En busca del negativo perdido y los amores de Ingrid Bergman

Cine, Fotografía

Varios de los blogs sobre fotografía que sigo habitualmente, como T.O.P. y Foto36, se hacían eco de una noticia aparecida en The NY Times recientemente sobre el descubrimiento en Méjico de varios miles de negativos de Robert Capa tomados durante su seguimiento de la Guerra Civil española. No sólo hay negativos de Capa. También encontramos negativos de Chim y de Gerda Taro.

Parece ser que los negativos fueron dejados en París cuando el fotógrafo abandonó Europa ante el avance alemán en 1940. Creyó hasta su muerte que se habían perdido. Pero parece ser que tras numerosas peripecias, consiguieron salvarse, y muchos años más tarde, reaparecer en buen estado, tal y como parece que han confirmado los técnicos de Eastman Kodak.

Por un lado, este descubrimiento es una excelente noticia para la conservación del patrimonio histórico de la fotografía y también, dándole la vuelta a la cosa, para la conservación del patrimonio fotográfico de la historia. Pero por otro, nos puede hacer reflexionar sobre otra cosa. Los viejos negativos fotográficos han mostrado en numerosas ocasiones su capacidad para resistir todo tipo de peripecias y durar en el tiempo. Pero… ¿los archivos digitales resistirán igualmente? ¿Estamos condenados a perder la mayor parte del patrimonio fotográfico que actualmente se está generando por la volatidad de los datos electrónicos? Interesante cuestión.

Un poco de cotilleo. Mientras releo algunas de las cuestiones relacionadas con Capa, veo que fue amante de Ingrid Bergman, quien quiso llevarle al altar, cosa que no consiguió porque el permaneció fiel a la memoria de su compañera Gerda Taro, que murió en Brunete durante la contienda civil española. Por un lado, qué envidia, y por otro, qué romántico. También leo que esta pareja, la Bergman y Capa, sirvieron de inspiración a Hitchcock para la pareja protagonista de Rear Window, interpretada por Grace Kelly y James Stewart. Cómo me gusta; todo se interrelaciona. Todo tiene que ver. Todo es un todo.En la foto de hoy, una vista de las playas del desembarco de Normandía, donde también estuvo Robert Capa.

En las playas del desembarco
(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)

En el Valle de Elah (2008)

Cine

En el Valle de Elah (In The Valley of Elah, 2008), 27 de enero de 2008

Cuando uno se entera de que estrenan una película protagonizada por Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon, le entran muchas ganas de ir al cine. Si además te enteras que el director es Paul Haggis, quien ya nos ofreció una cinematográficamente interesante aunque ideológicamente confusa Crash,… pues aún parece que te interesa más todavía. Si las críticas que lees son muy positivas,… entonces empieza a dar miedo la cosa. Se crean unas expectativas muy elevadas, y el riesgo de desilusión aumenta exponencialmente. Son las cosas del cine. Pero es necesario ir. Y si hay que ir, se va.

La historia es la de la investigación de la muerte violenta de un soldado recién llegado de Iraq en los alrededores de la base donde se encuentra acuartelado. La investigación se lleva a cabo en diversos momentos por la policía militar, para pasar luego a la jurisdicción civil por una iniciativa de una inspectora de policía con problemas de integración laboral (Charlize Theron), y en todo momento por el padre del soldado (Tommy Lee Jones), un militar retirado, que quiere recuperar la memoria del hijo, de quien se sospecha pudiese estar relacionado con el consumo y el tráfico de drogas. La acción transcurre pausadamente mientras nos enteramos de cosas,… que no necesariamente tienen que ver con el investigación. Esta pasa a ser un marco adecuado para que realizar un reflexión sobre las consecuencias éticas y morales de la Guerra de Iraq en particular, y de cualquier guerra en general. La película va poniendo en cuestión la pérdida de valores de una sociedad desorientada y con problemas. El plano final de la película con una bandera norteamericana ondeando al viento de una determinada forma es una auténtica declaración de lo que concluye el filme. Por cierto, debe ser la única ocasión de que un final con bandera al viento me ha gustado. Y mucho.

La película está basada en hechos reales, aunque los nombres y las circunstancias están alterados. En esta ocasión, no hay confusión ideológica. Está claro que Haggis promueve una intensa crítica de lo que pasa en torno a ese disparate que es la invasión de Iraq por parte de los EE.UU. y sus aliados, así como en lo que se está convirtiendo el ejército norteamericano.

