[TV] Cosas de series; pecadillos coreanos y razones de trece en trece

Televisión

Inconsecuente que es uno. Si poco antes de irme de vacaciones confesaba mi cansancio con las series orientales, también poco antes de estos días aparecía en Netflix otra serie coreana de la que se me ocurrió ver el primer episodio… y ya los quince restantes. Pero hay más cosas. Que dejo pendientes historias para otra semana.

밥 잘 사주는 예쁜 누나 – Something in the Rain

Para empezar, aclarar lo del título. La grafía en hangul se romanizaría más o menos como “Bap Jal Sajuneun Yeppeun Noona”, cuya traducción vendría a ser algo así como “una hermanita que es buena comprando arroz”, lo cual supongo que han considerado que tiene poco sentido para el público occidental, y de ahí lo de un título totalmente distinto a propósito de la lluvia (rain).

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Ya que he vuelto televisivamente a Corea del Sur, nos daremos fotográficamente un paseo por el Hanok Bukchon de Seul.

Como la mayor parte de las series románticas coreanas, tiene un guion que hace aguas por todos los lados. La cosa parte del hecho de que un mujer de 35 años que trabaja en un empresa, y que es conocida por ser mona pero con poca personalidad, se reencuentra con el hermano pequeño de su mejor amiga. Por “pequeño” queremos decir ventimuchos, calculo a bote pronto. El caso es que se gustan, se lían,… y se conoce que eso es un problema muy gordo en Corea, que hace que se monte un lío enorme, que la mayor parte de las ocasiones nos resulta ridículo. En paralelo, la empresa de la chica tiene una situación de acoso sexual, también tratada de forma ridícula. Lo cual es una lástima, siendo un tema serio. Entonces ¿por qué ver esta serie?

Pues por lo mismo por lo que me ha pasado con otras. Tiene algún o algunos personajes/intérpretes a los que les ves con más migas que a los demás. En este caso es la protagonista, la actriz Son Ye-jin (en oriente, el apellido va delante). Una actriz en su 35 años más o menos, con cierta veteranía, y que no lo hace nada mal aparte de las tontadas que le hace decir. Tiene oficio, carisma y atractivo. Me gustaría ver a esta actriz en una producción de más enjundia y calidad. Muy por encima de su partenaire. Por lo demás, funciona como guilty pleasure entretenido. Y ya está.

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13 reasons why – Temporada 2ª

Esta serie, en su primera temporada, tuvo un considerable éxito, y se habló mucho de ella. Por lo complejos de los temas tratados. El suicidio de una adolescente; el “abuso” sexual que dirían nuestros jueces, es decir, la violación de jóvenes menores de edad; el consumo de sustancias de abuso tóxicas; el papel de los colegios e institutos; el acoso colectivo escolar;… todo lo que queráis. Me gustó. Cuando anunciaron una segunda temporada, por más vueltas que le daba yo al asunto, me parecía que la historia estaba cerrada correctamente. Que no necesitaba más vueltas. Que todo aquel que la viera tenía todos los elementos para realizar las reflexiones oportunas. Y que el cierre proporcionado era satisfactorio. Pero las productoras cinematográficas y televisivas se resisten a “matar” lo que ellos consideran “gallinas de los huevos de oro”. Y le han proporcionado una segunda temporada.

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Entendámonos, desde mi punto de vista, maldita la falta que hacía esta segunda temporada, centrada en torno al juicio hacia el instituto por no adoptar las medidas oportunas, y en los rifirrafes de los escolares intimidándose los unos a los otros. No es una catástrofe pero es prescindible. Y es más, llegado a cierto punto, presionado por aquellos que no gustan de ver ciertos temas en la pantalla, apuntaron a dramas importantes y de actualidad, pero amagaron el tiro, resultando en una resolución que apunta a una tercera temporada, bastante más insatisfactoria que la de la primera temporada. Como decía, no es ninguna catástrofe, pero es perfectamente prescindible.

