La OCU, su publicidad y sus ofertas

sociedad

Esta mañana he comprado una revista de informática. Da igual cual de la pléyade de ellas me pueda interesar. Entre la multitud de pingos que venían con la revista, un encarte de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios). La publicidad, la de costumbre. Una suscripición o abono como socios, con derecho a recibir algunas revistas y algunos regalos.

La defensa de los derechos como consumidor no deben ser suficientes para atraer a los ciudadanos de esta excesivamente desvertebrada sociedad. Y hay que ofrecer regalos. Agendas electrónicas, auriculares y, en el caso que nos ocupa, una magnífica cámara de fotos digital.

Esta última, un prodigio de la técnica. 1,3 Megapixeles. Atardeceres de ensueño. Fotos increibles de sus hijos. Tódo eso prometen. Un mínimo análisis de las características del aparato, cuyo fabricante es desconocido, indica que apenas se puede considerar algo más que un juguete fotográfico, con una utilidad limitada en las imágenes que pueda obtener. No digo que no tenga ninguna utilidad, pero sí que ésta será necesariamente limitada, y que difícilmente se podrán obtener imágenes “de ensueño”.

Creo que aquí hay algunas cuestiones éticas a comentar. Cada cual es libre de ofrecer los regalos que quiera para incentivar una respuesta de un potencial consumidor de un servicio. Pero está claro que en el comportamiento de una organización como la que nos ocupa, se espera precisamente una publicidad más ajustada. Menos sensacionalista. Se podría argumentar: “Al fin y al cabo es un regalo. ¡Qué más quieres!” Vale. Pero aun así hay que dejar claro qué es lo que se regala. Que nadie se lleve a engaño. El auge de la imagen digital hace que esta sea un reclamo de actualidad para muchas personas. Pero convendrá que alguien, de vez en cuando, diga la verdad sobre la calidad que se puede esperar de cada uno de estos chismes. Y por qué no, para empezar, quienes dicen defender a los consumidores.

La imagen de hoy, una de las estatuas vivientes que pueblan las Ramblas barcelonesas. Quizá se ha quedado de piedra ante la oferta de la OCU.

Un pequeño truco fotográfico

Fotografía

Uno, cuando sale de casa, a dar una vuelta, suele llevar consigo una pequeña cámara compacta digital. Una Canon IXUS 400. De vez en cuando se anima a tirar alguna foto con poca luz, aunque las características de estos sensores no son las mejores para obtener imágenes nítidas a elevada sensibilidad. El ruido electrónico es demasiado evidente, y destruye el detalle fino de la imagen. Pero a veces más vale una imagen regular que ninguna en absoluto.

La imagen de hoy no es que tenga gran cosa en especial, la tomé para documentar un hecho que ahora no viene a cuento. Pero sin darme cuenta, el equilibrio de blancos estaba ajustado a luz artificial. La sorpresa es que la imagen no está mal de color. El cielo ha obtenido un azul más intenso; en otra foto similar con el equilibrio de blancos en luz natural aparecía con un tono más sucio, apagado. La iluminación artifical mantiene cierto grado de calidez. El conjunto es interesante. Habrá que probarlo más a menudo.

La "Oktoberfest" o de las cutrefiestas populares

ciudad, sociedad

Una de las penas que hemos de sufrir en este valle de lágrimas son las fiestas populares. Entendámonos. No es que esté en contra de que la gente (el pueblo, de ahí lo de “populares”) se divierta. Lo que me carga un poco es la oferta de diversiones que se pone a disposición de la gente.

Primera quincena de octubre. Esto es Zaragoza. Luego llegan las Fiestas del Pilar. Gente por todos lados. Montones de gente. De hecho la publicidad del Ayuntamiento se basa en eso. “Todos a la calle”. Con tal de que haya mogollón, todo va bien. Los políticos la llamarán “un éxito de la participación ciudadana”. En fin…

Las suelo evitar. Pero de vez en cuando uno sale un rato. Una buena gente te llama… Y si salimos… Y si tomamos un chisme… Y si nos vamos… ¡¡¡a la Oktoberfest!!!, remedo nimiocutre de la fiestas de la cerveza bávaras.