Un elemento importante en la credibilidad del filme es la impecable actuación de los intérpretes. Jones se mueve con la soltura y competencia que le caracteriza. Aparece mayor, triste, casi derrotado. Ha perdido a dos hijos en el ejército. Sólo le quedan las profundas y conservadoras convicciones del viejo sargento de la policía militar. Convicciones que pasarán una dura prueba conforme vaya tomando conciencia de lo que en estos momentos es la institución en la que sirvió. De fondo tiene a su esposa (Susan Sarandon) como amarga voz de la conciencia. También es muy convincente el papel de Theron como inspectora de policía. La sudafricana abandona el glamour de muchos de sus papeles, se recoge el pelo, evita el maquillaje, y a cara descubierta intenta reencontrar su punto de honestidad, su razón de ser, demostrar a los demás que es algo más que un capricho, abandonado, de su jefe.

En resumen, una película de gran calidad, altamente recomendable salvo por los que entiendan que el cine es algo para pasar el rato comiendo palomitas. Yo le pongo un ocho, con idéntica nota en la interpretación y un siete en la dirección.

Con una muerte por el medio, no parecerá mal que ilustre esta entrada con una de mis recientes fotografías en el cementerio de Zaragoza.

Cruces y cipreses

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)

Los crímenes de Oxford (2008)

Cine

Los crímenes de Oxford (2008), 20 de enero de 2008.

Dudas me han entrado a la hora de encabezar esta entrada sobre sí debía consignar el título original de la película como The Oxford Murders. Al fin y al cabo, el filme está rodado en inglés, en Inglaterra y con un ambiente muy británico. Pero asumiremos que la película es española, y que su título original es en castellano.

Pues esto va de que a Alex de la Iglesia le da una ventolera y se pone a hacer una película que no tiene nada que ver con el cine al que habitualmente nos tiene acostumbrados. Este director tiene algunos títulos que me parecen estupendos y otros que no. En realidad, si miro su filmografía, en lo que se refiere a largometrajes, sólo hay dos que me parece que tienen algo para que se le dé la importancia que se le da en la filmografía española actual. Y son El Día de la Bestia y La Comunidad. Ambas me parecen geniales. Pero las demás… ¡uffff! Una de dos. O está sobrevalorado, o tiene poco atino a la hora de mostrar su genialidad.

El filme que aquí nos ocupa pretende ser su punta de lanza para el cine anglosajón. Bueno… ¿Y Perdita Durango, qué? ¿Nos hemos olvidado que aquella también se rodó en inglés? También se habla de un homenaje a Hitchcock. Mmmmmmmmm… Es cierto que es una película de misterio. De asesinatos por resolver. Es cierto que algunos planos y algunas secuencias tienen mucho de lo que hacía el viejo maestro. Pero ¿es esto un homenaje o mera imitación coyuntural y aprovechada? El viejo maestro nos mantenía en vilo simplemente con el acoso a un personaje, con la incertidumbre de los destinos de los protagonistas. El presunto motivo de esa incertidumbre, el McGuffin, era absolutamente secundario. Un polvo negro en Notorious, una persecución no sé sabe muy bien porqué en North by Northwest,… Eso no importaba nada. Aquí nos dan una brasa aterradora con la lógica, las matemáticas, la maldita sucesión de Fibonacci. Lo de la sucesión de Fibonacci parece que se lo han aprendido en jueves. Sale hasta en la sopa. Incluso aquí se equivocan un mogollón cuando el protagonista dice que cree en el número pi, cuando el número asociado a la sucesión de Fibonacci es el número phi. Vamos mal en matemáticas y en letras. Largas parrafadas de frases sin sentido para la mayor parte de los espectadores y que son superfluas a la hora de crear ambiente. El resultado es una melange inconsistente entre las historias tipo códigodavincianas y las novelas de Agatha Christie. Juro que a mí me parece que esta historia tiene más de los whodunit de la prolífica escritoria británica que al suspense del maestro del cine de la misma nacionalidad.

Técnicamente,… pues sí, el director tiene recursos. Pero no sé si los sabe aprovechar. Imagino que habrá quien admirará el largo traveling que nos lleva de los desengaños del joven posgraduado hasta el lugar del primer crimen. Pero aparte de presentarnos a algunos de los personajes, que ya habían sido presentados, no acabo de verle la gracia. Nada que ver, por ejemplo, con el largo traveling que se puede disfrutar en Atonement para mostrar el ambiente de la playa de Dunkerke durante la II Guerra Mundial. Por poner un ejemplo de hace una semana escasa.

