[Deporte] Final del aperitivo al mundial de rugby

Deporte

Pues sí. A lo largo del verano, hemos tenido el aperitivo a la Copa del Mundo de Rugby 2011, que se celebrará en Nueva Zelanda a partir del próximo fin de semana. Mes y medio de competición de alto nivel de un deporte que tiene poca repercusión en nuestro país, pero que constituye el tercer espectáculo deportivo del mundo por potencial número de espectadores, tras los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de Fútbol. Y desde mi humilde punto de vista, un espectáculo mucho más entretenido y vistoso que este último.

Y el aperitivo ha sido el Torneo de las Tres Naciones 2011 que, como ya he comentado en entradas anteriores, enfrenta a las selecciones nacionales de rugby de Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. A partir del año 2012, está previsto que sean cuatro naciones, con la incorporación de la selección de Argentina.

El favorito del torneo era los All Blacks de Nueva Zelanda, que habían manifestado una gran superioridad en los últimos tiempos, y que además están preparando a conciencia “su” mundial. Y así, comenzaron ganando en su casa a sus dos contrincantes con gran autoridad. Quizá la sorpresa desagradable del torneo en su primera mitad fueron las contundentes derrotas que sufrieron los Springboks sudafricanos en su gira por Oceanía, algo inesperado para el equipo que tiene que defender dentro de unos días el trono mundial, que con tanta claridad conquistaron en 2007. Pero los que no perdieron el rumbo fueron los Wallabies australianos que mantuvieron una buena concentración durante todo el torneo, con un juego serio y ordenado, a pesar de su esperado tropiezo en nuestras antípodas. Ganaron con claridad en su viaje al continente africano, mientras que los neozelandeses, con un equipo de suplentes se dejaban ir la victoria en esta misma excursión.

Así que el torneo quedaba pendiente para el partido final entre Australia y Nueva Zelanda en terreno wallaby. Es el partido que pude ver ayer aunque se jugó hace una semana. Pero las retransmisiones de Canal + no han sido muy ajustadas al tempo del torneo. Todos los partidos se han jugado en sábado, y en España se han retransmitido el miércoles siguiente, salvo el último que lo pude grabar ¡al viernes siguiente! Espero que la copa del mundo se la tomen más en serio. En cualquier caso, conseguí pasar la semana sin enterarme del resultado y, así, pude disfrutar de un partido emocionante con tres partes muy distintas. El primer tiempo del partido tuvo una clara superioridad australiana, que les dio una clara ventaja en el marcador de 20 a 3. Sin embargo, esto no es definitivo ante la calidad neozelandesa, y en la primera mitad del segundo tiempo, con un juego sacrificado pero eficaz, dominaron el juego y empataron el partido. Más emocionante imposible. Pero poco les duró la alegría. Los australianos reaccionaron con un ensayo no transformado un minuto después del empate, que machacó a los neozelandeses que no fueron capaces de volver a su juego efectivo en lo que quedó de partido.

Notable éxito de Australia. Y merecido. Por serios y concentrados. Y un aviso para los neozelandeses. Que siempre salen de favoritos en los mundiales, pero sólo lo han ganado en una ocasión, mientras que sus contrincantes del hemisferio sur ya son ambos bicampeones. Veremos lo que pasa. Pero hasta el 23 de octubre no conoceremos el desenlance.

Marazion desde Mount St Michael

Según los resultados, tal vez sólo Inglaterra sea capaz de oponer resistencia a las selecciones del hemisferio sur; en la imagen, la población de Marazion, en Cornualles, desde el británico Mount St Michael. No confundir con el que se encuentra en Francia (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

El Tres Naciones de Rugby, una historia de batallas clásicas

Deporte, Historia

Si los meses de febrero y marzo es el gran momento del rugby internacional en el hemisferio norte, entre julio y principios de septiembre es la gran cita del deporte del ovoide en el hemisferio sur. El Torneo de las Tres Naciones de rugby se disputa entre las selecciones nacionales de Nueva Zelanda, los All-Blacks, Australia, los Wallabies, y Sudáfrica, los Springboks.

La mecánica del torneo es la siguiente. Cada selección se enfrenta con las otras dos en tres ocasiones. Con una de ellas tiene a favor el factor de campo ya que juega dos partidos en casa y uno fuera, y con la otra en contra, con un partido en casa y dos fuera. De esta forma, cada equipo juega seis partidos, tres en casa y tres fuera. En total, hay 9 jornadas, en cada una de las cuales se juega un partido entre dos de las selecciones, y la tercera descansa. Dada la lejanía en las zonas horarias entre Sudáfrica y los países oceánicos, los partidos se agrupan en giras. Así, este año, los primeros partidos correspondieron a la gira sudafricana por Australia y Nueva Zelanda, y en estos momentos ha comenzado la gira de los países oceánicos por Sudáfrica. Los partidos entre Australia y Nueva Zelanda se pueden programar con más flexibilidad.

