[Cine] Diplomacia (2014)

Cine

Diplomacia (Diplomatie, 2014)

Teníamos buenas referencias de esta película del alemán Volker Schlöndorff desde hace unas semanas. Pero nuestra preferencia por las películas en versión original habían postergado esta adaptación de una obra de teatro al cine por el hecho de que en Zaragoza, lamentablemente, sólo se puede ver doblada. Algo absurdo siempre, pero más por el hecho de ser una película rodada en más de un idioma, en la que el doblaje impide disfrutar de los matices introducidos por este hecho. Pero este fin de semana ha sido de estrenos anodinos, quizá por la entrada en cartelera de un blockbuster orientado al público adolescente, cuyo horrible nombre rima con ajo, badajo, carajo, rajo o tajo. O grajo, que parece que está en el origen del neologismo. A ver quien hace poesía con un “palabro” semejante por mona que sea la actriz protagonista. Así que le hemos dado una oportunidad a esta versión adulterada de esta película francoalemana.

Nos encontramos en el mes de agosto de 1944. Tras la invasión aliada en Normandía, las tropas americanas y de las divisiones blindadas francesas de Leclerc se encuentran a las puertas de los suburbios de París. El gobernador militar de la ciudad, el general Von Choltitz (Niels Arestrup), dispone de escasas tropas y escasos medios materiales para defender la ciudad. Y además ha recibido una orden clara de Hitler. Si no queda más remedio que abandonarla a los aliados, hay que destruirla. Y un plan hay establecido para ello. Pero en su habitación de un hotel de la Rue Rivoli, en medio de un apagón, recibe la visita sorpresa del cónsul general de Suecia en la capital francesa, Raoul Nordling (André Dussollier), que habiendo trabajado ya previamente en la liberación de presos políticos y en otras acciones de carácter humanitario, actuando de mensajero de las autoridades de la Francia Libre, intentará convencer a Choltitz para que desobedezca al demencial orden.

Palomas calentándose en l'Etoile

El Arco del Triunfo en la plaza de la Estrella, actualmente del General de Gaulle, un monumento emblemático a la gloria de otro personaje que también llevó la miseria de la guerra a toda Europa, y que hubiera quedado destruido según el plan de Hitler.

Siempre me ha gustado el teatro adaptado al cine. Hay varias obras maestras del séptimo arte que tiene su origen en textos pensados para los escenarios teatrales. Ahí está la habilidad del director de turno para saber realizar la adaptación, en la cual, respetando el texto literario, se enriquezca con las posibilidades visuales que permite el cine. La adaptación de Schlöndorff no es especialmente arriesgada. Un rodaje mayoritariamente centrado en una suite de hotel, convertida en cuartel general del militar, donde asistimos a un duelo interpretativo entre ambos protagonistas. Aparte de esto, unas pocas escenas que nos permite apreciar la belleza de la capital gala, o que complementan el desarrollo de la historia con un poco de dramatismo, aunque superfluas. Buen trabajo artesanal, corrección técnica, pero pocos riesgos. El interés, la profundidad y la viveza de los diálogos al fin y al cabo está en la obra original para las tablas.

Donde la película brilla es en las interpretaciones, ya que los dos veteranos actores que se lanzan al duelo argumentativo están estupendos. Bien sea la picardía escasamente nórdica y sí muy francesa que otorga Dusollier a su personaje, bien sea la angustia vital del militar alemán, roto entre su deber militar, su deber a sus seres queridos y su conciencia, más o menos establecida, de la inutilidad del acto de barbarie. Un personaje que mantiene a duras penas su dignidad, puesto que los propios diálogos que el autor pone en su boca manifiestan las barbaridades cometidas bajo su mando durante el conflicto. Quizá lo que más extrañe durante toda la representación,… perdón, la filmación, sea la edad de los intérpretes, mucho más avanzada de la que imaginas en los protagonistas reales de la situación histórica.

Pont Alexandre III

También el puente de Alejandro III se hubiera hundido y sumergido en las aguas, actuando sus restos y los de los demás puentes como represas para una crecida destructura del Sena.

Sobre si esta confrontación dialéctica entre ambos hombres se produjo durante aquella noche se ha comentado de vez en cuando. Aparece en una novela y la obra de teatro que hemos mencionado hoy, ambas adaptadas al cine. Pero no está claro que sea un hecho histórico. Seguro que ambos hombres se entrevistaron varias veces en aquellas semanas. Pero el cómo París fue salvada del desastre total parece que fue algo en el que intervinieron muchos factores, muchos de los cuales tenían que ver con la progresiva desafección de los militares de carrera alemanes respecto a Hitler, que cada vez confiaba menos en ellos. Al fin y al cabo, la resistencia alemana en el frente occidental fue mucho menor, con más número de rendiciones y de acuerdos ante los aliados, que las que se produjeron en el frente oriental, donde el odio racial provocó una resistencia feroz y una lucha mucho más encarnizada.

Pero en esta película lo importante no son los hechos históricos, sino la defensa que se hace de la tolerancia, de la educación, de la cultura y de la civilización frente a la perversa lógica militarista y fascista. Y desde ese punto, disfrutamos de unos diálogos interesantes, bien llevados y que con una duración de menos de hora y media, no cansan nada en absoluto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****
Hôtel de Ville

Crecida que hubiera afectado especialmente al Marais (la marisma), que hubiera quedado inundada, lo que hubiera producido el derrumbe de edificios. Quizá entre ellos el Hôtel de Ville.