En cuanto a la interpretación. El joven posgraduado interpretado por Elijah Wood convence más bien poco. La enfermera que se lo liga, las española Leonor Watling, da lugar a una relación más o menos apasionado que nadie sabe por qué surge ni adonde va, ni si importa gran cosa. Por otra parte, esta chica es guapa, y además con poco recato a la hora de despelotarse, y me cae bien. Pero no acabo de verle mucho como gran actriz. Siempre me ha parecido que flirtea con la mediocridad. El viejo filósofo y matemático, John Hurt, hace lo que puede, que es mucho, pero poco más allá. Desde mi punto de vista, habría que cesar al responsable del casting. Hay otros actores que no lo hacen mal. Pero salen poco, y poco pueden hacer.

En resumen. Una película muy floja. Más de lo que la prensa especializada reconoce. Supongo que el nombre del director influye. Yo no le pongo más de un cinco en la valoración subjetiva, con una seis en la interpretación y otro en la dirección. Si podéis elegir, elegir otra película.

En la fotografía de hoy,… qué va a ser. Oxford. La foto es de 1989. No me acuerdo ni de cerca qué es. Si alguien lo sabe, que lo diga.

Pentax P30n
Focal: 28mm
Negativo color 100 ISO

Expiación (2007)

Cine

Expiación (Atonement, 2007), 15 de enero de 2008.

Para empezar, el título completo en español es Expiación: Más allá de la pasión. Pero he decidido obviar ese «más allá de la pasión» en el título de la entrada, porque no sirve para nada y no induce más que a engaño. Cosa que no necesita este estupendo filme firmado por Joe Wright, basado en la novela Atonement del escritor británico Ian McEwan. Esto no es un culebrón de pasiones amorosas. Esto va de otra cosa. Va de las repercusiones de nuestros actos. De cómo afectan las vidas de quienes nos rodean. De cómo en un momento dado condicionan nuestra propia vida, e incluso hace necesarios actos de expiación de nuestras faltas.

Según la propaganda del distribuidor de la película esto van de los amoríos y pasiones de una señorita pija británica y del hijo del ama de llaves, protegido de la familia de bien, en la década de los 30 del siglo XX, en vísperas de la Guerra Mundial. La señorita pija está interpretada por Keyra Knightly y el «ceniciento» por James McAvoy. En realidad, estos personajes son secundarios. Secundarios de lujo, que se llevan buena parte de los minutos que dura la película, pero secundarios. Son los que sufren los actos de quien considero que es el auténtico protagonista del relato, la pequeña Briony, interpretada en su preadolescencia por Saoirse Ronan, en su juventud por Romola Garai, y ya anciana por Vanessa Redgrave.

No nos encontramos ante un relato de estructura convencional. La acción va y viene en el tiempo. Es necesario para poder comprender mejor lo que pasa por las mentes de los protagonistas, para entender que lo que vemos y percibimos no siempre es la realidad sino lo que queremos interpretar. Tampoco es convencional por… un motivo que sólo se comprende al final, aunque la secuencia de los hechos y los tiempos nos hagan sospechar durante la proyección. La realización por lo demás está muy cuidada; se sale de lo habitual. Toma sus riesgos. Tiene momentos muy poderosos visualmente, al mismo tiempo que una música acompañada por un peculiar instrumento de percusión, nos va dando pistas de lo que estamos viendo realmente.

La interpretación es suficientemente buena. La Knightly está mejor que lo habitual, y cumple sobradamente, aunque quiza hubiera hecho falta otra actriz con un poco más de solidez. Pero el físico lo da. McAvoy está mejor y cumple también sobradamente. El patito feo de la película, el personaje de Briony se luce menos por estar interpretado por tres actrices distintas y con unos tiempos limitados en pantalla en relación a la importancia del personaje, pero no hay nada que objetar a la interpretación, especialmente de las dos brionys jóvenes. La intervención de Redgrave, corta aunque trascendente, tiene un cariz que va más allá de lo meramente interpretativo, por lo que tiene de catártico para la resolución del relato.

Sólo había leído previamente una novela del escritor, y aunque me gustó, no me llevó a seguir buscando su compañía literaria. Pero ahora sí que me han entrado ganas de hincarle el diente a un relato que me imagino mucho más rico en su versión literaria.

En resumen, una película muy interesante y muy conveniente, que muestra que se pueden hacer todavía buenas adaptaciones de obras literarias al mismo tiempo que se cuidan los aspectos cinematográficos de la obra. Yo le pongo un ocho, con la misma nota a la dirección, y un siete en la interpretación.

La imagen de hoy, la soledad y la melancolía en las calles del Casco Viejo de Zaragoza.

Sola
Canon EOS 10D
EF 70-210/3,5-4,5 USM
Focal: 75mm
ISO 400
Exposición: f/5,6 – 1/400s

El espía (2007)

Cine

El espía (Breach, 2007), 6 de enero de 2008

Nos vamos en una tarde tonta de Reyes, en un puente forzado por la coincidencia de esta festividad con un domingo, a ver una película que había quedado sepultada en la profundidad de un intratable cartelera navideña. Una de espías. Pero sin acción. Espías de verdad, no estilo 007.

