V y otras catástrofes de la ciencia ficción televisiva

Televisión

El final de Battlestar Galactica y el próximo final de Lost abrieron a principio de temporada muchas expectativas sobre las series de televisión destinadas a cubrir el hueco de estos productos, llamados a estimular las mentes de los aficionados a la aventura, la especulación científica, y otro tipo de cuestiones similares. Bien es cierto que con frecuencia es difícil establecer si estos productos perteneces al género de la ciencia ficción, concepto que a veces de convierte en un cajón de sastre excesivamente amplio, o al de la pura fantasía. Pero bueno. Seamos indulgentes.

Hasta ahora, la única que ha terminado temporada es la versión reimaginada de V. Sí, la de los lagartos. Y la verdad es que he visto toda la temporada, porque sólo han sido 12 capítulos. Pero al igual que la primera temporada de Galactica, tras la miniserie, era totalmente adictiva, esta ha sido arrastrarse con relativa penosidad presentando unos personajes con los que difícilmente te identificas, que te da igual qué les pase, y lo único que piensas es que las “lagartas” están tan buenas como malas son las actrices que las interpretan. Ha repuntado un poquito hacia el final, aunque el último capítulo me pareció poco impactante para desear el regreso de una nueva temporada, que vendrá. Así que nada, es posible que hasta aquí haya llegado yo con los lagartos extraterrestres.

La gran esperanza de todos los aficionados a lo que son cosas como Lost era Flashforward, que todavía no ha terminado pero está a punto. Da igual. Está condenada. No seguirá. Ha fracasado. Y con motivo. Capítulos horribles de pajas mentales de y entre los personajes para terminar con 5 minutos de apresurada acción. Personajes todavía más antipáticos. Que se mueran todos en un futuro flashforward.

En el campo de las space operas, lo único en activo es Stargate Universe, que me parece una producción irregular, como todas las de la franquicia. También ha sido una producción irregular, con personajes no demasiado atractivos, aunque la acción ha resultado relativamente entretenida. No especialmente original,… el planteamiento no es muy distinto de lo que sucedía en productos de antaño y casposos como Espacio 1999 y la serie original de Star Trek. Unos que van por el espacio, porque quieren o a la deriva, y en cada capítulo llegan a algún sitio donde se encuentran con unos extraterrestres, con un campo de energía, con unos organismos o microorganismos que les plantean una amenaza. Lo que pasa es que ahora la producción es menos casposa. Pero es lo mismo en lo esencial.

Dedicaré entradas específicas a otras dos series. A Fringe, que ha terminado gustándome, y a Lost, que se acaba este fin de semana.

Museo de las Ciencias

Inevitablemente tenía que poner esta perspectiva del Museo de las Ciencias de Valencia; el interior de la nave nodriza de los lagartos está copiado (o plagiado) de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de la ciudad levantina - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Los chicos del coro, 137, puertas y más puertas

Televisión

En esta nueva temporada de series televisivas, a las del otro lado del charco me refiero, pocas novedades tengo. No es que no haya habido muchas novedades. Es que he decidido limitarme a series que me llamen la atención y me entretengan, a ser posible con un poquito de calidad. Así que, además de unas pocas de temporadas anteriores, he aquí las tres nuevas series que me parecen interesantes.

Los chicos del coro,… o mejor dicho Glee

Cojamos el típico instituto norteamericano. Con sus chicas guapas con uniforme de cheeleaders, sus guaperas fortachones jugadores de fútbol americano, sus empollones, unos cuantos marginados,… vamos, lo de costumbre en cualqueir teleserie o película de institutos norteamericanos. Ahora les dotamos de una notable mala leche. Se engañan entre sí, son políticamente incorrectos, algunos acaban siendo/pareciendo rematadamente tontos, otros son bordes como pocas veces se había podido ver… Padres adolescentes que no han hechado un polvo en su vida, esposas de profesores que simulan embarazos, médicos chantajeados, profesoras enamoradas neuróticas incapaces de tocar y de ser tocadas por miedo a los gérmenes… Todo ello sin dejar que la mala leche y sus notables defectos impidan que les cojamos cariño. Y los ponemos a cantar y a bailar. Porque encima es musical. Con canciones. Que están muy bien. Eso es Glee. Me lo paso realmente bien.

137 sekunden,… Flashforward

137 segundos es el nuevo número fetiche para los friquis del mundo entero. Ese es el tiempo durante el cual (casi) toda la humanidad perdió el conocimiento, y cada uno tuvo una visión de lo que pasaría en su vida aproximadamente seis meses después. Vio el futuro. Y a partir de aquí, una serie de personajes con historias claramente entrecruzadas se ponen en marcha hacía ese momento. Muy al estilo Lost. Los dos primeros capítulos muy buenos. Después, labor de mantenimiento hasta que los responsables de la serie consideren que pueden ir ofreciéndonos nuevo episodios de los buenos. De momento me tienen muy cogido.

De puerta en puerta, es decir, algo nuevo de Stargate: Universe

La película original de Stargate me pareció entretenida pero tampoco me dijo mucho más. Y si alguna vez he visto algún capítulo de la serie que se derivó de la película, me ha parecido mediocre. Sin embargo, me entretuvo el spin-off Stargate: Atlantis. Probablemente porque tenía tan poquísimas pretensiones además de entretener, que cumplía perfectamente con sus objetivos. Y además era más space opera, que son las que me gustan a mí. Bien. Ahora nos ofrecen un nuevo spin-off. Más oscuro, más profundo, menos amable, más dramático… y más space opera. Con lo cual, a pesar de que no espero grandes calidades de la franquicia, no puedo evitar adoptarla. Y el caso es que hasta ahora no está mal. A ver si se anima.

Nota

Mientras escribo esto, me encuentro en casa, algo malito, con la faringe hecha unos zorros y pesadez en la cabeza. No fiebre. Por lo tanto, no gripe. Ni A, ni del resto del alfabeto. Y tengo puesta la tele. En Sci-Fi, echan un viejo episodio de Lois & Clark. Y me pregunto como muchos se han preguntado antes que yo, ¿es que Lois Lane siempre fue tan, tan, tan, tan, tan tonta que no se dio cuenta que Superman era clavadito a Clark Kent pero sin gafas, con mallas y con los calzoncillos por fuera?

La foto de hoy, recuperada de mis imágenes desechadas de París en diciembre pasado.

Etoile

Una fría mañana con agua y nieve en l'Etoile de París, Francia - Panasonic Lumix LX3