[TV] Cosas de series; pequeñas y grandes mentiras

Televisión

Dos interesantes series para esta semana, que he visto en las últimas. Ya me estoy poniendo al día con los comentarios de las series. Hace sólo 10 días que terminé de ver estas.

El concepto de héroe, de ser humano modelo, ha sido reflejado en el mundo del arte con frecuencia, incluso cuando los temas represente personas teóricamente comunes. Pondremos algunos ejemplos con las esculturas de Pablo Gargallo, del museo del mismo nombre en Zaragoza.

En primer lugar tenemos la segunda temporada de Big little lies, drama de HBO que comenzó con la idea de que fuese una miniserie de temporada única, pero que visto el éxito, decidieron intentar una segunda temporada. Este grupo de madres más o menos pijas, que viven en uno de los condados más acomodados de California, y que se vieron involucradas en la primera temporada en una trama que llevó a la muerte del marido de una de ellas. Un misterio que quedó aclarado para los espectadores, pero no resuelto a nivel policial. Pero la segunda temporada no se centra en esa trama policial, que permanece de fondo, pero como un macguffin más de la serie. Seguimos indagando en las dificultades de la vida en pareja y en familia, en los abusos de género, en los sentimientos de culpa por cosas de las que son otros responsables, en los sentimientos de culpa por cosas de las que sí que somos responsables, en cómo nos recuperamos de los traumas del pasado y en la hipocresía general de las relaciones sociales, que impide muchas veces la resolución práctica de muchos de esos problemas. Esta temporada no llega a tener el nivel de la primera, pero se deja ver bien de todas formas, destacando, como en la anterior, el buen nivel actoral de todos los participantes. Destacando el complejo y antipático personaje con el que ha de lidiar una impecable Meryl Streep, auténtica robaescenas, estrella de la temporada, por mucho que el rol principal esté destinado a Nicole Kidman.

La resolución de la temporada es buena, y vale perfectamente como resolución de la serie. Parece improbable una tercera temporada por la dificultad para encajar las agendas de todas las protagonistas, aunque probablemente HBO estaría encantada. Yo creo que ya está bien como está.

The boys es un estreno reciente de Amazon Prime Video, una cadena que no recibe tanta atención de los medios como otras en sus producciones originales. Se apunta a la moda de los superhéroes, pero desde un punto de vista distinto. Aquí no tenemos superhéroes dispuestos constantemente a salvar el mundo frente a supervillanos que quieren destruir o dominar el mundo. Aquí nos movemos en el terreno de lo gris del mercado capitalista, donde ser superhéroe es una marca, con un valor, es una forma de generar dinero, y conformar una plutocracia como poder fáctico detrás de los poderes legítimos del estado. “Superhéroes” engreídos, que se creen con derecho a cualquier cosa, cuando dejando de lado sus “poderes”, sufren las mismas debilidades y tentaciones que cualquier hijo de vecino, con el añadido de su mayor capacidad de ejecutar acciones éticamente discutibles, si no simplemente condenables. Frente a ellos, el grupo de pirados que, agravados de una forma u otra, quieren desenmascarar la falsedad del negocio superheroico. Unos buenos guiones, una producción de buen nivel y unas interpretaciones más que convincentes nos llevan a una serie que tiene muchos valores para ser considerada como una de las más interesantes del momento. Y, por supuesto, muy por encima que cualquier tontada que venga de los universos de superhéroes tradicionales. Final notable, que deja descolocados a todo dios, con ese Homelander (Antony Starr) que se confirma como uno de los villanos más inquietantemente interesantes que ha surgido recientemente en la ficción televisiva. Ganas tengo ya de una segunda temporada.

[Televisión] Cosas de series; parejas en crisis y madres al borde del ataque de nervios

Televisión

Dos temporadas de series, no muy largas, de seis y siete capítulos cada una una, me he visto a la vuelta de las vacaciones de Pascua. La tercera temporada de unos viejos conocidos, residentes en Londres, y la que debería ser temporada única de una adaptación novelesca, pero que huele a que buscarán la forma de estirar la historia más allá del producto literario para aprovechar el tirón del éxito.

20121005-_A050010.jpg

Dos escenarios para dos series, Londres en el Reino Unido y Monterrey en California (EE.UU.); como no he estado en esta última ciudad, fotos de Londres serán las que acompañen a esta entrada televisiva.