La película está dirigida con corrección técnica por Billy Ray. Es su segundo largometraje como director, pero el primero que veo yo. Tiene una lista relativamente larga de filmes en los que ha firmado como guionista, pero tampoco he encontrado grandes cosas. En cualquier caso, hay solvencia en la dirección, ya que la película tiene un aspecto visual muy conseguido y la historia va transcurriendo con un ritmo razonable. Dado que se trata de una película basada en hechos históricos, el final resulta previsible, por lo que el principal interés resulta más en el retrato de los personajes que en otra cosa.

Por lo tanto, es imprescindible hablar de los actores que deben componer este retrato. En primer lugar, decir que el veterano agente que es vigilado por espía está interpretado por Chris Cooper, un más que solvente actor, generalmente en tareas de secundario, pero que siempre me ha parecido muy bien. Realmente, consigue un retrato muy convincente del personaje, con algún momento de bastante intensidad. Se ve enfrentado a un joven funcionario de la agencia interpretado por Ryan Philippe. Está bien. Pero como tuve la mala suerte de encontrármelo en alguna película para adolescentes hace tiempo, en ningún momento pude quitarme esta imagen de mi cabeza. Es injusto, lo sé. Porque lo he visto en otros filmes, donde no me ha pasado esto. Pero en éste sí. Como catalizador a esta relación está la solvente y para mí infravalorada Laura Linney. Casi siempre me gusta esta actriz.

En resumen, una película correctamente dirigida y muy bien interpretada. Pero que no me acaba de emocionar. La verdad es que en el fondo, durante la película me da un poco igual lo que les pase a los personajes. Quizá porque todo está muy planteado para que de entrada y de forma muy maniquea unos te caigan muy bien y otros muy mal. Con esto, pierden interés y además ya supones por donde van a ir los tiros.

No obstante, no pasa nada por ir a verla y entretiene. Le pongo un siete en dirección y un ocho en interpretación. Lo que pasa que no le daré más de un seis a mi valoración subjetiva.

La imagen de hoy, la abstracción del agua que discurre por una fuente de marmol.

Pentax K10D
SMC-A 100/4
ISO 100
Exposición: f/5,6 – 1/640s

Un "goof" en American Gangster

Cine, Fotografía

Ya decía ayer lo mucho que me había gustado la última película estrenada de Ridley Scott, American Gangster. Como soy aficionado al cine, no puede evitar durante la película en fijarme en el diverso material fotográfico que aparece en el filme.

En un momento dado, observé que buena parte de las cámaras fotográficas réflex lucían sobre su pentaprisma la inscripción «Asahi Pentax«. Esto estimuló mi curiosidad, ya que desde mi primera cámara réflex, he sido usuario de Pentax, en otras marcas. Después de varias apariciones en pantalla, en una de las cuales se veía parte de una inscripción frontal con varios ceros. Algo así como «…000«. No se veía completa, de ahí los puntos suspensivos. Pero estoy prácticamente seguro de que se veían esos ceros. Entonces recordé que una de las cámaras de recorrido comercial más longevo de la historia de Asahi Pentax fue la K1000, y que esta robusta y austera cámara fue una de las preferidas por los cuerpos de policía norteamericanos, por ser económica, resistente y sencilla de utilizar. Y me quedé satisfecho… hasta que se me puso la mosca detrás de la oreja. La Pentax K1000 fue una cámara que comenzó a fabricarse bien entrada la década de los 70, en concreto en el año 1976, aguantando hasta casi la era digital, ya que dejó de fabricarse en 1997.

Con estos datos, y teniendo en cuenta que la acción de la película transcurre aproximadamente entre 1969 y 1973, da la impresión de que nos encontramos ante lo que los angloparlantes llaman un goof. Un error en la película, en este caso por el anacronismo entre la época y la cámara fotográfica.

Como en estas cosas hay que asegurarse, he consultado en diversas fuentes (Asahi Pentax and Pentax SLR 35 mm cameras 1952 -1989, Danilo Cecchi, Hove Foto Books; Bojidar Dimitrov’s Pentax K-Mount Page; Wikipedia) para ver si en la época de la película podría haber otra cámara que respondiera a las características vistas. He comprobado que hubo una cámara que reunía las características de la K1000 en la época de las Asahi Pentax Spotmatic, que sería coherente con la época del filme. Se trataba de la Spotmatic SP1000, de la que la K1000 sería descendiente. La primera tuvo su montura de rosca, mientras que la K1000 tuvo por montura la bayoneta K de Pentax. Lo que pasa es que donde yo vi los ceros, en la SP1000 encontramos la inscripción «SPOTMATIC«. Salvo que me haya engañado la vista, no se trata de esta cámara, sino de la K1000, y por lo tanto nos encontramos ante un «goof«. Un error, vamos.