La caspa. Una carpa con varias decenas de mesas y bancos dispuestos cual comedor colectivo de un “Stalag” (campo de prisioneros alemán), que es lo propio. Para beber, cerveza en jarras de litro… ¡¡¡de plástico!!! Y unos tipos con pantalones cortos cantando marchas teutonas. Para comer, salchicas de plástico con puré de patatas frío.

Menos mal que uno no depende del ambiente para pasarlo bien. Que para eso está la compañía. Y aunque el día no acompaña (fuera la sequía llega a su fin, y hasta este lejano lugar llegan los ecos de las tormentas tropicales del Atlántico), hacemos unas risas.

Eso sí. A la salida una advertencia. No llevarse la jarra… ¡¡¡de plástico!!! Vaya. Yo que me iba a preparar el ajuar.

Alguna "bitácoras" habituales

informática

De la misma forma que yo ofrezco este Cuaderno de ruta, y tengo un reducido pero interesante grupo de seguidores, exiten otras bitácoras o weblogs (abreviado, blogs) que yo sigo con frecuencia por su interés o por curiosidad.

  • Utilidades informáticas (programas, juegos, servicios en internet…) – Download Squad.

Espero que os sean útiles, o interesantes.

La fotografía de hoy, algunos barceloneses aprovechan el buen tiempo de octubre en la Rambla del Mar a la caída de la tarde.

Una vida por delante (An unfinished life, 2005)

Cine

El título de la película es un epitafio. Afortunadamente esta película no necesita epitafios, puesto que no está muerta sino viva y bien viva. Dirigida por el sueco Lasse Hallström, que previamente nos deleitó con películas de gran sensibilidad (Las normas de la casa de la sidra, Chocolat, Atando cabos), en esta ocasión vuelve a mostrar su buen oficio y su excelente dirección de actores.

Claro que con algunos de ellos la cosa está fácil. ¡Qué podemos decir de Morgan Freeman, o de Robert Redford! Pero es que también obtiene una interpretación más que razonable de la frecuentemente petarda de Jennifer Lopez. La película tiene niña, Becca Gardner, uno de estos especímenes cuasi humanos que habitualmente se dedican a robar las películas a los actores consagrados. Pero en este caso tenemos una niña que no es pegajosa, que se mantiene en su sitio a pesar de su protagonismo y que deja espacio para poder disfrutar de los veteranos intérpretes. ¡Ah! y también está Bart, un oso (y unos gatos, y un mapache, y vacas, y caballos,…)

La historia va de familia rota por tragedia familiar, con reencuentros, duros en muchas ocasiones. Casi todo el mundo arrastra su pequeño o gran drama, pero con un mensaje optimista, de solidaridad y de apoyo mutuo para superarlos.

Creo que es una buena oportunidad para ver una película hecha con oficio, interpretada con más oficio, que nos hará salir bien, y disfrutar de paso de los paisajes de Wyoming. Especialmente, el espléndido valle glaciar donde encontramos la granja de los protagonistas. Yo le doy un siete (alto).

La imagen de hoy corresponde a un brazo del Lough Corrib en Irlanda, Condado de Galway, situado también en un hermoso valle glaciar también.

Actualización "De viaje con la cámara al hombro"

mis páginas en internet

Hoy hay mensaje extra en este Cuaderno de Ruta. He de anunciar la actualización de mi página de viajes “De viaje con la cámara al hombro”, con el reportaje sobre la Toscana realizado durante mis vacaciones en la primera quincena de septiembre de este año 2005.

A todos aquellos que hayan seguido este Cuaderno de Ruta, les resultará familiar el reportaje, ya que el mismo se ha publicado por entregas en estas mismas páginas entre la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre.

