunque no sea tan elegante y delicada como La casa de las dagas voladoras del mismo director.

Palacete chino en el Palacio Sans-Souci, Potsdam

Clásicos deportivos en el Monasterio de Rueda

sociedad

Conociendo de antemano el recorrido del 1er Rally de Clásicos Deportivos – Hospederías de Aragón, planifico mi nuevo encuentro este lunes por la tarde en el Monasterio de Rueda, con la esperanza que los chubascos que han menudeado en este puente hubieran desaparecido. Mala suerte. No ha sido así, y una tormenta ha saludado mi llegada al monasterio cisterciense a orillas del Ebro.

Pero a lo que íbamos, de lo que se trataba era de poder ver los clásicos desde cerca, ya que en Zaragoza se encontraban protegidos tras vallas, polis y guardas-jurados. Aquí, sin la aglomeración de la gente, hemos podido pasear libremente entre los vehículos. Especialmente, aprovechando una tregua entre las tormentas.

No todos los coches estaban recogidos cuando he llegado. Algunos de los más clásicos se han perdido por el recorrido, y la limitada dotación de guardias civiles se las veían y se las deseaban para recogerlos a todos. Finalmente, hemos podido comprobar cómo llegaba el bello y venerable Bugatti azul que cerraba la cuenta de participantes.

Algunos de los vehículos han necesitado tareas de mantenimiento. Tal vez se han visto afectados por la abundante lluvia que han debido soportar en diversos momentos del día.

Finalmente, he dado una vuelta para registrar algunos detalles de los coches. Me ha llamado la atención la abundancia de bichillos en las marcas de los clásicos. Además de no pocos caballitos rampantes… sí, sí, de esos italianos de Maranello,… he visto también algunos fieros felinos y peligrosos oficidios. En fin. Ha sido entretenido. Una pena que no tenga ni idea de coches y no supiera muy bien que estaba viendo. Pero algunos eran realmente bonitos.

Fotografías tomadas en el Monasterio de Rueda, Sástago, Zaragoza