Pues nada. Ya lo sabéis. Pero vamos… por lo demás, este detalle no desmerece la película. Supongo que pensaron que la K1000 parecería lo suficientemente antigua, y que pocos se preocuparían de este detalle.

En la imagen de hoy, os subo una foto de los tiempos de las diapositivas. Como en estos días que he estado de fiesta he ordenado un poco mis posesiones, ha aparecido un carrete de diapositivas con imágenes del Museo del Ferrocarril de Villanueva y Geltrú (Barcelona). Y aquí os dejo esta estupenda «Verraco«.

Canon EOS 100
Película diapositiva 100 ISO
Exposición no registrada

American Gangster (2007)

Cine

American Gangster (2007), 2 de enero de 2007.

En un día feo, frío y húmedo como pocos, nos vamos a ver la última de Ridley Scott. Ir a ver una película de este director es algo que siempre me produce sensaciones contradictorias. Apenas hace uno días, disfrutaba de la ultimísima y parece que definitiva versión de Blade Runner. La verdad es que me da igual la versión… me parece una de las mejores películas de la historia. Obsérvese que no incluyo la coletilla «de ciencia ficción» en la frase anterior. Pero claro… también flirteó con la teniente O’Neil; una catástrofe.

La película es una mezcla de dos arquetipos cinematográficos; las películas de mafias y las películas de poli contra malo que apenas se ven pero que están de forma consciente o inconsciente enfrentados casi personalmente. De las primeras hay muchos ejemplo, desde la colosal El Padrino hasta la última de Scorsese, Infiltrados, también muy notable. El filme que hoy nos ocupa bebe de esas abundantes y ricas fuentes. De las segundas, siempre tengo en mente esa maravilla de Michael Mann que es Heat. La base de estas películas es el enfrentamiento actoral entre dos grandes que muchas veces apenas coinciden en la misma escena. También hay mucho de esas historias en la que ayer contemplamos.

Pero dicho esto, la película es una concepción original, independiente de las influencias que la preceden. Asistimos a la ascensión de un gánster, interpretado por Denzel Washington, desde su humilde condición de sicario, ignorado por todos, hasta colocarse en la cima de la pirámide alimenticia del crimen organizado. También asistimos al purgatorio de un policia, encarnado por el australiano Russell Crowe, que por diversos motivos, uno de los cuales es su peculiar honradez, va circulando por la vida dando tumbos hasta que encuentra su sitio en la persecución del tráfico de drogas y en su consecución de la licencia de abogado. Ambas trayectorias confluyen finalmente en un final, que si no es espectacular, si que es muy adecuado. Todo ello está perfectamente insertado en el guión que, a pesar de su larga duración, fluye sin problemas por la historia.

Ambos protagonistas están en estado de gracia. La verdad es que Washington está sobrio como no lo había estado en algunos de sus últimos papeles. Y esa sobriedad, con la elegancia que conlleva, es una de sus marcas de clase, de su identidad como actor. El australiano, una vez más, se vuelve mucho más competente cuando se vuelve tosco, bruto, débil que cuando va de apetitoso solomillo de carne. Está también perfecto en su papel. Hay una pléyade de actores secundarios que cumplen a la perfección y otorgan a la película una de sus principales fortalezas; la interpretación.

En resumen, una película altamente recomendable, especialmente para los aficionados a las «pelis» de mafiosos. Yo le planto un ocho, con un nueve a la interpretación y otro ocho a la dirección. Dicho queda.

La fotografía de hoy, arte callejero por el Casco Viejo de Zaragoza.

Fujifilm FinePix F10
Focal: 8mm
ISO 100
Exposición: f/2,8 – 1/200s

Deseo, peligro (2007)

Cine

Deseo, peligro (Se, jie, 2007), 17 de diciembre de 2007.

Ang Lee es uno de mis directores favoritos, aunque hay algunas de sus películas que no me dicen gran cosa. Pero siempre lo he achacado más al tema que tratan que a otra cosa. No me dijo gran cosa Brokeback Mountain, ya que me resulta un poco «marciana» la sociedad norteamérica rural de los estados menos poblados, y más si nos referimos a como era hace cuarenta años. No me dijo gran cosa Hulk, porque no me dicen gran cosa las películas de superhéroes, ni me dice gran cosa que me traten de hablar de la torturada psicología del superhéroe a su pesar.