En estos momentos… no me apetece ver la continuación. Si es que llega a producirse. Si llega,… ya veremos lo que hago.

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[Televisión] Cosas de series; suicidas adolescentes y parodias coreanas

Televisión

Dos series dejé finiquitadas antes de irme de vacaciones a Dinamarca. Dos series que supongo miniseries, es decir, que tienen una temporada única. Son muy distintas. Una tiene un carácter más bien anecdótica, mientras que la otra tiene más enjundia. Empecemos por lo leve.

Se trata de Dramaworld. Una pequeña parodia de 10 capítulos de unos 15 minutos de duración de promedio cada uno sobre los dramas coreanos. Una joven universitaria norteamericana (Liv Hewson) tiene una vida poco interesante, y está enganchada a los dramas coreanos que se emiten en los servicios de vídeos bajo demanda. En un momento dado, se verá trasladada al peculiar mundo de estos dramas, donde rigen una determinadas reglas para todos ellos. Y su presencia trastocará el desarrollo de uno de estos dramas, en el que nada parece que vaya a suceder como debería según los estándares de las televisiones del país asiático. Me animé a verla porque en las semanas anteriores había visto alguno de estos productos coreanos y quería ver hasta donde llegaba la parodia. Es simpática, pero inconsecuente por lo demás.

Las imágenes de hoy proceden del Moesgaard Museum. Situado a pocos kilómetros al sur de Aarhus, Dinamarca, nos habla de los avatares de la especie humana en esas tierras desde la edad de piedra hasta la época vikinga. Frente al mito del buen salvaje, el ser humano lleva en sus genes muchos de los trazos que llevan a que algunas de las series de televisión que vemos nos hablen más de la naturaleza animal que del ser evolucionado culturalmente. Y la visión de lo difícil y cruel que ha sido la vida humana a lo largo de los siglos apoya esta tesis.

Pero quizá la serie que últimamente ha dado bastante que hablar ha sido 13 reasons why. Se trata de un drama con el siguiente planteamiento. Hannah Baker (Katherine Langford), estudiante de un instituto aparentemente normal y corriente en Estados Unidos, se ha suicidado. Y ha dejado grabadas 13 cintas con instrucciones para que lleguen a 13 personas, especialmente compañeros de instituto, que de alguna forma han hecho o dejado de hacer cosas que la han llevado a esta situación. Cuando comienza la serie, las cintas le llegan a Clay Jensen (Dylan Minnette), y a través de su escucha de las cintas conoceremos lo que pasó con Hannah. Al mismo tiempo, iremos viendo cuáles han sido las repercusiones en la comunidad escolar y en sus familias de ese suicidio.

La serie está basada en una novela de Jay Asher con el mismo título, y que supuso un gran éxito de ventas y de crítica cuando se publicó en su país. Y en ella se pone de manifiesto el difícil ambiente en el que se desenvuelven los adolescentes en los centros educativos, experimentando con frecuencia el abuso por parte de sus compañeros, que se extiende en la actualidad por medio de las redes sociales. También se incluye la situación de las chicas que se ven sometida además a acoso de carácter sexual, llegando a producirse violaciones, que no son denunciadas por la presión del grupo. Se analiza también la pasividad de las autoridades escolares, más preocupadas de que nada les salpique y de salvaguardar el prestigio que de defender a los escolares.

Determinadas escenas de cierta crudeza han destapado algunas críticas, más cuando se supone que tanto la novela como la serie están dirigidas a un público juvenil también. A mí me han parecido proporcionadas, pero claras, sin tapujos, aunque sin recrearse en lo morboso. Lo que si me falla un poco es el desarrollo de la trama, que me parece excesivamente estirado para lo que da de sí la historia. Se podría haber contado lo mismo en menos episodios. También hay algunos problemas de reparto, que no siempre está a la altura. Pero es una serie que es bastante visible, relativamente recomendable.