Una canción del pasado (A Love Song for Bobby Long, 2004)

Cine

A Love Song for Bobby Long (2004): Directed by Shainee Gabel

Con cierto retraso, puesto que es una película del año pasado, nos llega esta película dirigida por Shainee Gabel, y protagonizada por John Travolta, Scarlett Johansson y Gabriel Macht. La historia gira entorno a Lorraine, madre del personaje que rerpresenta Johansson, que acaba de morir, dejando en herencia a su hija una casa en la que deberá convivir durante un año con los personajes de perdedores que representan los otros dos. La madre muerta viene a ser el cuarto protagonista de la película, ya que su recuerdo marca el devenir de los acontecimientos y, como se muestra al final, es quien ha planificado los mismos hasta un desenlace que se va adivinando con el transcurso del filme. La película roza el pastelón pero, afortunadamente no lo llega a alcanzar, manteniendo un nivel razonable.

Los dos primeros actores son quienes se van haciendo poco a poco con la película, siendo el alma de la misma, mientras que el tercero ejerce el papel de catalizador para lo que ha de pasar. Travolta demuestra que cuando quiere y le dan el papel, es un excelente actor. Johansson muestra que las cosas no son por casualidad, que las películas más conocidas que va presentando se acompañan de una carrera de trabajos más modestos, pero con consistencia (salvo cuando se mete en berenjenales estúpidos como La Isla, aunque supongo que cobraría bien).

A estos tres personajes se añaden unos cuantos secundarios que pretenden dar un poco de ambiente a la situación intimista en la (tristemente destruida) calida ciudad de Nueva Orleans, quizá el quinto protagonista del largometraje. Quizá están un poco desaprovechados, puesto que con un poco de desarrollo hubieran proporcionado alguna clave extra sobre el pasado de nuestros protagonistas. Entre ellos destaca una muy atractiva y comestible Deborah Kara Unger. Es también una pena que no proporcione un contrapunto femenino al crecimiento de la adolescente Purslane (vaya nombrecito, el de una flor silvestre), siempre rodeada de tanto macho sin rumbo.

La película es recomendable. Especialmente, por los actores que están muy bien. Pero eso sí. El que espere acción, que se vaya a otra película. Es un filme sobre sentimientos. Sobre el proceso de madurar. Sobre la amistad y el amor. En el sentido amplio de todos estos términos. Yo le doy un siete.

Repaso estos días algunas de mis fotografías más antiguas. Yo llegué tarde a esto de la fotografía. Cuando pude costearme un modesto equipo, vamos. Este simpático pingüino me retrotrae al año 1990, a los alrededores del Palacio de la Magdalena. En Santander. No tengo grandes fotografías de aquella época. Pero sí algún buen recuerdo. Pongámonos nostálgicos; como con la película de hoy.