Espero que os guste.


La imagen que acompaña esta actualización corresponde a un detalle de la Loggia della Signoria en la Piazza del mismo nombre de Florencia.

World Press Photo

Fotografía

La World Press Photo tiene como misión (reproduzco literalmente):

“…to encourage high professional standards in photojournalism and to promote a free and unrestricted exchange of information.”

Es decir, se trata de mantener un alto nivel de calidad en la fotografía aplicada al periodismo y promover intercambio libre y sin restricciones de la información.

He tenido la suerte de poder encontrarme con la edición correspondiente a diversos años en varias ciudades de Europa en diversas ocasiones. Siempre me ha sorprendido. En muchas ocasiones me ha hecho dudar de la diferenciación que en algunos lugares se hace entre la fotografía como medio documental frente a la fotografía como medio artístico. Las cualidades estéticas de muchas de las fotografías que se exponen cada año me parecen sorprendentes.

Los temas son diversos, pero generalmente aquellas que adquieren más fama y resultan, con más frecuencia, premiadas son aquellas que muestran los aspectos más dramáticos, por no decir trágicos, del mundo en el que vivimos. No obstante, también encontraremos temas más ligeros y divertidos que las guerras y las catástrofes. El deporte, el espectáculo, la socidad en general tienen también cabida en esta muestra. Lo importante es la calidad.

Ya sabéis. Si os la encontráis por algún lugar, en algún momento, no dudéis en visitarla.


La imagen de hoy corresponde al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, donde recientemente pude disfrutar de la exposición de fotografías correspondiente a la edición de 2005.

Televisiones… ¡pagar o no pagar! He ahí el…

sociedad, Televisión

Dentro de unos días Canal+ dejará de retransmitir sus emisiones codificadas por vía terrestre analógica. Desde principios de los años 90, se constituyó en la televisión de pago. Un concepto que en su momento supuso una cierta revolución en este país. Todo el mundo daba por hecho que la televisión era un servicio público, y por lo tanto, gratis. Hasta entonces sólo estaba la televisión pública con su dos canales.

Después vimos la expansión de los canales privados. Y descubrimos algo. La televisión no es gratis. Se paga. Aguantando una cantidad desmesurada de publicidad. Soportando reality-shows que no dejan de ser más que otra desmesurada cantidad de publicidad, con sus llamadas a teléfonos con tarifas desmesuradas, con los mensajitos cuyo coste real es también desmesurado, y con una comida de tarro colectiva, que atrofia los pensamientos, y que nunca sabemos muy bien a que intereses sirve. ¿Creen que no sirve a unos intereses? ¿No se acuerdan del follón que montó el Gobierno de Aznar con las plataformas digitales?

Como alternativa, tenemos la televisión de pago. Ahora ya, digital, por vía satélite y pronto por vía terrestre. Nos ahorramos la publicidad. Podemos adaptar la programación a nuestros gustos. No nos equivoquemos; tampoco es inocente en lo de servir a intereses diversos. Pero por lo menos, nos podemos ahorrar cierto grado de basurilla.

Yo he caído de nuevo. Ante la eliminación del canal de pago analógico de toda la vida, me he cambiado al satélite. Y me he suscrito a unos cuantos canales de cine. Hoy he visto Río Bravo, y el otro día Cyrano de Bergerac (la de Jose Ferrer). O qué decir de El turista accidental. Y Europa de Von Trier. Y un ciclo dedicado a Ginger Rogers. Qué comentar de la Desirée que tanto le gustaba a mi madre… En fin. Que lo pago muy a gusto. Y a quien c.ñ. le importa la g.l.p.ll.z del granhermano.

Paseando por Barcelona, uno se llega a la Rambla del Mar, donde podemos ver llegar los barcos de Mallorca, bajo la expectación de turistas y paseantes.

Obaba (2005)

Cine

Obaba, película dirigida por Montxo Armendáriz, supone un nuevo paso en el cine intimista, cercano, pegado a la tierra que practica el director navarro, que tanto nos gustó con Secretos del corazón.

