[Televisión] Cosas de series: la “enfermera Ratched”, el adiós de Hustle, y volvemos a arriba y abajo

Televisión

En primer lugar, decir que me he descabalgado, y nunca mejor dicho del drama hípico Luck. La serie está muy bien hecha e interpretada. Pero sinceramente, el tema no me interesa. No me acabo de enganchar. Lo siento. Adiós a los caballitos.

Olvido imperdonable la semana pasada. Desde hace dos caminos, en Shameless, en la casa de los Gallagher, tenemos personaje nuevo. La abuela Gallagher, recién salida de la carcel, ha llegado con el especial propósito de hacerle la vida imposible a su hijo. Como si éste no se bastara a sí mismo lo suficiente para arruinarse la vida. Y la actriz que encarna a la abuela Gallagher es nada más y nada menos que Louise Fletcher, la enfermera Ratched de Someone flew over the cuckoo’s nest (Alguien voló sobre el nido del cuco), quien me hizo temer a las enfermeras durante años, temor que quizá hoy en día se mantiene, aunque por otros motivos. Bienvenida sea. Y que meta marcha.

También se ha producido esta semana la despedida de Hustle, una banda de estafadores, guapos y simpáticos y muy, muy, muy británicos, que nos ha acompañado durante ocho años, con algún cambio eventual de miembros en la banda. Pocas veces les ha ido mal en sus estafas, y ninguna vez hemos lamentado sus triunfos dada la pléyade de cretinos que han marcado como primos. Dicen que tal vez vuelvan en un futuro con un equipo nuevo de simpáticos canallas. Pero de momento nos queda el recuerdo de los buenos y devertidos ratos que nos han hecho pasar.

Ha vuelto la nueva generación de Upstairs, downstairs (Arriba y abajo). Un poco a la sombra de la superproducción de Downton Abbey a pesar de que su serie original fue la inspiradora de este tipo de producciones, nos encontramos con los habitantes del 165 de Eaton Place en Londres en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, serán seis episodios que seguro que se dejan ver con agrado.

Hasta la semana que viene.

Southbank

Los agradables paseos del Southbank londinense han sido a lo largo de ocho años uno de los escenarios más habituales para los estafadores de Hustle.