Pero ha habido otras películas que me han gustado mucho de este director taiwanés. Y sobretodo, guardo un excelente recuerdo de sus primeras películas, como El banquete de boda o Comer, beber, amar. Especialmente esta última, me pareció excelente; me conmovió la historia de las tres hermanas, sus relaciones y su relación con su anciano y gastronómico padre. Ya sé que no estoy mencionando otras más famosas… y que me gustaron mucho… pero es que éstas fueron las que me engancharon al cine de este director.

El polifacético director nos enfrenta ahora ante una historia localizada en el ámbito de la ocupación japonesa de las regiones nororientales y orientales de China, entre los años 1938 y 1942. Nos cuenta la historia de una joven estudiante china que, a través de un grupo de teatro universitario aficionado, pasa a realizar actividades de resistencia contra un colaboracionista de los japoneses. En un primer momento, los hechos suceden en Hong-Kong, y tras el fracaso de los intentos, en un segundo momento, el núcleo de la historia sucede en Shanghai. La historia poco a poco se centra en la compleja relación que se establece entre la joven estudiante, protagonizada por Wei Tang, y el ministro colaboracionista interpretado por Tony Leung.

La película tiene una manufactura impecable. Ambientación, decorados, vestuario, iluminación… todo es perfecto. Su larga duración, casi dos horas y media, se nota poco. Sus intensas y explícitas escenas de sexo pueden hacer que sea por lo que se recuerde la película que tiene otros muchos aspectos interesantes. Y por una vez, encuentro que dichas escenas de sexo son necesarias para comprender la evolución de la protagonista y la complejidad de las relaciones con su contraparte masculina.

La interpretación, tanto de la pareja protagonista como de los secundarios, es muy buena. Son actores y actrices desconocidos. Yo conocía a Tony Leung de una película que me gustó mucho, como fue Deseando amar, y de Hero, una de estas películas de espadachines chinos tan coloristas que últimamente tanto gustan. Una de las secundarias, la mujer del ministro, está interpretada por Joan Chen, más conocida en occidente por diversas apariciones, tanto cinematográficas como televisivas (para los más «frikis» del hecho televisivo, era la «Josie» de Twin Peaks). De gran nivel, en una película donde las miradas o las actitudes corporales tienen una importancia tan grande o superior a los diálogos. Como ejemplo, la reacción sin palabras del ministro ante una canción de sus amante nos habla claramente de sus sentimientos aunque no conozcamos (los subtítulos no aparecían correctamente situados y legibles en la proyección) el contendio de la letra de la canción.

Creo que el filme se acerca al concepto de «peliculón«. Gran producción, gran dirección, gran interpretación, glamour,… quizá sólo la relativa frialdad con la que en ocasiones se filman ciertas escenas impide que el espectador termine de involucrarse del todo en las emociones de los actores. El final, que no desvelaré, provocó controversia entre quienes íbamos. Pero la última imagen, fue para mí una perfecta descripción de lo que suponía el cierre de la historia para uno de sus protagonistas.

A esta película le pongo un ocho, con la misma nota en dirección y un nueve en interpretación.

En la foto de hoy, un calígrafo chino o lo que sea, en la Plaza Mayor de Madrid.

Pentax *ist DS SMC-A 50/2 ISO 200 Exposición: f/8 – 1/500s

Diario de una niñera (2007)

Cine

Diario de una niñera (The Nanny Diaries, 2007), 2 de diciembre de 2007.

En un otoño, temporada en la que se suelen ver las mejores películas del año junto con determinados meses de la primavera, en el que el buen cine ha sido escaso de ver, y desde luego raramente procedente del otro lado del charco, sin saber muy bien que ver, optamos por acudir al reclamo que supone la guapa Scarlett Johansson, aunque sin muchas esperanzas.

La película, basada en un «best-seller» norteamericano, cuenta las andanzas de una joven graduada universitaria que, ante la desorientación personal sobre lo que hacer con su futuro, decide aceptar la oportunidad que se le presenta de trabajar durante un tiempo como niñera. El filme, dirigido colaborativamente por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, pretende hacer un crítica de la alta sociedad neoyorquina del Upper East Side. Y hasta cierto punto lo consigue, pero con una eficacia discutible. No sé para que tanto director en un largometraje que por otra parte no presenta grandes complicaciones. En realidad, la cosa queda más en un monográfico de la Johansson, guapa como siempre, aunque físicamente más discreta en su papel de universitaria sin rumbo que en otras ocasiones.