El reparto es coral, aunque con un personaje central, el de Lourdes la estudiante de periodismo (o algo parecido) que interpreta Bárbara Lennie, para mí hasta ahora una desconocida. Un trabajo para la facultad con una cámara de vídeo por parte de Lourdes nos servirá para ir conociendo diversas historias de la imaginaria localidad de Obaba, que se entrecruzan entre sí, y cuyas repercursiones aparecen todavía en el presente. Protagonistas ilustres de alguna de las historias como Eduard Fernandez, siempre convincente, o menos convincentes como Pilar López de Ayala, en mi opinión una actriz sobrevalorada. También como protagonistas, una pléyade de niños que juegan a favor de la espontaneidad que imprimen en sus actuaciones. De fondo, una serie de sólidos secundarios, poco conocidos pero que dan un soporte esencial a una película de corte coral, como he dicho anteriormente. Entre los secundarios, algunos de lujo con pequeños papeles como Mercedes Sampietro, Juan Diego Botto o Lluis Homar, siempre muy convincentes.

La película está en general muy bien hecha y tiene momentos muy interesantes, salpicados por otros menos atrayentes. La chica protagonista, que en general considero una actriz competente, plantea una historia personal que no se sabe muy bien de donde viene ni a donde va, y en la que no queda claro porqué se siente atraida por el lugar. Y esto, para mí, es una debilidad del filme. Por otro lado, algunas de las historias cortas resultan realmente interesantes, cuando no conmovedoras, y se siguen con gran atención.

En resumen, dado que el cine español no está en sus mejores tiempos y el cine internacional tampoco (qué vamos a decir de la carencia de ideas de los norteamericanos, más entregados al ruido que a las nueces), esta película se puede calificar de muy notable y muy recomendable. Especialmente, para quien guste de las historias cotidianas. Aunque con un puntito mágico. Que siempre viene bien. Le pongo un siete (y eso que la nota en interpretación baja por el excesivo peso en la película de la López de Ayala).


En la imagen de hoy, seguimos paseando por las Ramblas de Barcelona, entre los numerosos mimos que pueblan el bulevar y atraen a los numerosos turistas. Aunque alguno sea realmente trágico.

Trabajar en la red – Writely.com

informática

Durante años, no hablo de los últimos sino de hace algunos, quienes teníamos que trabajar con aplicaciones de productividad ofimáticas, hemos estado atados a nuestros discos duros, a los disquetes para transportar nuestros archivos, y a aplicaciones más o menos amistosas o más o menos abstrusas según los momentos y las necesidades.

Imagino que hoy en día poca gente se acordará de un procesador de textos como WordPerfect 4.2, en el que habíamos de escribir sobre una pantalla negra con unas letras de color verde o naranja fosforito. O aquella hojas de cálculo en Quattro o Lotus 1-2-3. O aquellos gráficos y diapositivas que elaborabamos trabajosamente en Harvard Graphics.

Después vinieron los tiempos felices de los Word, Excel, PowerPoint, y los entornos gráficos que hacían nuestra vida un poco más agradable. Realmente en este punto me da igual el omnipresente Windows o el elitista Mac. Durante años he trabajado con el primero, y ahora escribo estas líneas desde el segundo.

Pero nuestra necesidades hoy en día empiezan a ser distintas. Nos movemos más, necesitamos que nuestra información sea ubicua. Hemos cambiado los disquetes por las minúsculas y capaces llaves USB. Pero aun así, esto nos parece lento y engorroso. Debemos poder acceder a nuestros documentos ya.

Las soluciones todavía han de desarrollarse más, pero ya es posible encontrar aplicaciones en la red, que basándose en navegadores de internet, permiten elaborar, disponer, compartir documentos allá donde vayamos y encontremos una conexión a la red de redes. Últimamente he estado probando una de ellas, Writely.com, para elaborar algunos documentos. Carece todavía de muchas de las funciones y de la potencia de las aplicaciones de escritorio, pero todo se andará. No sé. Por si queréis probarla.