En primer lugar, comentar la tercera temporada de Catastrophe, serie británica en la que vamos siguiendo a una pareja ya madurita, estadounidense el (Rob Delaney), irlandesa ella (Sharon Horgan), desde su primera temporada en la que ligan casualmente y contra todo pronóstico acaban convirtiéndose en un pareja estable, hasta esta tercera en la que casado y con ya dos hijos empiezan a tener crisis de pareja. Con seis capítulos de media hora,… casi se puede ver la temporada como un largometraje largo. Como les pasa a muchas de estas series, lo que empieza siendo como una comedia picante, poco a poco se va convirtiendo en una comedia con toques de drama, agridulce. Diversos temas van surgiendo. La fidelidad, los padres mayores, el alcohol,… Y eso que la serie mantiene siempre un tono optimista. Por lo menos de momento. Destacar también la presencia de Carrie Fisher, como madre del protagonista, en uno de sus últimos papeles antes de fallecer. Es una pena que nuestra princesa favorita no se prodigase más en papeles de comedia, porque indudablemente estaba dotada para este género. Tenía una vis cómica bastante curiosa. Nunca la olvidaremos. Que nos espere paciente en el cielo de las gentes del cine y de los que aman el cine, la única vida después de esta vida que merecería la pena en el improbable caso de que exista alguna.

20121006-_A060028.jpg

Comento con frecuencia la ingente cantidad de buenas actrices jóvenes que en estos momentos están surgiendo en el mundo de la interpretación de habla inglesa. Llenan las pantallas y nos deleitan con sus actuaciones. Pero eso tiene un reverso oscuro. Tan apenas existen papeles interesantes para mujeres más “maduras” y me refiero solo a aquellas que apenas han sobrepasado los cuarenta años, que son también excelentes intérpretes con los delicados matices que suele dejar la edad en los actores y actrices, pero que quedan relegadas a papeles secundarios. Y aquí está la televisión, con la excelente calidad de muchas series de ficción actuales, para rescatarlas y ofrecernos historias e interpretaciones magníficas. Hace tiempo que la televisión ha dejado de ser necesariamente un género menor en las artes audiovisuales con respecto al cine. Es cine, de otra forma.

20121006-_A060032.jpg

En Big Little Lies, tenemos una de estas situaciones en la que un grupo de veteranas actrices, Reese WitherspoonLaura DernNicole Kidman, unen sus esfuerzos con un par de jóvenes también muy capaces, especialmente Shailene Woodley si deja de hacer estúpidas “divergencias/convergencias/insurgencias”, y en menor medida, aunque importante, Zoë Kravitz, retoño de un conocido músico y de “la chica mala” del show de un tipo que sabemos que fue un auténtico “carbón” violador, y que por ello no pienso ni mencionar. El caso es que todas ellas en su conjunto forman un grupo de mamás de niños que van a un excelente colegio público de una comunidad bastante pija. Todas ellas muy pijas, excepto la joven que interpreta Woodley, cuyo pasado es un misterio. Pero que se ve metida en el ojo del huracán cuando su hijo de seis años sea acusado de maltratar a la hija de la superpija mandona que interpreta Dern. La historia de los niños no es más que una excusa para ir desenredando la madeja de hipocresías en las que viven todo esta cuadrilla de mujeres, en las que las apariencias son más importantes que la verdad o la realidad. Temas como la violencia doméstica, los abusos sexuales, el papel de la mujer trabajadora y a la vez madre, y la pasividad de los hombres antes los problemas de sus mujeres y de sus hogares, son los que dominan la serie, que de fondo tiene la circunstancia de que está contada en playback, a partir de una muerte en una fiesta para recaudar fondos para la historia, cuyo cadáver y circunstancias no conoceremos hasta el buenísimo capítulo final. La serie va in crescendo en intensidad y calidad, es altamente recomendable, y sólo le veo dos problemas. Su previsibilidad en determinados aspectos, y la forzada resolución del “quién mató al cadáver”. Poco esperable, casi un deus ex machina. Recurso argumental que me gusta entre poco y nada. Pero como digo, en general, muy recomendable. Y con Kidman en uno de los mejores papeles de su carrera que nos recuerda a cuando era una joven actriz prometedora recién llegada a Hollywood desde su Australia natal. Y que luego nos hemos encontrado en pocas ocasiones.

20121006-L1050618.jpg