El sistema de puntuación es distinto a la competición europea, y similar al de la Copa de Mundo de Rugby. El equipo que gana se lleva 4 puntos. Si ambos empatan, se reparten los puntos; dos para cada uno. El equipo que pierde no se lleva nada salvo que lo haga por siete tantos o menos, en cuyo caso tiene un bonus defensivo de un punto. Cualquier equipo que marque más de cuatro ensayos, gane o pierda, tiene un bonus ofensivo de un punto. De este modo, las estrategias son más complejas, se favorece el rugby de ataque y se mantiene una emoción más allá del ganar o perder.

Pero lo cierto es que este año la emoción se ha acabado a falta de tres jornadas para el final del torneo, ya que ha ganado todos sus partidos, a falta del que le resta por jugar en Australia, y además en tres de ellos ha conseguido punto bonus ofensivo. Es decir, ha ganado arrasando a dos de las mejores selecciones del mundo, especialmente a una de ellas Sudáfrica, actual campeona del mundo y última ganadora del torneo. Impresionante.

Ayer vi el último partido por televisión. Los retransmiten a través del satélite por Sportmania y Canal + Deportes. En diferido, así que he tenido que evitar las noticias al respecto para mantener la emoción personal. Lamentablemente no en alta definición como el Seis Naciones. Se celebró en el Soccer City de Johannesburgo. Este campo sonará en España, ya que fue donde se celebró la final del Mundial de Fútbol. Pero aquí no hablamos de la mediocridad de un deporte que necesita de 120′ para que alguno de los equipos marque un gol. Aquí hablamos del enfrentamiento entre las que son probablemente las dos mejores selecciones del mundo de rugby, muy fuertes, muy agresivas, muy rápidas.

Siempre me ha parecido que la forma de enfrentarse dos equipos de rugby entre sí tenía algo de batalla de las épocas clásicas. El paquete de delanteros de un equipo de rugby que encaran al paquete de delanteros contrarios siempre me han recordado de alguna manera a las formaciones de hoplitas griegos, infantería pesada de las polis de la Grecia clásica que luchaban codo con codo como un todo contra el enemigo. Desde este punto de vista, los tres cuartos vendrían a ser la caballería auxiliar. Pero el último partido de Nueva Zelanda contra Sudáfrica, me recordó más a la batalla de Gaugamela, aquella en la que el macedonio Alejandro el Grande se impuso al rey persa Darío III, y dio paso a uno de los grandes imperios de la antigüedad clásica.  Mientras la infantería pesada macedonia, la famosa falange, embestía una y otra vez a la infantería y a los carros persas, la caballería macedonia de élite, los Hetairoi, se preparaban para aprovechar los espacios abiertos en las líneas enemigas para cargar al galope contra el centro persa y romper al ejército de Dario que acabó por ceder el campo a los macedonios.

Pues así discurrió de alguna forma la historia del partido, emocionante y divertido. Tras un intercambio de golpes en los que los sudafricanos sacaron ventaja gracias al poco acierto del pateador neozelandés en los lanzamientos a palos. Todo estaba muy igualado, y parecía que los sudafricanos se iban a llevar el partido, salvando su maltrecho honor tras el desastre de su visita a Oceanía, y sólo quedaba saber si los All-Blacks iban a conseguir el bonus defensivo que les otorgaría matemáticamente el torneo. Pero la táctica puesta en marcha una y otra vez y que había desarbolado completamente a los rivales en las primeras jornadas del torneo, volvió a ser efectiva a falta de tres minutos para el final del partido. La delantera all-black fijó a la delantera springbok, desequilibró las líneas sudafricanas como hiciera la falange de Alejandro con las líneas persas, y comenzó la cabalgata de los tres cuartos neozelandeses que supieron encontrar los huecos por los que entrar y ensayar. Lo curioso es que el ensayo lo consiguió uno de los gordos, el pilier all-black que se sumó a la carrera y entró a gran velocidad pero casi desfondado en la línea de marca sudafricana. Impresionante, bonito. Era el empate. Habían compensado los fallos previos. En los tres minutos restantes, con las líneas rotas por el esfuerzo y el desánimo a pesar de ser 15 más los miles de aficionados que llenaban las gradas, los neozelandeses hicieron una acción más propia de la blitzkrieg, entrando por velocidad y potencia y superando directamente a los sudafricanos y consiguiendo el ensayo de la victoria.

¿Quién quiere ver un gilipollez como 300 y chorradas similares, carentes de todo tipo de sentido, tanto histórico como común, cuando la verdadera recreación de la épica de la antigüedad clásica está en los campos de rugby? La pena es que la efectividad de la “falange” neozelandesa ha quitado emoción a los tres partidos que restan. Pero seguro que los equipos saben buscarla en algún sitio.

Bajos relieves asirios

No recuerdo si estos relieves en el Pergamon Museum de Berlín, correspenden a soldados asirios o persas; tal vez los antecesores de los inmortales de Darío III que cayeron ante el impetu macedonio - Panasonic Lumix LX3