Por cierto, que si queréis trabajar con aplicaciones de escritorio, pero os queréis liberar de las multinacionales comerciales, no os olvidéis de encomiables empeños como OpenOffice.org, AbiWord o Gnumeric. Por mencionar las más difundidas para los tres sistemas operativos que más pelean entre sí: Windows, MacOS y Linux.

En la imagen de hoy, unos mimos callejeros animan las tradicionales Ramblas barcelonesas.

Y Alonso llegó, vió… y Renault venció

fórmula 1

Renault, la marca de la clase media francesa, la aspiración tradicional de los pequeños burgueses se ha impuesto en el mundial de Fórmula 1 a los aristocráticos británicos de McLaren con sus no menos aristocráticos motores Mercedes.

El constructor francés ha ganado los dos títulos importantes, piloto y constructores, basándose en la planificación, en la economía, en la gestión de riesgos, en la administración de ventajas. Frente a los bocazas británicos proclamando las bondades de sus coches y del soso finlandés (hay quien le llama hombre “de hielo”, pero a mí me parece que sólo es un soso), el equipo azulón ha mostrado que tenían reservas técnicas suficientes. Y lo han hecho en la última carrera en la que Alonso ha dominado de principio a fin, sin que Raikonnen le haya amenazado en ningún momento. Sólo les hubiera faltado el doblete en el podio. Pero es que Fisico es otra cosa…

Pues nada. Enhorabuena a la clase media.

La imagen de hoy corresponde a un “Chevy” de época, aparcado el 7 de junio de 2004 en la Calle Gascón de Gotor de Zaragoza.

Volando sobre Italia

Italia, Toscana 2005, Viajes

Despidiéndonos ya de la Toscana, el viaje de vuelta en Alitalia entre Florencia-Peretola y Barcelona-El Prat de Llobregat con escala en Milan-Malpensa transcurrió en un día de sol radiante, despejado, con gran visibilidad. Y aprovechando la bondad del personal de facturación a la hora de permitir al viajero elegir su plaza, pudo hacer alguna fotografía que, aunque técnicamente defectuosas por el bajo contraste ocasionado por la ventanilla del avión, puede ser curiosas y permitir un digno adiós a este reportaje por entregas que hoy acaba.

El primer accidente orográfico de interés son los montes en las cercanías de Carrara, con el mar Tirreno al fondo, y en las que se pueden observar las heridas producidas por las numerosas canteras que extraen el preciado marmol, tan utilizado en muchos de los monumentos que hemos podido disfrutar durante el viaje.

En las cercanías de Milán, la aeronave surca la inmensa y fertil llanura Padana (la llanura del Río Po), sobre la que destaca al norte la magnífica presencia de los Alpes con sus cumbres ampliamente nevadas aun en una época del año tan tardía como la segunda semana de septiembre. Aunque es difícil de decir en la distancia, el macizo que vemos en la distancia, y que el viajero situó con dificultad al oeste del Lago Maggiore, podría ser el conformado por el Monte Rosa y el Cervino, en la frontera italo-suiza. No es seguro, pero sí probable.

Sí que es seguro, que dada la situación del aeropuerto de Milan-Malapensa, y por la forma del mismo, este gran lago que se pudo ver nada más despegar en dirección a Barcelona no puede ser otro que el Lago Maggiore. Hmmmm, aquí hay que ir.

Más difícil de adivinar la filiación de este hermoso macizo que se pudo ver cuando el avión alcanzó ya una considerablemente altura, pero existe uan cierta probabilidad, que difícilmente puedo asegurar, de que se tratase del macizo de MontBlanc. A favor, la probable ruta que realizó y la dominancia en altura sobre el resto de las montañas. En contra,… casi cualquier cosa que os imaginéis.