[Televisión] Cosas de series: finales de temporada de algunas de las mejores series

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Mucho tengo que comentar esta semana sobre televisión. Se da la circunstancia que han terminado temporada unas cuantas, y ha habido asimismo novedades. Así que voy a dividir el comentario en dos. Hoy hablaré de las que se despiden. Alguna de ellas merecería una entrada entera para sí misma, pero tampoco quiero aburrir con el tema televisivo. Mañana, de las que vienen.

Archer (3ª temporada)

Cuando la semana pasada hablaba del buen capítulo doble, en el que los ineptos componentes de I.S.I.S. tenían su aventura espacial, no me di cuenta de que era el final de la tercera temporada. Desde mi punto de vista, la mejor de la serie sin lugar a dudas. Con un inició espectacular hace unos meses en la isla de los piratas, y un final no menos espectacular en la ficticia estación espacial con destino Marte, hemos tenido de todo. Intriga, amor, sexo, traiciones, junglas, mar, espacio,… y sobretodo, risas, muchas risas. Animación para adultos con el mejor nivel. La mejor parodia de 007 y compañía. Muy recomendable.

Are you there, Chelsea? (1ª temporada)

Primera temporada, y quizá la última. La verdad es que esta comedia de situación sobre la adicción al vodka y al sexo de su protagonista ha sido más bien floja. Y es muy posible que no veamos más. Sin embargo, se ha convertido en uno de esos guilty pleasures que en más de una ocasión he comentado que uno disfruta/padece. El final ha sido en cliffhanger, aprovechando la “tensión sexual no resuelta” entre la protagonista y el amigo del bar, que ha estado planeando en todos los episodios. Sin embargo, no ha sido este su punto fuerte. Su punto fuerte es el humor gamberro. Que se ha visto lastrado por unos guiones no siempre inspirados, unas interpretaciones flojas, y algún puntito de chabacanería. Bien. Ya veremos. De momento, hay queda. Quizá, para siempre.

Nota de 14 de mayo de 2012: Definitivamente, no volveremos a ver a la gamberra Chelsea. D.E.P.

Upstairs Downstairs (2010) (2ª temporada)

Es difícil llevar el lastre del prestigio de su antecesora de los años 70. No es fácil que unos nuevos personajes no sean vistos como intrusos en el 165 de Eaton Place, en el prestigioso barrio londinense de Belgravia. Y encima, con la despiadada competencia de Downton Abbey, el éxito del momento en el campo de los dramas de época, y que hereda también el espíritu del Upstairs Downstairs de antaño. Aunque con una producción mucho más lujosa. Sin embargo, esta producción de la BBC que hoy nos ocupa está realmente bien hecha y muy bien interpretada. Con la presencia de mi muy estimada Alex Kingston, curiósamente también como doctora arqueóloga, como en las aventuras del doctor. Con las vísperas inmediatas de la Segunda Guerra Mundial como trasfondo, hemos asistido a las dificultades matrimoniales de los Holland, a su compromiso con la situación social y política, en muchos sentidos, así como a las esperanzas y vidas de su pequeña pléyade de sirvientes. Menos vistosa que su rival más lujosa, es sin embargo más comprometida con los temas que toca. Y los personajes tienen en su conjunto en pelo más de profundidad. Yo creo que es tan recomendable como las mencionadas anteriormente. Pero eso sí, con otro tono. Con otra forma de verla.

House of lies (1ª temporada)

Me costó entrar en esta serie sobre unos consultores sin escrúpulos en el panorama económico actual. Ya me considero inmune al gancho de las tetas y culos que utilizan determinadas producciones televisivas para fidelizar a sus telespectadores. Supongo que especialmente a los masculinos. Y así empezó. Y con unos casos que me interesaban en parte. Pero por otra parte, pronto serializó su argumento, con la fusión de la consultora con otra mayor como leit-motiv. Y con el juego sucio de todos los personajes por salirse con la suya. Y la cosa mejoró, y me enganché. No mi teleserie preferida, pero con episodios cortos, que los metes en cualquier ratito libre que tengas, con humor, con drama, con intriga y,… con culos y tetas (menos los que todo el mundo ha querido ver),… pues quien se niega a seguirla.