En lo que se refiere a la interpretación, la protagonista absoluta aprueba sin ir mucho más allá. Ha tenido papeles de más calado que este en otras ocasiones. Su principal «contrincante», la Sra. X, está interpretado por Laura Linney, que desde mi punto de vista, en estos momentos es mucho mejor actriz, y no es raro que se coma a la más joven,… y eso que este tipo de filmes tampoco da para mucho más allá. Otras presencias son Paul Giamatti, que sale poco, pero ejecuta bien al c.br.n del padre, la cantante Alicia Keys, como mejor amiga y sin que hay mucho que comentar al respecto, y el chico guapo, interpretado por Chris Evans, en un papel muy superficial pero que parece que tenía que estar ahí. Ah, claro, y hay un niño… siendo una película de niñeras…

En fin, una película absolutamente intrascendente por más que la quieran disfrazar de crítica social o «estudio antropológico», más propia de los livianos meses del verano, pero que bueno… llega ahora. Yo le pondría un cinco a la dirección, un seis a la interpretación, y un seis a la valoración subjetiva global.

En la foto de hoy… bueno… en Madrid no hay tantos rascacielos como en Manhattan, pero algún edificio alto hay… por ejemplo, en la Plaza de España.

Pentax *ist DS
SMC-A 50/2
ISO 800
Exposición: f/4 – 1/50s

Un bonito homenaje a Hitchcock

Cine, Televisión

En estos tiempos de cambio climático, en los que no te puedes fiar de la temperatura que hace para determinar en qué estación estás, hay una serie de hechos, relativamente invariables, que nos marcan los ritmos anuales. Y uno de los fijos en estas cuestiones es el anuncio de cierta marca de vino espumoso catalán.

Cada año, un famoso o una famosa, o ambos, bailaban o cantaban, o ambas acciones, rodeados de un grupo de bellas señoritas reconvertidas en burbujas de cava. El anuncio, que siempre venía en versión larga y corta, era incluso anunciado en los medios. «Tal día, en el «prime time» televisivo, se estrena el anuncio de las burbujas, que cuenta con la presencia de xxxxxx (donde xxxxxx es un personaje de moda)». Esto es lo esperado.

Este año… no. No hay burbujas. Así como la lotería ha decidido prescindir de uno de los calvos más famosos de la televisión nacional, el cava ha decidido prescindir de las pizpiretas chicas vestidas de oro. Buuuuuuu,…. opinarán algunos… Pero para los que nos gusta el cine… ah, para los que nos gusta el cine… Freixenet ha optado por contratar a Martin Scorsese, que más que un anuncio ha realizado un pequeño cortometraje en el que homenajea por todo lo alto al gran Alfred Hitchcock. Se titula Key to Reserva, y lo podéis ver en la página de Freixenet así como en Youtube. A mí me ha encantado…

Lo cual no impedirá que probablemente yo siga consumiendo estas navidades algún producto de la competencia. La cosa es así… y mientras a los consumidores nos siga quedando un mínimo de libertad… pues a ejercitarla. Aunque tengo curiosidad por probar algún otro.

En la foto de hoy, la decoración navideña en unos grandes almacenes durante mi reciente visita a la Villa y Corte.

Pentax *ist DS
SMC-A 50/2
ISO 200
Exposición: f/4 -1/125s

La Zona (2007)

Cine

La Zona (2007), 28 de noviembre de 2007

Este largometraje es una coproducción hispano-mejicana. Aunque desde luego, fundamentalmente es un película de ambiente mejicano, si bien su tema puede considerarse universal. Es el primer filme de larga duración de su director, Rodrigo Plá.

En un entorno que se podría ubicar en cualquiera de las grandes conurbaciones en Centro y Sudamérica, encontramos una zona residencial burguesa, rodeada por un muro que la separa de la pobreza de estas grandes urbes, donde sus vecinos viven una vida aislada de toda preocupación. Un entorno seguro, podríamos decir, y controlado. Como consecuencia de un accidente, el muro sufre una brecha, y tres adolescentes entran a robar. El balance de la noche es de cuatro muertos; una vecina, un guardia de seguridad y dos de los adolescentes. El tercero escapa. Los vecinos deciden tomarse la justicia por su mano. El drama está servido.

Hay muchos temas presentes en la película. La pobreza, la hipocresía, la corrupción policial, la desequilibrada balanza de la justicia…; pero el que domina sobre todos ellos es el miedo. El miedo y la inseguridad del ser humano moderno ante el otro, ante el diferente. La película, tanto en sus planteamientos como en su realización, es de una madurez notable. Yo no hubiese dicho que fuese obra de un director novel, dato del que me he enterado a posteriori.

