Los tebeos de antaño; frescos, relieves, pavimentos

Italia, Viajes

En el reportaje que fui publicando en estas páginas con motivo de mis vacaciones en la Toscana, hice alguna referencia a los maravillosos frescos que adornaban muchas de las iglesias y catedrales, y que son los precursores de los actuales comics. O siendo más castizos, de los tebeos. Algún comentario e imagen aparecieron dedicadas a las escenas del maravilloso pavimento de marmol de la catedral de Siena.

Ante una feligresia medieval o renacentista básicamente iletrada, la mejor forma de mostrar las enseñanzas de las escrituras sagradas era plasmarlas en las paredes de las iglesias, donde los fieles se reunían todos los domingos.

Algunos ejemplos los tenemos en los maravillosos relieves de la puerta principal del Baptisterio de Florencia.


En lo que se refiere a frescos, en la Iglesia de Santa Maria del Carmine, también en Florencia, en la Capella Brandaci, además de escenas del Génesis, encontramos abundancia de escenas de la vida de San Pedro. Una pequeña maravilla, poco conocida para la mayoría de los abundantes turistas que visitan la ciudad, y que hacen fila en las más conocidas gallerias y demás museos y palazzos de la espléndida capital toscana.


Ahora que estoy digitalizando mis diapositivas de mi viaje por Rumanía en 1995, una década antes, me vuelvo a encontrar con algo similar. Incluso más espectaculr en ocasiones. Y así, en la Bucovina rumana, encontramos un pléyade de monasterios ortodoxos cuyas paredes, tanto interiores como exteriores, se encuentras pintadas con impresionantes frescos.

Un ejemplo lo tenemos en el Monasterio de Voronet. En la primera de las imágenes, podemos encontrar las escenas del Apocalipsis de San Juan que suelen adornar las fachadas laterales oriendas hacia el sur de las iglesias de estos monasterios, y que suelen constituir los frescos más espectaculares de los mismos.


Ya en el interior, en los primeros vestíbulos del Monasterio de Voronet, los frescos se dedican a las vidas de los martires, y en algunos de ellos asistimos a escenas de gran crudeza, con todo tipo de mutilaciones que ilustran la más curiosa variedad de torturas. Vamos. Digno de los más fetichistas sado-masoquistas. Esos mismos contra los que las diversas iglesias despotrican por pervertidos. Si ya lo dijo el poeta… “todo es según el color…”