Californication (5ª temporada)

No nos engañemos. Como sucede con otras muchas series de televisión que se basan en el carisma del personaje/actor protagonista. Esta temporada ha sido más de lo mismo. Para algunos ese es su problema. Para otros esa es su virtud. Yo tiendo a ser de los segundos. Como ya he dicho muchas veces, más allá de las extravagantes aventuras de Hank Moody (David Duchovny), rodeándose de todo tipo de gente a cual más delirante, lo que nos están contando es la historia de amor del protagonista con su la madre de su hija (Natascha McElhone), y con su hija (Madeleine Martin). Una historia de amor que no acaba de sustanciarse. No porque el no quiera. Sino por lo que esperan de él, que no es lo que es él, y por la demencialidad inherente a todos aquellos que lo rodean. Y no creo que la cosa vaya a cambiar en un futuro. A mi ya me va bien. No me cansa. Luego, si además sale gente como Lizzie (Camilla Luddington)Kali (Meagan Good), volvemos al tema de los culos y tetas de antes, pues mejor. Pero lo que importa es lo que importa. La historia de amor. Y yo me estoy volviendo un romántico empedernido.

Shameless (US) (2ª temporada)

Y llegamos a la que ha sido mi favorita de esta parte del año. Considero a los Gallagher como parte de la familia. Una parte de la familia que afortunadamente viven al otro lado de la pequeña pantalla. Pero que les llegas a querer de forma entrañable. Y con quienes no dejas de sufrir los reveses que continuamente les llueven. Porque están condenados. No sé si por sus genes, por su entorno social,… desde luego por el capricho y voluntad de los productores y guionistas de la serie. Creo que veremos muchos momentos muy dramáticos en el futuro. Es cierto que al final de temporada, los guionistas les han dejado respirar un poco, y han reunido bajo el mismo techo, con cierta armonía a los hermanos Gallagher. Pero como decía la canción, “cuando lo manda el destino no lo cambia el más pintado, si naciste para martillo del cielo te caen los clavos”. Tengo mis favoritos en esta serie, claro. En las familias siempre quieres más a unos que a otros. Desde luego a Debbie (Emma Kenney), esa chiquilla que es demasiado buena persona para que le vaya bien en la vida, que empatiza demasiado con la gente como para que no la hagan sufrir en exceso. También Lip (Jeremy Allen White), demasiado inteligente para el entorno en el que vive, también corre el peligro de exponerse demasiado a los golpes por la gente que quiere, aunque vaya de duro por la vida. Uno de los más vapuleados en esta temporada. Y sobre todo Fiona (Emmy Rossum), ese pilar inamovible del conjunto de la familia, que se merece cualquier cosa menos tener esta familia. Por muchas risas que hagamos con el magistralmente descerebrado Frank (William H. Macy), cuyo nivel de egoísmo parece haber tocado techo siempre, pero que no deja de sorprendernos una y otra vez, la verdadera protagonista es Fiona. Que sea por mucho tiempo.

En mi paseo dominical por la huerta de Las Fuentes y el soto de Cantalobos, también tomé fotos en color más normalitas. Aquí os dejo algunas.

Ababoles

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La otra orilla del Ebro

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Camino natural (a Zaragoza)

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Cúmulo

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[Televisión] Cosas de series: Una novedad y algunos desarrollos interesantes

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En primer lugar, las “malas noticias”, una cancelación en mi lista de series. He mandada a freir espárragos a Alcatraz. No voy a decir que me haya parecido una maravilla en algún momento. Pero el piloto, y algún otro episodio, fueron entretenidos. Pero una mezcla de monotonía progresiva, añadido a la emisión un poco destartalada de los últimos episodios, han provocado que me planteara si no era un serie prescindible. Y he decidido que sí. Totalmente. Adiós. Otra “sucesora de Lost” que se va por el desagüe. Y eso que la chica me sigue pareciendo mona. Pero últimamente salía demasiado con cara de extreñida.

Se ha estrenado Awake. Un policía tiene un accidente de circulación con su familia, y a partir de ahí se encuentra viviendo dos realidades. Una en la que se ha quedado viudo y vive con su hijo. Rodada con tonos fríos. Otra en la que ha perdido a su hijo y vive con su esposa. Rodada con tonos cálidos. Uso elemental de la temperatura del color en la fotografía para marcar distintos ambientes, lugares, o épocas. El piloto me entretuvo. Pero no sé si esto va a ser un procedimental en el que irá resolviendo casos simultáneamente en ambas realidades. Si va a ser un drama familiar. Si va a haber algún otro misterio que resolver. Le daré alguna oportunidad más.

Una de mis gulty pleasures del año, Revenge, sigue quemando fichas a marchas forzadas. Todo por que no baje la intensidad. En el primer episodio, la acción empezaba con un asesinato en la playa en una fiesta de compromiso. Después flash-back con el desarrollo de lo que pasa durante el verano en los Hamptons. Suponía que en el final de temporada llegaríamos a la situación de partida. Pero no. Ya está amortizada. Con asesinato incluido. Y el muerto no es el que parecía. Y parecía que ahora iba a ser una serie de misterio. Pero no, que lo han destripado ya. Y diríase que las dos protagonistas se han hecho “amigas”. Cosa que sabemos que es imposible. Imposible es saber por donde va a tirar y a que velocidad. Pero estoy totalmente enganchado a este culebrón. Y que guapas están las chicas.