La interpretación es impecable. Además de Daniel Giménez Cacho, a quien ya hemos podido ver en alguna que otra ocasión en el cine español, y de la modesta intervención de Maribel Verdú, cada vez mejor y más auténtica, tenemos otros actores como Carlos Bardem, mucho más discreto habitualmente que su hermano pero muy eficaz, o la estupenda mala leche de una para mí desconocida Marina de Tavira, actriz mejicana. Por nombrar algunos, puesto que la película tiene algo de coral. Pero quiero destacar a los dos protagonistas adolescentes que, desde mi punto de vista, dejan al nivel del barro a los muchos actores jóvenes que pueblan las pantallas y las televisiones de este país. Se trata de Daniel Tovar y de Alan Chávez, que con ser jóvenes nos ofrecen una visión distinta del drama, y llevan el peso de alguna de las escenas claves del filme.

En resumen, una película indudablemente dura e incómoda. Pero que debe ver cualquier aficionado al cine que entienda el séptimo arte como algo más que un entretenimiento, que comprenda su misión como espejo social o como medio de acción político-social. Yo a esto le pongo un ocho, tanto a mi valoración subjetiva, como a la interpretación y a la dirección.

En la imagen de hoy, una foto de mi estancia en Madrid el pasado domingo. El típico barquillero madrileño, a la caída de la tarde, con la mole de la Torre de Madrid al fondo.

Pentax *ist DS
SMC-A 50/2
ISO 400
Exposición: f/6,3 – 1/100s

Leones por corderos (2007)

Cine

Leones por corderos (Lions for Lambs, 2007), 21 de noviembre de 2007.

Robert Redford es un tipo que me cae bien. Me parece que es bastante honesto, y he de reconocer que a lo largo de su trayectoria cinematográfica, tiene títulos que me gustan bastante… como actor. Sin embargo, como director nunca me había producido gran emoción. Muy correcto formalmente, sus historias me habían dejado en general frío.

Aquí nos lo encontramos en su doble vertiente. Pero también nos lo encontramos probablemente en uno de los filmes menos convencionales en los últimos tiempos por su estructura. La película, más que contarnos una historia, que la cuenta, lo que hace es invitarnos a reflexionar sobre la situación o el conjunto de situaciones que llevan a dos jóvenes norteamericanos pertenecientes a minorías étnicas poco favorecidas socialmente, a decidir alistarse en el ejército e ir a Afganistán,… donde pasan cosas. Mientras nos va contando qué es lo que les pasa, que es una historia mínima pero importante, vamos conociendo a quienes de una forma u otra les han influido. Conocemos el entorno que les ha llevado hasta allí.

Y aquí viene lo interesante del planteamiento de Redford. En una entrevista entre una periodista (Meryl Streep) y un senador republicano (Tom Cruise), conoceremos como piensan los halcones ultraconservadores que alegremente mandan a la guerra a los jóvenes o cómo la prensa se inhibe o contemporiza con lo que pasa. En una entrevista entre un profesor universitario (Robert Redford) y un alumno desorientado y pasota (Andrew Garfield), conoceremos los motivos internos de los jóvenes para alistarse. Mientras, se nos va narrando el devenir de un afroamericano (Arian Finch Derek Luke) y un hispano (Michael Peña), los dos jóvenes que han ido a la guerra. Todas estas situaciones son narradas simultáneamente.

Confieso que salí del cine un poco desorientado. Me costó entender lo que estaba viendo. Aprovecho para decir que los tráileres de las películas, últimamente sirven más para desorientar que para otra cosa. El de este filme, a posteriori, me parece especialmente desafortunado. Pero tras la reflexión posterior, alargada a la hora de escribir este comentario por haber dedicado la entrada de ayer a Fernán Gómez, encuentro que es una obra valiosa. Si no tanto como producto cinematográfico, que es correcto con esa corrección que he mencionado como propia del director, sí como reflexión en voz alta sobre pensamientos y acontecimientos que nos influyen cotidianamente en el mundo.

Los actores están igualmente correctos. El planteamiento del filme hace que no haya un protagonista especial. Cada uno tiene su momento, para representar al personaje o a la idea que hay detrás del personaje. Quizá el menos afortunado, para mí, sea Cruise. Pero no sé si se debe a que nos daba otra ración de lo mismo, con la misma cara y los mismos gestos de siempre, o a que su personaje era el más antipático a mi forma de pensar.

En resumen, una obra de contenido político, interesante sin duda. Yo le pondría globalmente un siete, con la misma nota para la dirección y la interpretación.

Es otoño, lo vemos en las hojas de los árboles. Tiempo propicio para la reflexión y la introspección. Como la que nos suscita el filme.

Pentax *ist DS
SMC-M 200/4
ISO 200
Exposición: f/5,6 – 1/800s