También sigo con gran interés Californication, un valor seguro en mi cartelera televisiva. Lo que pasa es que en esta temporada realmente es como si nos contaran dos series en una. Por un lado, la historia más bien triste a pesar de Hank Moody (David Duchovny) y sus dos amores, su ex y su hija, y por otro lado, la historia bufa del agente Charlie Runkle (Evan Handler), su ex y añadidos. Especialmente por la presencia de la británica Camilla Luddington en su papel de baby-sitter, que está como un queso. Pero vamos,… de lo más espectacular que se ha visto en televisión. Y se le ha visto todo. Con claridad. El caso es que cada vez que se juntan todo este grupo secundario montan unos follones que te partes de risa. Así que sigue el tono de tragicomedia que tan bien le sienta a esta serie.

Comentaba hace unas semanas el regreso de Upstairs Downstairs, la segunda temporada de su segunda época. Y cometí el error de situarla a la sombra de Downton Abbey. Pues eso. Craso error. Si la segunda es clara deudora de la mítica primera época de la serie situada en el 165 de Eaton Place en el pijo barrio de Belgravia, está claro que la segunda época de la misma tiene personalidad propia y no debe nada al éxito del momento. Va por otros derroteros. Podrá gustar más o menos, pero tiene su propio interes. Por ejemplo, el tercer capítulo, titulado Womanhood, da un repaso a los problemas y la evolución de las mujeres el final de la década de los treinta. Los derechos de las trabajadoras del servicio, la conciencia de mantener en forma el cuerpo y la mente, el lesbianismo, el aborto,… todos ellos temas tratados en este interesante episodio. Menos espectacular, más sencilla de producción, con un argumento con menos pasiones, pero con mayor profundidad temática que su competidora más vistosa. Sin duda. Y además, sale Alex Kingston, que sigue siendo arqueóloga al igual que su papel en Doctor Who. Aunque menos mortífera.

Y después de los comentarios de esta semana, más tranquila puesto que ha habido menos series en activo, os dejo hasta la que viene.

Belgrave Square

Belgrave Square, vistosa plaza llena de edificios diplomáticos que da nombre al barrio londinense de Belgravia.

[Televisión] Cosas de series: la “enfermera Ratched”, el adiós de Hustle, y volvemos a arriba y abajo

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En primer lugar, decir que me he descabalgado, y nunca mejor dicho del drama hípico Luck. La serie está muy bien hecha e interpretada. Pero sinceramente, el tema no me interesa. No me acabo de enganchar. Lo siento. Adiós a los caballitos.

Olvido imperdonable la semana pasada. Desde hace dos caminos, en Shameless, en la casa de los Gallagher, tenemos personaje nuevo. La abuela Gallagher, recién salida de la carcel, ha llegado con el especial propósito de hacerle la vida imposible a su hijo. Como si éste no se bastara a sí mismo lo suficiente para arruinarse la vida. Y la actriz que encarna a la abuela Gallagher es nada más y nada menos que Louise Fletcher, la enfermera Ratched de Someone flew over the cuckoo’s nest (Alguien voló sobre el nido del cuco), quien me hizo temer a las enfermeras durante años, temor que quizá hoy en día se mantiene, aunque por otros motivos. Bienvenida sea. Y que meta marcha.

También se ha producido esta semana la despedida de Hustle, una banda de estafadores, guapos y simpáticos y muy, muy, muy británicos, que nos ha acompañado durante ocho años, con algún cambio eventual de miembros en la banda. Pocas veces les ha ido mal en sus estafas, y ninguna vez hemos lamentado sus triunfos dada la pléyade de cretinos que han marcado como primos. Dicen que tal vez vuelvan en un futuro con un equipo nuevo de simpáticos canallas. Pero de momento nos queda el recuerdo de los buenos y devertidos ratos que nos han hecho pasar.

Ha vuelto la nueva generación de Upstairs, downstairs (Arriba y abajo). Un poco a la sombra de la superproducción de Downton Abbey a pesar de que su serie original fue la inspiradora de este tipo de producciones, nos encontramos con los habitantes del 165 de Eaton Place en Londres en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, serán seis episodios que seguro que se dejan ver con agrado.

Hasta la semana que viene.

Southbank

Los agradables paseos del Southbank londinense han sido a lo largo de ocho años uno de los escenarios más habituales para los estafadores de Hustle.